| Capítulo 61- Freedom is a State
of Mind
Kadem abrió los ojos y se giró en la cama ¿aún
estaba allí? Observó el cabello del albino en la cama
de al lado, no estaba seguro de si lo había visto antes o
no, de lo que sí estaba seguro es de que antes ahí
estaba Yasu. Se sentó en el colchón pasándose
la mano por el cabello -¿Estas consciente?
- Sí.... – murmuró, abriendo los ojos. No podía
ser, de nuevo separado de Jun, debía estar asustado. –
Eres tú....
-¿Nos conocíamos?- preguntó no muy seguro
aunque sí le sonaba su rostro.
- No, creo que no, lo siento.... Por un momento pensé que
sí. – le sonrió, restregándose los ojos.
– No recuerdo haber llegado aquí.... Me llamo Hyouden.
-Kadem…- el moreno le sonrió levemente también,
por educación, aunque no porque estuviese muy feliz claro,
estaba hasta las narices de que lo encerrasen –Yo llevo aquí
horas y antes no estabas tú si no otro chico y no recuerdo
cuando hicieron el cambio… En fin… no importa…
sólo espero que nos dejen salir de una vez… ¿a
quien te he recordado?
- No lo sé realmente, me pareciste conocido. Tal vez pensaba
en Wolf, por el cabello oscuro, pero... no se parecen realmente.
– negó con la cabeza. – Esto es absurdo. –
se puso de pie, dirigiéndose a la puerta e intentando abrirla
con todas sus fuerzas.
-Déjalo, no puede abrirse… tenemos que esperar aquí…-
lo miró atento –Mejor acércate y hablemos, será
mejor que aporrear la puerta inútilmente… Me has dicho
que te parecía conocido… he estado hablando antes con
un chico y hemos barajado la posibilidad de que además de
haber perdido los recuerdos de nuestra muerte, también hayamos
perdido algunos anteriores… y no recordemos ahora que conocíamos
ya a ciertas personas…
Hyouden lo miró, comprendiendo que sabía la verdad,
y soltando la puerta. – Pero es que es estúpido, estamos
muertos, esto no debería seguir pasando. – Igual se
sentó en la misma cama, aunque guardando las distancias.
- ¿Crees que tal vez te conocía antes?
-Eso creo… aunque tal vez sólo nos conocíamos
de vista y por eso te he resultado familiar…- se subió
las gafas mirándolo –También barajo la teoría
de que esto lo estemos creando nosotros mismos inconscientemente
con nuestros recuerdos… o que incluso estemos recreando escenas
pasadas…
- Es posible, aunque no sé por qué alguien querría
recrear esto. – suspiró agobiado. – Yo no lo
deseo, mucho menos teniendo a mi hermano conmigo.
-Porque tal vez lo haga inconscientemente… tal vez esté
buscando respuestas… tal vez sea cuando nos dormimos…
que nosotros mismos hacemos volver a los demás a ellas…
Dices que tienes a tu hermano contigo… al menos no estas solo…-
lo miró como examinándolo atentamente.
- Pero le prometo que no permitiré que nos separen, y siempre
suceden cosas como estas. Mi hermano, Jun, es muy inocente, nunca
debió estar aquí y no quiero que siga sufriendo....
– lo miró con una sonrisa de derrota en realidad. –
No sé qué más hacer para protegerlo.
-No puedes hacer nada… sólo explicarle la realidad
de la situación y confiar en que sepa aprovechar lo máximo
posible de los ratos de conciencia que tenemos…- se apartó
un poco el flequillo del rostro pensando -¿Has pensado en
ti?
- ¿En mí? ¿Qué hay que pensar en mí?
Estoy muerto, no puedo salir de aquí.... lo único
que puedo hacer es cuidar de él. – lo miró,
honestamente sorprendido por su pregunta. – Es lo que he estado
haciendo toda mi vida.
-Pues tal vez deberías comenzar a hacer otra cosa…
no te digo que debas abandonarlo, pero el mejor modo de demostrarle
a tu hermano que puede ser medianamente feliz o normal en este lugar…
es actuando con normalidad… o incluso demostrándole
que tú mismo eres feliz… ¿no lo habías
pensado?- se subió las gafas y lo miró a los ojos.
- No, supongo que nunca lo pensé así... Pero no lo
sé, me hace feliz verlo sonreír. – se quedó
observándolo pensativo por unos minutos sonriendo luego.
- ¿Sabes una cosa? Pareces un estudiante de psicología.
-No, en realidad era un estudiante de medicina…- carraspeó
levemente –Pero he tenido tanto tiempo para pensar, que tal
vez me haya vuelto filosófico…- sonrió levemente
quitándose las gafas y limpiando los cristales del vapor.
No sabía qué estaban haciendo pero eso era nuevo,
comenzaba a parecer una sauna. Se las guardó en el bolsillo
de la camisa del hospital –Creo que quieren hacernos al vapor…
pero… lo importante… sonreirá más cuando
te vea sonreír a ti… No se siente con derecho a ser
completamente feliz si tú no lo eres… al igual que
tú… pero como tú eres el mayor… eres quien
debe esforzarse… claro.
- Creo que tienes razón, aunque es difícil. Pero
eres muy inteligente, Kadem – le sonrió con más
ganas, a pesar de que no soportaba aquel vapor. – Esto es
el colmo, ¿qué creen que vaya a pasar? Es obvio ¿no?
-Querrán ver el tiempo… cómo se nos cuece
la carne por dentro… nuestras reacciones a ello… De
todos modos no ocurrirá nada si te esfuerzas… - lo
miró un poco avergonzado pero sin decir nada al respecto
–Pero primero que todo…- se pasó la mano por
el cabello húmedo –Nos vamos a empapar la verdad…deberías…-
carraspeó mirándole el pecho, cómo se mojaba
la tela pegándose a su piel –Taparte un poco…
- ¿Taparme? ¿Con este calor? – se quitó
la camiseta, sin pensarlo mucho pero la sensación de incomodidad
podía más que la vergüenza. Ni siquiera estaba
pensando en la vergüenza a decir verdad.
El moreno enrojeció, agradeciendo el vapor y el agua condensada
que flotaba por todo el cuarto y cruzó las piernas en la
cama, mirándolo de todos modos sin poder evitarlo. Siempre
había tenido debilidad en cuanto a ver hombres mojados y
no le estaba haciendo ningún bien esa visión, parecía
que hoy era el día de pasar vergüenza a causa de lo
que había entre sus piernas. Se pasó la mano por el
cabello hacia atrás y tiró de la sábana como
quien no quiere la cosa, tratando de tapar entre sus piernas -¿Sabes?
Esto esta resultando un poco incomodo para mí…
- ¿Por qué....? Oh! – lo miró comprendiendo
y enrojeciendo también. – Lo siento, no sabía,
no... no pensé. – volvió a ponerse la camiseta,
sintiendo que se asaba pero no sabía qué más
hacer.
- Lo siento… no tengo un buen día con esto…-
carraspeó sintiendo que no podía ponerse más
rojo cuando se llevó la mano a la cara para subirse las gafas
y notó que no estaban, enrojeciendo aún más
y carraspeando –Antes un chico se desnudó en mi cama…
y ahora esto…- se rió levemente echándose el
cabello mojado a un lado de nuevo -Parece que todos los impactos
sexuales me llegan a la vez…
- Pues.... debes tener un imán... Lo digo por lo del chico...
– le aclaró por no ponerlo más nervioso, y de
paso, por no sentirse más incómodo él.
-No, nunca antes había visto a un chico desnudo, la verdad…-
carraspeó un poco, serio de nuevo –Pero me fui del
cuarto… quiero decir… que no me acosté con él…-
aseguró por si acaso, enrojeciendo con el ceño fruncido
–Así que puedes estarte tranquilo, no es como que sea
un salido o algo así… es por la edad… ya sabes…
¿Cuántos años tienes?
- 22. Y no te preocupes, no pensaba que fueras un salido. –
se rió, todavía algo rojo, pero no se notaba gracias
al calor. - ¿Y tú? Te ves joven.
-No, en realidad tengo 19… tampoco soy tan joven ¿no?-
sonrió porque no le quedaba de otra ya y además era
relajante que su erección comenzase a ceder -¿Cuántos
años tiene tu hermano?
- Ya es mayor– sonrió con ternura, no podía
evitar verlo como un niño aún. – Yo creo que
le agradarías aunque suele hacer muchas preguntas, pero es
algo natural.
-No me molestaría responderle, efectivamente me parece algo
natural, pero espero que no estés pensando que soy un niño
pequeño…- alzó un poco la mano para subirse
las gafas y carraspeó sin hacerlo finalmente. Claro, él
también comenzaba a sentir calor quisiera que no, resultaba
insoportable –… ¿en qué cuarto estas?-
sintió que el cabello le goteaba en la cara y se pasó
la mano por este apartándolo otra vez –Es horrible…
no te preocupes por mí… quítate lo que quieras,
esto está insoportable, me las apañaré…-
se quitó la camisa apoyándosela entre las piernas
porque la fina tela azul se pegaba mojada y transparentaba ya casi
por completo.
- En el 5. Y no pensaba que fueses un niño pequeño,
es sólo que no puedo dejar de pensar en Jun cuando conozco
a alguien. – se quitó la camisa también, pasándose
la mano por los ojos, se le nublaba la vista con tanto calor, empezaba
a sentirse mareado. – Siempre he odiado el calor.
-Comprensible… pero lamentablemente no hay un baño
aquí… al menos si hubiera agua fría ya sería
algo… y menos mal también que ya no necesitamos ir
al baño…- sonrió, desviando la vista de su pecho
y cerrando los ojos, apoyando la cabeza contra la pared –Empiezo
a desesperarme…- murmuró aún con los ojos cerrados
-¿Podríamos vernos de nuevo?
Hyouden se rió, aunque se sentía agotado, pero su
comentario del baño le parecía gracioso. – Por
mí, no hay problema, si es posible. Lo que me pregunto ahora
es donde despertaré esta vez....
- Sólo espero que me dejen tranquilo un rato… - entreabrió
los ojos mirándolo y pensando que se sentía mareado
-¿Estás mareado?
- Desde hace un rato, si hubiera comido algo estaría vomitando
– sonrió débilmente. – Deberíamos
encontrar la manera de detener esto.... no recuerdo haber hecho
nada tan malo como para estar en el infierno.
Kadem sonrió –Tal vez no lo recuerdas… yo sí
debería estar allí… así que si existe
y los dos estamos aquí…- se tumbó en la cama
aunque las sábanas daban calor, comenzaba incluso a desear
la inconsciencia –Pero dudo que tu hermano hiciera nada…
o Keika…
- ¿Conoces a Keika? – sonrió, cerrando los
ojos, sintiendo que le daba vueltas el cuarto. – No, ninguno
de ellos ha cometido ningún pecado..... Yo mismo me he encargado
de cuidar de mi hermano y Keika... es imposible.
-Keika… estuve un día con él… es un niño
muy valiente… ¿crees que es un mareo? ¿O que
nos estamos muriendo de nuevo?- sonrió entreabriendo los
labios, la piel le quemaba ya y le costaba respirar aquel aire caliente.
- No lo sé, pero al menos moriré en compañía
agradable.... – se rió, suspirando luego. – Al
menos esta vez no me tengo que preocupar por Jun.
-Tranquilo… vas a volver con él de todos modos, aunque
nos vayamos a morir de nuevo, ya lo he hecho tantas veces…-
sonrió levemente y apoyó una mano sobre la suya, acariciándola
con un dedo aunque ya le costaba incluso eso.
- Supongo que yo también, pero nunca estuve tan consciente
de eso... – le sujetó la mano, apretando los párpados,
imaginando cómo habría sido la primera vez. Seguro
había estado pensando en su hermano, y probablemente había
tratado de abrir la puerta contra toda esperanza. No había
muerto tranquilamente en la cama si es que habían utilizado
este mismo método, se conocía demasiado bien para
creer eso.
El moreno se llevó la otra mano a la garganta apretándose
el cuello con fuerza sintiéndose ahogado, no, no había
por qué, ya estaba muerto, no podía dejarse llevar
por esa fantasía. Le apretó la mano al albino volteándose
en la cama y respirando ahogado.
- Ka.... – Hyouden dejó escapar un jadeo, tratando
de recobrar el aire para sus pulmones, pero no había manera,
era como si respirase calor mismo. Aún así, su cuerpo
intentaba conseguir algo de oxígeno desesperadamente, convulsionándose
un poco, el albino tratando de mantener la mano del chico sujeta
a la suya, a como diera lugar.
La saliva resbaló de los labios de Kadem mientras trataba
de respirar así mismo aferrando con fuerza la mano del albino,
jadeando violentamente y tratando de levantarse con las rodillas,
resbalando de la cama y golpeándose en el suelo. Dejó
de ver, de sentir calor, pero escuchó cómo entraban
en el cuarto como si observar sus últimos estertores fuera
un espectáculo.
Hyouden entreabrió los ojos, al escuchar el sonido de la
puerta, la vaga idea de huir pasando por su cerebro, pero era demasiado
tarde, no podía ni controlar sus movimientos, ni localizar
la puerta ni a los doctores. Su pecho se agitó casi con furia,
la mano de Kadem resbalando de la suya al caer, emitió un
hondo jadeo, un último intento de recibir aire, ante de perder
toda conciencia.
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