| Capítulo 44- Dead But Not Forgotten
Hisaki caminaba por los pasillos, buscando a alguien que conociese.
Por supuesto, que no le habían dado permiso de hacer eso
ni mucho menos se había molestado en pedirlo. ¿Qué
más daba? De todos modos tenía que regresar a su habitación
de alguna manera.
El albino salió de uno de los cuartos, limpiándose
la sangre de una mano en la camiseta del hospital y pasándose
después las manos por el cabello, peinándoselo hacia
atrás. Estaba hasta los cojones de despertarse en un cuarto
diferente cada vez con la sorpresa de que hubieran jodido un poco
más su ¿vida? Cada día. Ya no pensaba aguantarlo…
Se quedó mirando al chico de cabello rojo que caminaba más
adelante por el pasillo y le silbó, más que nada por
ver si era el mismo.
Hisaki se giró por curiosidad, sonriendo sin poder evitarlo
al ver al albino, deteniéndose para esperarlo. – Ray!
Eres tú, ¿verdad? No te estoy imaginando...
-Ajá… sí… es otro de tus sueños
húmedos…- el albino alzó una ceja, aproximándose
y aguantándose las ganas de sonreír, porque de hecho,
le agradaba haberlo encontrado, era su retazo de realidad, aunque
no pensaba hablar de ello abiertamente.
- Entonces ¿qué haces tan lejos? Me estoy volviendo
malo en esto ... - bromeó, guindándose de su cuello
y un poco más serio luego. – Hoy alguien me dijo que
estaba muerto...
-Estamos muertos…- lo miró a los ojos preguntándose
por qué se colgaba de él, aunque sin apartarlo -¿Quién
te lo dijo? ¿Un puto albino enano?
- No. – negó con la cabeza, sonriendo de nuevo. –
Un rubio... profesor de gimnasia del futuro.... ¿ves que
tengo buena imaginación después de todo? – se
rió, sin soltarse.
-Un profesor de gimnasia del futuro… querrás decir
del presente, es cierto que estamos muertos…- le sujetó
la cintura con una mano de pronto, recordando cómo se había
sentido él, la desesperación y la negación,
lo mucho que había necesitado a Yasu con él –Ayer
me cortaron un pie…
- Eso.... es una locura...- murmuró el chico sin embargo,
mirando hacia abajo y viendo ambos pies, derrumbándose por
fin de una manera más callada, sollozando contra su pecho.
Simplemente se había negado a aceptarlo, no quería
reconocerlo, pero estaba cansado de luchar.
-Lo siento…- le pasó la mano por la espalda, mirando
a un lado y sintiéndose un tanto incómodo, no tenía
ganas de aguantar a nadie llorando, no… en realidad lo que
no quería era derrumbarse él –Escucha…
mi compañero de cuarto me ha dicho que no volveremos a sufrir
dolor de nuevo…
- ¿No?...- sonrió sarcástico pensando que
él estaba sufriendo ahora. – Hace unos días....
pensaba suicidarme.
-Suicidarse es patético…- el albino lo miró
y le alzó la cara para ver sus ojos aunque de forma un tanto
brusca, por más que no fuera premeditado –No más
dolores físicos ni torturas médicas… al menos…
se acabó eso…He matado a otro médico…
pero curiosamente… era al que maté ayer…
Hisaki sonrió, riendo un poco incluso, de forma que no le
hacía ver nada estable, pero no se sentía estable.
– Eres espectacular, Ray. Pero si estoy muerto.... ¿cómo
sé que eres real?
-Porque puedo hacer esto…- le pellizcó una nalga suspirando
–Sécate la cara… parece que se haya muerto tu
madre…- lo miró atento, escuchándolo reírse
de ese modo. No parecía estar muy bien de la cabeza. Claro,
que él tampoco se sentía de ese modo ya.
- No lloraría así si fuera mi madre... – se
rió de nuevo, sobándose la nalga y pasándose
una mano por los ojos, al fin soltándolo. – Todo el
mundo está muerto...
-Sí… es obvio…- lo miró, guardándose
las manos en los bolsillos –No sé por qué nosotros
no lo estamos… del todo, pero no quiero estarlo.
- Ni yo... sé que esto es estúpido, que me ponga
así. Quería dejar de sufrir... . murmuró, apoyándose
en la pared. – Pero también quería regresar
allá afuera.
-No podemos salir… - se apoyó en la pared de enfrente,
observándolo sin decir nada por un buen rato, simplemente
mirando las emociones en su rostro –Y ya no hay nada allá
afuera de lo que conocemos…
- Lo sé, lo vi...- murmuró recordando los edificios
que no reconocía para nada, la extraña cámara
del rubio. – No vine solo aquí.... supongo que mis
amigos murieron... Y me tomó una foto... el profesor del
futuro – se rió, añadiendo y mezclando ideas.
- ... pero no salí, como un vampiro.
Ray lo miró a los ojos sin comprender por qué se
reía, suponía que por desesperación -¿Crees
en la reencarnación?
El pelirrojo negó con la cabeza, aunque ni siquiera lo había
pensado bien. – Creo.... que todos morimos, y desaparecemos,
pero.... aquí estoy. Es irónico, ¿no? Aún
así, no he reencarnado.
-Ya… yo tampoco creo en esa mierda… ni me vale de nada
reencarnarme si no voy a recordar quien era… ¿verdad?
Así que me importa una polla… - se mordió una
uña mirando a un lado –Los mataré… en
cuanto se me acerquen… y me quedaré en esta mierda
de sitio… hasta que todo desaparezca si es que eso sucede
alguna vez…
- Yo nunca olvidaré quien eres. – le sonrió
aunque sus ojos no eran para nada alegres. - ¿Puedo quedarme
contigo? No quiero estar solo.... ¿Ya sabías que estabas
muerto cuando nos conocimos?
-No lo sabía… Ven, puedes quedarte conmigo…
si lo soportas…- echó a caminar por el pasillo mirando
a ver si lo seguía.
El pelirrojo echó a andar tras él, susurrando. –
Soportarlo.... podría pasar la eternidad contigo.
Ray lo miró de soslayo, preguntándose si habría
dicho algo, pero sin tratar de asegurarse. De todos modos, se preguntaba
cuanto tiempo pasaría hasta que saliera espantado. Hasta
ahora, el único capaz de aguantarlo sin desesperarse era
Yasu y comenzaba a pensar que era su amigo imaginario.
|