| Capítulo 32- We're All Moving
In
Toshihiro salió de la sala de profesores, pasándose
una mano por el cabello y tirando la taza desechable en uno de los
botes de basura del pasillo. – Buenos días, Kai –
le sonrió a uno de los chicos que salían luego del
desayuno hacia los salones. El chico apenas si lo miró continuando
su camino con cara de mala hostia. – Otra hermosa mañana...
– susurró el profesor sin desanimarse en absoluto.
-Toshihiro sensei….- Ian se paró detrás de
él cogiéndolo por los hombros con un brazo y saliendo
de desayunar con uno de los chicos de su clase, después de
estar hablando de cualquier cosa no constructiva.
- Buenos días, Ian – le sonrió aunque lo había
sobresaltado. – Veo que te llevas bien con tus alumnos.
-Claro… soy el profesor de gimnasia… soy joven y…
irresponsable ¿Cómo podría llevarme mal?- se
rió pegándole unas palmaditas en la cabeza mientras
caminaban y sujetándose de su brazo sonriendo –Deberías
relajarte…ayer estuve durmiendo en el nuevo ala…
- Sí.... ¿cómo te fue? ¿Algún
problema? – lo miró de soslayo, intrigado. Pero extrañamente,
aunque para el rubio fuese una broma, sabía que así
lo veían los estudiantes. Por eso les era más fácil
hablarle.
-Hum… no, aún no ha venido a visitarme ningún
fantasma… y es una pena, porque me estaba aburriendo…
tanto que estuve dándome un paseo por los pasillos por si
acaso… y además de que me encontré al segurata
dormido con los pies sobre la mesa… que creo esa no era su
tarea… pues bueno… nada mucho más relevante…
- ¿Un fantasma?- Toshihiro se rió un poco, meneando
la cabeza. – No, ese no es su trabajo. Pero no te preocupes,
tendrás compañía ahora. Me han pedido que me
quede por un tiempo yo también.
-Oh… bueno así ya tendré que hacer cuando me
aburra…- se rió pensando en la palmada que le había
dado al lado de la oreja al segurata, que por poco lo mataba de
un infarto –No tengo clase aún… creo que me voy
a ir contigo a la tuya… a ponerte nervioso mientras la impartes…
- No estoy seguro de si permito oyentes.... – bromeó,
mirándolo y preguntándose por qué tendría
que ponerse nervioso.
-Venga sí… me hace falta un poco de cultura…-
se rió sujetándolo por los hombros de nuevo y pensando
que era demasiado bueno, seguro que se lo tomaban a cachondeo.
- Bueno, tal vez deba ir a hacer ejercicio luego. – se rió,
empujando la puerta. – Buenos días, chicos... –
alzó la voz para que hicieran algo de silencio. – Hoy
tenemos un alumno invitado.
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