| Capítulo 52- Protection
Arn se levantó de la mesa en cuanto sonó el timbre
para ir al taller. Era un alivio el taller, la clase de filosofía
le hacía preguntarse si les pagaban a los filósofos
por escribir esas bobadas. Los imaginaba sacándose pelotillas
de la nariz y limpiándoselas a las sábanas esas que
llevaban puestas, preguntándose qué tontería
de conclusión sacarían ese día para molestar
al futuro estudiante incauto. Seguramente estaban fumados cuando
sacaban esas teorías.
Se sentó en la mesa de Soren, esperando para bajar con él.
Mirándole el cuello y notando la marca morada y rojiza en
él. Sonrió levemente, desviando la mirada. Joder…
no perdía el tiempo, eso seguro.
El pelirrojo lo miró de soslayo, consciente de lo que habría
visto seguro y cubriéndola un poco nervioso, enrojeciendo
y frunciendo el ceño, al ver que se acercaba el profesor.
- Arn, ¿puedo hablar contigo un momento? Estoy seguro de
que al profesor no le molestará. Soren, ¿crees que
puedas decirle? – le sonrió al chico, que miró
a Arn como si fuera su decisión únicamente.
Arn se encogió de hombros preguntándose qué
lección iba a darle sobre blablabla y se levantó de
la mesa -¿Puedes llevarme esto?- le pasó su carpeta
al pelirrojo mirándolo un momento.
- Claro – refunfuñó, mirando al rubio por un
momento, antes de marcharse.
- No me lo voy a comer... – bromeó el profesor, mirando
luego a Arn, tan sólo un poco más serio. – Primero
necesito que me escuches y que no te vayas huyendo como ayer, es
importante.
-Te estoy escuchando y no huí, me largué- lo miró
a los ojos y se sentó un poco más en la mesa mirándolo
con algo de chulería anticipada.
- Bueno, pues no te largues – continuó sonriéndole,
sin verse afectado para nada por su actitud. – Es acerca de
lo que sucedió ayer y de Rein.
-Tsk… paso de Rein- hizo ademán de levantarse y se
quedó de pie frente al profesor, alzando la cara para mirarlo
a los ojos sintiendo que enrojecía un poco y desviando la
vista. Pues sí que se largaba sí… -¿Qué
pasa con Rein?- preguntó como si le debieran y no le pagasen.
- Pues, imagino que te habrán dicho quien es, e imagino
que estarás pensando lo que no sé. – lo miró
a los ojos, deseando que se sentara y se quedara tranquilo, pero
no iba a presionarlo. – Rein tiene muchos problemas, tiene
la presión de comportarse como el sucesor de su padre, quiera
o no. Y tiene gente que lo vigila, ¿comprendes lo que digo?
-Hum… no- lo miró a los ojos, dejándose caer
sentado en la mesa de nuevo para no tener que mirarlo a la cara
ni tenerlo tan cerca -¿Me estás diciendo que pobrecito
Rein te pegó con la mesa porque esta estresado?
- No es eso... no haría una excusa de ese tipo y no estoy
diciendo que lo que hizo estuviera bien. – suspiró,
pasándose una mano por el cabello. – Él mismo
vino a hablar conmigo. Esas personas que lo vigilan, están
allí para asegurarse de que se comporte como el digno hijo
de su padre. Eso significa que no puede permitir que le falten al
respeto, ni siquiera en broma. Me dijo.... que si no cumple con
lo que esperan, ellos se encargarán de hacerlo cumplir y
no será algo leve. Estaba intentando que no te diesen una
golpiza o algo así.
El moreno lo miró a los ojos como asimilando aquello y
sus ojos verdes se desviaron al momento, sintiéndose incómodo
de mantenerle la mirada pensando que había sido Rein quien
había comenzado, levantándose de nuevo, recordando
que no… él había dicho aquella frase antes para
tocarle las narices por haberse sentado al lado de Soren así
–Vale… yo paso de él…
- Gracias, Arn. Ya le he pedido a Rein que no busque problemas
además. – le tocó la mano levemente, sin poner
mucha consideración en eso. – No creas que la tomo
contigo. Lo que dije ayer es cierto, aunque te parezca un cliché.
-Vale…- insistió tratando de irse de nuevo, guardándose
las manos en los bolsillos como para quitarse de que lo tocara de
nuevo -¿Puedo irme ya? Sé que no la tomas conmigo...
- Sí, puedes irte ya. – asintió, notando cómo
escondía las manos y sonriendo. – Gracias por tu tiempo,
Arn.
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