| Capítulo 36- Hidden Intentions
Soren dejó escapar un bostezo saliendo del comedor y dirigiéndose
escaleras arriba inmediatamente como era su costumbre. Se detuvo
en el medio de las escaleras, pensativo, ya no era tan buena idea.
Buscaba la soledad para estar tranquilo, no para huir de criaturas
extrañas y médicos más extraños aún.
Empezó a bajar de nuevo, pensando en dirigirse al gimnasio,
preguntándose si estaría abierto.
El rubio se giró secándose la frente con la camiseta
que llevaba colgando del hombro y acercándose a la puerta
para ver quien la estaba abriendo, suponiendo que debía haberse
puesto la camiseta antes, pero ya era demasiado tarde. Se quedó
bastante sorprendido al ver quien era y se secó el cuello
con la tela –Pasa si quieres…
Soren frunció el ceño, enrojeciendo un poco y apartándose
de la puerta. – Disculpa, creí que no había
nadie – murmuró, listo para irse.
-Pero no tienes que irte, puedes pasar- se volteó pasando
más adentro por si lo estaba poniendo nervioso y poniéndose
la camiseta a pesar de que estaba mojada y le resultaba desagradable.
- Bien – murmuró el chico, pasando y adentrándose,
sentándose en una esquina.
El rubio volvió a la zona interior del gimnasio y se quitó
la camiseta asqueado, secándose con ella y poniéndose
una limpia, preguntándose si sólo habría ido
a estar solo o es que quería hablar con él. Aunque
lo dudaba mucho, salió de todos modos y se sentó a
su lado encendiendo un cigarro y soltándose el pelo para
recogérselo bien de nuevo -¿Pasa algo?
- No, nada – se quedó callado por un tiempo, mirándolo
de soslayo luego. - ¿Te va bien en tu cuarto?
-Sí, pero en cualquier otro lado también me vale…-
se rió sin poder evitarlo, pero es que siempre decía
las cosas de forma que podían tergiversarse y era como un
vicio –No he visto fantasmas ni he escuchado nada raro ni
nada de eso, si es a lo que te refieres…al menos no en mi
cuarto.
- Hum... – contestó, alzando una ceja, y tratando
de ser maduro y no contestar a lo otro. – No estoy mintiendo.
-Y yo no he dicho que lo hagas, sólo que no he experimentado
nada extraño- lo miró de soslayo dándole una
calada al cigarro y cruzándose de brazos, echándose
un poco más contra los escalones –Toshihiro sensei
vendrá también algunas noches a hacer guardia en los
pasillos, se sabe que algunos chicos han entrado en los cuartos
por las noches…- habló distraídamente mirando
hacia delante –El guarda de seguridad y yo no parecemos suficiente
para un ala tan grande… sobre todo porque él no hace
nada…
- ¿Toshihiro? – el pelirrojo sonrió un poco,
sin poder evitarlo, enseriándose de nuevo. De veras que no
le convenía. – Al guardia de seguridad... ni siquiera
lo conozco.
-No… se pasa el tiempo sentado y dormido en la silla…-
respiró con fuerza preguntándose de todos modos cual
era la coña con Toshihiro –Te lo digo porque hay ciertas
cosas que no creo que él pase por alto como yo…
- ¿Cómo qué? ¿Qué no duerma
en mi cuarto con la ventana rota? – lo miró directamente,
frunciendo el ceño.
-No, que se os escuche desde fuera del cuarto por el pasillo y
no te molestes en dar alguna excusa, conozco la voz de Arn perfectamente…-
lo miró directamente también, igualmente serio –No
creo que al profesor le moleste que no duermas en tu cuarto si tienes
miedo, la ventana rota o lo que sea. Por otra parte, creo que es
alguien muy comprensivo, pero hay cosas que creo no digiere muy
bien.
- Eso... no es asunto de nadie. – giró el rostro casi
con violencia, ahora sí poniéndose rojo, y sujetándose
las rodillas.
-No, no lo es, pero yo sólo te digo lo que hay, para que
no os descuidéis a partir de ahora, yo no haré nada,
pero no puedo hablar por el profesor Toshihiro- miró delante
de nuevo, dándole una calada al cigarro y dejando que colgase
de sus labios –Según la normativa no tenéis
derecho a esa clase de relación…
- Y ¿qué harán? ¿Darnos más
tiempo sólo por eso? – le preguntó sarcástico
aunque sabía que para Arn sí era u problema. –
Según la normativa, no tenemos derecho a nada.
-Soren… yo no hice esas normas- se encogió de hombros
mirándolo –y tampoco os he dicho nada ¿cierto?
No tienes que tomarla conmigo- le dio otra calada al cigarro y lo
apagó en uno de los escalones –No sé, no conozco
las medidas cuando sucede algo así, supongo que os detendrán
en el mismo momento, lo cual suena muy embarazoso. Luego os separaran
de cuarto y punto, tal vez os pongan una sanción de tiempo…
no lo sé… de todos modos, sólo tenéis
que tener más cuidado, es todo.
- No importa, no es como que lo hacemos todo el tiempo. Anoche
fue... – se quedó callado por no revelarse, pero sin
mirarlo igual.
-Créeme… no quiero saber los detalles, como sea…
ya lo sabes- se apoyó con los codos en las rodillas cruzándose
de brazos –Sobre Arn… lo pasó bastante mal…
por eso es así…
- Así... ¿cómo? Ya sé lo que sucedió
con ustedes. – lo miró de soslayo de nuevo, pensando
que ni loco le contaba los detalles.
-Así de… ¿autista?- lo miró de soslayo
preguntándose si es que no se comportaría así
con Soren, tal vez no, claro –Y no me refiero a eso…
me refiero a que en su familia han abusado de él cuando era
pequeño…
El chico lo miró directamente, callado, preguntando luego.
- ¿Por eso... las cicatrices?
-No, eso es de pelearse…- sonrió mirando delante de
todos modos –Era bastante calmado, pero todo el mundo tiene
un límite y como ves, ahora no se controla muy bien…
las cicatrices son porque a la mínima se va a las manos,
tanto si puede ganar como si no y luego no se sabe controlar...-
lo miró a los ojos también –No me refería
ese tipo de abuso que deja cicatrices en el cuerpo…
- ¿Quieres decir.... abuso sexual? – continuó
mirándolo aunque ya suponía que era eso. No veía
otra opción de donde elegir. Claro, que no se lo hubiera
imaginado. Bajó el rostro, moviendo un poco los pies. –
Me gusta cómo pelea...
-Y parece que no es lo único que te gusta de él…-
miró cómo movía los pies sobre el suelo con
el rostro sumamente serio y se cruzó de brazos, levantándose
antes de decir o hacer alguna tontería, encendiendo otro
cigarro –Sí, me refiero a esa clase de abusos…
su hermano mayor… su primo… no sé si alguien
más…- se guardó las manos en los bolsillos del
pantalón de chándal.
- ¿Por qué me dices esto? – le preguntó,
mirándolo y preguntándose si estaba molesto. Claro,
no era un tema para sonreír.
-¿Sobre Arn?- lo miró de soslayo y se encogió
de hombros –Pensé que querrías saber de él
y como dudo que te lo cuente…
Soren se quedó callado de nuevo, mirando el piso, por un
largo tiempo, murmurando luego pensativo. – No sé qué
diferencia hace. De todos modos, no es como que vayamos a vivir
juntos ni nada así.
-No sé, he pensado que tal vez se apartase de ti o algo
así o haría algo estúpido que en realidad no
desea porque bueno… él es así… suspiró
mirando adelante –pero ya estáis viviendo juntos.
- No es lo mismo, es... provisional. Me refería a después...
– murmuró tratando de explicarse y enrojeciendo. –
De todos modos, es posible que se aleje... Le gusta otra persona.
-¿Y tú qué piensas de eso? Parece que no te
importe… aunque ya imagino que lo haces porque… eres
muy duro y todo eso…- le dio una calada al cigarro y se rascó
la mandíbula.
Los ojos dorados del chico lo miraron molestos antes de apartarse
de nuevo, sus manos apretándose contra el cemento como empujándolo.
– A mí también me gusta alguien más.
Pero no importa, ni sé para qué te lo digo.
El rubio lo miró de soslayo y le apoyó la mano en
la cabeza sonriendo y alzando una ceja. –Suficiente con eso,
sólo quería saber si tenía que tirar la toalla,
pero ya veo que no…- se rió y le dio su cigarro como
para que se lo sujetase antes de huir disimuladamente.
- ¿Qué? Y tú ¿cómo? –
frunció el ceño, enrojeciendo violentamente a la vez,
y tirando el cigarro al piso, aplastándolo con todas las
ganas.
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