| Capítulo 38- Perfectly Natural
or Just Crazy
Wolf se quedó parado en la mitad del pasillo, extrañado
de estar viendo aquello. Keika ya se había dormido y había
salido a buscar los informes a la habitación de las enfermeras.
Quería saber el cuarto de Jun y revisar todos los cuartos
para encontrar a los demás que como ellos, no hubieran perdido
el juicio o aún fueran humanos… De algún modo,
claramente los médicos y enfermeras que quedaban allí,
según él había deducido, o bien eran retazos
de sus propios recuerdos o algo por el estilo.
Sin embargo ahora estaba en aquel pasillo de parquet barnizado,
las luces apagadas. Abrió uno de los cuartos y miró
adentro, observando la cama, los muebles de madera, el estudio en
la esquina. Entró observando aquello, extrañado, pero
de algún modo fascinado, era agradable… estar en un
cuarto que no fuera de un hospital. Se giró lentamente al
escuchar unos pasos.
Toshihiro abrió la puerta, buscando a tientas el interruptor.
Al final había tenido que bajar a buscar las cosas que se
habían quedado en su auto. Al menos no las había dejado
en su piso esta vez, era capaz. Se quedó quieto al ver al
hombre de pie, en medio de su habitación. - ¿Quién
eres? – preguntó, notando que llevaba las mismas ropas
que Yudai.
-Disculpa…- soltó el libro que tenía en la
mano, notando de pronto que estaba viéndolo -¿Puedes
verme?...
- Claro que puedo verte! Estás.... – lo señaló,
dejando la mochila en el piso, y suspirando. – También
eres un fantasma ¿no es así?
-Sí…- lo miró a los ojos comprendiendo que
le gritase, claro, aunque de todos modos le hacía sentir
extrañamente mal ver que lo asustaba así sin más.
Se preguntaba si se veía diferente a como él se observaba
en el espejo o algo así –No te haré nada…
sólo estoy perdido…
- Bien.... voy a tomarte la palabra – cerró la puerta,
aún nervioso, aunque no era su modo normal de actuar. Pero
luego de lo de aquel día, no era de extrañar. –
Lo siento si estoy siendo rudo, es que.... ha sido un día
largo y no es común esto de encontrarse con fantasmas...
-¿Te has encontrado con algún otro?- se acercó
lentamente para no asustarlo –Mi nombre es Wolf…- le
tendió la mano esperando sin hacer ningún otro movimiento
y sonrió levemente –Aunque en realidad no sé
si soy tangible…
- Yo diría que sí lo eres. – sonrió,
estrechando su mano, se sentía fría. – Y sí,
uno que se llama Yudai. No fue demasiado agradable.... – aclaró,
tratando conscientemente de no enrojecer.
-¿Por qué? Keika dice que fue agradable con él…-
se cruzó de brazos de nuevo, ahora preocupándose bastante
y poniéndose algo nervioso. No podía evitarlo, si
antes sentía que era como su hijo, ahora que sabía
que jamás tendría un padre real… -Keika es…
es como mi hijo…
- Sólo digamos que fue menos que caballeroso. – desvió
la mirada, ahora sí enrojeciendo, realmente prefería
no entrar en detalles. - ¿Keika, eh? ¿Es un niño?
Oh, me llamo Toshihiro, por cierto, disculpe. – sonrió
preguntándose si de veras estaría hablando con su
segundo fantasma del día o si se estaría volviendo
loco por alguna razón.
-Ya… encantado…- suspiró débilmente aún
preocupado, prefiriendo no pensar demasiado para no estresarse con
eso –Sí, es un crio…- lo siguió con la
mirada, observando lo que hacía –El caso…- se
acercó de nuevo, sin quitárselo de la cabeza finalmente
–El caso es que cuando volví estaba acostado sobre
Yudai…
- Pues.... pues.... no lo sé, dijo algo acerca de los hombres
maduros, así que a lo mejor no pasa nada... – lo miró
a los ojos tratando de tranquilizarlo, por más vergüenza
que le diera hablar de eso. – De todos modos, debería
explicarle al chico....
-Ya le he explicado…le he explicado que sólo debía
besar cuando sintiese que era la persona adecuada…- carraspeó
sentándose después contra la mesa aunque no estaba
cansado, lo hacía sólo por hábito –Pero
aún así se besó con otro niño porque
querían probar que pasaba….- lo miró sonriendo,
porque en realidad eso sí le hacía gracia, pero no
si era con un adulto.
- Bueno, pero eso es normal, los chicos sienten curiosidad, sobre
todo a esa edad... – sonrió también sentándose
en la cama y observándolo. En realidad era absurdo, estar
hablando así como si todo fuera de lo más común.
– Asumo que Keika no está aquí... – preguntó
mirando a su alrededor por si acaso no lo veía.
-No, está durmiendo en su cuarto… será mejor
que me vaya…- sonrió pensando que lo estaba echando
sutilmente y levantándose. Seguía comprendiéndolo
y le parecía lógico aunque le había resultado
agradable encontrarse con una persona adulta para variar.
- No, no tienes que irte, a menos que te preocupe... – le
sonrió, sin quitarle la mirada de encima. - ¿A dónde
vas, cuando te vas de aquí?
El moreno sonrió levemente, quedándose donde estaba
–Pues… no lo sé…es la primera vez que veo
esto, sólo estaba buscando unos papeles en el cuarto de las
enfermeras… apenas comprendo algo de lo que está sucediendo…-
se llevó la mano a la frente para apartarse el cabello de
la cara –Normalmente estamos en el hospital, aunque a veces
cambia… y entonces… no puedes ni imaginártelo…
es horrible… como el infierno...
- Como el infierno... – repitió interesado. Así
que un hospital. Claro, eso explicaba la ropa. – Así
que.... ¿nunca has visto ángeles ni a tus familiares
muertos, ni nada de eso?
-No…- se apoyó de nuevo en el borde del escritorio
–En realidad no era un hospital, era un centro de pruebas…
de pruebas que no puedes ni imaginarte…experimentaban con
humanos como si fueran ratas… Peor incluso, se llevaban a
cabo todo tipo de aberraciones…- suspiró con fuerza,
frunciendo el ceño y pasándose la mano por la mandíbula
–Yo no lo sabía… cuando entré a trabajar…
- Trabajabas allí, eras doctor... – murmuró,
parpadeando, pensando que era horrible aquello. No le sorprendía
que hubiera almas en pena. Por supuesto, no tenía idea de
la historia del edificio. - ¿Son peligrosos, los demás
fantasmas?
-Era doctor pero como me opuse a lo que allí sucedía
en cuanto me enteré… y quise sacar a Keika… me
infectaron con un virus… y desde ese día jamás
volví a salir de aquel lugar…- se rozó la sortija
de oro en el dedo anular, girándola. Sin poder evitar pensar
en su familia… tanto tiempo preguntándose si aún
lo esperaría y… bajó un poco la vista, meditabundo
–Los demás fantasmas… apenas conozco a unos pocos…
es como si hubiéramos estado dormidos hasta ahora…
Los peligrosos son los que aparecen cuando el edificio… cuando
todo se corroe… - lo miró a los ojos –Aunque
el hospital en estado natural era ya de por sí una continua
angustia… parece que sólo unos pocos tenemos aún
conciencia de nosotros mismos… como si los demás sólo
fueran recuerdos… o visiones…
- Ya veo.... – permaneció mirándolo pensando
que la había pasado muy mal. Y aún continuaba, debía
ser un alivio encontrarse en el reformatorio ahora. – Esta
ala... fue inaugurada hace poco, se necesitaban más cuartos
así que tumbaron la pared que la tapaba. No sé por
qué estaba clausurada pero imagino que al abrirla, les habremos
despertado.
-Probablemente…- sonrió levemente, observándolo
–En realidad me alegro de saber todo esto ahora… incluso
de saber que estoy muerto… No podía dejar de pensar
en mi mujer… en mi hijo… pero ahora… ya sé
que pudiendo o no salir… no estarán esperándome…
es… triste pero… - se pasó la mano por el pecho
mirándolo serio –Pero es mejor que la incertidumbre…
- ¿Estaba casado? Lo siento, tal vez he preguntado demasiado.
– murmuró, bajando la vista apenado. Debía ser
horrible, perder a tu familia así. – Me dejo llevar
por la curiosidad, no quería ser insensible.
-No… está bien, es agradable, conversar con un adulto
después de tanto tiempo…- sonrió pensando que
había varios chicos mayores de edad, pero seguían
pareciéndole… inmaduros –Estaba casado y tenía
un niño pequeño… Keika tiene… tenía…
un año más que él… No lo pude evitar,
poco a poco… lo he tomado como a mi propio hijo… aunque
sé que no lo es… y sé que no está bien…
- No le veo nada de malo. Keika no puede estar con sus padres y
usted no puede estar con su hijo. No creo que sea un reemplazo,
más bien.... creo que ambos se necesitan. – le sonrió,
seguro de que debía ser un niño muy tierno. –
Es mucho mejor que estar solos, ¿no?
-Claro… estaba… tratando de buscarlos a todos…
no sé para qué en realidad… sólo no quiero
que nadie esté solo… - carraspeó un poco, levantándose
y pasándose la mano por el cabello, mirando a un lado aquel
cuarto en realidad porque se sentía un poco avergonzado de
hablar de esas cosas -¿Podrías?...- se rió
y lo miró –No sé si existirá allí
o… no lo se… es una estupidez… pero Keika quiere
comer helado…- alzó un poco una ceja, notando que había
enrojecido pero permaneciendo muy serio, observándolo.
Toshihiro sonrió un poco más. – Por supuesto,
no sé si un fantasma pueda comer helado, pero.... –
se puso de pie, dirigiéndose a la pequeña hielera
que había traído consigo, y abriéndola sacando
un tarro pequeño. – Espero que sirva...
-Tienes aquí…- sonrió, aún avergonzado
–Gracias…- se rió un poco sintiéndose
bastante ridículo –Me da vergüenza… espero
que al menos… no desaparezca después de todo…
voy a dárselo… porque no sé volver y no quiero,
ya sabes… gracias- lo miró serio porque aún
estaba avergonzado, como si el hecho de que no le quisiera dar el
helado derretido fuera también un motivo de avergonzarse.
- No tiene por qué tener vergüenza, es natural. –
le sonrió, pensando que menos mal que había traído
un poco. – Me gustaría conocer a Keika algún
día. Y eres bienvenido de venir siempre que puedas.
-Claro… lo haré… seguro que querrá agradecerte…-
se inclinó un poco de nuevo para darle las gracias antes
de salir abriendo la puerta y preguntándose si habría
resultado extraño. Negando con la cabeza, ya no sabía
ni comportarse.
- No es necesario.... –murmuró aunque ya se había
ido, saliendo tras él, por ver si de veras desaparecía,
pero el pasillo se encontraba a oscuras ahora, y no había
señales del moreno ni de nadie más.
|