.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 46- Between Friendship and Love

Seiren se giró, observando la habitación de aquel lugar. Le había prometido a Arn que volvería pero las cosas no habían sido tan fáciles como esperaba. Y ahora el chico no estaba allí. Tocó la puerta, nervioso. No solía salir de la habitación, cuando se encontraba allí. Lo ponía nervioso desaparecer. Pero ya había estado en el pasillo antes y no sucedía nada. Tan sólo había vuelto al hospital. Abrió la puerta con lentitud, saliendo fuera.

Ian entró en el cuarto al parecer sin notarlo y girándose luego hacia la puerta, tocándose el cuello de la camiseta -¿Estás de nuevo aquí?

- ¿De nuevo? Es la primera vez que te veo... – se acercó el chico, seguro de que hablaba con él, ya que no había nadie más allí.

El rubio dio un paso atrás al verlo, un poco sorprendido en realidad. Primero, no veía nada extraño y ahora los veía a todos el mismo día –Joder… qué susto… creí que eras… Hisaki… ese chico que estuvo aquí por la mañana… lol… estoy hablando con un fantasma…- se giró de espaldas negando con la cabeza y sentándose en la cama porque era su hora libre.

- No pareces muy asustado.... – sonrió acercándose. – No conozco a Hisaki, pero si tienes algún mensaje tal vez pueda encontrarlo...

-No… sólo es que apareció esta mañana en mi cama…tampoco es como que lo conozca… - lo miró sonriendo también –Tal vez si tuvierais un aspecto más intimidatorio… me asustaría un poco más… Me llamo Ian… y no me espíes cuando me cambio… me da penita… - bromeó.

- Me llamo Seiren, y no te espiaba. Pensé que hablabas conmigo – sonrió, girándose para no mirarlo. -¿Conoces.... aun chico llamado Arn?

-Sí… pero puedes girarte no iba a cambiarme…- se rió encendiendo un cigarro –Y si fuera a hacerlo, no me daría vergüenza…- apoyó las manos en el colchón observándolo –Arn… está muy solicitado últimamente…

- ¿Qué quieres decir? – se giró, preguntándose si habría otro fantasma siguiéndolo también. – Le dije que regresaría, pero no me ha sido posible. No quiero que piense que me olvidé.

-Nada cosas mías…- sonrió un poco más, sujetando el cigarro entre los labios y alzando una ceja –Veamos… seguro que piensa que te olvidaste… o que te ha ocurrido algún drama terrible…

- ¿De veras? – se sentó a su lado, con la mirada triste. - ¿Puedes decirle que no es así? No he podido cruzar, es todo. Pero lo he intentado.

Ian se levantó, pensando algo enrevesado -Bueno… pero ahora estás aquí… ¿Por qué no vas? Puedo enseñarte su cuarto…no… deja…- le sujetó el brazo con la mano –Está en un taller ahora… iré a buscarlo… y lo traeré aquí… ¿estarás aquí?

El albino alzó la mirada asintiendo. – Lo esperaré...... muchas gracias, Ian... – sonrió débilmente, colocando su otra mano sobre la que sujetaba su brazo.

-Vale…- suspiró, saliendo del cuarto y entrando de nuevo entregándole el cigarro –Quédate con esto…- sonrió saliendo y bajando las escaleras. Seguramente ese era el chico al que Soren se había referido. Entró en el taller buscando a Arn y hablando primero con el profesor para explicarle que tenía que llevárselo con él un momento.

-¿Qué pasa?- el moreno se limpió las manos con un paño saliendo del taller.

-Hay un chico… fantasma… en mi cuarto…- alzó una ceja sintiéndose memo por decir algo así –Dice que quería verte pero no pudo y está esperándote.

Arn le puso el trapo en la mano casi incrustándoselo y salió corriendo escaleras arriba hasta el cuarto del rubio que se metió en el taller cotilleando un poco, mejor les dejaba su intimidad.

El moreno abrió la puerta del cuarto –Seiren…- allí no había nadie -¿Seiren?- Nada…

El profesor de gimnasia se movió entre las mesas del taller hasta una de las del final y se sentó al lado de Soren como si fuera otro alumno más, aprovechando el descanso que había tomado el profesor –Hola… - cogió una tuerca girándola entre los dedos. Lo cierto es que había querido hablar con él todo ese día pero ahora la situación era idónea.

- ¿Qué sucedió con Arn? – lo miró, preguntándose si tendría que ver con lo de la clase anterior.

-Arn…- suspiró apoyándose en una mano alzando una ceja –Había alguien que quería verlo…- lo miró tocándose el cabello en una de sus patillas rubias –“Uno de esos amiguitos vuestros… del hospital”

- Ya...- suspiró imaginando quien, aunque se sentía aliviado deque no estuviese en problemas. – Entonces... – lo miró de soslayo de pronto cayendo en cuenta. – Los viste.

-A Seiren y a Hisaki… Cuando me desperté estaba en mi cama… al parecer no sabía que estaba muerto y creo que no me creyó… - miró adelante, sujetando las manos a la mesa de madera para estirarse, cruzando los brazos después tras la cabeza.

- Yudai... el de mi cuarto, se puso furioso. Por eso... se rompió la ventana. – le contó de nuevo, ahora sintiendo más confianza, ya que no era sólo un chico contando un cuento.

-Hisaki no se puso muy furioso… aunque sí hizo temblar todo…y creo que le faltaban unos cuantos tornillos...- miró a Soren de soslayo –De todos modos, no es como que diera mucho miedo… y mucho menos Seiren… Si todos los fantasmas fueran así… - se rió mirando delante de nuevo y apoyándose las manos en las rodillas.

- ¿Qué? No todos son así – frunció el ceño, pensando que Yudai sí daba miedo pero al menos estaba de su lado.

-Bueno… pero si lo fueran…- se pasó la mano por el flequillo echándose el mechón rubio hacia atrás -¿Crees que debería decírselo a alguien? Como el director o algo así…

- No lo sé.... ¿No puedes hacer algo por tu cuenta? – lo miró de nuevo, pensando que luego lo despedían por fantasioso. De todos modos, ahora no sabía si quería solucionar aquello. – No es tan malo, después de todo....

-Me es indiferente…- se cruzó de brazos mirándolo de soslayo serio y desviando la mirada deseando tener un cigarro a mano –Disculpa que te preguntase tu opinión sobre un tema… sinceramente…tsk…nada…- le levantó dándole un toque a la mesa con las puntas de los dedos –No tengo paciencia para esto…

- ¿Para qué? Sólo contesté lo que pensaba....- desvió la mirada, molesto por haber tenido que explicarse a pesar de que no explicaba nada, y pensando que era imposible.

-No es por lo que contestaste, si no por el “¿no puedes hacer algo por tu cuenta?”- se sentó en una de las banquetas frente a el al otro lado de la mesa aunque ya iba a irse –Así que… dices lo que piensas… te diré lo que yo pienso… - sonrió de medio lado aunque no se veía muy feliz –Me gustas… hago lo que puedo por acercarme a ti…- se aproximó un poco, sentado a horcajadas como estaba, apoyando los codos en la mesa -Pero no soy un niño y mucho menos uno de tu clase… si cada vez que me aproximo me tratas como la mierda, ¿Qué crees que pasará? Que me voy a hartar de intentarlo… ya de por sí… es bastante difícil sin que lo ayudes con tu carácter…- se quedó observándolo fijamente ahora serio.

- Quise decir que.... si le dices a alguien, no te creerán y ¿qué crees tú que pasará? – murmuró bajando el rostro, moviendo un poco las herramientas como entreteniéndose con otra cosa. - ¿Qué te gusta exactamente de mí? Este es quien soy...

-Me gustas y punto, me gusta más cómo eres cuando dejas por un momento de ponerte a la defensiva… No me pidas que te dé una declaración de amor porque no es lo mío y creo que tampoco lo tuyo… ¿Cómo pretendes que me guste algo más? No me dejas ver nada… y como ya te he dicho… tampoco tengo muchas oportunidades para hablarte…- le quitó las herramientas para que lo mirase.

Soren alzó la vista aunque estaba algo rojo, aún con el ceño fruncido. – Dormimos en el mismo ala. Puedes hablarme, nadie dirá nada. – murmuró bajando la vista de nuevo por lo que estaba proponiendo.

-Duermes con Arn… y somos amigos…- lo miró girando de nuevo una tuerca entre los dedos aunque lo miraba a la cara -¿Ya estás en tu cuarto de nuevo?- se movió un poco en el asiento porque se había emocionado un poco quisiera que no, recordándose mentalmente que ya había abandonado la adolescencia.

- Ya repararon la ventana. Parece que me quedaré un poco más... – murmuró, ya que de igual manera, habían pensado que fue un acto de vandalismo. – Y ya ves cómo salió Arn.

-Ya lo vi… pero eso no me quiere decir nada, a mí no me gusta Arn, me gustas tú… y tampoco planeo ser el consuelo de nadie… - lo miró a los ojos igual de serio –Yo creo… que está bastante claro…

- No lo quise decir de esa manera.... No me gusta hablar así... – refunfuñó, sintiéndose forzado y por otra parte, en pleno taller.

-No mires así… no pueden oírnos, el oído tan fino aún sólo es cosa de superman… y los thundercats…- suspiró un poco, mirando a un lado tratando de hacerse reír a sí mismo sin conseguirlo en realidad, golpeando la mesa con las puntas de los dedos antes de levantarse –No voy a pelearme con él por nadie… mucho menos cuando ese alguien prefiere a uno de los dos…es una pena… pero se ve que no puede ser…- lo miró hasta la última palabra, todo lo que se había emocionado esfumándose, en realidad sintiéndose bastante mal y pasándose la mano por la nuca mientras salía.

El pelirrojo bajó la mirada sujetando la tuerca que se había quedado sobre la mesa, refunfuñando. – Idiota... – y saliendo de detrás de la mesa para pedir un descanso. – Necesito ir al baño – murmuró, sin siquiera mirar al profesor ni esperar su respuesta.

Ian lo miró de soslayo mientras subía las escaleras y se giró de golpe, topándose de frente con Arn que siguió su mirada y luego lo miró a los ojos –Joder… qué silencioso…

-No estaba… y no apareció…- explicó sin más, aún observándolo -¿Por qué se va Soren?

-No sé… pregúntale… igual se siente mal…- se apartó, subiendo las escaleras, el moreno siguiéndolo con la vista y bajándolas para ir junto a Soren. Siguiendo el pasillo que le había parecido que atravesaba.

El pelirrojo, empujó la puerta del baño, dirigiéndose al lavamanos para lavarse el rostro. No tenía ganas de ver a nadie. Si las cosas iban a ser así, prefería estar solo, era mucho mejor. Se metió en uno de los compartimientos separados, cerrando la puerta al escuchar pasos.

Arn pasó al baño y se quedó mirando la puerta que acababa de cerrarse –Soren… ¿estás bien?

Soren se quedó en silencio por un momento al escuchar de quien era la voz y abrió la puerta, permaneciendo sentado sobre el báter. – Estoy bien.

El moreno entró en el baño también y cerró la puerta de nuevo, apoyándose contra la pared frente a él -¿Por qué te encierras en el baño entonces?

- Porque.... quería estar solo... – murmuró, bajando la mirada y enrojeciendo, pensando que era obvio.

-Vale…- desvió la mirada un poco rojo, maldiciendo a Ian por decirle que fuera con él y se tocó la nariz con un dedo -¿Podemos hablar? ¿O me largo?

- No, podemos hablar....- murmuró de nuevo recogiendo un poco las piernas.

-Sobre Rein… se sentó contigo ¿no? ¿Qué sabes de él?...- lo miró atento, observando cómo recogía las piernas -¿Seguro que no te pasa nada?

-Nada nuevo, no importa. – murmuró restándole importancia y pasando al otro tema. – Rein... es un idiota. Es hijo de un yakuza y se cree que puede hacerlo que quiera, es todo.

-Ya… pero tú tenías a ese fantasma… Yudai… - le dio con un pie en su pie –¿Por qué no le pides que le dé las gracias de mi parte?... se acuclilló para verlo a los ojos y apoyó las manos en sus rodillas.

- Bien, ¿por qué no? – sonrió un poco, mirando sus manos. – La próxima vez que lo vea, si no está muy ocupado sobando a Toshihiro.

Arn se rió entre dientes –Hay tiempo para todo ¿no?- cruzó los brazos sobre sus piernas sin dejar de mirarlo ahora.

Soren lo miró confundido, preguntándose qué le pasaba ahora. - ¿Y Seiren? Ian me dijo que fuiste a verlo.

-No estaba… a veces me parece como si fuera algo de mi mente… si no fuera porque tú también lo viste…- lo miró a los ojos de nuevo y se apoyó en sus rodillas para besarle los labios con suavidad, sin apartarse después.

- Y ahora estás conmigo... – susurró, mirándolo, algo rojo por el beso, pero pensando que era lo mismo que le había dicho Ian. Si Seiren hubiese estado en su cuarto, ahora Arn no estaría allí. Tal vez él sólo era la prueba de que Seiren existía.

-Sí- sus ojos verdes miraron los ojos dorados del chico antes de besarlo –A ti también te interesa otra persona… ¿no?

- Sí.... – le sostuvo la mirada a pesar de que no se estaba sintiendo exactamente fuerte en esos momentos. – Pero no importa, supongo.... –susurró besándolo de vuelta. El moreno lamiendo sus labios y empujando la lengua en su boca sintiendo un calor muy fuerte en su cuerpo, escuchando sus respiraciones al besarse. Separó un poco los labios sin apartarse de ellos por completo.

-“Esa otra persona… no sabes cómo es… sólo te gusta físicamente… y por tu idea de cómo será ¿verdad?”- susurró contra sus labios, con los ojos cerrados.

-“Pues.... algo así, pero..... ¿No es lo mismo contigo y Seiren? Pero siempre estás pensando en él.” – le susurró también, observándolo.

-“Tú no sabes en qué pienso…”- lo besó, acariciando su lengua y sus labios, humedeciéndolos con la suya y separándose un poco de nuevo, mirándolo a los ojos y bajando la vista a sus labios –“… tú también piensas en él…pero hay una diferencia… tú sabes que a él le gustas y aún así… no puedes decidirte…¿verdad?”

- “No es tan simple..... él no comprende nada. Y tú... pensabas en él antes de enrollarte conmigo” – sonrió levemente, cerrando los ojos.

Arn sonrió también pero porque estaba pensando que ya le había quedado claro con eso –“Él nunca comprende nada…no es contigo”- se rozó la mejilla con los labios de Soren y bajó un poco la cara para besarle el cuello –“Nosotros dos, sería fácil… nos parecemos mucho… pero aún así tampoco puedo decidirme…aunque quiero seguir besándote”- lo miró a los ojos de nuevo.

- “A mí... ni siquiera me agrada la gente...” – susurró sonriendo apenas ya y besándolo él, era absurdo, todo era absurdo.

El moreno lo sujetó por la camiseta mientras se levantaba, llevándolo con él y apoyándose contra la pared, abrazándolo antes de seguir besándolo, tocándole la cara con una mano y sujetándole la nuca con fuerza. Se preguntaba incluso si no estaban respirando tan fuerte que podrían escucharlos desde fuera.

Soren se abrazó a él, devolviéndole el beso con la misma pasión, sin importarle mucho ahora, cerrando los ojos de nuevo.

Arn le sujetó las nalgas con fuerza, apretándoselas y arrastrándolo un poco contra su pierna, besándolo sin dejar de mirarlo, preguntándose de todos modos por qué seguían pensándoselo cuando estaban así. Pasó la mano entre ellos bajándole la cremallera del pantalón y tomando su sexo.

- Arn... – jadeó el chico, mirándolo nervioso, aunque sin detenerlo, lo deseaba. Realmente no era su manera de actuar habitual. Pero no quería pensar más. Bajó su mano, masajeando el sexo del moreno también a través de la ropa, respirando contra sus labios.

-“Aún están en clases no entrará… nadie…”- se estremeció y se abrió el pantalón apoyándole la mano en su sexo desnudo, haciendo que lo apretase y echándose un poco adelante para seguir besándolo mientras acariciaba el suyo. Rompió el beso apoyando la cabeza contra la pared y cerrando los ojos.

- “Nadie...” – susurró el pelirrojo, masajeando su sexo, estremeciéndose un poco y jadeando, subiendo la otra mano para tocar su rostro.

El moreno lo acercó a su cuello para sentir sus labios, jadeando y dejándose hacer mientras su mano se deslizaba sobre el sexo del chico, estaba húmedo y caliente. Pasó la otra mano por sus nalgas de nuevo, sin dejar de apretarlas y deslizándola bajo la ropa –“Eres muy suave…”- susurró entreabriendo los ojos y bajando la cara para besarle el cuello él.

- “No digas esas cosas...” – susurró el chico, enrojeciendo, pero echando la cabeza a un lado par darle espacio, sin dejar de masajear el sexo pulsante del moreno.

Arn se giró, poniéndolo a él contra la pared y apoyó la mano sobre la suya para acercarla a su sexo, sujetando ambos –Hm…- frunció un poco el ceño al sentir su propio sexo contra el del chico, lo caliente que estaba. Soltó sus nalgas para apoyar la mano en la pared, besándolo con fuerza y subiendo el ritmo de las caricias sobre la mano de Soren.

- Ah... – el chico gimió dentro de su boca, moviendo su lengua con ansias, tratando de acallarse. Ya imaginaba lo que sucedería si los encontraban así. Deslizó su otra mano, tras su cuello, enredando los dedos en su cabello, estremeciéndose cada vez más y subiendo un poco una pierna, que resbaló de nuevo, debido al pantalón.

Arn se la sujetó de forma algo brusca por la excitación, apretándole el muslo y jadeando contra sus labios enfebrecido, lamiéndole la punta de la lengua porque ya no podía seguir besándolo y respirar –“Sigue tú…”- le sujetó las nalgas con la mano que tenía libre ahora, apretándolas con fuerza y rozando su entrada con los dedos, besándolo de nuevo ahora más profundamente, mordiendo sus labios luego y moviendo las caderas sin poder evitarlo, a punto de correrse.

-Soren…- rompió el beso apretando las mandíbulas y sintiendo la lengua del chico rozarle los labios al separarse, empujó los dedos dentro de su cuerpo apretando más las mandíbulas y corriéndose sobre el sexo del pelirrojo.

- Ah....ah.... – Soren apretó los párpados, estremeciéndose con fuerza al sentir el contacto con su entrada y el semen de Arn mojándolo, corriéndose a su vez, mordiéndose el labio inferior para no gemir demasiado, apoyando su frente contra el hombro del moreno, que miró abajo, apretando más la mano de Soren sobre sus sexos, manchándola más con el semen de ambos. Deslizó los dedos fuera de su cuerpo y pasó la mano por su espalda, aproximándolo a él.

- Arn – suspiró el chico, dejándose abrazar de aquella manera, respirando agitado aún, y sin querer abrir los ojos aún, sintiendo su calor.

El moreno sonrió, apoyando la mejilla contra la suya, bajando la cara un poco –“Supongo… que sigues sin estar seguro…”

- “¿Qué hay de ti?” – susurró de vuelta el chico, sonriendo porque sabía lo que hacía y porque no podía ver su rostro, claro.

-“Yo pregunté primero…”- se rió, oliendo la piel de su cuello y poniéndose más serio –“No sé, podemos seguir así un poco más…”

- “Eres tramposo, quieres que responda lo que tú no respondes” – se rió también, aunque enseriándose enseguida, pensando en que le gustaría beber algo en esos momentos.

-“Shh…”- lo pegó más contra él como si con eso fueran a hacer menos ruido, escuchando los pasos afuera, saliendo. Bueno, sea como sea los había escuchado demasiado tarde –“Yo quiero saber si todavía estas pensando en los dos… pero ya sé que sí…”- sonrió apartándose un poco mientras se limpiaba las manos con papel y se subía el pantalón.

Soren se limpió también mirándolo de soslayo. – “Estoy confundido”- se subió la cremallera justo cuando la puerta del baño se abría dejando pasar a tres de sus “amigos”.

- Así que aquí se escondía la parejita... – sonrió uno de ellos, claramente con ánimos de molestar.

-Sí, pero ya se acabó la fiesta, llegáis muy tarde…- Arn miró al que había hablado sonriendo un poco -¿Es que piensas pegarnos? ¿Te molesta que sea maricón? Pensaba que ya habíais hecho el ridículo suficientemente la primera vez… si no pudisteis antes… ¿Por qué ibais a poder ahora? ¿Has tomado espinacas?- se rió y el otro lo empujó, parecía que fuera a echar humo por las orejas. Arn sonrió un poco más. No soportaba que lo empujasen.

Lo empujó él con fuerza, sacándolo del bater y sujetándolo por el pelo para golpearlo contra la pared.

- Serán idiotas... - murmuró Soren, sonriendo un poco y agachándose al ver que le llegaba un puñetazo a él, lanzándose contra el chico para tumbarlo, susurrando por si acaso. – “Yudai.... ¿puedes venir?”

-Oh… pero ya estaba aquí…- el rubio se rió despegándose de la pared aunque sin permitir que lo viesen.

-Joder… ¿has oído esa mierda?- preguntó uno sujetando a Soren en el suelo, o más bien luchando por hacerlo.

Yudai le pegó una patada en la cara, lanzándolo de encima del pelirrojo y el otro chico se apartó, tirando del que sujetaba Arn –Vámonos, aquí está pasando algo…- el rubio sujetó del pelo a uno de los chicos, arrancándole un mechón y tirándolo al suelo un tanto asqueado en realidad, apareciendo para ayudar a Soren a levantarse, sonriendo.

-Joder!- el chico gritó apartándose y saliendo a toda prisa del baño.

La ceniza cayó del cigarro de alguien en el marco de la puerta, y se giró saliendo tras tirar el pitillo al suelo, sonriendo incrédulo.

Soren se rió, de manera maliciosa, mirándolo luego. – Cumples tu parte del trato.... No creí que vendrías de verdad. – se puso serio de pronto, enrojeciendo y recordando sus palabras de saludo.

El rubio sonrió jugando con su flequillo –Siempre es un placer protegerte…- se rió desapareciendo de nuevo ante él –“Soren”- le besó los labios sólo por jorobar.

Arn se despegó de la pared, mirando al pelirrojo –Joder… la tienen tomada con nosotros…- se limpió la cara en el lavabo, escupiendo un poco de sangre del labio -¿Ya era así contigo? Cuando yo no estaba…

El chico lo miró luego de un momento de tratar de reponerse de aquel beso, frunciendo el ceño. – No tanto, al principio.... pero se cansaron después. Creo que les molestó que interfiriera con tu.... iniciación.

-Mi culo debía gustarles mucho entonces…- escupió agua y lo miró a los ojos pasándose el brazo por la cara mojada –Soren… nada…- se rió bajando la vista –gracias...

- Fue divertido, verlos correr así – murmuró, bajando el rostro, y recordando lo que le había dicho Ian. – No les gusta perder, es todo....

-A mi me da igual… mientras no me toquen…- lo miró a los ojos serio de nuevo, acercándose un poco para besarlo aunque no sabía muy bien por qué –Ya sé por qué quiero estar tan seguro… ¿y tú?

El chico negó con la cabeza, aunque sí lo sabía, estaba harto de tanta incertidumbre. - ¿Por qué?

-Porque somos amigos… sin ti… esto sería una mierda…- se echó un poco atrás –No quiero que eso cambie… y tú tampoco… No lo hará ¿verdad? Pase lo que pase…

- No tengo amigos – contestó, sus ojos dorados mirándolo intensamente, a pesar de que sonrió un poco al final. – No puedo.... no, no lo hará - casi refunfuñó sintiéndose cursi.

Arn se rió caminando un poco hacia atrás –Memo… si crees que puedes hacerme creer que no somos amigos…o que eres insensible… vas de culo… - le echó un corte de manga saliendo del baño y esperándolo en el marco de la puerta luego, decidiendo que mejor no se separaban.

Soren lo siguió devolviéndole el gesto, sonriendo de medio lado.

 
 

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