.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 62- Setting Things Straight

Arn subió los escalones y miró a Soren al pasar por su lado. Le dio un codazo en el brazo antes de empujarlo contra la pared con el hombro para molestarlo un poco -¿Quieres venir a mi cuarto?

- Vale... – lo miró de soslayo, empujándolo de vuelta, sonriendo maliciosamente.

-Vale…- se adelantó escaleras arriba con las manos guardadas en los bolsillos y sonrió también, adelantándose para que no fueran a molestarlos con comentarios estúpidos, chocándose con el hombro contra Rein con todo el propósito al pasar. El otro sonriendo levemente.

-Ten cuidado Arn…- lo sujetó por la cintura con suavidad –No vayas a caerte….- sonrió aún más con la cara de furia del otro, que se apartó porque no quería comprobar si lo que le había dicho Toshihiro era broma.

- No se va a caer – casi gruñó Soren, moviendo la mano instintivamente para sujetar la de Arn y luego desistiendo, subiendo las escaleras, seguro de que sólo quería molestar.

Arn se metió en el cuarto dejando la puerta abierta y se apoyó en la pared al lado del marco, esperando a que llegase Soren sin molestarse en cerrarla, mordiéndose un dedo con algo de furia contenida. No sabía si le jodía más no poder pegarse con él… el hecho de que sabía que le habría ganado él… o el hecho de que fuese amable con él.

- No le hagas caso, es un idiota... – comentó Soren, sentándose en su cama, con el ceño fruncido. – Sólo intenta provocarte.

-Pues lo consigue… Bueno, yo empecé… como siempre…- se sentó a su lado, más bien dejándose caer sentado de golpe y le rodeó la cintura con el brazo, besándole el cuello encima de una de las marcas violetas en su piel y hablando contra su piel, murmurando más bien –Toshihiro me ha dicho que es el hijo de un mafioso y que si me meto con él me joderán vivo… y que por eso él hizo eso… no sé… me importa una mierda… pero tampoco quiero acabar muerto por un chulo de mierda…

- Pues no lo sé, a veces me molesta y yo no me meto con él. – suspiró, soplándose el flequillo. – Pero es cierto, es hijo de uno de esos.... por eso es así.

-Tal vez le gustas a él también…- sonrió de medio lado -¿Y a ti qué te parece?

- No, no lo creo. Creo que se mete conmigo porque sabe que no lo soporto. – lo miró de soslayo, preguntándose si pensaba que era pastel para repartir o qué. – No es feo pero ya te dije que no me agrada.

-Ya… - se sentó bien, apoyando los codos sobre las rodillas y mirándolo de soslayo entre el flequillo –Ya lo has hecho con ese otro tío que te gustaba… ¿no? Tienes marcas…

- Sí, anoche.... - desvió la mirada por si estaba molesto. – Dime una cosa, sabes quien es, ¿no es así?

-No lo sé… pero me imagino que es Ian…- siguió mirándolo y se sacó un cigarro del bolsillo, que por cierto le había dado el rubio, prendiéndolo y mirando al suelo –Está bien, eres libre para hacer lo que quieras con quien quieras…

- Claro, lo sé, no te pedía permiso- murmuró enrojeciendo. – Pero no quería que pensaras que te traicionaba o algo. Y ¿qué piensas?

-Ya sé que no me lo pedías… era por si te sentías mal- sonrió de medio lado aún más ampliamente, fumando y rozándose la nariz después con un dedo mientras dejaba salir el humo lentamente –No pienso nada… ¿y tú qué piensas? ¿Te gustó más él o yo?

- No estaba comparando tampoco, es distinto, es todo... – suspiró, pensando que siempre le hacía ese tipo de preguntas. En ese sentido, sí se parecían. - ¿Has vuelto a ver a Seiren?

-No… tal vez tenías razón y estaba soñando despierto…- se pasó dos dedos por la frente mirando al suelo –Aunque sigo pensando en él… pero también pienso en ti… la verdad es que me jode un poco…- sonrió de medio lado y lo miró de soslayo.

Soren sonrió un poco, enseriándose enseguida, enrojeciendo. – Yo también pienso en ambos, en Ian y en ti.... pero pensé..... estoy casi seguro de que piensas más en Seiren.

-Porque a él no puedo verlo y no sé qué pasa con él… a ti te veo todos los días… no hay otro motivo…- se pasó la mano por la nuca, como siempre siendo sincero, observando cómo se caía la ceniza al suelo –Te hace feliz… tenerme celoso…- lo miró de soslayo sonriendo de medio lado.

- No es eso, pero... me parece, a veces me parece que te gusto y te agrado pero no así. Es por eso, porque no puedes verlo a él. – le aclaró, de nuevo mirando el piso, más rojo. - ¿Estás celoso?

-Sí…lo estoy- le pasó la mano por la nuca, dejando el cigarro a un lado y acercándolo a él para besarlo, inclinando la cara un poco

Soren se dejó besar, sin pasar por alto que no le había respondido a lo otro, aún así, abrazándose a su cintura.

El moreno lo miró a los ojos mientras se separaba lentamente de sus labios aún acariciándole el cabello en la nuca –No podrían gustarte dos tíos más distintos Soren… ¿estás seguro de que no te gusto yo más que él?

- ¿Estás seguro de que no te gusto yo más que Seiren? – le sonrió, devolviéndosela y bajando la mirada. ¿Cómo le podían gustar dos tíos a la vez?

-Te responderé si tú me respondes primero… es lo justo… ¿no? Soren…- le alzó la cara con la mano, buscando su mirada.

- Nunca respondes a mis preguntas, no, no es lo justo – lo desafió serio, pero intentando aclarar su mente luego. – Y no, no lo sé, no estoy seguro de nada. Me siento bien contigo, pero él... es distinto. No sé explicarlo. Y no quiero perderte tampoco.

-Ya… siempre respondo a tus preguntas…- lo miró, preguntándose a qué no había respondido –A mí me gustas tú más, pero tampoco he tenido la ocasión de conocerlo a él tan bien como a ti… ni siquiera estoy seguro de por qué no puedo olvidarlo… - siguió mirándolo a los ojos serio -¿Quieres que vayamos a ver a Ian?

- ¿Para qué? – lo miró a los ojos sorprendido tanto por eso como por su respuesta.

-¿Para qué sería?- siguió mirándolo fijamente -¿No te gustaría?

- Que piensas dejarme como un paquete ¿o qué? También me gusta estar contigo, ¿no sabes? – Frunció el ceño molesto.

El moreno sonrió levemente –Vale…ya lo sé- se giró para acabarse el cigarro, que ya por poco olvidaba –Por eso te proponía estar con los dos…- le sujetó la cara con la otra mano que no tenía el cigarro para verlo bien.

- ¿Los dos....? – se quedó mirándolo como si le costase trabajo comprender, enrojeciendo completamente. – No lo sé.... es....

-¿Es? ¿Qué? ¿Amoral? ¿A quien le importa?... tal vez él no quiera… no lo sé… a mí me parece atractivo Ian, no me importa, prefiero que lo hagas con él y conmigo que sólo con él…

- No... es que no pensé que tú propondrías algo así. Es... – bajó la mirada de nuevo, no estaba seguro de cómo reaccionar. No era algo que se hubiera planteado en ningún momento, pero tampoco podía verlo mal, sólo complicado. Y era cierto, Ian podía no aceptar. Alzó la mirada, serio, tomando su mano. - Vamos.

-Vamos…- le dio la última calada al cigarro apagándolo en el cenicero y dejando salir el humo mientras lo seguía afuera –No estés nervioso, si quieres se lo digo yo…

- No, creo que es mejor que lo haga yo. – decidió, tratando de verse seguro de sí mismo.

-O que no le digas nada… siempre hay una forma de convencer a Ian…- sonrió de medio lado alzando una ceja levemente.

- No creo que eso sea justo con él. – comentó Soren, mirándolo de soslayo, aunque internamente meditándolo. No, pero no era justo. Sobre todo con lo bien que comprendía las cosas.

-Bueno… como quieras… es cosa tuya después de todo…- llamó a la puerta esperando –Deja de pajearte y abre…

El rubio alzó una ceja en la cama sin molestarse siquiera en ponerse algo que no fuera la ropa interior que ya llevaba, para abrirle la puerta a Arn. Después de todo, estaba tratando de dormirse pero tenía un rato para él -¿Por qué vienes tu a comerme…la? No vienes solo…

-No… genio…- Arn sonrió empujándolo un poco y notando el chasco que se había llevado, siguiéndolo con la vista mientras se ponía el pantalón del pijama. El rubio los miró de soslayo, venían juntos… de la mano… sonaba mal… muy mal…

- Ian... - Soren lo miró a los ojos, nervioso, bajando la mirada enseguida. – Estábamos hablando y.... Sé que es diferente, pero me gustan los dos. ¿Crees que puedas aceptar algo así? - explicó en su propia manera críptica.

El rubio permaneció mirándolo por un buen rato, sin saber qué decir o qué le estaba proponiendo realmente -¿Ahora? O quieres decir… para seguir de ese modo…- Arn sonrió desviando la mirada. Lo cierto es que él también estaba nervioso pero no era como que fuera a admitirlo.

- Seguir de este modo. – Soren dio un paso más hacia Ian, mirándolo a los ojos ahora, obligándose a mirarlo a los ojos en realidad.

-No lo sé… vosotros sois críos pero yo ya tengo mi edad… para andar jugando a esto…- lo miró a los ojos también sintiéndose un tanto dolido. Eso no era lo que él quería, para nada, aún así estaba, planteándose aceptar por Soren.

Arn lo miró a los ojos, esa respuesta no le gustaba –Nunca antes te había importado la edad para ninguna cosa…

-Yo quiero a Soren! ¿Y tú?- miró al moreno a los ojos, acorralándolo un poco con la mirada. El chico se encogió de hombros.

-Obviamente…

-¿Entonces por qué te gusta otro?...- lo observó igual de irritado.

-¿Y por qué le gusta otro a Soren?... que a mí me guste otro no es tu problema… pregúntale a él… no a mí…y no me grites… haz el favor…

El pelirrojo bajó el rostro, frunciendo el ceño, tratando de pensar. – No quiero perder a ninguno de los dos. Y no me importa la moral. Estoy cansado de todo... – suspiró. - ¿Realmente les importo o es algún tipo de competencia entre ustedes? Ya sé que soy egoísta. Pero simplemente no sé qué hacer.

-No es una competencia… - Ian lo miró apretándose el brazo un poco –Es sólo que te quiero para mí! ¿Es que no lo comprendes?! ¿No ves que voy a estar sintiendo celos cada vez que le dediques tu tiempo a él en lugar de a mí?... acabaremos mal….

-Acabaremos mal como nos oiga alguien con esos gritos…- Arn suspiró con fuerza, su flequillo moviéndose un poco –Sólo lo haremos cuando estemos los tres… ¿mejor así?

-No es por hacerlo! Joder…- el rubio se sentó en la cama apoyando los brazos cruzados en sus rodillas. Arn mirando a Soren y esperando a ver qué hacía él.

- Entonces ¿qué es? Dime.... – Soren se acercó a él, sentándose a su lado, observándolo, tratando de encontrar alguna manera de solucionar aquello.

Ian lo miró de soslayo –Es…- dejó escapar la respiración por la nariz con fuerza, frotándose un poco los labios –Yo te quiero ¿es que no lo entiendes? No es que simplemente me gustes… quiero que me mires sólo a mí…- le sujetó la cara con las manos para que lo mirase –Y no voy a poder soportar que estés abrazándolo a él… y a mí no… sólo eso… me va a encabronar… me va a encabronar mucho…- lo soltó de nuevo. Arn suspirando y pensando que era un infantil -¿Y qué hay de Seiren, Arn? ¿Y si aparece? ¿Qué harás si sucede algo entre vosotros?

-Tal vez os guste ¿no? Y le gustéis…

-¿Lo has escuchado Soren?... ¿Es eso lo que quieres?- Ian lo miró a los ojos, ya no sabía ni qué estaba escuchando. Le daban ganas de reírse.

El pelirrojo se quedó en silencio, pensativo. La pregunta que acababa de hacer Ian era exactamente la pregunta que él se estaba haciendo. Empezó a negar lentamente con la cabeza, bajando la mirada. – No, no es eso lo que quiero, es la verdad.

Arn lo miró y se encogió de hombros, preguntándose si al final no se iba a quedar sin Soren, sin Seiren y sin uno de los pocos amigos que le quedaban. No, seguro que al menos Ian volvería a hablarle – A ti te gustamos los dos y a mí me gustan los dos… está bien para ti… ¿y no para mí?

Ian lo miró de soslayo, nervioso, bajando la vista luego. Era una situación muy desagradable y sabía que además Arn nunca se ahorraba el hablar con sinceridad.

- No, no es eso lo que quise decir. -Lo miró poniéndose de pie y acercándose a él. – No creo que esté bien para mí tampoco. No soy así, siento que estoy jugando con ambos. Y no creo que me quieras, Arn. – suspiró, bajando el rostro. – Creo que deberías buscar a Seiren, y creo que Ian debería conseguirse a otra persona. No voy a complicarles las cosas.

-No… yo no pienso buscarme a nadie…- Ian le sujetó la mano pensando que sinceramente era Arn quien sobraba y no sólo eso, pero ahorrándose el decir algo así.

-Pero te quiero, te lo creas o no, no todos somos iguales, esta es mi forma de ser… es posible que suceda algo entre Seiren y yo… ya sabes que me gusta y también sabes que no miento… ¿tú me quieres? ¿A Ian también?

- No lo sé! – sacudió la cabeza desesperado, todo era un desastre. – Sí los quiero a ambos, pero sigo sintiéndolo, Arn, que soy tu estación de espera hasta que vuelva Seiren. No puedo evitarlo.

-Tsk… estoy hasta los cojones… no haces caso… a ti te gustamos los dos ¿no? ¿Por qué no puedes asimilar que a mí también me gusten dos personas Soren? ¿Eh? ¿Si él estuviera aquí como Ian, sí lo asimilarías? ¿O es que lo que no soportas es que me guste alguien a quien apenas vi dos veces?

Ian cruzó los dedos de las manos, apoyando los labios en ellas, no tenía nada que decir. Le parecía que estaba de más pronunciar una sola palabra o parecería que quería aprovecharse de la situación y no era así.

- No es eso! No sé... - desvió la mirada, retrocediendo un paso de nuevo. – Porque no debería ser así! A mí no deberían gustarme los dos! No tiene sentido.

-Pues te gustamos dos y a mí también me gustan dos… a ti te quiero, es verdad, te has convertido en mi mejor amigo y él… tal vez sólo sea un sueño… pero no puedo olvidarlo… Si quieres renunciar a mí, muy bien… estás en tu derecho… si quieres consolarte diciendo que no renunciaste y que yo no te quería… muy bien también… y si ambos sois unos cobardes y no podéis afrontar el peligro de esta relación… entonces decidlo de una vez y me voy… porque sé que yo soy el problema aquí… - los miró a ambos esperando.

Ian mirando a Soren sin saber qué hacer, pensando que no estaba haciendo lo correcto pero no quería perderlo, realmente estaba enamorado de él –Me quedaré contigo como sea, Soren…

- Tú dijiste que seríamos amigos sin importar lo que sucediese, pero eso es mentira y lo sabes. No quiero perderte. – Soren le besó los labios levemente, cerrando los ojos y luego mirando a Ian, aunque avergonzado, tenía los ojos aguados. – No quiero perderte tampoco. Y tampoco quiero terminar lastimándolos.

Arn lo abrazó besándolo también con suavidad –No dejaré de ser tu amigo… pero seguiré sintiendo lo mismo…

Soren lo abrazó de vuelta, apretándolo contra él. – Sí lo harás, al final lo harás. Y Ian dejará de quererme.

-No lo haré… no tengo por qué – el moreno suspiró abrazándolo más mirando a Ian de soslayo, bastante seguro de lo que estaba pensando. El rubio se levantó tocándose la mandíbula. Se sentía fuera de lugar entre ellos. Sabía que Arn era el problema y a la vez sabía que él era quien sobraba

-¿Por qué te gusto Soren?... – preguntó apoyándose con las manos en la madera del escritorio.

- ¿Por qué?......... – el chico lo miró, tratando de respirar con calma. – No lo sé, sólo me gustas, siento algo... distinto cuando te acercas. – desvió la mirada, enrojeciendo a pesar de todo. – No es físico. Y me haces sentir especial, no lo sé....

-Te voy a seguir queriendo… estoy enamorado de ti… y no hay nada que pueda hacer con eso… pero… no lo sé… apenas hemos hablado en todo este tiempo… y no has venido a buscarme nunca tú a mí… salvo ahora… para esto… y estás ahí abrazándolo y besándolo y ya te lo dije… Arn es de tu edad, os parecéis mucho… y yo… bueno…- apretó las mandíbulas con fuerza –Siempre vas a él…

- No es fácil acercarse a ti. – le aclaró, separándose un poco de Arn. – Siempre malinterpretas todo lo que digo. Y es normal que pase más tiempo con Arn, tenemos clases juntos. Las dos veces que intenté acercarme a ti te fuiste.

-¿Cuándo?- lo miró pensando que eso no era verdad –Tampoco es fácil acercarse a ti, la diferencia es que yo lo hago… sea fácil o no… júramelo… júrame que no te gusta más él que yo…- lo miró a los ojos esperando. Arn guardándose las manos en los bolsillos, pensando que estaba siendo todo muy largo.

- ¿Recuerdas la vez que me rehusé a correr? Esperaba que te quedases conmigo. Y también.... cuando te pedí venir a mi cuarto, te enfadaste y te fuiste, aunque luego fueses. – le recordó, frunciendo el ceño. – Y lo juro, puedo jurarlo, no creas que no.

-Lo creo… bueno…- se encogió de hombros mirándolo a los ojos –Yo ya he aceptado a Arn… ahora tienes que hacerlo tú… tal y como es… o déjalo ir… pero tal vez lo de Seiren no suceda…

-Sólo quiero que sepas que si sucede… le explicaré lo que siento por ti… y cual es nuestra situación… y espero que en tal caso lo aceptéis… ya sé que sería raro… ni siquiera creo que él aceptase… pero no quiero entrar en hipótesis sobre eso… son demasiadas hipótesis para alguien que no sea Toshihiro…

Soren sonrió sin poder evitarlo, asintiendo luego. – Bien, veremos qué sucede pero.... pase lo que pase, no quiero que se peleen. No quiero ser un problema para nadie. Ian.... ¿realmente estás de acuerdo con esto?

-No voy a pegarle a Arn si es lo que te preocupa… sólo… me va a costar…- sonrió levemente, pensando que estaba loco aceptando algo así –y me enfadaré… seguro…

-Y tendrás que estar haciéndole caso por un rato sólo a él… como si fuera un niño pequeño…- Arn se burló sonriendo levemente, torciendo la boca, rodeando a Soren por detrás, apoyando las manos en su pecho y llamando al rubio con la cabeza.

-Cállate…- el rubio suspiró acercándose, abrazando a Soren por la cintura y besándolo con suavidad -Yo sé que yo soy tu fantasía Arn…- sonrió separándose de los labios de Soren pero sin dejar de abrazarlo.

-Uf… no veas…

- Los dos hablan mucho.... – murmuró Soren, preguntándose si no iban a terminar ignorándolo por competir, suspirando y bajando el rostro, dejándose abrazar por ambos.

-Pues es lo que te queda…- el rubio lo miró a los ojos preguntándose si no lo iban a agotar en cinco días entre ambos –Pero ahora necesito dormir…

-Es la edad…- susurró el moreno en el oído del pelirrojo, subiéndole la camiseta, el rubio sonriendo y tirando de sus pantalones para desnudarlo.

- ¿Vamos a dormir todos? – refunfuñó el pelirrojo, enrojeciendo al sentir aquello, y pensando que él no tenía sueño, nada de sueño en realidad. Pero tampoco quería ir solo a su cuarto.

-A no ser que quieras que lo mate o vayas a dormir sólo conmigo… sí, definitivamente vamos a dormir los tres en esta mierda de cama enana… así que más nos vale querernos mucho…- el rubio sonrió levemente.

-Soren… sabemos que quieres dormir con los dos…- el moreno se quitó la camiseta pasando por encima de ellos para ponerse junto a la pared y rodearle la cintura.

- No dije que no quisiera, es que... no importa- murmuró, imaginando cómo se pondrían si decía que no tenía sueño.

-No importa…- Ian lo giró hacia él y le besó los labios mientras Arn lo abrazaba por detrás acariciándolo y rozando la mano de Ian bajo las sábanas, sonriendo levemente y lamiéndole el cuello al pelirrojo.

Soren, entrecerró los ojos, cuidándose de no dejar escapar ningún gemido por más que se estuviera excitando, quedándose quieto por un momento como si así pasase menos vergüenza.

Ian alzó la mirada a sus ojos, notando que estaba excitado, sujetando sus nalgas con una mano, acariciándolas, rozando el sexo de Arn accidentalmente, el moreno recorriendo las piernas de Soren hasta su sexo, acariciándolo y pegándose a la mano de Ian.

- Hm... – no pudo evitar gemir el chico, cerrando los ojos del todo, con lo que estaba sintiendo era suficiente. Su sexo empezaba a erguirse contra la mano de Arn, y las caricias en sus nalgas no le ayudaban mucho a controlarse.

El moreno se incorporó un poco, sujetándole el hombro y volteándolo de frente en el colchón, agachándose para lamer sus pezones , su mano acariciando el sexo del chico mientras Ian los miraba un momento, excitándose y pasando la mano por las piernas del pelirrojo mientras lo besaba, acariciando su entrada con las puntas de los dedos, Soren gimiendo finalmente, incapaz de contenerse más, abriendo los ojos, aunque rojo, para acariciar el cabello de Arn con una mano, atrayendo a Ian para que lo besase, con la otra.

El rubio le sujetó una pierna separándosela mientras el moreno tiraba de la otra. Se arrodilló, alzándole la pierna contra el pecho, Arn sonriendo y haciendo lo mismo con la otra, manteniéndoselas separadas, ambos agachándose, lamiendo la entrada del chico, entrecruzando las lenguas en su interior, Ian jadeó contra su piel, era extrañamente excitante. Arn sujetando la mano de Soren y llevándola a su sexo.

El pelirrojo, empezó a masajearse, sentía que le ardía la piel y mejor ni intentaba mirar hacia abajo. Sentía sus lenguas moverse dentro de él, jugando, haciéndolo estremecerse. Se llevó una mano a la frente, jadeando.

-Soren…- el rubio lo miró, pasándole la mano por la frente mientras Arn lamía su sexo, succionándolo con fuerza al ritmo de los movimientos de su mano –Estoy excitado… pero es que no puedo…

Arn se apoyó en la pierna de Soren mirando a Ian incrédulo -¿Qué?

-Que no puedo…

El pelirrojo también lo miró, confundido, tratando de no demostrarlo. - ¿Qué sucede ¿Cómo que no puedes?

-No lo sé, pero no me siento cómodo con esto… creí que podría, pero no… no es por Arn… es porque no estoy bien así…- se apretó un poco el brazo de nuevo sintiéndose extraño y más con la cara que tenían los dos.

- No puedes.... – Soren bajó la mirada, serio, sabía que todo aquello era su culpa, sólo estaba complicando las cosas. Subió un poco la sábana para cubrirse, murmurando. – Ian... antes me preguntaste tú, ahora es mi turno, ¿por qué me quieres? ¿Qué es lo que te gusta de mí?

-Ya te lo he dicho varias veces… - se pasó la mano por la nuca incómodo –Es que no puedo hablar con él delante…- bajó un poco la vista, se sentía inmaduro y era extraño pero no, sinceramente tal vez él era el normal ahí –Tampoco puedo actuar con normalidad…

Arn se llevó la mano a los labios mordiéndose un dedo y apoyándose contra la pared mirándolos.

Soren lo miró de soslayo sintiendo como si algo le halase dentro del pecho, susurrando. – “Necesito saberlo, Ian. Algo concreto” - suspiró, tocándole la mano.

-Me gustas tú… cómo eres, me gusta cuando te cabreas conmigo incluso…- giró la cara mirando a otro lado, era muy incómodo hablar de eso así aunque Arn no parecía tener trazas de levantarse –Cómo te pones rojo por todo y que quieras hacer creer que eres duro…

- Es que yo no.... – trató de protestar, paradójicamente enrojeciendo, y buscando su ropa a tientas para vestirse, negando con la cabeza. – No debí hacer esto, es mi culpa...

-¿Para qué preguntas eso si después vas a largarte Soren?- Arn lo miró aún apoyado en la pared sin hacer nada.

- Porque necesitaba saberlo. ¿Qué se supone que haga? Necesito algo de tiempo, es claro que esto no va a funcionar. – se bajó la camiseta, mirándolo a los ojos. - ¿Crees que quiero obligarlo a hacer algo que no quiere? ¿O que quiero lastimarte a ti?

-Yo estoy bien…- Arn lo miró y se pasó la mano por el cabello –No es que esté Ian celoso… es que no se siente seguro y es verdad, no está actuando como es… hasta yo puedo notarlo… y si tú no puedes… no sé…

El rubio se sentó en la cama, feliz de no haberse quitado el pantalón ni siquiera, lo cierto es que Arn tenía razón, Soren le había hecho sentirse bien y seguro de sí mismo cuando había estado con él pero ahora con Arn allí… -Es verdad…

- Pero... ¿por qué? – lo miró confundido el pelirrojo, realmente no comprendía nada, si era el tío más seguro que hubiese visto en su vida. – ¿De qué tienes que sentirte inseguro?

-No lo sé… es porque está Arn, me pone nervioso, a cada cosa que voy a hacer o decir pienso que mejor no con él delante…

Arn sonrió levemente, bajando la cabeza porque estaba seguro de que si no, lo iban a matar entre los dos –No te voy a vacilar o algo así…

- No va a hacer algo así, y no pienso permitir que se pongan a competir ni nada por el estilo. Ian, jamás conocía a alguien tan seguro como tú. – le tocó el cabello apartándolo de su rostro, un poco rojo. – Si estoy en esta situación, no es porque haya algo de ti que me desagrade.

El rubio lo miró pensando que lo quería de nuevo, pero el problema era que lo quería para él, tenía que ser sincero al menos consigo mismo… al menos debía quedarse con él, intentarlo por más que estuviese deseando tenerlo para él solo y no pudiese aceptar esa situación. Arn ni siquiera le parecía medianamente serio o fiel, si después pasaba algo y él había perdido a Soren… le tocó un poco el cuello atrayéndolo y besándolo con fuerza.

El pelirrojo abrazándose a él, devolviéndole el beso. Realmente no deseaba perderlo, ni lastimarlo. Sentía que los estaba conduciendo a todos en un choque inevitable y no sabía detenerse.

Ian lo miró a los ojos y lo cogió sobre sus piernas, continuando aquel beso y pasándole la mano por el cabello, estrujándoselo un poco y cerrando los ojos mientras lo besaba, así… así era como se sentía bien… Le sujetó la cintura con las manos, colándolas bajo la camiseta y tocándole la espalda con los dedos –“Te quiero”

- Yo.... “yo también” – susurró, rojo, besándolo de nuevo, acariciando su cabello, sin pensar por el momento.

El rubio entreabrió los ojos para mirarlo, preguntándose si eso era cierto. Por el momento, el caso es que quería creerlo. Le sujetó las nalgas con las manos acariciándoselas y bajando los labios por su cuello. Lamiéndolo allí y abrazándolo un poco más fuerte por la cintura con el otro brazo. Su mano acariciando entre sus nalgas sin poder evitarlo.

Soren emitiendo un sonido parecido a un jadeo aunque claro, como intentaba acallar aquel tipo de cosas, apretó los párpados, ahora sí jadeando, abriendo los ojos de nuevo. – “Espera... ¿y qué hay de Arn?”

-No, a él no lo quiero así…- el rubio lo miró a los ojos sonriendo levemente y pensando que estaba muy equivocado si pretendía que eso podía ser posible sin que compitieran por él. Lo alzó un poco más con las manos bajo las axilas, lamiendo sus pezones y sujetándole las nalgas de nuevo.

El moreno dudando entre si largarse o quedarse ahí e intentarlo una vez más, por una parte, no le parecía justo que estuviesen sufriendo tanto cuando Ian quería a Soren y sólo a él y él estaba pensando en otra persona además y por otro… Tampoco quería ceder al pelirrojo por más que fuera algo egoísta, él nunca se había proclamado buen chico ¿no?

- Ah... baka... – protestó el chico, pero sin poder evitar entregarse, aunque algo preocupado. Echó la cabeza hacia atrás, tratando de buscarlo con la mirada, a pesar de estar jadeando. No era su intención hacer sufrir a nadie.

Arn suspiró, levantándose de la pared y arrodillándose a espaldas de Ian, sujetando a Soren por la nuca y besándolo profundamente –“Quédate con el”- se levantó e Ian lo miró deteniéndose –Él sólo te quiere a ti ¿no? Es lo mejor… los dos os queréis… yo sólo traeré más problemas… me ha costado asimilarlo… pero en fin…

- Arn! – Soren lo llamó, en parte dolido y en parte molesto porque decidiese por él. - ¿Qué haces? ¿Qué estás haciendo?

-¿Qué hago? Tomar la decisión que tú no eres capaz, por el bien de todos, porque así sólo saldremos lastimados, nos quieres a los dos… quédate con él… porque los dos tenemos demasiado carácter para este tipo de relación y aunque yo creyese que ser amigo de Ian era algo que nos ayudaría… creo que más bien es al revés… ¿es que no lo ves Soren? Tú ni siquiera sabes cómo actuar teniendo que encargarte de dos tíos a la vez…

-Arn!- el rubio lo miró a los ojos –Cállate…

-Sí… eso haré… porque jode escuchar la verdad- los miró a ambos, sin moverse del sitio.

- Esta fue tu idea, Arn. Primero recuerda eso – Soren lo miró a los ojos, sintiéndose débil y estúpido, sin saber qué hacer. – También fue mi culpa el aceptar.... No quería lastimar a nadie. Aún no quiero.

-Pues ya está me voy… no estoy cabreado…- lo miró tranquilo pese a todo aunque estaba alterado interiormente –Ya sé que fue mi idea… pero… para empezar, creí que el hecho de que Ian y yo fuéramos amigos ayudaría… Lamentablemente sólo nos hace competir más… y después… seguramente hubiera ayudado que tú hubieras hecho algo más que dejarte hacer, para hacernos sentir bien… no sé…

-Ya vale, Arn!- el rubio lo miró deseando taparle los oídos a Soren como si eso fuera posible.

-No quiero, joder!- el moreno lo miró alterado –Me vais a escuchar… es imposible… por la forma de ser de los tres… lo es y punto, me voy yo… no porque no te quiera o porque piense que lo quieres más a él, me voy porque yo no voy a sufrir ¿esta bien?... ¿vale?... No soporto gritar…

- Yo no quiero que sufras tampoco! ¿No lo entiendes? ¿Crees que hago esto por hacerte sufrir? Yo no soy así... en la cama.... –Soren apretó los puños, sintiendo que le ardían los ojos, y bajando la mirada. – Está bien, tienes razón, esto no va a funcionar. Y sinceramente no sé por sigue aquí ninguno de los dos. Ian, tú mereces alguien mucho mejor, y tú, Arn, mereces lo mismo que quiere Ian. Alguien que te quiera sólo a ti. De veras, lo mereces.

-Soren… está bien… tú no has hecho nada…- Ian suspiró con fuerza, abrazándolo contra él y Arn negó con la cabeza –Ha sido sólo esta situación… nadie tiene la culpa, los tres… y nadie…

-Es así, Soren… nadie tiene la culpa- Arn le pasó la mano por el pelo –Seguiremos queriéndonos… sin sexo… ¿no? ¿O es que Ian no es bastante?- sonrió sentándose al lado del rubio y mirando a Soren.

-Soren…- el rubio le besó la mejilla para que dejase de llorar.

- Idiota... –sonrió el chico, dejándose abrazar. – Recuerda lo que prometiste Arn. Aunque no sea así.... no quiero perderte... – murmuró, sujetándole la mano.

-No vas a perderme…- le apretó la mejilla entre dos dedos y apoyó los labios en su brazo observándolo –y quien sabe… lo que vaya a pasar…

-Oye… que estoy delante…- Ian lo miró de soslayo, sonriendo y pensando que era un capullo integral, Arn sonriendo contra el brazo de Soren.

-No… estaba pensando que tal vez aprendamos los tres a llevar esto… algún día… que no será ahora desde luego… pero sigues siendo mi mejor amigo…- le besó la mejilla oliendo luego su piel –Y siempre podrás ponerle los tarros a Ian conmigo…

-Coño…- el rubio alzó una ceja y le pegó en la cabeza por detrás. Sabía lo que hacía y… él también quería verlo sonreír.

- Yo no.... hago esas cosas.... – protestó, sonriendo un poco por cómo se llevaban aunque enseriándose enseguida como si esa fuera su respuesta natural. – Los dos... son increíbles...

Arn sonrió levemente besándole el brazo de nuevo, aún apoyado en él e Ian suspiró con fuerza –Aún podemos dormir juntos esta noche ¿no?

-Sí… claro…- el moreno se metió en la cama, la verdad es que no quería estar solo ahora e Ian se recostó también con Soren en el medio, Arn abrazándose a él por la cintura, besándole una mejilla. El rubio los abrazó a ambos, mirándolos y sintiéndose extraño, seguro que no dormía.

Soren cerró los ojos, más bien como método para esconderse. Sabía que aquello era un poco extraño, pero por ahora, por esa noche, se sentía bien estar entre ambos.

 
 

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