.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 49- Ian in Love

Ian se recogió el cabello mojado y se puso una camiseta de tiras limpia después de ducharse, aunque en teoría pretendía haber hablado con él según subía pero … -No hay cojones…- susurró a su reflejo sintiendo que el cabello le goteaba la espalda y saliendo al pasillo como acto mecánico, llamando a la puerta de Soren “Ala… ya está… ahora no puedo huir”. Sonrió como si se hubiera puesto una trampa a sí mismo.

El pelirrojo se paró de la cama y abrió la puerta, quedándose sorprendido por unos momentos, murmurando luego. – No creí que vinieras.... – se hizo a un lado apartándose de la puerta, confiando en que Ian la cerraría tras él.

-Yo tampoco…- alzó una ceja pasando al interior y cerrando a su espalda –Por la tarde cuando hablamos… y me dijiste eso de que si no podía hacer algo por mí mismo… creí que me estabas diciendo que si no era capaz de hacer nada yo solo… y ya…- alzó una mano como interrumpiéndolo aunque aún no decía nada –Ya sé que me explicaste, pero no te entendí aún así…- se llevó la misma mano a la nuca –Estaba necio…

- Es mi manera de hablar. No te estaba insultando – igual refunfuñó, sentándose en la cama. – Y ahora ¿lo entiendes?

-Que sí… coñazo…- sentándose en la cama también y recostando la espalda contra el armario –Estaba jodido… ya sé que no es muy maduro…pero yo no soy maduro…- lo miró directamente, pensando que era muy guapo y desviando la vista –He estado bastante deprimido… y eso tampoco ayuda a mi carácter…me pregunto si siempre has sido tan borde…

- Casi siempre.... – lo miró de soslayo también, hundiéndose un poco en el colchón. – Me molesta... tu manera de hacer las cosas. Es confusa. Me hablabas de Arn ayer...

-¿Qué pasa con Arn?...- lo miró dejando caer la cabeza después contra el armario, golpeándose un poco pero sin hacer ningún gesto al respecto.

- Varias cosas. En primer lugar, ¿recuerdas lo que me dijiste? Acerca de sus razones... – recogió las piernas porque no tenía ganas de decir eso aunque suponía que era lo que debía hacer. – Sin embargo, jamás pensaste que yo podía tener mis razones también.

-Sí lo pensé… es sólo que no puedo preguntarte algo tan personal así como así…- lo miró, girándose un poco más y subiendo una pierna sobre la cama –Aunque me gustaría saberlo.

- Vas a pensar que es estúpido... – murmuró, recogiéndose más.

-No creo…- lo miró recogerse sobre sí mismo.

- Bien, te lo diré entonces, pero eso no significa que voy a cambiar ni que voy a dejar de ser como soy. – le advirtió, mirándolo brevemente y volviendo a mirar la pared.

El rubio lo miró, preguntándose si lo iba a decir de una vez o no –Nadie te ha pedido eso…

- Bien.... – lo miró de nuevo, murmurando. –No recuerdo a mis padres, murieron cuando era pequeño, y siempre... he vivido con mi hermano. Estamos en la misma pandilla, pero es un idiota. Él no hace nada en realidad, me obliga a hacer todo el trabajo... para él. Y si no lo hago.... – sonrió, de manera no muy agradable imaginando que comprendía. – Los otros miembros de la pandilla no son mucho mejores. Así que he decidido sobrevivir solo. Prefiero no mezclarme con los demás.

-Pero estás en una sociedad y es imposible sobrevivir solo… necesitas a los demás aunque sólo sea para comprarles el pan… En realidad no creo que quieras estar solo para nada…- lo miró de soslayo y suspiró brevemente -¿Cuándo te cogieron hacías algo para tu hermano?

- Sí, si no, no me hubieran atrapado. – le aseguró como si hasta tuviese pruebas. – No importa, no me agrada la gente de todos modos.

Ian sonrió cruzando las piernas sobre la cama –No te agrada la gente… bueno, a mí tampoco, pero sí hay personas que me agradan y en las que creo que puedo confiar. Sólo porque hayas nacido a cargo de un capullo o rodeado de capullos no quiere decir que todos seamos como ellos…- alzó una ceja mirándose los pantalones y preguntándose cómo era posible que él estuviese diciendo esas cosas de persona adulta, quería colgarse de una soga.

- Pero aquí no son muy distintos.... – murmuró, pensando que también le agradaban algunas personas pero no pensaba admitirlo, era claro, ¿no? – Como sea, cuando salga de aquí, no voy a regresar a casa.

-¿Y a donde irás? Sin dinero… es cierto que puedes encontrar un trabajo con lo que hayas aprendido aquí… pero sin dinero… y siendo menor… no te hagas muchas pajas mentales con poder vivir por tu cuenta…

- Y ¿qué sugieres? Que regrese a vivir con él? – sonrió, mirándolo de soslayo. - ¿Qué crees? ¿Qué me mantiene? Soy yo el que nos mantengo a ambos, robando. La única diferencia es que lo haría para mí.

-¿Robar otra vez? Lo que tienes que hacer es buscar un trabajo… no robar de nuevo y volver a juntarte con gente que no te gusta…- se acercó un poco a él apoyando la espalda a su lado en la pared –Cuando me fui a jugar a estados unidos… llegué allí y estaba solo como la mierda pero empecé a ganar mi propio dinero y a vivir por mí mismo…a estar con gente que me parecía interesante, eran distintos a lo que había vivido hasta ahora… me sentía bien…. Si me hubiera quedado, probablemente habría sido lo mismo una y otra vez, hasta que acabase tirado en una esquina con una botella de vino del supermercado… ¿comprendes? Lo que quiero decirte… es que deberías pensar en hacer algo útil y de lo que puedas sentirte orgulloso, no te lo digo porque crea que es lo correcto decírtelo si no porque lo pienso.

- No soy como tú – murmuró mirándolo más directamente, y desviando la mirada enseguida. – Acabas de decir que nadie me va a dar trabajo, ¿o no? Te dije que eras confuso.

-Yo no he dicho eso para nada…- sonrió levemente pensando que nunca se entendían. Era como si hablasen diferente idioma –He dicho que puedes encontrar un trabajo con lo que has aprendido aquí… además no es como que tu estancia en el reformatorio esté impresa en tu frente… estoy seguro de que Toshihiro sensei podría ayudarte a encontrar un trabajo si se lo pidieras cuando salgas… yo acabo de volver, así que no tengo ni idea… ¿Cuándo saldrás?

- En cinco meses. – suspiró, preguntándose para qué decía cosas si no tenía idea entonces. – No voy a pedir ayuda...

-Oh… qué orgulloso ¿y crees que el orgullo sirve de algo en estos casos, Soren?- lo miró a los ojos girándose un poco –Cuando pase un tiempo y no tengas empleo y hayas vuelto a esa vida que odias dirás “Me siento genial… mi vida es una mierda pero he sido orgulloso”… ¿es eso lo que dirás?

Soren permaneció en silencio por unos momentos, poniéndose de pie de pronto. Con el ceño fruncido. - ¿Por qué siempre eres así? No comprendes nada, sólo crees que lo haces. Soy más fuerte de lo que piensas.

El rubio lo miró sin levantarse de la cama, sonriendo de todos modos levemente –Tú has dicho que odiabas esa vida, no yo…y si piensas que vas a perder tu orgullo por aprovechar la ocasión de utilizar tus contactos para encontrar un trabajo… estás equivocado… Tener a tu lado a personas que te aprecian o quieren ayudarte es un orgullo… así que no hace falta que saltes como un gato…

Soren negó con la cabeza igual sin sentarse. – Bien, será como tú digas pues. Pero no es tan fácil, por si no lo has notado.... yo tampoco le agrado a la gente.

-Ya será que no les dejas aproximarse lo suficiente como para saber si les agradas o no, a mí me agradas- lo miró a los ojos pensando “y Arn por desgracia” pero no quería ni mencionar su nombre delante de él, parecía activarse y lo ponía del hígado. Extendió la mano hacia él un poco.

- Eso dices.... – refunfuñó, pensando que parecía estarlo riñendo a cada rato más bien, y extendiendo una mano insegura para colocarla sobre la del rubio, que la sujetó acercándolo a él y besándosela. Sonrió levemente aún contra su mano.

-No vayas a arañarme…- se rió apartando los labios y acercándolo un poco más porque quería hablarle.

- No soy un gato... – se sentó a su lado, observándolo un tanto cohibido ahora. Era lo más que había hablado en mucho tiempo.

Ian se rió un poco mirándolo de soslayo –No actúes como uno entonces…- le sujetó la mano de nuevo apoyándola sobre la suya y pasando los dedos de la otra sobre los suyos como si le ayudase a pensar –Respecto a mi… y a lo tremendista que me puse en el taller, últimamente siento que todo lo que hago me sale mal… creía que podría jugar hasta que fuese más mayor… y me lesioné… no puedo curarme…y no lo soporto la verdad…- sonrió mirando su mano en lugar de su rostro.

- Vi alguno de tus juegos.... – confesó, sin mirarlo por nervios. – Eras bueno.... – murmuró, sin saber qué más decir la verdad. – Te gustaba mucho jugar... ¿cierto?

-Sí… pero también porque pensaba que al menos eso se me daba bien… y luego lo único que hacía era beber…- sonrió de medio lado sujetando mejor su mano –Cuando pasas de ser bueno en algo a ni siquiera poder subirte los pantalones sólo… y sinceramente… ahora me siento bastante patético… pero por lo menos tengo un trabajo y no estoy solo… está Toshihiro…

- ¿También... te gusta? – preguntó, ya pensando que siempre llevaba las de perder. – Eres buen profesor también.

-No… no lo soy… bebo en el gimnasio… fumo hierba en mi cuarto… les paso cigarros a los críos… y les doy unos consejos que probablemente los devolverán aquí de nuevo…- sonrió mirando al suelo y mordiéndose un poco el labio inferior. Lo cierto es que quería un cigarro pero no los había cogido –Y no me gusta…- recordó decir después, mirándolo directamente –Me gustas tú… o tú…- se rió y desvió la mirada –estuve hablando con él antes sobre esto…

- ¿Lo sabe? – enrojeció, desviando la mirada. - ¿No dijo algo....? – Ya se lo podía imaginar, eso iba a salir mal. – Y a los demás les agradas porque no eres como los otros profesores, precisamente.

-Ya sé que les agrado… pero eso no quiere decir que sea un buen profesor, sólo que soy simpático…- recostó la espalda en la cama, sonriendo y llevándose la mano de Soren con la suya al pecho –Dijo que era peligroso… y ya sabes… cosas de esas de Toshihiro…- se rió mirando al techo –Eres un alumno, un recluso…

- No va a decir nada, ¿verdad? – preguntó inquieto, a pesar de que no habían hecho nada tampoco. – Actúa como si esto fuera una escuela normal.

-Bueno… déjalo, a mí me gustaría que me tratasen normal si fuera yo el recluso… ¿Por qué debería trataros mal como esos otros viejos amargados? Se supone que este sitio es para cumplir un castigo y reinsertaros… no para haceros sentir basura…- suspiró con fuerza –No dirá nada… él no es así, es mi amigo y me dijo que no me rindiese y viniera a verte… así que… ya lo ves… puedes confiar en él… aunque dijera algo alguien, sólo yo seria el acusado, no tú... de todos modos no hay nada que decir sobre que hayamos estado hablando...- se rió mirándolo de soslayo y soltándole la mano -Ups... lo había olvidado...

Soren se sujetó la mano con la otra, nervioso de nuevo. – No quiero que me traten como basura, sólo quise decir... que no ve la realidad de lo que sucede aquí. Y... es por eso que les agradas a los demás, no mientes. – lo miró de soslayo de nuevo, murmurando. – Yo aún pienso que eres buen profesor.

El rubio sonrió levemente –Toshihiro es un idealista… piensa que se pueden cambiar las cosas… y yo soy bastante pesimista… creo que las cosas son como son y punto… pero sin gente como él… jamás cambiarían las cosas, a veces es agradable… dejarse llevar por esa clase de pensamientos…- lo miró, apoyándose en una mano para sentarse de nuevo y acercarse un poco más -¿Y a ti?... ¿No te agrado?

- No, invito a gente desagradable a mi habitación todo el tiempo – bromeó, aunque cualquiera lo diría por su cara. – No estaría tan confundido si no fuera así.

Ian lo miró a los ojos un momento antes de acercarse a sus labios y besarlo suavemente, apoyando la mano en la pared detrás de él -¿No sabes quien te gusta más? – lo miró a los ojos aún sin moverse.

- Arn es muy parecido a mí, y tú eres completamente distinto a mí. Y siento que necesito las dos cosas – confesó, enrojeciendo un poco, tras que no le gustaba admitir que necesitaba a nadie. - ¿Me odias?

El rubio lo miró a los ojos serio -No, odiaría que me engañaras pero no que seas sincero conmigo… tal vez te decidas, cuando pases más tiempo con ambos, aún no nos conoces bien… pero no pienso volver a ceder terreno, si te gusto tanto como él… a él tendrás que gustarle tanto como a mí… si quiere quedarse contigo… - se inclinó de nuevo, sintiendo el calor de su piel antes de empujar la lengua dentro de su boca, mirándolo fijamente mientras lo besaba. Empujó un poco la pared con la mano y lo besó de forma más profunda, haciéndolo moverse un poco conforme lo besaba, era como si besarlo le hubiera recordado que aún era fuerte –Me gustas mucho…- le habló contra los labios, mirándolo a los ojos aún.

Los ojos dorados del chico se quedaron fijos en los suyos, nervioso de nuevo, el aliento temblando contra los labios de Ian. – Tú me gustas a mí.... – susurró, enrojeciendo y besándolo él, un poco inseguro, recostándose hacia atrás, atrayéndolo.

Las manos del rubio lo sujetaron por la cintura mientras lo besaba, sujetándolo con fuerza y subiéndolas bajo la camiseta por sus costados, rozándole los pezones con los pulgares y acariciando más su lengua contra la de Soren mientras se subía un poco sobre él. Lo sentía pequeño bajo su cuerpo, le gustaba aquella sensación.

El chico gimió aunque tratando de acallarlo, succionando su lengua, y deslizando sus propias manos por la espalda del rubio y bajo su camiseta, recostándose del todo.

Ian le besó la quijada, rompiendo el beso y bajando los labios por su cuello, deslizando la lengua por su garganta y besándole el pecho sobre la camiseta. Hundió la nariz contra uno de sus pectorales, oliendo su piel y lamiendo uno de sus pezones sobre la tela, mordiéndolo con suavidad y notando cómo endurecía, marcándose en la tela mojada. Lo miró a los ojos metiendo la mano de nuevo bajo su camiseta para tocarlo de ese modo, besándolo otra vez sin dejar de observarlo. Se sentía casi nublado de lo caliente que estaba, ni siquiera lo había tocado y su sexo estaba completamente erguido contra la pierna del pelirrojo, que se estremeció al sentirlo, bajando su mano para tomarlo, masajeándolo y sacándolo de sus pantalones, sintiéndolo cálido, y sintiendo el suyo propio erguirse contra la tela.

-Oh…- el rubio jadeó contra sus labios moviendo las caderas lentamente para sentir más su mano. Le subió la camiseta con los dientes hasta encima del pecho y pasó la lengua por sus pezones con fuerza, bajando la otra mano por sus caderas con suavidad, abriéndole el pantalón y acariciando su sexo sobre la ropa interior, notando cómo se erguía en su mano, la piel caliente y suave, la punta mojada. Deslizó los dedos allí apretándolo más y succionando su piel –No sabes cuanto he deseado tocarte así…- se alzó un poco para besarlo otra vez.

- Ian.... – murmuró el chico, enrojeciendo y desviando la mirada, sin dejar de acariciarlo. Lo cierto es que él también lo había pensado, pero no lo iba a decir. Cerró los ojos, arqueando un poco la espalda para sentirlo más, tentado de volver a mirarlo.

-Soren…- susurró jadeando con fuerza, deslizando la lengua por su cuello y entre su pecho, lamiendo la línea de su abdomen y bajándole la ropa mientras se arrodillaba en el suelo. Se detuvo un momento, separando sus piernas y observándolo, apretándole los muslos antes de besar la cara interna de uno de ellos. La piel era muy caliente y suave, olía a él. Lamió una de sus ingles, mojándola, rozando la punta de la nariz contra sus testículos.

- Hmmm...... Soren bajó la mirada, quisiera o no, sintiéndose caliente. Le parecía increíble verlo allí, entre sus piernas, sentirlo. Se alzó un poco, bajando su mano para acariciar su cabello, como siempre en esa clase de situación, inseguro de lo que hacía.

Ian le sujetó la muñeca acariciándose la cara con su mano y besándosela mientras tiraba suavemente de su brazo, irguiéndolo un poco y besándole la muñeca también, mirándolo a los ojos excitado. Bajó el rostro por fin, respirando en su piel y lamiendo sus testículos, arrastrando la lengua a lo largo de su miembro erguido, notando cómo pulsaba, golpeándole un poco los labios. Lo sujetó entre estos antes de metérselo en la boca y lamerlo dentro de ella, succionándolo con fuerza y sujetándole las caderas firmemente, alzándolo un poco de la cama.

- Ian... – gimió, entrecerrando los ojos, abriendo un poco más las piernas, temblando. Sentía su sexo húmedo pulsar con fuerza dentro de la boca del rubio, sujetando su cabello con más fuerza como diciéndole que no dejase de lamerlo.

El rubio observó su abdomen subiendo y bajando con la respiración, una gota de sudor resbalando por la línea de su abdomen pálido. Entrecerró los ojos dejándose llevar aún más y sujetándole las nalgas con las manos, estrujándoselas con fuerza, para moverlo profundamente dentro de su boca, notando cómo temblaba y se convulsionaba excitado, era impresionante, para él al menos lo era.

Soren se sentó como pudo, inclinándose sobre Ian, para tocar su espalda, aún temblando y gimiendo aunque trataba de controlarse. Le tocó su mejilla, para llamar su atención, deseando que subiera sobre él, pero claro, sin querer pedírselo. Aunque las palabras no fueron necesarias. Sujetó su mano de nuevo besándola y arrodillándose en el colchón con las piernas de Soren entre las suyas. Se quitó la camiseta tirándola a un lado y bajó la mano acariciándole el cabello y la mandíbula, se tiró de los jeans con la otra. Descubriendo más las fuertes caderas y su sexo erguido, terriblemente inflamado y ansioso, el chico dejando que su mirada recorriese su cuerpo, a la vez que sus manos, tomando su cuello finalmente y acercándolo para que lo besase, sintiéndolo fuerte contra él, retomando su sexo luego con una mano, masajeándolo.

El rubio se separó un poco, bajándole la cara contra su sexo y sujetando la otra mano a la estantería que había sobre la cama -¿Qué pasa? ¿No te gusta hacer eso?

- No... – el pelirrojo parpadeó, cohibido porque no se había dado cuenta de lo que le sugería. – Es que aún no.... –respiró con fuerza, enrojeciendo y bajando la mirada hacia su sexo, metiéndoselo en la boca de una vez, sin querer dar más explicaciones, succionando, y cerrando los ojos.

-A…ah…- apretó su cabello entre los dedos manteniéndolo contra su sexo y temblando un poco, sujetando con más fuerza su otra mano en la madera de la estantería. Arrastró los dedos por su pelo moviéndolo contra su sexo y respirando con fuerza, jadeando sin poder, ni querer evitarlo. Se sujetó con ambas manos al mueble, moviendo las caderas y empujando su sexo en la boca del chico -¿Aún … no?...- recordó preguntar después, observándolo y sintiendo caliente su propio aliento rebotando contra el pecho.

- ¿Hmm? – protestó el chico, preguntándose cómo podía esperar una respuesta con su sexo en la boca. Tras que no quería responder..... Lo succionó con más fuerza, como en una pequeña venganza, aunque le agradaba mucho su sabor.

-Hum…- el rubio se estremeció, frunciendo el ceño excitado y torció una sonrisa en sus labios mientras apoyaba las manos en sus hombros separándose y acostándolo. Se subió sobre él, besándolo mientras se deshacía de los jeans, y arrastrándose contra su sexo. Le sujetó con las manos bajo las rodillas alzándoselas contra el pecho y mirándolo antes de besar la piel entre sus nalgas, deslizando la lengua alrededor de esta y empujándola dentro de él. No pudo evitar preguntarse si lo habría hecho con Arn ese mismo día. Cerró los ojos lamiéndolo tan profundo como podía.

- Ian.... – gimió de nuevo el chico, echando la cabeza hacia atrás y sujetando sus propias rodillas para ayudarlo, incluso tratando de separar más las nalgas. Se sentía estremecer a medida que la lengua del rubio lo penetraba más profundamente, jugando en su interior, y haciéndolo jadear a pesar suyo.

La lengua del rubio salió de su cuerpo, siguiendo la línea entre sus testículos y apretándose contra su sexo, lamiendo los fluidos que manaban de él, succionándolo con fuerza. Sus brazos bajo las piernas del chico, como aprovechando que las sujetaba para colarse entre estas. Lo besó profundamente, rozando su sexo con cuidado contra su cuerpo y empujándose poco a poco en él hasta hacerlo por completo, apretando las mandíbulas y jadeando con fuerza al sentirlo –Soren…- lo llamó, observando su rostro excitado -¿Te duele… o puedo seguir?

- Si... sigue...! – jadeó, sin poder contenerse, ya casi no le dolía nada. Le sujetó el rostro, mirándolo intensamente, su respiración entrecortada, sintiéndolo moverse dentro, su sexo erguido, pulsando.

-Ahh… joder…Soren, cómo me pones…- el rubio, se estremeció observando sus ojos y soltando una de sus piernas para sujetar su sexo, mientras lo penetraba, cargando su cuerpo en la otra pierna de Soren y moviéndose tan fuerte como podía dentro de él. Sentía que no podía dejar de mirar aquellos ojos dorados y el cabello rojo sobre su frente, entreabrió los labios y cerró los ojos dejándose ir por completo. Golpeándose contra su cuerpo sin pensar ya en nada más, ni siquiera en el ruido que la cama estaba haciendo con la violencia de las embestidas. Le apretó más el sexo con su mano, notando lo mojado que estaba y entreabriendo los ojos de nuevo para observarlo.

- Shhh....shh... – lo acalló con voz temblorosa, aunque de nada servía, y menos si le iba a gemir así. Arqueó la espalda, apretándolo entre sus nalgas, gimiendo con más fuerza y mordiéndose el labio inferior, mientras se corría con violencia, casi abrazándolo con sus piernas ahora.

-Ah… Soren…- bajó el rostro sobre el suyo, apoyando los labios en su frente sudada, pasando su mano libre por una de las del pelirrojo para apretársela y hacer que lo rodease más –Oh…humpf…- se movió dentro de él embistiéndolo con fuerza unas veces más mientras se corría, sintiendo su sexo apretado pulsando todavía. Le besó la frente, respirando con fuerza, bajando el rostro y besando sus labios mientras le retiraba el cabello del rostro –Eres… precioso Soren…- susurró cansado.

- Estás.... exagerando.... – enrojeció el chico, tratando de ocultar su rostro aunque no había donde ocultarlo, repitiendo como si nada de aquello hubiera sucedido. – Creí que no vendrías....

-Pero lo he hecho…me gustas demasiado… y emborrachándome no iba a conseguir nada…- se acostó a su lado para no molestarlo, aunque no quería separarse y le siguió acariciando el pelo, observándolo –No exagero, eres precioso, me encantan tus labios…y tu pelo…y tus ojos…

- Tú.... también eres muy atractivo... – murmuró, por no revelarse demasiado, aunque aún recordaba cómo se había puesto al verlo en el gimnasio, haciendo ejercicio solo, sin camiseta. Claro, que ahora estaba desnudo....

Ian sonrió y lo sujetó un poco, tirando de él y girándose para subirlo sobre su cuerpo, observando su rostro, besándolo con suavidad –Soren… ¿Qué es lo que me dejaste a la mitad? Dímelo… no soporto que me dejen las cosas a medio contar… - se rió soltándose el pelo para estar más cómodo.

- ¿De qué estás hablando? No te dejé nada a la mitad – le contestó porque de veras no se acordaba de nada y se quedó observando cómo caía su cabello suelto.

-Aún no ¿Qué?...- preguntó sonriendo y pasándole las manos por los hombros y los brazos.

- Oh, eso... – murmuró, recordando y frunciendo el ceño. – Que aún no lo hacía. Fue mi primera vez... en eso. ¿Lo hice mal o qué?

-No… lo hiciste muy bien… en realidad me quité porque me correría si no…- sonrió hablando de aquello con toda la frescura. Le pasó la mano por las clavículas acariciando la marca morada que había hecho en su piel blanca -¿Y yo? ¿Lo hice mal?

Negó con la cabeza, aún algo rojo. – No, fue como... imaginaba – murmuró, en realidad pensando que había sido mejor. – Te ves bien... con el cabello suelto.

Ian lo abrazó con fuerza, respirando contra su cabello y besándoselo –Así que lo imaginabas…- sonrió, malditamente, apretándolo un poco más entre los brazos –Soren… sabes que no puedo quedarme ¿verdad? Y que no es como que no quiera…

- Lo sé... Además no sería justo, me reñiste ayer por lo del ruido... – refunfuñó, más que nada molesto porque tuviese que irse.

El rubio se giró sobre él, mirándolo a los ojos y besándolo profundamente, sintiendo que el cabello caía un poco sobre ellos pero ignorándolo –Ahora estas conmigo.

- Ya veo... – murmuró, ahora seguro de lo que en realidad le había molestado. Le pasó la mano por la mejilla, apartando un poco el cabello y colocándolo tras su oreja.

-No es como para no verme con lo crecido que estoy…- lo miró serio, aunque celoso, se sentía bien, muy bien, le besó los labios de nuevo –Ya me iré cuando te hayas dormido… prefiero ser imprudente a irme…

- Está bien... pero no dejes la puerta abierta. – le advirtió innecesariamente, deslizándose en el colchón, y cerrando los ojos.

-No… claro que no…- sonrió, recostándose a su lado sin dejar de abrazarlo, deseando poder dormirse a su lado en realidad.

 
 

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