.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 42- The Yakuza's Son

Rein se pasó las manos por el largo cabello castaño sonriendo al ver el coche allí aparcado en plena calle como esperando por el, por lo que veía solo estaba ella. Podía observar su cabello negro, sonrió con el cigarro entre los labios y lo tiró a un lado abriendo la puerta del conductor

-¿Ah?!- la chica que parecía adormilada en el asiento se despertó bruscamente, sobresaltada por el ruido de la puerta al cerrarse.

-Lo siento… ¿te he asustado?- sonrió inclinándose un poco hacia ella y tocándole el pelo, notando que estaba despeinada de dormir. Ella se pasó las manos por el cabello, observándose en el retrovisor y arreglándose.

-Claro que me has asustado…- puso una leve cara de fastidio pero luego no pudo evitar sonreír levemente por mas que estuviera tratando de no hacerlo.

El moreno se inclinó más y le beso la mejilla mirándola fijamente –Deja eso, tú siempre te ves perfecta.

-No digas eso…yo…- se giró a mirarlo y inmediatamente se puso nerviosa al verlo tan cerca –No me mires así…bobo…- le apoyó la mano en el pecho y Rein se la sujetó con delicadeza, acariciándola, ella torció el rostro a un lado.

-¿Cómo quieres que te mire?- alzó la mano sujetándole la mandíbula para que lo mirase, acariciándosela sin hacer fuerza, esperando a que lo hiciese por ella misma. La morena lo observó por fin, sus ojos dirigiéndose a los plateados del chico –Bianca… - se acercó un poco más, observando sus labios rojos -¿Qué haces con un hombre aburrido como él? No te quiere… tú eres preciosa…no te merece- observó las dudas en sus ojos.

-¿Y tú sí?- preguntó ella con algo de orgullo a pesar de sus mejillas rojas ahora.

Rein sonrió –Me vuelves loco…Bianca… mira lo que hago por ti…- sonrió aún más al ver la sonrisa en sus labios –Qué bonita…

-Estás loco… Rein…- sonrió, el moreno deslizó el pulgar por sus labios, entreabriéndoselos mientras bajaba la mano por su cuello -¿Qué… qué haces? Él va a volver… sólo estoy esperando a que acabe de hacer algo…- miró a la calle. Buscándolo.

-Tú ya lo sabes… te lo he dicho… me vuelves loco, Bianca… yo no soy como él… yo hago lo que sea cuando amo a alguien… ya me duele seguir vivo cada vez que pasas con él y ni me miras… como ahora… Mírame…Bianca… no me tortures más…

La morena lo miró a los ojos con firmeza, pero temblando un poco, el chico la atrajo por la nuca y se inclinó un poco más, besándola con suavidad.

-No… Rein…- le empujó un poco el pecho, el aliento caliente entre los labios de ambos. Sus ojos apenas a unos centímetros como escrutándola.

-Bianca…- la sujetó por la cintura besándola de todos modos ahora profundamente, apasionadamente -Bianca… tú no eres así… sedúceme Bianca…tú me has buscado siempre… sólo con mirarme…sabes lo que me haces sentir…- sonrió cerrando un poco los ojos, apartándose hacia atrás en el asiento. La chica lo miró como un poco perdida porque se hubiera separado cuando por fin le dejaba besarla. Recordando cómo lo miraba cuando pasaba, sumamente aburrida, él estaba con otras… pero la miraba a ella.

-Rein…- la chica sonrió como recobrando algo perdido, el moreno sonrió también al ver que se subía sobre sus piernas

-Oh… Bianca…- cerró los ojos sintiendo los labios en su cuello, los dedos entre su cabello oscuro, acariciándolo –Esto es un sueño…- subió las manos por su cintura alzándole la camiseta de seda, notando el contorno delicado de su cuerpo. La besó profundamente, sintiendo el aliento contra su piel. Rozó sus pechos al fin con los dedos, eran pequeños, firmes en sus manos, calientes, sus manos delicadas sujetando las suyas, bajándoselas y mirándolo.

Se rió sentándose en el volante del coche –Rein…- susurró riéndose y desabrochándose la camiseta mostrándole su cuerpo -¿Querías ver esto?- se sentía viva después de tanto tiempo.

-Bianca… - se rió también, observándola –Niña mala... estoy a tus pies…- susurró mirándola a los ojos, sonriendo con dulzura mientras veía cómo se movían sus pechos mientras le abría a él la camisa ahora, tocando sus pectorales -Hmf…

-Protégeme de él… ¿lo harás? Rein…- lo miró seria, nerviosa. Sujetando su cuello firme, fuerte.

-Sí, Bianca…- la atrajo sobre él de nuevo –Te amo… preciosa… mi niña…- respiró entre sus pechos el aroma de su sudor. Bajó la cara rozándose con ellos, besó sus pezones deslizando las manos por sus muslos y alzando su ajustada falda, apretando sus nalgas desnudas, su aliento temblando un poco –No sabes cómo te deseo…

-Rein…- echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos, sintiendo aquellas manos fuertes tocándola con deseo, lo había olvidado, lo que eran unos labios recorriendo su piel con esa pasión –…Rein…- se abrazó a él sintiendo sus dedos acariciarla. El calor de su cuerpo firme. El ardor de su sexo bajo ella.

El cristal del coche se golpeó con violencia, la sombra de tres tipos oscureciendo el interior, ella se abrazó a él. Rein miró afuera, observando a un solo hombre, permanecía atrás, frunciendo el ceño con las manos en los bolsillos del traje. La abrazó contra él, acariciándole el cabello –Tranquila … sólo ve a tu asiento…- los hombre seguían golpeando las ventanas.

-Abrid el coche! Abridlo ahora mismo!

El moreno le mostró un corte de mangas y encendió un cigarro sonriendo y mirando al hombre de cabello entrevesado por las canas, se giró un poco echando el coche hacia atrás, dispuesto a robarlo y acelerando, tanto si se apartaban como si no, corriendo por la carretera con ella, huyendo a pesar de que sólo llevaban encima lo puesto –Todo va a ir bien… no nos cogerán…- susurró sonriéndole, no estaba tan seguro de eso. El sudor corría frío por su cuello.

Llevaba horas huyendo, conduciendo lejos… se dormía… Bianca ya estaba dormida contra su hombro. Un coche los embistió de pronto, el auto giró chocando contra la pared de una casa abandonada. Se le nubló la vista…

Se despertó porque le golpeaban la cara con una mano -¿Bianca?! Soltadme! Bianca!- la chica estaba sujeta por el cabello, arrodillada en el suelo y magullada.

-Rein… - estaba llorando –Rein… te… quiero…

–Bianca!- abrió los ojos terriblemente, al ver cómo el hombre mayor simplemente disparaba el gatillo contra su mujer, como si fuera un perro.

-Soltadlo…

-Bianca…- susurró gateando por el suelo, acercándose a ella y tocándola, moviéndola como si pudiera hacerla despertar, alzándola un poco contra él, abrazándola y llorando desesperado –Cabrón…- hundió la cara en su pecho –Bianca…Bianca…

-Es tu culpa… - susurró el viejo, los hombres tiraron de él a una orden del mayor, alejándolo de ella. El moreno se levantó y le pegó un puñetazo al hombre, que se rió escupiéndole la sangre a la cara –Sujetadlo…

-Hijo de puta!- el moreno se peleó como pudo, pero finalmente lo sujetaron sin darle apenas opción a resistirse. El hombre le dio un único golpe en el estómago y luego en la cara, hizo una seña para que no lo soltasen y se limpió la sangre de la mano con un pañuelo negro, agachándose a recogerlo.

-Deshaceos del cuerpo de esa zorra… - ordenó con la voz sosegada, metiendo al chico en el coche y llevándoselo con él.

………………….

Rein entreabrió los ojos en el autobús y los cerró de nuevo con el rostro serio por los recuerdos. Aún no llegaban, ya se sabía el camino de memoria, sonrió un poco, pasándose la mano por la cara, apartándose el cabello y tratando de dormir de nuevo.

………………………

Alzó la mano lanzando una piedra que atravesó los cristales de una de las ventanas de la casa, rodando por el interior, lanzó varias más, las sirenas sonando en el interior por la alarma, algunos hombres saliendo a la puerta

-Eh tú! Detente!

-… viejo de mierda!…- lo observó asomarse por una de las ventanas rotas –Hijo de puta! Asesino!!- salió corriendo escaleras arriba, empujando a aquellos hombres que no lo atacaban ¿Por qué? Órdenes del viejo, estaba seguro, corrió, entrando en la casa, observó al hombre colgando el teléfono y apuntándolo con un revólver mientras fumaba un puro.

-Sí… vengan a buscarlo por favor, de nuevo está fuera de control…- sonrió mirándolo a los ojos y colgando –Hijo mío… parece que no entiendes… no hay manera contigo…siéntate… no esperes a la policía de pie… sabes que siempre tardan y nunca están cuando los necesitas…- se rió sin bajar el arma.

Rein se dejó caer en la silla. Mirándolo a los ojos –Te odio…

…………………


Abrió los ojos de golpe al sentir un bache ¿Para qué todos esos viejos recuerdos de la primera vez que había ingresado en ese lugar?. Cogió su bolsa de encima del reposa maletas y caminó a lo largo del autobús, bajándose él solo –Ya sé ir …- le guiñó un ojo al monitor que los acompañaba y sonrió entrando en el recinto como si fuera su casa, observando a la chica en recepción.

-Ume…- sonrió observándola acercarse -¿Me estabas esperando?

-Sí… ¿otra vez aquí?...

-Eso parece…- se rió cogiéndole la cintura y besándole una mejilla-¿Te importa si voy a clase en vez de ir a mi cuarto?

-No…- se rió cogiéndole la bolsa del brazo -¿Y eso?

-¿Esto?- alzó la mano sonriendo –Esto es…una sorpresa- le besó la mano y abrió la puerta de la clase acercándose al profesor que estaba escribiendo en la pizarra.

La chica negó con la cabeza cerrando la puerta y marchándose reída porque lo veía venir.

El profesor se giró hacia la puerta y el chico sonrió entregándole una manzana roja que llevaba en la mano –Toshihiro sensei… le he echado tanto de menos…- lo abrazó aprovechando que en una mano llevaba la manzana el aún desconcertado hombre y en la otra la tiza, escuchando algunas risitas por la clase y silbidos. Le traía sin cuidado, nadie tocaba al hijo de un yakuza -¿Ha estado pensando en mí, sensei?- preguntó apoyándole aún una mano en la cintura, sin separarse muy lejos, mirando sus ojos con aquella sonrisa en los labios –Me he hecho reincidente sólo para volver a verle…- sonrió más, actuando como si no hubiera ni una sola persona mas en el aula.

- Rein... - suspiró el rubio, pensando que no cambiaba nunca. – Hubiese preferido en cualquier otro lugar. Ve a tomar asiento.

-Qué poco cariñ,o sensei…- sonrió un poco más y se giró para mirar a los demás –¿No me vas a decir que me presente y que me traten lindo o algo así?...- medio canturreó fichando de inmediato a Soren y sentándose a su lado, saltando un poco, apoyando la mano en el respaldo de la silla y sujetándolo por los hombros –Soren… cuanto tiempo ¿tú sí me echaste de menos?- preguntó cruzando una pierna sobre la otra -¿Aquí está bien, verdad, sensei?

Soren se estremeció, tratando de zafarse, casi gruñendo como saludo.

- Creo que todos conocen a Rein ya, ¿no? – sonrió el profesor, como si no estuviese sucediendo nada fuera de lo común. – A excepción de Arn, que acaba de llegar hace poco.

-Creo que me quedaba mejor sin hacerlo…- murmuró el moreno mirando a los ojos al chico que se volteó tras escucharlo y le sonrió de medio lado.

-“Ten cuidado con lo que dices… puedes tener problemas luego…”- susurró, volteándose hacia él.

-Estoy vibrando… - murmuró Arn con la misma entonación que si estuviese anunciando la aparición de un caracol.

Rein le empujó la mesa de golpe contra él, golpeándole en las costillas, haciendo que no se notase y Arn se levantó de golpe. El chico de cabello largo sonriendo y levantándose, recibiendo el puñetazo y sonriendo aún, sujetando al moreno y subiéndose sobre él llevándole las manos tras la espalda –Sensei… Arn me ha partido el labio…

- Suéltalo ahora mismo, Rein. No permitiré peleas en mi clase. - Toshihiro los miró serio, pensando que debió haberlo imaginado con la personalidad de ambos, aunque no le gustaba suponer cosas. – Eso va contigo también, Arn.

-Vale… lo suelto…- el chico sonrió soltándolo.

-Pero si me pegó con la mesa, joder!- el moreno se echó hacia atrás de golpe, haciendo que Rein perdiese el equilibrio y tropezase contra la mesa de atrás y le golpeó de nuevo, el chico sujetándolo una vez más increíblemente rápido.

-No es verdad sensei… es él… que no para y el único que ha golpeado a alguien aquí…- miró al profesor sujetando a Arn por detrás –Pero no lo soltaré de nuevo… que está sin amaestrar…- Arn lo miró de soslayo, ese hijo de puta parecía estar tomándoselo de cachondeo.

- Soren, siéntate! – Toshihiro exclamó al ver que empezaba a levantarse. No quería tener un salón entero de estudiantes peleando. Se acercó a los dos chicos, sujetando la mano de Rein, con decisión, pero cuidando de no hacerlo demasiado duro. – Suéltalo...no importa quien golpeó a quien. No voy a permitir esto, y realmente, no quiero tener que decirle al director. Ya lo saben.

-Pero díselo a él sensei… yo no le he pegado ni una vez aún… y mira mi cara… estoy sangrando. No lo soltaré para que me golpee de nuevo…- miró a Toshihiro a los ojos. Arn revolviéndose un poco, mirando al suelo para aguantarse las ganas de pegarle al profesor incluso –Lo suelto…- el chico lo soltó y Arn le pegó un empujón a Toshihiro, atravesando el salón de la clase y pegándole una patada a una de las mesas, tirándola al suelo y tirando la puerta de un golpe sin alzar la cara para nada -¿Ves?... Era él…

El profesor miró al chico marcharse, un tanto decaído, pero mirando a Rein de nuevo. – Olvidas que te conozco Rein. Creo en ti, pero no soy estúpido. Ahora siéntate y quédate tranquilo, ¿quieres? Confío en que todos pueden permanecer quietos por un minuto... – alzó un poco la voz, alejándose hacia la puerta para ir tras el chico, teniendo que detener a Soren por el brazo. – Tú también.

- No me quiero quedar aquí. –protestó el chico, refunfuñando y moviendo la mano para soltarse.

- Seguro que a Arn le agradará saber que te preocupas pero creo que es mejor para él ahora, si le hablo yo... – le sonrió un poco, observando cómo el ceño del chico se fruncía y se alejaba hacia su silla de nuevo.

- A mí no me importa lo que haga....

Toshihiro sonrió, negando con la cabeza.- Voy a pedirle a Takahashi-sensei que les acompañe un rato. –Les avisó, a sabiendas de que con esa cara de anciano severo, y la poca paciencia que tenía, no se atreverían a sobreactuar.

 
 

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