Capítulo 41- A Denial
Ian se giró en la cama y pasó la mano por encima
de la cintura del chico a su lado, pegándolo más a
él y sintiendo su piel fría. Le besó la nuca
entre las hebras de cabello rojo -Estás frío…
- Hace frío – sonrió el chico, girándose
y mirándolo entre confundido y curioso.- Y tú ¿quién
eres?
-Si no lo sabes tú…- El rubio sonrió con los
ojos cerrados aún, bromeando y entreabriéndolos, percatándose
de que estaba en el reformatorio, en Japón… que era
profesor y que había un chico en su cama que no sabía
ni quien era. Se quedó observándolo unos segundos
como desconcertado, pensando que ayer no había bebido ni
tampoco fumado nada -¿Y tú?- lo soltó, apartándose
un poco para sentarse sobre el colchón. Bueno… estaba
en calzoncillos… eso era una buena señal…al menos
aún tenía ropa encima.
- Soy Hisaki – sonrió, sentándose también
y mirando a su alrededor. –Ah.... Nunca había estado
aquí antes. Es extraño...
Ian se levantó de la cama, poniéndose los pantalones
del chándal al menos, ya se ducharía en el gimnasio,
ahora tenía que darse prisa en resolver eso. Lo miró
pensando mejor en lo que acababa de decir –Bueno… ¿te
colaste en mi cuarto?- preguntó serio –Ya sé
que soy sexy pero…- se rió pensando que se olvidaba
de nuevo de que se iba a meter en un jaleo como lo vieran salir
con ese –¿De qué cuarto eres?
- Del 7 y no me colé, me trajeron para unas pruebas. Está
bien que me gusten los paseos, pero las agujas.... no tanto. –
se rió, mirando la ropa que se ponía y preguntándose
por qué no tendría la ropa del hospital. ¿A
lo mejor en aquella sección los vestían diferente?
Pero él seguía igual.
-Claro…vamos… vístete y…- alzó
una ceja pensando que no sabía ni de qué estaba hablando
y notando entonces que llevaba ropa de hospital, recordando lo que
Soren le había dicho, tenía que ser una broma. Se
sentó en la cama de nuevo, observándolo de nuevo -¿Eres
un fantasma? No… ¿verdad?
Hisaki se rió de nuevo, observándolo y preguntando
a su vez mientras le tocaba la nariz. - ¿Eres tú un
fantasma? ¿Qué clase de pregunta es esa? Eres gracioso
y aún no me dices tu nombre.
-Ian… y sí, soy la caña…- sonrió
levemente, echándose un poco hacia atrás –Vale…
es una estupidez… olvida que te pregunté eso…-
se cruzó de brazos como recapacitando y levantándose
para ponerse la camiseta -¿Por qué vas vestido así?
- ¿Cómo que por qué? Es lo que usamos aquí.
¿Por qué vas tú vestido así? No eres
un doctor.... no, no lo creo.- cruzó las piernas, su mirada
examinándolo. – Mucho gusto, Ian.
-Mucho gusto…- el rubio lo miró, sonriendo levemente
y pensando que debían estársela jugando, era imposible…aún
así no estaba por la labor de correr el riesgo de cabrear
a un fantasma -Soy profesor de gimnasia… en este centro que
es un reformatorio…
- Eso no es cierto.... ¿Por qué estaría yo
en un lugar así? – se rió, inclinándose
hacia delante. En realidad, se le ocurrían varias razones.
– No me digas que me trajeron aquí durante la noche,
y sin cambiarme..... Yo creo que me estás molestando.
-No…- el rubio sonrió levemente –No te estoy
molestando… ¿quieres mirar por la ventana?- le propuso
observándolo fijamente –Verás la cafetería…
y al otro lado, el otro ala del edificio y más cuartos…
- O.K....- Hisaki saltó de la cama, sonriendo aunque nervioso
y se asomó a la ventana, enseriándose, permaneciendo
allí un rato, y apartándose luego. - ¿Qué
es esto? ¿Qué hago aquí? – No sabía
qué pensar. Por una parte, sería mejor aquel lugar
que continuar en el hospital. Pero.... era confuso y además,
hubiese deseado ver a Ray de nuevo.
-No lo sé… dímelo tú…- el rubio
se paró frente a él, observándolo fijamente,
notando como si el ambiente se volviera terriblemente frío.
Tragó saliva sin apartar la mirada de sus ojos –Ya
te he dicho que esto es un reformatorio… hay un alumno en
mi clase… me dijo que había fantasmas… - tanteó,
observándolo aunque seguía creyendo que era sólo
un buen actor.
Hisaki sonrió de nuevo, aunque muy débilmente. –
No soy un fantasma, ya te lo dije. Estoy vivo.
-Vale… estás vivo…- suspiró con fuerza,
abriendo una carpeta y mostrándole la copia de su contrato
–Mira… lee ahí “profesor de educación
física y deportes en este centro, Reformatorio del estado…”
blablabla… y aquí… puedes ver el año…
ahora dime… que es una broma…
- No...... no es cierto... – las manos temblaron al sujetar
el contrato, soltándolo inmediatamente como si quemase. Hisaki
le dio la espalda al rubio, riendo nerviosamente.- No.... ya sé
qué es esto, estás tratando de volverme loco ¿no?
Como antes..... no me dejaban hablar con nadie y luego.... lo de
las puertas y Ray y ahora esto... nada es real, no, nada es real.
Ian lo miró, comprendiendo que no era una broma, aunque
deseando que lo hubiera sido. De todos modos no podía ver
a alguien sufriendo así sin hacer nada. Le apoyó las
manos en los hombros con cuidado porque en realidad le daba bastante
miedo –Hisaki…- susurró preguntándose
si ese era el nombre que le había dicho –Mira…
yo nunca trataría de hacer algo así… no tengo
ni idea de qué está pasando ni por qué estás
aquí…
- Entonces ¿qué hay de la fecha? Eso.... eso no es
cierto, estoy vivo. Mira - se giró, estirando la mano y arañándose
el brazo, dejando que la sangre fluyera.
El rubio le sujetó la muñeca apretándosela
con fuerza y arrastrándolo al baño –Vale……
no creo que los fantasmas se desangren… - negó con
la cabeza sacando una venda para taparle la herida –pero no
hagas eso… no sé quien eres… ni qué haces
aquí… pero está claro que eres humano…
así que vas a venir conmigo…- le explicó mientras
lo vendaba. Pensaba llevarlo con los de seguridad. Para empezar
no le parecía muy estable, seguramente Soren se había
asustado.
- ¿A dónde? – preguntó nervioso, ahora
inexplicablemente asustado.- Quiero.... quiero volver a mi ala,
si me vas a enviar de vuelta.... No me envíes a ningún
otro lado, por favor..
-Sí… ahora, les diremos que te lleven a tu cuarto…-
le siguió la corriente, sujetándolo de los hombros
y hablándole de la forma más tranquilizante posible,
abriendo la puerta del pasillo y observando la oscuridad afuera,
el sonido como de un viento muy fuerte azotando las paredes, un
chirrido… una silla de ruedas moviéndose levemente
-¿Qué coño...?
-Te lo dije! Estamos en el hospital – casi sonrió
el chico, no porque fuese un lugar muy tranquilizador. Ni siquiera
se veía como siempre. Pero al menos corroboraba su historia.
¿Estaría en el ala psiquiátrica?
-¿En el hospital? ¿A ti esto te parece un hospital?
Mira, en los hospitales no hay mierda… está limpio
y…- se giró observando en el interior de su propio
cuarto varias camas de hospital, manchadas de sangre y a saber qué
más –Mierda…- murmuró cerrando la puerta
de nuevo por si todo volvía a ser normal, cosa que no sucedió…
- Bueno..... por lo general no está así, pero no
lo llamaría limpio tampoco- se rió, más alegre,
llevándolo de la mano afuera. - ¿Tal vez esta parte
es así? Ya te dije que nunca había estado aquí
antes.
-No, no, no…- tiró de su mano de nuevo hacia el cuarto
y lo abrió, poniéndolo delante de él para que
mirase adentro –Tú sabes que esto no era así
cuando nos despertamos ¿cierto?
- No importa.... no quiero saber nada. Esto... – negó
con la cabeza, cerrando los ojos. – Esto tiene que ser normal,
es un efecto de algo... y ya.
-Hisaki…- el rubio lo miró pensando que estaba un
tanto mal de la cabeza o algo así, eso seguro –Hisaki…
yo no pertenezco a este sitio, soy profesor, ya te lo he dicho…
- Yo tampoco pertenezco a este lugar! ¿Crees que alguien
pertenece a este lugar?! – se giró, sujetándolo
por los hombros, el ceño fruncido. Y giró la cabeza
de pronto al escuchar a los perros que se acercaban ladrando. –
Ya viene...
-¿Quién viene? ¿Eso son perros?- miró
al escuchar los ladridos y como manos pisando el suelo, también
pezuñas –Creo… que no quiero quedarme para saber
qué es… ¿verdad?
- No, no quieres... – negó con la cabeza, echando
a correr y sujetándolo por la mano. – Es la enfermera
y sus perros. Te persigue si no estás en tu habitación.
Ian lo miró de soslayo y se rió sin poder evitarlo
aunque no tenía gracia la verdad, pensándolo bien,
pero aquello ya parecía una pesadilla, sólo tenía
que seguir hasta despertarse… -Así que… hay una
enfermera con perros… en un hospital y te persigue si sales
de tu cuarto… genial…- miró atrás notando
que efectivamente había algo como un perro siguiéndolos.
Sólo entonces notó que sus manos eran las de una persona
a pesar de aquel cuerpo de animal –La puta!...- empezó
a correr ahora él mismo en serio, arrastrando al pelirrojo
de la mano -¿Dónde?- empujó un portón
y corrió por el siguiente pasillo.
- No sé! Hasta que no nos vea! Entonces entramos en algún
cuarto... – contestó, riendo también, a pesar
de todo. – No es un hospital normal, lo sabes....
-No… no me digas… - lo miró sonriendo de medio
lado, pensando que estaba como una cabra. Empujó una puerta
y un hombre con las manos y el mandilón ensangrentados los
observó sujetando unas tijeras en la mano –Joder…-
cerró la puerta de golpe, pensando que lo de entrar en una
habitación no era tan buena idea. Observando las puntas de
la tijera asomando levemente por la puerta atravesándola.
-A sus cuartos!!! Vuelvan ahora mismo a sus cuartos!- la voz de
la mujer se hacía cada vez más clara de nuevo, los
pasos de los perros más audibles. Abrió uno de los
cuartos y cerró la puerta con una de las camas, al menos
estaba vacío.
Hisaki suspiró y se soltó de su mano, sentándose
en la otra cama, escuchando a los perros acercarse y olfatear fuera.
– “Se irán pronto, no hagas ruido.”
-“Como no me mee encima… no creo que pueda hacer ningún
ruido más…”- Ian lo observó sentándose
después sobre la cama que estaba contra la puerta, esperando
un poco, escuchando los pasos afuera y las voces de la enfermera
y el doctor de antes, nervioso “Esto es una mierda…”
pensó para sí, deseando salir de allí cuanto
antes. Bueno… al menos ahora tenía una excusa para
hablar con Soren, aunque cuando no las tenía, se las inventaba.
Poco a poco las voces se fueron alejando de la puerta. Hisaki se
puso de pie acercándose al rubio. - ¿Eres de psiquiatría?
No....eres nuevo, ¿no es así? Seguro te trajeron aquí
sin que supieras.
-Coño… no, soy profesor, antes jugaba al football
americano… ya te enseñé mi contrato ¿recuerdas?
¿Recuerdas cómo era el cuarto y lo que se veía
por la ventana? ¿Y el año que venía en el papel,
Hisaki? ¿Eres tú de psiquiatría?- lo miró
a los ojos, buscando un cigarro en su bolsillo y encendiéndolo,
observándolo a través del humo que salía de
sus labios.
- No, y no estoy muerto, eso... debe tener una explicación.
Tú no comprendes nada.- frunció el ceño, incómodo.
– También hay un artista coreano aquí y... otra
gente... – murmuró, pensando que no tenía idea
de lo que hacían. – Todos ellos eran algo más
antes de venir aquí. ¿O te crees que aparecimos por
arte de magia?
-Que no… joder… no me sueltes ese rollo otra vez tío…-
el rubio frunció un poco el ceño exasperándose
–Te digo que soy profesor… y este hospital se ve de
hace siglos por cierto… mira esto… eh… ¿Qué
te parece?- le mostró su teléfono móvil –Mira…
¿habías visto algo así?...- lo enfocó
sacándole una foto y mirando la pantalla, sólo salía
el fondo de una habitación normal del reformatorio.
- ¿Qué tipo de cámara es esa? – le preguntó,
infantilmente curioso y a la vez preocupado. – Y ¿entonces
qué? ¿Soy un fantasma? ¿Es eso? Y ¿cómo
estamos aquí? Yo no te traje....
-No lo sé… pero supongo que en algún momento
volveré… te digo que uno de los chicos a los que les
doy clase me dijo que había fantasmas… y no es una
cámara… es un teléfono móvil… de
alta tecnología…- remató sonriendo porque le
había sonado al anuncio de la tele. De pronto observó
el celular y buscó el teléfono de Toshihiro ¿Qué
sucedería si lo llamaba?
- ¿Teléfono móvil? No puedes mover un teléfono.
– se rió a pesar de que lo veía, y sus ojos
no revelaban estar divertidos para nada. – Además acabas
de tomarme una foto y.... Estoy vivo – susurró, bajando
la mirada.
-No sales en la foto… sólo la habitación como
debería ser… por cierto…- se sacó una
foto a sí mismo y se la mostró -¿Ves? Yo sí
salgo… - suspiró pensando que era imposible hacer comprender
y más con esa necedad tan grande. Marcó el teléfono
del otro profesor.
- No..... eso tiene que ser un truco. Es que.... yo estoy vivo.
Estoy vivo! – gritó, la habitación temblando
a su alrededor, el chico encogiéndose sobre sí mismo,
aún tratando de negarlo contra toda prueba.
El móvil sonó en el cuarto de Toshihiro, que aún
no bajaba. El profesor tomó el objeto llevándoselo
al oído al ver el número. - ¿Hola? ¿Ian?.....
Ya iba a bajar. ¿Se me hizo tarde?
-No… perdona… marcaba otro número y se me fue
el dedo… gomen…- repitió colgando al notar el
tremendo temblor del cuarto. Observando de nuevo las paredes del
cuarto del reformatorio aunque aquel chico seguía allí,
por más que le pareciese algo traslúcido. Se acercó
a él –Hisaki…- lo llamó sin saber qué
decirle. No podía comprender cómo se sentía,
pero estaba seguro de que peor, imposible, le apoyó las manos
en los hombros.
Toshihiro colgó, aunque confundido. Le había parecido
que sonaba raro, como si hubiera un gran estruendo en su habitación
o algo.
Los ojos verdes del chico lo miraron, llenos de lágrimas,
ahora su propio cuerpo temblaba al igual que la habitación
lo había hecho tan sólo segundos antes. – Estoy
vivo....- susurró, desapareciendo poco a poco.
-Hisaki…- el rubio quiso apretarle el hombro aunque allí
no había nada –Mierda…- murmuró levantándose
un tanto movido por aquel rostro –Joder… qué
mierda de mañanita…- siguió jurando mientras
salía hacia el gimnasio.
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