| Capítulo 48- Don't Get Lost
in Yourself
Hyouden salió de aquella extraña habitación,
refunfuñando un poco. No tenía idea de lo que sucedía,
ni siquiera parecía ser el hospital, pero iba a volver con
su hermano a como de lugar y no iban a interrumpir sus planes. De
todos modos, si la manera de dejar aquel lugar era sin él,
entonces prefería pasar toda la eternidad allí. Pasó
la mano por el cemento de las paredes, sintiéndolo extraño,
y deteniéndose para examinar el pasillo.
Rein atravesando la puerta y caminando mientras prendía
un cigarro. Después de todo, se lo había pedido al
segurata y se lo había dado el muy idiota… tenía
suerte de que lo hubieran enviado a aquel ala del edificio donde
no había cámaras. Se quedó mirando al chico
que caminaba delante como perdido y bajó la vista observando
el traje del hospital, recordando la escena que había presenciado
en el baño.
Se acercó curioso con el cigarro entre los dedos y le rodeó
los hombros mirándolo a los ojos y caminando a su lado, sonriendo
-¿Eres el enfermero?
- ¿Enfermero? Claro que no, soy un paciente. – se
apartó de él, desconfiado. - ¿Tú quien
eres? ¿Puedes decirme en donde estoy?
El moreno sonrió –Qué borde…- se rió
fumando distraídamente –Estás… en el ala
nueva del reformatorio frente a la habitación… le falta
el número… ¿Cómo que eres un paciente?
Será un recluso… pero sabes… he visto a uno como
tú antes… y desapareció… de pronto.
- Eso es porque somos fantasmas... – sonrió sin poder
evitar la maldad. Era la primera vez que veía algo así
de todas maneras. - ¿Así que este es el reformatorio?
-Eso me dijeron cuando entré…- se rió mirándolo
sin creérselo mucho aunque por otra parte lo había
visto antes con sus propios ojos, sólo le parecía
aún más increíble que no hubiera más
escándalo formado con ese asunto. Claro que… dudaba
que fueran corriendo como niñas al director rezando que habían
visto un fantasma -¿Y qué haces?- lo miró de
arriba abajo y luego los ojos sonriendo de nuevo.
- Trato de encontrar el camino de regreso. ¿No te asustas?
– lo miró extrañado, pensando que de haber visto
un fantasma él, ya estaría en el otro lado del pasillo.
Claro, probablemente no le creía.
-Es que no das mucho miedo… la verdad…siento decepcionarte…-
alzó una ceja riéndose un poco –Además…
ya vi a otro antes en el baño, golpeando a uno y arrancándole
un mechón de pelo a otro… vale… ese prefiero
no encontrármelo en un callejón oscuro… sin
embargo no me importaría nada ir contigo a uno…
- ¿Qué? ¿Quién fue ese? – preguntó,
intrigado, como si el chico lo fuera a saber. Seguro no se había
presentado. – De donde vengo..... ya hay bastantes que dan
miedo. Y aún soy un fantasma aunque no te asuste.
-¿Y qué? Tiene su puntillo…- sonrió
igualmente sacudiendo la ceniza del cigarro, tirándola al
suelo, bromeando –Era un rubio con el flequillo largo y cara
de siko… y aquí también hay bastantes que dan
miedo… no creas…
- Yudai... –suspiró, preguntándose si se habría
vuelto loco luego de averiguar que era un fantasma, o si ya tenía
eso por dentro desde el principio. – Al menos espero que sean
de una sola especie... – murmuró, seguro de que ningún
chico de allí podía asustarlo más que aquella
enfermera con sus perros.
-¿Eh?...- se rió un poco acabándose el cigarro
y pisando la colilla en el suelo mientras dejaba salir el humo -¿Cómo
te llamas?
- Hyouden, ¿y tú? – lo miró, pensativo,
aunque no parecía que pudiese ayudarlo.
-Rein…- lo miró a los ojos de nuevo –Eres muy
bonito Hyouden… me has alegrado el día…- sonrió
un poco mirando la hora –Aunque me tengo que ir… es
una pena… espero que te pierdas de nuevo…
- Yo no.... – frunció el ceño, enrojeciendo
y pensando que rea un fresco, si incluso era más joven que
él seguro. – Ten cuidado si te encuentras otro fantasma...
– murmuró alejándose y abriendo una de las puertas
entrando. Otra vez estaba en el hospital.
-Qué miedo…- susurró el moreno sonriendo aún
tras haber visto que enrojecía, abriendo la puerta y observando
la habitación vacía. Alzó una ceja cerrando
la puerta de nuevo –“Hilarante….”- susurró
caminando hasta el cuarto que le habían dicho, ocupaba Toshihiro.
Llamó a la puerta dos veces y se metió las manos
en los bolsillos –Sensei, soy Rein… ¿puedo pasar?
El profesor abrió la puerta enseguida, aunque casi acababa
de llegar hacía poco. Apenas sí se había quitado
la chaqueta, pero era mejor así. – Rein, ¿sucede
algo?
-Quiero hablar…- sonrió levemente mirándolo
a los ojos -¿Podemos?
Toshihiro sonrió, abriendo la puerta del todo para dejarlo
pasar. – Por supuesto, sabes que no te diré que no.
-Gracias…- pasó al cuarto del profesor, sonriendo
levemente mirando un poco alrededor –La cosa… es que
quería hablar de lo sucedido y de un poco todo… no
era una broma que lo echase de menos…
- Bueno, pero si querías verme, ya te lo dije. Hubiera preferido
que no regresaras aquí. – negó con la cabeza,
apartándole una silla para que no se fuera a sentar en su
cama. – Dime, ¿por qué hiciste eso? Sabes que
no me gustan esas cosas.
Rein se sentó del revés, girando la silla y abriendo
las piernas a los lados, apoyándose con los brazos en el
respaldo –Es por algo que dijo… hay ciertas personas
esperando a que yo haga algo cuando me faltan al respeto…
y si yo no lo hago… ellos lo harán… De todos
modos mejor solo ese golpe que una pierna rota o a saber…-
se apoyó en los brazos bajando la cabeza contra ellos mirando
abajo.
- Sé cual es tu situación, pero ellos no están
aquí. Y Arn sólo hizo un comentario, seguramente a
manera de chiste. – se sentó en la cama mirándolo.
– Además, esperaba que intentases salir de esa vida.
-Si están aquí…- sonrió para nada contento,
mirándolo luego y apoyando los labios contra sus brazos –Lo
mismo me dijiste la primera vez y cuando salí ya comprobé
que sí están… no puedo dejar lo que soy…
ya lo tengo asimilado… bueno no… pero intento asimilarlo…
cosa que antes no…
- Me rehúso a creer eso. Tu vida no puede ser dictaminada
por tu padre o la familia en la que hayas nacido. Es TU vida, Rein.
Ya sé que no es fácil... – suspiró, deseando
poder encontrarle una solución. - Ese chico, Arn, tiene sus
propios problemas. Y sabes lo que sucederá si esto llega
a oídos del director.
Rein se encogió de hombros –Dile que no se meta conmigo…
- se sujetó con las manos al respaldo observándolo
–Sólo lo hice para que no le pegaran ellos, puedes
creerme o no… es igual…- se levantó recogiéndose
el cabello –Pero no suelo dejar que me partan la boca por
deporte…
- Sabes que te creo, Rein. Pero no será tan fácil
para Arn. – lo miró, sin levantarse por su parte. –
Y tampoco puedes ir golpeando a todo el que te diga algo.... ¿Realmente
crees que le hubieran golpeado por algo así?
El moreno se rió –Sensei… siempre tan inocente…
por supuesto que sí… le habrían dejado muy claro
que no debe ni siquiera intentar reírse de mí…
bromear sobre mí… A veces creo que vive en otro mundo…-
sonrió paseando hasta la ventana y mirando afuera –No
quiero salir de nuevo…
- Bueno, discúlpame si soy muy inocente, pero no quiero
creer en un mundo en el que no existan alternativas. – sonrió,
siguiéndolo con la mirada y poniéndose un poco más
serio. - Rein.... no hiciste nada a propósito sólo
para venir de nuevo ¿o sí?
Rein sonrió un poco mirando afuera –Claro sensei…
pero todo lo que haga para contrariar a mi padre y que llame a la
policía para según darme un escarmiento… encerrándome
aquí… es mejor de lo que él me manda hacer…
ya he matado…- miró afuera serio –Pero no estoy
aquí por eso claro…
- Ya lo sé. - suspiró el rubio.- Pero eventualmente
ya no serás menor de edad. Irás a la cárcel.
Y no será tan agradable como aquí, incluso si eres
el hijo de un yakuza.
-Ya lo sé…es mi último año…- cerró
los ojos apoyando la frente en el cristal de la ventana –Cuando
salga… me convertiré en un yakuza plenamente, no volveré
a cabrear a mi padre… y cometeré más delitos
que nunca… sólo que no iré a la cárcel…
- ¿Eso has decidido? ¿Te vas a rendir? – preguntó
a sabiendas de que no era una pregunta justa. Se puso de pie, arrepintiéndose
de haber dicho aquello, sujetando sus hombros por detrás,
para darle apoyo. - ¿Crees que puedas decirle a tu padre
que no deseas ser un yakuza? Es tu padre después de todo.
¿Qué podría suceder?
El moreno se rió con bastante amargura -¿Crees que
no se lo he dicho?- se giró para abrazarlo, apoyándose
contra su hombro y respirando con fuerza, aguantándose el
llanto aunque tenía los ojos llenos de lágrimas –
Lo siento…- se apartó respirando profundamente y sonriendo
un poco, dándole la espalda –Necesito dormir…
gracias… por el rato…
Toshihiro suspiró, observando cómo se alejaba, deseando
poder hacer algo más por él. No tenía idea
de cómo, pero quería ayudarlo. No, ese era un pensamiento
tan derrotista como los del chico, iba a ayudarlo, de alguna manera.
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