| Capítulo 39- It Has to Be You
-¿Él sí te agrada?- el rubio se dejó
ver, sentando sobre la mesa del escritorio y dejándole también
adivinar que llevaba ahí todo el tiempo. Observándolo
serio.
Toshihiro se giró sobresaltado, frunciendo el ceño.
– Él no me atacó...
-Él no soy yo…- siguió sentado donde estaba
sin dejar de observarlo –Él es él y su circunstancia…
un hombre… ¿viudo? Paternal… doctor… qué
emocionante… ¿verdad? Es lo que falta en tu vida…
- Sólo me agrada, no significa que vaya a tener una relación
con él. – lo miró a los ojos, sin moverse de
donde estaba. - ¿Qué es lo que quieres?
-A ti…- le sonrió apoyando las manos en el escritorio
antes de levantarse y aproximarse a él -¿Has pensado
en mí?
- ¿Acaso te puedo olvidar? Luego de lo que hiciste... –
el profesor dio un paso atrás, pegándose a la puerta
y sujetando el pomo. - ¿Por qué me quieres a mí?
Yudai apoyó la mano sobre la suya en la puerta, manteniéndose
cerca de él y mirándolo a los ojos, sonriendo –Me
gustas tú…- le sujetó la corbata con la otra
mano, acariciando la tela de seda entre dos dedos.
- Eso no contesta nada – protestó, enrojeciendo, y
quedándose quieto contra la puerta, casi pegado a ella. –
Estoy seguro... de que hay muchos otros que se alegrarían
ante la posibilidad de tener sexo con un fantasma.
El rubio sonrió apartándose de él y llevándose
uno de los cordones de la camisa a la boca, mordisqueándolo
con los dientes –He dicho que te quiero a ti… no hacerlo
contigo… si hubiera querido sólo eso, simplemente te
hubiera tomado durante la clase… pero no es eso…- se
acercó de nuevo a escasos centímetros de él,
apoyando un dedo en su abdomen y pegándole la camisa a la
piel –Dime sensei… ¿lo hacía bien?
- No lo sé, estaba ocupado intentando detenerte... –
le contestó, rojo, tratando de hacerse a un lado y quitándole
la mirada. – Entonces ¿qué quieres decir con
eso? Que me quieres a mí.... no sabes nada acerca de mí
o no hubieras hecho ni eso. – continuó nervioso, necesitado
de seguir hablando.
-Sí sé de ti… sé que eres profesor en
un reformatorio, que eres muy amable y dedicado, que te sientes
solo y que crees que no eres atractivo… piensas que eres aburrido
y te deprimes a menudo… Te sientes solo…- lo miró
a los ojos, separándose de él poco a poco –No
importa si me tienes miedo…o si me detestas… sabes que
digo la verdad…
Toshihiro se quedó callado, quieto, aún sin mirarlo.
¿Acaso lo había estado espiando o algo así?
– Y ¿por qué me quieres entonces? ¿Es
porque te parezco débil? – alzó la mirada de
nuevo, esperando su respuesta. Claro, si ese era el motivo, no le
iba a decir que sí de buenas a primeras, pero al menos podía
estudiar su expresión.
-¿Débil? No… es porque me pareces atractivo…-
le pasó la mano por el hombro tocando la tela del traje y
aproximándose un poco, tocando el cuello de la tela con ambas
manos y colocándoselo –Sensei… hay muchos tipos
de personas en este mundo… y todos y cada uno de nosotros
somos únicos pero… sólo hay alguien como yo…
- sonrió, inclinando un poco la cara a un lado –A veces
piensas en hombres… porque eres homosexual… y entonces…
¿Qué es lo que imaginas?...¿Con que fantaseas?
- se apoyó con la mejilla en su hombro susurrando contra
su oído –“No me refiero al sexo…”
- Pienso.... en alguien que me comprenda, que me vea.... –
enrojeció, pensando en que no tenía por qué
estarle diciendo esas cosas a él. – Pero no importa
qué tan sólo me sienta, no pienso acabar con mi vida.
– le advirtió, por si acaso.
-Qué bien… porque muerto no me servirías de
mucho…sensei…- se rió observando su rostro y
alzándolo de su hombro –No mientas… sensei…
sé más sincero… lo que piensas es sólo
en alguien que te ame… que te desee… que te haga sentir
vivo… - le aflojó la corbata con un dedo abriéndole
dos botones de la camisa y alisando la tela como si lo preparase
para ir a algún lugar importante. -¿Piensas que soy
un niño caprichoso?
- En realidad, sí. – frunció el ceño,
aunque no acostumbraba hacerlo. Pero tampoco acostumbraba a sentirse
tan expuesto. – Dime la verdad, ¿por qué haces
esto? ¿Te parece divertido? ¿Has estado espiándome
acaso?
-¿Espiándote?... no… hoy es la primera vez
que te veo, sensei… y creí que eras perfecto…
no… aún lo creo claro…- alzó un poco la
cara y le besó el ceño, alejándose un poco
de nuevo y sujetándole una mano con las suyas –Es verdad…
soy un caprichoso… y claro… es divertido… pero
lo hago porque te quiero para mí… y no me voy a cruzar
de brazos y esperar a que otro se me adelante…
- No soy un premio, ¿lo sabes? – sonrió un
poco molesto pero a la vez halagado, claro, aunque no quisiera demostrarlo.
- ¿Cómo sabes tanto entonces?
-Lo sé… pero no quieres saber por qué…-
sonrió llevándose su mano a la cara y besándosela
mientras lo miraba –No eres un premio… eres una persona…
pero sigo queriéndote para mí… así que
debo obtener el primer puesto… y yo nunca dejo que me adelanten…
- No confío en esa respuesta – contestó, refiriéndose
a lo primero, mirándolo. - ¿Quieres agradarme? Puedes
empezar por no hacer algo así frente a mis alumnos de nuevo.
Es algo que no podría pasar por alto....
-¿Por qué? Lo estabas disfrutando… ¿crees
que sabes lo que quieres? Pero entonces… ¿Por qué
no eres feliz, sensei? Tal vez sea mejor si me dejas mostrarte lo
que quieres a mí…- lo miró a los ojos fijamente
sin soltar su mano, encontrándola muy sensual en realidad
y acariciándola con la otra –Te daré tu respuesta
entonces… sabía todas esas cosas porque me gustan los
hombres como tú…y he estado con muchos…
- Lo sabía, entonces sí soy un capricho después
de todo. – apartó su mano echándose hacia atrás.
– Y sé lo que quiero, cuando se trata de mis estudiantes...
-¿Y qué hay de ti?!- le sujetó la muñeca
sin dejar que se alejase más, a pesar de que había
alzado la voz, igual de tranquilo –No eres un capricho…
¿Quién ha dicho que haya estado con muchos porque
yo lo quisiera de ese modo?- le apretó más la muñeca
aproximándolo a él –Ya te has olvidado de que
estoy muerto, de lo que te hice… ahora no puedes dejar de
buscar excusas para mantenerme alejado de ti… porque eres
un cobarde y tienes miedo de que te haga sentir… sensei…
- No.... me digas lo que siento! – protestó moviendo
su muñeca a pesar de que no la podía liberar. –
No te tengo miedo, sólo te pedí algo razonable. ¿Qué
clase de persona intenta conquistar a otra pisoteando lo que más
le importa, eh?
-Yo…- lo siguió mirando a los ojos serio sin soltar
su muñeca, atrayéndolo para abrazarlo, sujetándolo
de la chaqueta del traje con ambas manos –Yo seré lo
que más te importe, por encima de tu trabajo, de tus alumnos
o de cualquier otra cosa…
- Estás loco... – susurró, tratando de empujarlo,
ahora sí molesto.
-Ya lo sé… si, lo estoy…pero aún así
sigues tentado a aceptar lo que soy…- lo dejó apartarse
de él, observándolo para ver qué hacía.
Toshihiro se sujetó la muñeca acariciándola.
– No, estás loco.... Y no comprendes nada. ¿Por
qué has estado con tantos? Dime...
-Porque nadie me soporta mucho tiempo…es demasiada presión-
se rió mirándolo a los ojos –No… porque
estoy loco… está bien… ve a buscar a tu hombre
perfectamente equilibrado para que te haga feliz… puedo llevarte
con Wolf… y su hijito, tal vez quieran jugar a las familias
felices los tres…
- Idiota... – murmuró, habiendo perdido completamente
su clama habitual. – Ni siquiera te das cuenta, ¿no
es así?
-¿De qué? Y gracias cielo…- se guardó
las manos en los bolsillos moviendo un poco la cabeza para apartarse
el flequillo del rostro.
- No puedes poseer a alguien así.... Así sólo
sofocas a los demás. – lo miró de todas maneras,
sentándose en la cama, tratando de calmarse. – Dices
que no soy un capricho, pero en lo único que piensas es en
lo que tú quieres, o en lo que se te ha metido en la cabeza
que yo quiero. No te importa lo que realmente desee o lo que sienta
ahora.... No me quieres a mí, quieres a tu idea de mí.
Y probablemente tampoco pensabas en ellos.
-No lo sabes… tú también tienes tu idea preconcebida
de mí, es natural… pero probablemente el motivo de
que me dejaran fue que una vez que les enseñé cómo
sentirse vivos ya no me necesitaban…o bien que volvieron con
sus esposas…- lo observó venirse abajo por la presión
–Te quiero a ti… pero soy lo que soy y aunque no te
guste mi orgullo, mi ego… o mi afán por dominarte…poseerte
o como más te guste denominarlo… no dejaré de
ser así… puedes odiarme todo lo que quieras…
estás en tu derecho…
- Entonces no puedes darme lo que quiero. – suspiró,
bajando el rostro, sintiéndose estúpido por estar
así.
El rubio se sentó a su lado y le pasó la mano por
el cabello y la nuca, acariciándole la espalda con la mano
-¿Me odias?- preguntó mirando las líneas de
la chaqueta del traje.
- No, pero desearía hacerlo.... – contestó
con sinceridad, sin alzar la mirada.
Le besó la mejilla varias veces de forma suave y después
el cuello quitándole la chaqueta con una mano.
- ¿Qué haces? – protestó el rubio, tratando
de resistirse.
-Quitarte la chaqueta… - se arrodilló en la cama tras
él pasándole las manos por la espalda, acariciando
las formas de sus hombros y luego sus pectorales sobre la tela de
la camisa, apoyando la cara contra él después –Tienes
que ser tú, sensei…
- No voy a dejar de ser quien soy, ni va a dejar de importarme
lo que me importa... – murmuró en voz baja, aunque
no sin decisión, dejándose acariciar.
-Me gusta quien eres…y no quiero que dejen de importarte
tus alumnos... también me gusta eso… no lo comprendes…Sólo
quiero ser lo más importante sobre todas esas cosas…-
olió su cuello profundamente entre la camisa y la piel, pasándole
la mano por la mandíbula y echándole la cabeza hacia
atrás, observando su rostro y acariciándolo con ambas
manos antes de inclinarse a besarlo lentamente.
Toshihiro le devolvió el beso, con suavidad esta vez, cerrando
los ojos, y apoyándose contra el rubio. – “Yo
también voy a enseñarte algo... “ susurró
en cuanto se rompió el beso.
-¿El qué?...- le pasó las manos por el pecho,
tocando los pectorales con los dedos, observando las arrugas de
la camisa -¿Vas a darme unas nalgaditas?... por malo…
- sonrió observándolo y alisando la corbata. Bajando
la vista al bulto que hacían sus genitales bajo la tela.
- Deja de burlarte de mí – susurró el chico,
pensando en que no estaba bien que lo dejase actuar así,
pero tampoco sentía deseos de detenerlo.
-No me burlaba…- sonrió pasándole las manos
por el cabello y bajando los dedos por la línea de su mandíbula
–Eres muy atractivo sensei… me gustas mucho… después
de tantos años allí encerrado…me parece estar
soñando…
- Espero que no sea sólo desesperación, o.... ¿cómo
me dijiste? ¿Falta de liberación? – preguntó,
relajándose un poco. Igual y sí se estaba volviendo
loco, aunque no creía tener tanta imaginación.
-No…- sonrió abiertamente –No es como que no
haya chicos atractivos allí… pero no son mi tipo…
a mí me gusta el sensei…- le pasó las manos
por los brazos para apreciar sus formas y de nuevo por sus pectorales
–Sensei… ¿te parezco atractivo?
- No dejaría que me tocaras así si no.... –
sonrió un poco, cerrando los ojos de nuevo. – No es
necesario que me llames así... Me llamo Toshihiro.
-Toshihiro… me gusta llamarte sensei…- sonrió
de todos modos, sin dejar de acariciarlo. –creí que
no era tu tipo… pero te gustan jóvenes…es lo
que suele ocurrir…y no es algo malo… para mí,
claro…
- ¿Jóvenes? No juzgo a la gente por la edad. –
aclaró sinceramente, ni se le había pasado por la
cabeza, pero ahora se preguntaba cuantos años tendría....
o habría tenido. – No soy viejo, ¿o sí?
-No, eres perfecto… pero me llevas al menos ocho años…-
sonrió soltándole la corbata con una mano y deslizándola
por su cuello sin quitársela del todo. –Bésame…
- Aparentemente. – susurró, besándolo, dejándose
llevar como si se tratase de un sueño.
El rubio lo observó sonriendo levemente mientras lo besaba,
lamiendo su lengua y sintiéndola suave contra la suya, caliente.
Se preguntaba cómo era posible… estar muerto y poder
besarlo así. Se echó adelante para subirse en sus
piernas a horcajadas y siguió besándole el cuello,
apartando un poco la camisa con un dedo.
Toshihiro le rozó el rostro con los dedos, deslizándolos
hasta su nuca, y abriendo los ojos para mirar el techo. Hacía
mucho que nadie lo besaba así, se le hacía difícil
pensar con claridad.
-Sensei…- deslizó la lengua por la línea se
su mandíbula hasta deslizarla de nuevo en su boca y le sujetó
el cuello de la camisa con las manos, bajándolas y abriendo
unos botones mas, deslizó las manos por dentro de la tela,
tocando sus hombros ansioso y acariciándolo hasta subirlas
por su cuello y su pelo.
Lo miró a los ojos un momento, rompiendo el beso y observando
luego hacia la puerta, aunque el rubio parecía no estarlo
viendo. Salió lanzado hacia atrás y desapareció
totalmente antes de golpearse contra el suelo.
- Yudai... – el rubio se sentó completamente, sorprendido.
Pero ya se había ido, la habitación estaba tan silenciosa
y solitaria como si nada de eso hubiera ocurrido. Toshihiro se dejó
caer hacia atrás, llevándose una mano a la frente.
– Dios...
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