| Capítulo 54- There's No Future
in the Scare Business
Wolf suspiró, levantándose de la cama, en realidad
preocupado por Keika. Sólo esperaba que durmiese o que estuviese
con Hyouden y su hermano. No comprendía por qué estaba
en ese cuarto, a veces se preguntaba si estaban repitiendo acontecimientos
ya ocurridos y por eso se despertaban en lugares a los que no recordaban
haber ido.
Caminó por el pasillo observando de pronto que había
alguien en otra de las camas, tenía varias heridas en el
brazo. Corrió la cortina observándolo y sujetándole
el brazo con cuidado, revisando las heridas, parecían haberle
quitado piel para algún cultivo –Despierta… te
curaré eso…- habló en bajo, moviéndole
un poco la cara preguntándose si se habría desmayado.
Seguían sufriendo heridas y dolor a pesar de estar muertos,
tal vez era cierto que podían resistirse al dolor si no creían
en él. A él por el momento, no le funcionaba esa técnica.
El pelirrojo se despertó sobresaltado, observándolo
y luego su brazo sonriendo un poco. - ¿No se supone que esto
ya no pase? Me dolió.... – comentó como si hablase
consigo mismo, observando al moreno. - ¿Dijiste que me ibas
a curar?
-Eso dije…- sonrió levemente, respondiendo a su sonrisa
y percatándose de que ya sabía que estaban muertos.
Sujetó un algodón con unas pinzas pasándoselo
por las heridas, mojándolas con yodo –Ocurre de todos
modos… tal vez es porque no sabemos controlarlo…- susurró
poniéndole unas venditas en el brazo –Y aunque no se
te infectará… al menos ahora no te rozarás con
la ropa ¿Cómo te llamas?- se sentó en una esquina
de la cama, observándolo.
El chico se observó las heridas ahora vendadas, frunciendo
un poco el ceño y sonriendo de nuevo al alzar la mirada.
– Hisaki, ¿y tú? ¿Cómo sabes curar
heridas? No eres uno de ellos ¿o sí? – preguntó,
de pronto desconfiado.
-No todos los médicos somos unos desquiciados…- sonrió
sin inmutarse porque ya estaba acostumbrado en realidad –Mi
nombre es Wolf y sí, soy médico pero me encuentro
en calidad de paciente- le extendió la mano de todos modos.
Hisaki la miró, como extrañado, pero estrechándola
luego. – Mucho gusto, Wolf-sensei – se rió, por
la formalidad, mirando a su alrededor. – Yo no estaba aquí,
esperaba poder quedarme con Ray, pero.... parece que te despiertas
donde ellos quieran. Tal vez no debería dormir más,
soy un fantasma después de todo. Debería salir a asustar
viejecillas....
-Sí… ya lo he notado… cada vez nos despertamos
en un lugar diferente pero no sabría decirte por qué…-
sonrió levemente, mirándolo –No asustes viejecillas
por favor, no queremos que las mates de infarto…- se levantó
para verlo mejor –Así que no estás solo…
¿tienes un compañero de cuarto?
- No.... estoy solo, pero Ray es.... bueno, ¿no conoces
a Ray, el guitarrista coreano? Es albino, y.... Eso, me lo encontré
aquí, y decidí quedarme con él. Pero sólo
me duró un día. – suspiró, sonriendo
maliciosamente luego. - ¿Debo asustar niños entonces?
Así tendrán algo que contar para el resto de sus días.
Wolf se rió suavemente sin poder evitarlo, cruzando los
brazos bajo el pecho y mirándolo. –O podrías
no asustar a nadie…- se acercó un poco apoyando los
brazos en el borde metálico de la cama –Nos hemos juntado
cuatro personas ya… en el mismo cuarto y estamos tratando
de encontrar a los demás… tal vez querríais
venir con nosotros… aunque lo siento no tengo ni idea sobre
música coreana…
- Pues muy mal, Ray es increíble..... – le aseguró,
sentándose del todo. – Vale, no me gusta estar solo,
para nada. Pero.... no sirve de mucho ser fantasma si no puedes
asustar, aunque aún no logro, poner cara de espanto.....
– le hizo una mueca como de terror que más bien resultaba
graciosa y el moreno le apoyó la mano en la cabeza acercándolo
contra su pecho reído.
- Vale… no tienes mucho futuro en esto… eso está
claro…- se apartó un poco, apoyándose en un
mueble cercano –En cuanto podamos salir… nos libraremos
de los doctores… enfermeras o quien sea que entre por esa
puerta y te llevaré con ellos. Después buscaremos
a Ray…
- Gracias – le sonrió, apartando las sábanas,
ya listo. – Me agradas, aunque pensé que odiaba a todos
los doctores. Quería matarlos de nuevo cuando me enteré
de que estaba muerto.
-No sirve de nada… vuelven a estar aquí al día
siguiente…- suspiró levemente, pasándose una
mano por el cabello –Y no parecen recordar como nosotros…
la verdad… parece como si nosotros mismos los proyectásemos…
con nuestros miedos o algo así… pero son distintos
a nosotros…- lo miró de soslayo pensando que era un
niño. Claro que le agradaban los niños, no podía
evitar relajarse con ellos –Aunque sea doctor aún no
voy vacunando a la gente cuando me la encuentro ni nada así…-
se rió mirando hacia la puerta.
- No lo sé, yo no proyecto nada, por mí que se desaparezcan.
– murmuró un poco más serio. – Pero Ray
me dijo lo mismo, él mató a uno y al día siguiente
tuvo que matarlo de nuevo, o algo así. Y le cortaron los
pies, pero allí estaba, caminando frente a mí- sonrió
como si fuera el único capaz de aquello de pronto.
-Menos mal… si le cortan los pies ya no sería lo mismo
¿verdad?- sonrió, burlándose un poco porque
parecía que ese tal Ray le entusiasmaba. Abrieron la puerta
y entró una enfermera observándolos con cara de intriga.
-¿Qué hacen levantados?
- Esperándote. – sonrió el pelirrojo, poniéndose
de pie, y dando un salto, metiéndole un rodillazo en el estómago,
y tumbándola al piso, haciendo un gesto alegre al moreno.
– Vamos, ahora!
-Vale…- el moreno sonrió levemente un tanto desconcertado
por lo rápido que la había atacado, agachándose
de todos modos y rajándole el cuello con una cuchilla profundamente.
No podía arriesgarse a que los siguiera o avisara a más,
no si iba a llevarlo al cuarto con los niños. Cerró
la puerta tras de ellos y lo sujetó por los hombros para
dirigirlo hacia donde estaba el cuarto, sonriendo levemente pensando
que necesitarían encontrar un cuarto más grande o
algo así.
Hisaki continuó corriendo, riendo y besándole la
mejilla de pronto por lo que lo había visto hacer, riendo
cada vez más sin preocuparse mucho del escándalo.
-Shh… Hisaki…- el moreno enrojeció levemente
y sonrió, aunque tuvo que ir a sujetarlo y le tapó
los labios susurrando –Shh… no queremos tener a todo
el hospital detrás de nosotros ¿vale?- suspiró
levemente pensando que tal vez estaba un poco enajenado o tal vez
simplemente drogado... cualquiera sabía allí.
- “Vale”... – sonrió, riéndose
bajito, aunque no veía qué importaba, todos estaban
muertos, pero no le importaba obedecerlo. – “¿En
donde es?”
-Aquí cerca…en el cuarto cinco- señaló
la puerta un poquito más allá, esperando que todos
estuviesen allí cuando llegasen. Golpeó la puerta
y la abrió para que el pelirrojo entrase delante, sonriendo
levemente y cerrando a su espalda –Este es Hisaki… estos
son Hyouden, Jun y Keika…
Jun se acercó un poco más a su hermano apoyando la
espalda contra él mientras el doctor iba junto a Keika -¿Estás
bien? ¿Ha venido alguien?
- No, aún no- negó el chico con la cabeza sonriendo
porque hubiese regresado.
- Oh..... pero si es el chico iluso.... ¿cómo era?
Jun-chan... – se acercó Hisaki, sentándose en
la cama con toda la confianza. – Al final de veras que no
me servía suicidarme.
Hyouden sujetó a su hermano contra sí, notando su
nerviosismo. Además, él mismo estaba desconfiado de
ese chico.
-Era Jun… y ¿ves? Yo tenía razón…-
alzó una ceja señalándose el pecho.
-¿Intentabas suicidarte?- Wolf lo miró atento, pasando
la mano por el cabello de Keika.
- Quise hacerlo más de una vez. Estaba solo y vivir para
sufrir no es lo mío. – sonrió de nuevo, mirando
al moreno. – Además, no quería darles la satisfacción
de acabar conmigo.
- Yo no podría suicidarme.... – Keika hizo un gesto
sacando la lengua como si fuera algo asqueroso, aunque la verdad
le hubiera dado mucho miedo.
- Bueno, no hay necesidad de eso, de todos modos. Si te suicidas,
sólo despertarás mañana en tu cama de hospital
– Hyouden suspiró, pensando que era una conversación
demasiado deprimente para los más jóvenes.
-Bueno… ahora ya no estaremos solos…- se acercó
al pelirrojo y le pasó la mano por el cabello -Veremos si
podemos encontrarlos a todos…- se quedó callado pensando
en los demás, en si alguien estaría sintiéndose
así de mal en esos momentos y recordando a aquel albino con
el que se había encontrado una vez, se veía realmente
triste.
- Y ¿qué haremos cuando nos juntemos todos? ¿Vengarnos?
¿Huir? – suspiró Hisaki. – No sé
si funcionará, mi idea era quedarme con Ray y su compañero...
No estaba mal.
- Lo mejor es estar juntos por lo menos, ya luego veremos qué
se hace – murmuró Hyouden, abrazando a Jun y pensando
que tenía que hacerlo feliz, al menos en la muerte. No iba
a permitir que la pasara tan mal como en vida.
- Yo conocí a un chico que me dijo que nos vengaríamos,
pero no me dijo su nombre. Era agradable – sonrió Keika
de pronto recordando al moreno que lo había ayudado. - ¿Podemos
buscarlo? Creo que está solo.
-Claro… los buscaremos a todos y hablaremos, ya veremos qué
podemos hacer, tal vez los demás sepan algo más que
nosotros de lo que está ocurriendo… - Wolf se sentó
en el borde de la cama, al lado de Keika –Eso espero…
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