| Capítulo 45- Sugar is a Necessity
- Vamos, vamos, vamos! –exclamó Keika, hiperactivo
de tan sólo haber probado un mínimo de helado, ya
que había querido guardar el resto para compartirlo con Jun.
Le sonrió a Wolf sensei, halando su mano.
-Ya voy…- el moreno se rió sujetándole mejor
la mano y llamando a la puerta y esperando un poco antes de entrar
–A ver si está…
- Que ya no importa eso! – protestó el chico, apresurado,
entrando y exclamando.- Jun!!!!!! Traigo helado!!!!
Hyouden abrió los ojos, observando al niño, al moreno
y luego a su hermano. – Jun.... ¿es este tu amigo?
-Sí- el pelirrojo saltó de la cama, acercándose
a él y sujetándole la mano, besándole los labios
y mirando luego a su hermano de soslayo sólo por ser maldito
aunque no sabía muy bien en qué sentido estaba siendo
maldito con eso -¿Cómo lo has conseguido?- lo llevó
a su cama con él, subiéndose y esperando a que se
subiera también para susurrarle –“¿Es
el doctor que está contigo?”
Wolf se quedó en la puerta un poco cortado ahora, aliviado
de que estuvieran sólo acostados y no haberse encontrado
a saber qué escena –Lo siento… tenía muchas
ganas de venir…- pasó al interior y se apoyó
en la pared observando a Keika y sonriendo levemente, el rubio enrojeciendo
por el beso y mostrándole el envase.- Te traje helado, ¿ese
es tu hermano? No se parecen....
-Me llamo Hyouden. Y no se preocupe, lo que sucede es que mi hermano
es un hentai... - se rió, haciéndole una seña
al moreno para que se sentara.
-No lo soy! Es como un cariño…- se explicó el
pelirrojo enrojeciendo un poco y usando siempre las palabras de
Keika -¿Y cómo lo conseguiste?- insistió hundiendo
el dedo en la tarrina y probándolo de aquel modo “tan
higiénico” –Yo le pedí a un chico que
me encontré… pero no creo que jamás me traiga
porque era un desagradable…
El moreno se rió levemente y se rascó el cuello antes
de sentarse en la esquina de la cama del albino para poder ver a
Keika. No podía evitar sentirse feliz al ver sus caras por
algo tan simple como un helado. Se acercó un poco más
al albino extendiendo la mano –Wolf… pero no me trates
de usted…por favor.
- Vale, mucho gusto.- le sonrió, irguiéndose en su
cama, contento de tener compañía la verdad. Y mucho
más al ver a Jun así.
- Hum.... Wolf sensei se lo pidió a un tío que conoció...
Y me lo trajo. Ya comí un poquito.... ¿Te gusta?
-Me gusta mucho…- se rió y miro a su hermano -¿No
quieres nada?
-¿A un tío?- Wolf se rió levemente pasándose
la mano por el pelo –Te dije que se llamaba Toshihiro y lo
menos que puedes hacer es llamarlo por su nombre ¿no crees?
Si te estás comiendo su helado…
- Lo siento, es que no me acordaba – lo miró serio
con cara de “no me riñas”, sonriendo luego. –
Toshihiro-san...
Hyouden se rió, pensando que aquello era extrañamente
normal y llamando a su hermano con una mano. – Ven acá,
dame a probar....
-¿Con un besito?- se burló mirándolo y tratando
de fastidiarlo un poco, levantándose luego y acercándole
el recipiente –Mete el dedo…
Wolf se rió sin poder evitarlo, pensando que era un tanto
maldito el niño –Debimos conseguir cucharas…
- No hay problema, aunque Jun, deberías ofrecerme tu dedo
– se rió, alborotándole el cabello y finalmente
utilizando su propio dedo y lamiendo, sonriendo. – Hacía
siglos que no probaba algo así.
-Lo que tú quieres es chuparme el dedo…- Jun lo miró
y sujetó la mano de Keika para subirse en la misma cama que
su hermano.
-Hace siglos que nadie prueba algo con más azúcar
de la necesaria aquí…- Wolf lo miró riéndose
en bajo tratando de ser discreto, aunque era imposible no reírse.
Se levantó de la cama para dejarles más sitio. Miró
al albino preguntándose si ya lo sabrían.
- No, está bien, puede quedarse. No he visto a Jun sonreír
así en mucho tiempo. – Hyouden lo miró, alborotando
ahora el cabello de Keika que se rió y tomó el recipiente,
metiendo el dedo él.
- El azúcar siempre es necesaria.
-Más o menos…- Wolf se rió apoyándose
después en la pared al lado del albino –El hombre que
me dio el helado es profesor…- lanzó para ver cual
era la reacción, esperando un poco.
-Pues el tío que yo me encontré era un alumno pues…
y tenía mal genio como mi hermano…
- Pero permaneció contigo y cuidó de ti. No pudo
ser tan terrible.- Lo sujetó contra él, tumbándolo.
- ¿Acaso yo soy tan terrible?
-Sí…- Jun se rió dejándose aplastar
y luego lo empujó un poco –No… que no me hagas
eso…- enrojeció un poco, percatándose de que
por más feliz que estuviera, debía mantener su aspecto…
maduro…
El doctor se rió, viendo lo que hacía y pensando
que de todos, ahora sólo se había visto más
infantil, claro que era normal –Es un reformatorio…
es normal que los chicos aquí no sean muy… “delicados”
pero eso no quiere decir que sean malos…
-Si no son malos ¿como están en un reformatorio?-
Jun se echó hacia atrás sentándose entre las
piernas de su hermano como quien no quiere la cosa.
-Bueno… porque han hecho algo malo… pero eso no quiere
decir que lo sean, tú también haces cosas que están
mal a veces y no eres malo ¿no?
-No lo sé… le clavé una aguja en un ojo a una
enfermera…
- Jun! No deberías... – el albino miró a los
otros dos chicos, preocupado por un momento y luego recordando lo
que habían dicho.- ustedes lo saben ¿no es así?
- Sí, ya sabemos.... – suspiró el rubio comiendo
un poco más de helado y prefiriendo no elaborar, igual frunciendo
el ceño, murmurando. – Las enfermeras son malas.
-Sí…- Jun se separó de su hermano por haberle
gritado, yendo a junto de Keika y poniéndose lo más
lejos posible del albino –“Pero yo te voy a proteger…”-
le susurró a Keika privadamente hundiendo el dedo en el helado
y pasándoselo luego por la nariz y los labios para molestarlo,
riéndose de nuevo sin poder evitarlo.
Wolf miró al albino cruzándose de brazos –Claro,
lo sabemos…- “si el helado me lo dio un profesor…”
remató en su mente prefiriendo no hablar mucho del tema ese
con Keika delante –Estoy tratando de encontrar a todos…
los que estamos aquí… Hasta ahora he visto a varios…
pero aún no lo sabía… será mejor para
todos, cuando nadie esté solo…
- ¿Crees que haya alguna posibilidad de salir? – lo
miró, apenas desviando la mirada de su hermano, algo dolido
porque se apartase. – Sé de uno, pero está chiflado,
me pidió que fuese su profeta o algo así.... –
Keika riendo y tratando de lamerse la nariz ahora.
Jun lo miró reído –No vas a llegarte a la
nariz… tendrías que tener la lengua enorme… como
un bicho que entró en nuestro cuarto una vez… tenía
la lengua enorme…
-¿Su profeta? No sé qué querría decir
con eso… ¿Qué les dijeras a los demás
lo que él te había dicho? - Wolf le pasó la
mano por la cara a Keika limpiándolo y pasándose un
pañuelo después por la palma aunque sin dejar de mirar
al albino –Y no… no creo que podamos salir… “ni
que debamos hacerlo…”
- “¿De veras lo crees? Quería mostrarle otras
cosas a Jun...” – susurró, continuando luego
en voz alta.- Fue quien me dijo que estaba muerto, es un rubio....
- ¿Yudai? Es gracioso... – intervino Keika sonriendo
y mirando de nuevo a Jun. ¿Y qué hicieron, con el
bicho?
-Hum… no me acuerdo…pero al final se fue y no nos hizo
nada más que asustarnos…y eso…- el pelirrojo
se quedó mirando a su hermano porque sabía que estaba
susurrando mucho con el doctor y le parecía sospechoso.
-Oh… yo sólo lo vi un momento…- frunció
un poco el ceño mirando al albino –“Y no me gustó
mucho como lo encontré con Keika la verdad”
-“Están cotilleando de nosotros…”- susurró
Jun a su vez en el oído de Keika.
- “Oh” – contestó el chico, mirándolos
atentamente como si así pudiese escucharlos mejor.
- “Creo que haces bien, no me parece confiable” –
murmuró, ahora recordando el abrazo que le había dado
la primera vez y carraspeando. – Y ¿ustedes? ¿Qué
tanto miran? –sonrió por tranquilizarlos y por cambiar
la conversación como si el moreno pudiese leer su mente.
-Cómo cuchichean… o hablan de nosotros, o es que están
enamoraditos…- el pelirrojo empezó a cambiar la cara
de solemnidad por una sonrisa, aunque no le hubiera hecho tanta
gracia de haber sido verdad su segunda teoría, su hermano
sólo podía hacerle caso a él… Wolf lo
miró, riéndose de nuevo y notando que se ponía
un poco rojo otra vez pensando “maldita sea…”
cruzándose de brazos.
–Cuchicheábamos de vosotros… pero como vosotros
también cuchicheabais y además os habéis besado…
tal vez sí estéis enamoraditos…¿no? Jun…-
se metió con él de vuelta, el pelirrojo enrojeciendo.
-No es verdad! Soy su hermano mayor… lo beso… porque…-
siguió explicándose más rojo y frunciendo más
el ceño a cada paso. Miró a Keika como esperando que
él dijese por qué.
-¿Sí? ¿Por qué?- el moreno siguió
sonriendo, pasándose un dedo por los labios observando la
vergüenza que pasaba el chico para explicarse. Inevitablemente
vengándose para jugar con ellos.
- Porque.... es un cariño sólo! – protestó
Keika, enrojeciendo también y riendo un poco.
- Jun.... ven a darme un cariño, soy tu hermano mayor....
– Hyouden extendió los brazos, como para recibirlo,
sonriendo con malicia.
-No… ahora no quiero!- el pelirrojo se giró de espaldas
a todos mirando a la pared, rojo por completo, cruzándose
de brazos y pensando que ya se iba a vengar cuando no estuvieran
los demás… De pronto los dos se habían aliado
para avergonzarlo.
Wolf sonrió, guardándose las manos en los bolsillos,
era muy agradable aquella “normalidad” –No parecéis
hermanos… físicamente claro… por lo demás…
muchísimo…
- Es que Jun se parece a nuestro padre y yo, a nuestra madre. ¿De
veras nos parecemos tanto en lo demás? – Hyouden apartó
las sábanas, poniéndose de pie, y yendo a abrazar
a su hermano. – No te me pongas rebelde, te quiero mucho....
Keika sonrió, pegándose a Wolf para que lo abrazase
también. Se sentía afortunado de haber conocido a
Jun. Ahora era como si tuviera una familia allí, de veras.
-“¿Te has puesto celoso?”- el moreno sonrió,
alzándolo en brazos a horcajadas y besándole la frente
antes de abrazarlo con suavidad mientras Jun se dejaba abrazar con
cara de furia, aunque sí quería aquel abrazo, girándose
hacia su hermano de pronto y apretando los labios contra los suyos
riéndose.
Hyouden enrojeciendo, pero sin soltarlo. Lo quería más
que a su vida, no soportaba que se enfadara con él, aunque
lo hacía a cada rato. Claro, así mismo se le pasaba.
- “No, es que quería un abrazo también. ¿No
nos quedamos a vivir aquí? Los cuatro juntos....”
El moreno sonrió levemente un poco cortado –Bueno…
es que sólo hay dos camas… sería muy incómodo…
pero igual estamos muy cerca… puedes venir cuando quieras
o quedarte a dormir con Jun si les parece bien… - miró
al albino, esperando que no fuese a pensar que se lo estaba endiñando
o algo así, porque ni mucho menos.
-Sí! Yo quiero que Keika se quede!- el pelirrojo miró
los ojos de su hermano sonriendo aunque aún estaba rojo por
el beso.
- Por mí no hay ningún problema, podemos traer las
camas del otro cuarto.... – respondió el albino, sonriendo
al ver a su hermano tan emocionado. – Tú mismo dijiste
que lo mejor era permanecer juntos.
- Sí! Wolf-sensei.... sí se puede ¿verdad?
Diga que sí... – le pidió el rubio casi saltando.
-Bueno… vale…- se rascó un poco la nuca pensando
que era imposible decirle que no pero mucho menos ante tanta presión
–Yo también estoy cansado de estar solo…- admitió
mirando al rubio y dejándolo sobre el colchón –Será
mejor ir a buscarlas durante la noche… para evitarnos jaleos…
- Me parece bien. Iremos nosotros y Jun puede cuidar de Keika mientras.
– sonrió Hyouden, soltando por fin a su hermano.
- No, yo quiero ayudar.... – protestó el rubio, frunciendo
el ceño.
-Y yo también… además ¿Qué pasa
si viene alguien y quiere separarnos mientras no estáis?!-
el pelirrojo se sujetó a la ropa de su hermano amarrándolo.
-Por mí… pueden venir…- el moreno suspiró
sonriendo –soy muy blando…
- Vale, vale.... sólo creí que sería más
fácil pasar desapercibidos. – suspiró el albino.
– No voy a dejar que nadie nos separe, tranquilo.
-Bueno, cargando unas camas… es difícil que no nos
vean…- el moreno se rió pensando que de todos modos
los acabarían descubriendo. Sonrió, mirando a otro
lado, en realidad pensando en que no permitiría que arruinasen
la felicidad de Keika de nuevo. Fuese como fuese.
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