| Capítulo 58- Sex and the Encyclopedia
of Death
Hisaki silbó, andando por los pasillos, ya le parecía
que andaba en círculos. Llevaba horas sin encontrar la habitación,
y empezaba a preguntarse si no seria su destino dormir solo.
Kadem alzó la vista de la libreta apuntando mientras caminaba
hacia él, levantando la vista apenas de vez en cuando más
que nada para no golpearse contra él. Había pasado
mucho tiempo retenido en una cámara, no recordaba ni siquiera
cuanto, tampoco era importante, no era como que se hubiera perdido
algo interesante. Le pasó por al lado sin decir nada, como
quien no está pasando por allí, con la barra metálica
colgando de su espalda como si fuera algún tipo de lanza
medieval.
- Ey! – Hisaki se giró, sujetándolo por la
barra. – Samurai hospitalario.... no, eso suena mal... –
se rió, esperando que lo mirase.
-¿Qué pasa?- lo miró a los ojos, pensando
que había modos más adecuados de detenerlo si era
lo que quería y sujetándole la mano para apartarla
de la barra –No toques eso… ¿Qué quieres?-
se subió las gafas como esperando a que le dijera algo significativo
-¿Cuál es tu nombre?
- Hisaki, y quiero compañía. – sonrió,
pensando que era muy serio. - ¿Qué haces?
-Apuntar tu nombre…- susurró el moreno, haciendo lo
propio y pensando que si le parecía que era su niñera,
por más que se preguntase si era mayor que él o no
-¿Edad?
-18, pero si estoy muerto, ¿eso cuenta? ¿No sería
mayor en realidad? – jugó con él, sólo
para ver si lo confundía. - ¿Y tú? Nombre y
edad....
-Kadem… y tengo 19 años…- contestó, más
bien en un murmullo –Y si moriste a los 18 años, no
eres mayor de esa edad, siempre tendrás 18 años…siempre,
y no importa cuantos años llegue a tener el universo…
tú seguirás teniendo esa edad- carraspeó levemente,
peinándose un poco el flequillo y esperando de pie, observándolo
y preguntándose si podría irse ya sin que volviera
a detenerlo.
- Oh.... y ¿tú eres la enciclopedia de la muerte?
– bromeó acercándose.- Eternamente joven, otra
ventaja.
-Otra ventaja… y perdona… ¿Cuáles eran
las ventajas anteriores a esa?- se subió las gafas sin mover
un paso aunque hubiera querido recuperar su espacio vital entre
ambos, lo ponía nervioso tomándose esas libertades.
- No más enfermedad, no más dolor.... pero no es
del todo cierto – alzó el brazo, quitándose
la venda y observando intrigado que ya sus heridas no estaban. –
Pues.... sí me dolió.
-Te duele porque tu mente sigue ligada a la realidad, quiero decir…
seguramente hasta hace poco creías que estabas vivo…
con lo cual es natural… dentro de lo que cabe en nuestra situación…-
volvió a carraspear ahora sí, dando un paso atrás
pensando que ya no se notaba por qué lo hacía –Que
creamos sentir dolor cuando es desde todo punto improbable…
- se guardó la libreta en el bolsillo –De todos modos,
eso no era una ventaja… primeramente no tendríamos
por qué estar aquí sufriendo ningún daño…
pero… tienes razón, es un buen consuelo.
- De todos modos lo estamos, así que es una ventaja para
mí. – le aseguró un poco serio, acercándose
de nuevo como un reflejo natural. – Y ¿qué haces
aquí, apuntando todo en esa libreta?
-Intento averiguar lo máximo posible acerca de nuestra situación…
para saber si puedo hacer algo… o si bien, debo seguir con
esta existencia… sin sentido…- alzó una ceja,
dando otro paso atrás y sintiendo el sonido de la barra metálica
contra la pared. Enrojeció un poco sintiéndose torpe
y carraspeando -¿Y bien?... ¿algo más?- preguntó
tremendamente serio, sus ojos azules observándolo como si
no hubiera tropezado con la pared hacía un segundo.
- No, nada más. ¿Estás nervioso?- preguntó
intrigado, sonriendo un poco, y acercándose aún más
casi tocándolo con su cuerpo. – No quiero estar solo.
-Estoy bien… - susurró mirando a un lado para desviar
la vista como si así fuera a desaparecer al volver a mirar
adelante –De todos modos no soy buena compañía
¿Por qué mejor no sigues buscando?- carraspeó
mirándolo a los ojos de nuevo, sin escaparse por más
que le hubiera gustado, pero no quería quedar ridículo
–Mira… Hisaki…- carraspeó de nuevo y se
subió las gafas, rozándose contra el pelirrojo sin
querer –Me… me estás poniendo nervioso tan cerca!
- Así que eso era.- se le pegó más, separándose
finalmente y riendo. – No pasa nada, eres atractivo, es todo.
Y sí eres buena compañía, además de
que pareces saber mucho.
-Está bien… bueno, no me hacía falta saber
eso…- se subió las gafas de nuevo, tratando de recuperar
su aire de dignidad –Puedes venir conmigo si quieres, pero
sólo iré a mi cuarto… o a algún cuarto
en el que pueda estar tranquilo…- suspiró pensando
que seguro se aburriría y probablemente era mejor para él.
Con ese carácter que tenía, no hacía más
que ponerlo nervioso. Echó a caminar delante cogiendo la
barra metálica y girándola con los dedos en círculos
tratando de distraerse con eso.
- Da igual, estaba buscando mi cuarto pero no he tenido suerte.
– le aclaró siguiéndolo y observando sus movimientos,
sus nalgas, y luego sus movimientos de nuevo. – Eres bueno
con eso, ¿qué tanto haces con un palo?
-Los mato… pero no ahora… cuando todo está oscuro…
es entonces cuando lo hago, Alguna vez lo he hecho siendo así…
pero entonces termino en algún cuarto… atado y martirizado…
así que no es precisamente muy recomendable… recordemos
que pueden llamar a seguridad… y siempre vienen esos…enfermeros
enormes- carraspeó mirándolo de soslayo y enrojeciendo
mientras fruncía el ceño mirando delante de nuevo
–Hisaki… perdona… ¿hay algo en mi culo
que yo no sepa?
- Hum.... déjame ver.... – sonrió el chico
estirando la mano y alisándole el pantalón. –
Pues yo diría que.... belleza. ¿Sabes que tienes un
bonito culo? Porque si ya lo sabes la respuesta es “no, no
hay nada en tu culo que no sepas”
-Bueno… quie… ¿quieres parar de eso? No me miro
el culo…- se tapó las nalgas con la libreta retirándose
y notando que se le había caído la barra de metal
al suelo provocando bastante ruido. Casi gruñó, guardándose
la libreta de nuevo y agachándose para coger la barra –Comprendo
que llevas mucho tiempo aquí… y que estarás
necesitado de ciertas cosas… pero yo no soy la salida a ello,
tendrás que hacer como hacemos los demás, en lugar
de ir asaltando desconocidos por los pasillos…- se subió
las gafas de nuevo, hablando como si hubiera perdido los nervios
por un momento, aunque se volvía a ver calmado poco a poco.
- Hum... ¿qué harán los demás?- lo
molestó aún más, comentando luego. –
No estoy falto de eso, hace poco... cumplí mi más
grande fantasía. No mucha gente puede decir eso. Pero Kadem,
si estamos muertos y estamos juntos, ¿por qué no ser
la salida a eso? ¿Acaso vas a conocer a más fantasmas?
-No… no me interesa eso… puedo apañármelas…
muy bien, yo solo… y tú… tú sabes de sobra
lo que hacemos los demás- lo miró fijamente, deteniendo
aquel mar de palabras inconexas. No soportaba ponerse nervioso,
así no podía hablar. Carraspeó, mirándolo
con el ceño fruncido –Bien, vamos a mi cuarto y lo
haré contigo ¿es lo que quieres? Vayamos- lo retó,
seguro de que estaba pareciéndole muy gracioso meterse con
él.
- Pues sólo estaba razonando contigo, pero no sería
desagradable. ¿Quieres?- se guindó de su brazo mirándolo.
-Claro… vamos- insistió necio, llevándolo de
la mano casi a rastras hacia su cuarto, con toda la necedad marcada
en su rostro. Empujó la puerta y se cruzó de brazos
observándolo en el interior –Venga, desnúdate
y hagámoslo… te desahogas, que es lo que a ti te gusta…
- Kadem, Kadem.... aún no me conoces. – el pelirrojo
se quitó toda la ropa, observándolo con una sonrisa
críptica en el rostro. – Sé honesto si quieres
hacerlo, no me culpes a mí.
Kadem se quedó en donde estaba, con la cara sumamente roja
y como si le hubieran dado al “pause”, unos segundos
después, carraspeando ligeramente, sin saber qué decir,
luchando con su propio sexo que deseaba erguirse –Estás
loco- se volteó y salió del cuarto, cerrando la puerta
y respirando con fuerza contra la pared, el sexo abultándose
en el pantalón terriblemente “Dios… ¿Qué
pasa conmigo? Sabía que era homosexual pero no pensaba que
fuera a reaccionar como un animal ante cualquier niño bonito
que fuese a ver desnudo. Las cosas deberían haber sido de
otra manera.
Hisaki suspiró, serio, poniéndosela ropa de nuevo,
y saliendo de la habitación, deteniéndose al ver que
todavía estaba allí. – No iba a obligarte. Pero
fue tu culpa. Y sigo sin querer estar solo.
-¿Eh?- lo miró a los ojos, aún rojo y mirándolo
de arriba abajo como si hubiera posibilidad de que saliese al pasillo
a perseguirlo desnudo –Vale… sí! Fue mi culpa…
no creí que fueras capaz de algo así…- se subió
las gafas entrando en su cuarto otra vez y apartándose el
cabello, odiaba perder los estribos.
- Y yo creí que eras agradable, no era necesario que me
hablases así sólo porque disfruto del sexo. –
le aclaró, siguiéndolo y sentándose en una
de las camas. – Pero... creo que sólo estás
nervioso, ¿no? No te voy a violar.
-Ya… ya lo sé- lo miró, aún de pie como
si hubiese necesidad de estar en guardia –Y ya te dije que
no era agradable, no es mi culpa si tú querías creer
que sí – se apartó el cabello de la cara nervioso
–Es… porque me estás poniendo nervioso todo el
tiempo, no deberías hacer esas cosas… mostrarte delante
de cualquiera… no… no tiene sentido.
- ¿No? Yo creí que al menos en la muerte, las reglas
dejaban de aplicarse. – se rió, pensando que sí
le parecía agradable de todas maneras. – No lo sé,
el sexo es algo natural. Y sólo hice eso por tu manera de
hablarme.
-Creí que tratabas de meterte conmigo… la verdad-
frunció más el ceño contrariado, pensando que
ni de broma volvía a arriesgarse a proponerle a alguien sexo
por algo así, nunca hubiera imaginado que iba en serio –Será
mejor que hagamos como si esto no hubiera sucedido nunca…-
se subió las gafas sentándose en la cama a su lado
para tratar de enmendar las cosas, abriendo la libreta de todos
modos y apuntando cosas sobre Hisaki pese a que lo tenía
al lado, más que nada de su físico, para recordar
quien era, a pesar de que dudaba que pudiera olvidarlo. Se le subió
el color en las mejillas de nuevo al recordar aquella visión,
nunca antes había visto a otro chico desnudo de ese modo…
nunca se había excitado tanto antes. Frunció el ceño
mirándolo de soslayo y subiéndose las gafas –Te
hago compañía, por eso me he sentado aquí,
no saques conclusiones extrañas ni hagas nada raro…
como…como lo de antes…
- No lo haré, me porto bien... – sonrió, pensando
que eso sí era aburrido, pero no quería enfadarlo
tampoco, no por ahora al menos. – Y sí, me metía
contigo en un principio, pero es mi manera de ser amistoso... –
murmuró, tentado de acercarse de nuevo. - ¿Qué
tanto escribes?
-Cómo eres, para no olvidarme si no vuelvo a encontrarme
contigo… tal vez averigüe algo importante… aunque
lo dudo, tal vez lo haga…- lo miró de soslayo cerrando
la libreta -Así…- se subió las gafas con un
dedo de nuevo –así que tu forma de hacer amigos es
ofrecerles que se acuesten contigo…
- No, claro que no, bromear.... – se rió, recostándose
un poco hacia atrás. – Nadie lo toma tan en serio como
tú.
-Oh…- sintió que enrojecía por haberse equivocado
–Bueno… pues la gente no debería tomarse tan
a la ligera esa clase de cosas entonces…- suspiró frunciendo
el ceño –No deberías hacer esas bromas, podrían…
podrían acabar mal- lo miró de nuevo, totalmente serio,
pensando que en realidad parecía necesitar ayuda.
- ¿De veras? ¿^Qué crees que podría
pasar? ¿Alguien podría matarme? – bromeó
de nuevo, aunque sin reír demasiado, suspirando. –
Sólo bromeo así con los que me gustan y si estoy de
humor, si no.... no.
-Oh… y si alguien te gusta y te dice que sí, ¿te
acuestas con él? ¿Así?- carraspeó girándose
un poco más para mirarlo -¿Así es como haces
las cosas?- se quedó observándolo fijamente, seguro
de que en un momento u otro se sentiría ofendido, pero le
parecía importante –Podrían tratarte mal o violarte…
estás muerto pero aún podrías sufrir mucho…
Hisaki suspiró, enseriándose. – No puedes vivir
en el miedo, ¿sabes? Ni siquiera si estás muerto.
Podría, podría.... ya no importa. Ya he pasado demasiado
tiempo encerrado, y solo. No voy a seguir así.
-No… por el contrario, crees que es mejor acostarte con cualquiera
que te guste, pero te diré algo Hisaki, tal vez yo no sea
muy experto en estas cosas… pero sé que la eternidad
es un tiempo muy largo para estar solo… y probablemente nadie
elegirá estar con alguien con el que se ha acostado todo
el resto de hombres del hospital… Por otra parte…aún
no he acabado… los hombres preferimos obtener algo de resistencia.
Si es muy fácil conseguirte, lo hacen… y luego pasan
a otra cosa… - lo miró a los ojos aún muy serio,
quitándose las gafas y limpiándoselas con la camiseta.
- ¿De veras? No todos piensan como tú – le
sonrió, guiñándole un ojo. – Te sorprenderías....
Yo creo que si a alguien le gusto lo suficiente como para querer
pasar la eternidad conmigo, no le importará lo demás.
-De verás… yo creo que no te darán la oportunidad
porque pensarán que ellos no son importantes para ti, sólo
un hombre más con el que acostarte… - siguió
mirándolo fijamente y se subió las gafas antes de
carraspear.
- Si no son capaces de ver más allá.... – finalizó
el chico como si se tratase de un ensayo en conjunto. – Dejaré
de hacerlo cuando alguien me ame.
-Intentará no amarte pensando que tú no querrás
dejarlo por él…- cerró los ojos suspirando y
recostándose, pensando que era inútil con él,
no quería comprender -Es igual…
- Realmente eres pesimista, Kadem... Estoy muerto, ¿comprendes?
Muerto – lo miró serio, un poco molesto. – No
puede pasarme nada peor, no importa lo que digas. Y las cosas en
este hospital, no son iguales a las que suceden allá afuera,
estoy harto.
-Es comprensible… todos lo estamos…- contestó
el moreno tranquilamente, entreabriendo los ojos –Estás
muerto pero aún puedes sentir, así que por lo tanto
podría pasarte algo peor, a mí me tuvieron encerrado
no sé cuanto tiempo en una sala… pero podrían
haberme estado torturando todo ese tiempo… eso es peor…
podrías estar aquí… muerto y solo, o muerto
y con alguien que te quiere ¿Qué es peor?
- Tengo mi propia manera de buscar las cosas. Hay personas a las
que les agrado, ¿lo sabes? Aunque no lo creas... –
murmuró, recogiendo las rodillas y acostándose de
lado.
Kadem lo miró y suspiró, sentándose y sujetándole
el hombro para voltearlo –Yo no he dicho que no me agrades,
intentaba ayudarte… pero está bien, tú quieres
ser así…sé así… ¿tienes
algún amigo aquí?
- ¿Amigo? No lo sé aún.... pero conocí
a Ray, ¿conoces a Ray? El guitarrista coreano- sonrió
de pronto, el rostro iluminándosele. – Hum... y también
hay otro grupo de gente, Wolf... claro.... está reuniendo
a todos los que encuentra. ¿No quieres venir?
-No, prefiero seguir por mi cuenta, gracias y no, no lo conozco…
mis padres no me permitían escuchar música de esa
clase… - suspiró pensando que siendo guitarrista…
ya se imaginaba -¿Te gusta él?
- Pues sí.... tenía un poster enorme suyo.... Y la
verdad, no me ha decepcionado. Pensaba quedarme con él, pero
me llevaron. – suspiró, sentándose de nuevo.
– Esa clase de música.... no sabes lo bien que toca.
– negó con la cabeza, pensando que era claro ya que
era un niño bueno, con eso de que sus padres no lo dejaban.
-No, aunque seguramente me hubiera gustado saberlo, pero como ya
te he dicho, mis padres no me dejaban escuchar ese tipo de música…
De hecho, mi padre era doctor en este hospital y mi madre…
fue ingresada por él…- lo miró subiéndose
las gafas –Mi padre me trajo aquí a vivir y entonces
deje de saber nada sobre el mundo exterior… así que
como comprenderás… no es que esté muy enterado
sobre grupos de rock…
- ¿Tu propio padre te trajo?! - Exclamó, inclinándose
hacia delante. - ¿No lo odias? ¿Está muerto?
Quiero decir.... aquí.
-Lo odio… de hecho…- carraspeó subiéndose
las gafas después –Me enteré de que estaba sometiendo
a mi madre a pruebas… pero no sólo de eso, si no de
que mi hermana… el hijo que esperaba mi madre… fue también
victima de sus experimentos… Después ya comprendí
que mi madre había sido enfermera aquí… y otra
serie de cosas… y lo maté… bueno… de hecho,
incendié toda esa planta del hospital…
- Pero eso fue cuando ya estabas muerto ¿no? ¿O antes?
– le preguntó intrigado ahora, más serio, observándolo
atento.
-Antes- se subió las gafas carraspeando –No es que
sea un asesino, pero incluso mi paciencia y mi capacidad de asimilar
ciertas cosas tiene un límite…
Los labios de Hisaki se extendieron en una sonrisa maliciosa. –
No importa, yo hubiera hecho lo mismo. – le tocó el
rostro con un dedo. – No me dijiste si querías venir.
-Eh… sí… te dije que prefería seguir
por mi cuenta…- se quedó mirándolo serio, sin
apartarse para que no volviera a “hacerse bolita” porque
le daba lástima, pero pese a todo enrojeciendo y tocándole
la cara con un dedo de vuelta para ver si se percataba de que era
algo extraño que hiciera eso.
- Es una lástima, me agradas mucho. Y no sé para
qué quieres estar solo. – sonrió más
relajado, recostándose hacia atrás de nuevo.
Kadem carraspeó apartando la mano y cruzando los brazos
–No me siento cómodo entre varias personas… aunque
sí me agrada estar acompañado a veces… pero
no por varias personas, sólo me quedo callado escuchando…
ellos creen que soy aburrido y de hecho, me aburro… lógicamente…
pero puedes venir a mi cuarto cuando quieras si tanto te agrado.
- O puedes mudarte al cuarto de al lado, y así estarás
cerca, por si acaso – le sugirió, no muy dispuesto
a desistir. No era como que hubiese mucha diferencia entre una habitación
y la otra.
-Está bien… lo haré…- lo miró
a los ojos y se levantó –Ayúdame a llevarme
mis cosas al cuarto de al lado… no, espera… ¿sabes
si hay ya alguien en el cuarto de al lado? Es más…
¿Qué cuarto es?
- El cinco creo, no sé si hay alguien al lado... –
se encogió de hombros. – Pero ¿qué tanto
sigues las reglas ya?
-No es que siga las reglas, Hisaki, es que no quiero meterme en
una cama ajena. ¿Comprendes? Mejor me quedo en mi cuarto…
no sea que de pronto entre alguien y tenga que darle explicaciones
de por qué he irrumpido en su cuarto… ¿Qué
mas dará?… Estamos en el mismo ala, no hay pérdida…
ni que me fueras a visitar tanto después.
- No es así... – bajó el rostro, negando con
la cabeza. – No puedo encontrar la habitación, aunque
debería estar aquí. No la encuentro.
-Está bien, a veces ocurre, puedes quedarte conmigo ahora
¿no? Ya volverás cuando puedas, te acompañaré
a buscarla… me agradas, la verdad… ahora que no me metes
mano…- se subió las gafas de nuevo un poco rojo.
- Es una pena eso – sonrió malicioso, pensando que
seguía resultándole atractivo. – Pero gracias.
-¿Por qué es una pena? No comprendo…- lo miró
a los ojos y se apartó un poco el cabello un tanto inseguro
sobre si quería o no saber esa respuesta.
- Mejor sigues siendo un buen chico, ¿no? – se rió,
de todos modos explicándole. – Porque me resultas atractivo,
por eso.
-Vale… Hisaki- carraspeó de nuevo poniéndose
nervioso –No he dicho que no pueda llegar el momento en que
podamos tocarnos o lo que sea…- sintió que enrojecía
de nuevo, pero siguió hablando porque le parecía importante
–Sólo que el momento no es ahora que no nos conocemos
lo suficiente. Si realmente te parezco atractivo, entonces esperarás,
a mí también me pareces atractivo, pero no te conozco
lo suficiente y la verdad… tampoco quiero pensar en que podrías
estar en cinco minutos acostándote con otra persona si vas
a empezar a interesarme… así que primero que todo y
antes de pensar en tocarme o no, tendrás que haberte decidido
que soy yo el que te interesa…- lo miró a los ojos
de nuevo, rojo, aunque sus ojos azules seguían viéndose
terriblemente serios.
- Vale, vale... Kadem. Tampoco te estoy proponiendo matrimonio,
¿eh? – se rió, deseando besarlo y desistiendo.
– Veamos qué sucede.
El moreno enrojeció aún más y dejó
escapar un suspiro, alzando una ceja mientras se subía las
gafas –Mejor, porque desde luego no aceptaría, teniendo
en cuenta que eso fuese posible. De todos modos, te recomendaría
que buscases a alguien más divertido… ¿Por qué
no duermes un poco?- preguntó de pronto, deseando que lo
dejase tranquilo un rato. Ahora lo ponía nervioso con eso
de que se creyera que quería que le pidiese matrimonio o
quien sabe. Sólo le había dicho que también
le parecía atractivo…
- Eres bastante divertido, eso pienso yo – le sonrió
más, meneando la cabeza. – Y ya sé que lo que
quieres es librarte de mí, pero está bien, dormiré.
Sólo... no desaparezcas – le pidió, aunque eso
último iba en serio, acostándose del todo.
-No voy a irme de mi propio cuarto…- lo miró acostarse
tras él y suspiró levemente, aliviado en cierto modo.
Eso había sido demasiado para asimilarlo tan rápido.
- Nunca se sabe... – murmuró el pelirrojo, recogiéndose
de nuevo.
|