| Capítulo 31- Behind Closed Doors
Arn salió del baño y se puso una camiseta limpia
para cubrirse la cantidad de cicatrices que tenía por el
cuerpo. Solía dormir sin camiseta, pero ya se había
acostumbrado desde que Soren y él dormían juntos,
aunque apenas hablaban nunca y se miraban de casualidad.
Se metió en la cama cerrando los ojos y pensando que hacía
tiempo que no veía a Seiren. Le daban ganas de pronunciar
su nombre como si fuera a aparecer por eso.
- Hola... – saludó Soren, entrando, sujetando su sábana
entre los brazos, y sentándose en la cama. – Hoy fui
de nuevo.
-¿Sucedió algo?- abrió los ojos observándolo
directamente, extrañamente para él. Claro que estaba
de espaldas.
- Lo vi de nuevo, al que ocupa mi cuarto y además maté
una..... cosa. – suspiró, sin saber explicarse. –
Me propuso un trato.
-¿La cosa?- se rió, rascándose la mandíbula
y pasándose la mano por el cuello.
- Claro que no, Yudai – lo miró de soslayo frunciendo
el ceño, molesto. Era claro, ¿no?
-Sí… ¿y cual era el trato?- lo miró
aún sonriendo, pensando que lo había molestado de
nuevo.
- Quiere venir aquí y que yo sea su guía. Dice que
me... ayudará a cambio – contestó, esforzándose
por no utilizar la palabra “proteger”.
-¿A qué te ayudará?- miró aún
su espalda, sujetándole el hombro para que se girase de una
vez. Era como hablar con un coco rojo.
El chico se sacudió como reflejo, soltándose, aunque
tratando de controlarse. – Con cosas como lo que sucedió
la primera noche que estuviste aquí, o si alguno de esos
idiotas trata de vengarse... – sonrió de medio lado
ahora.
-Ah…- sonrió pasándose la mano por el pelo
y dejando que le cayese de nuevo sobre el rostro –¿Fumas
mierda Soren?- preguntó sentándose e igualmente liándose
un porro con cara de aburrimiento –Yo no he vuelto a ver a
Seiren…
- No, gracias – lo miró de soslayo, pensando que tan
sólo lo había hecho una vez, y no le gustaba perder
el control así. – Pues aún debe estar aquí,
¿no crees? Conocí a otros dos chicos, parece que hay
muchos allí. Y también me encontré con el raro
ese de la vez pasada.
-¿Cuál? Todos son raros creo…- sonrió
mirando al suelo y dándole una calada, dudando de que fuera
a entrar alguien. Como mucho, podía entrar Ian y lo más
que haría sería quitárselo para fumárselo
él y ya estaba acostumbrado a sus abusos –Me gustaría
poder ir allí… a verlo…
- ¿Qué? ¿Te gusta o algo? – lo miró
de soslayo serio. – Yo creo que si te quedas aquí todo
el día, en algún momento apareces allá. Yudai
me dijo que podía cambiar de dimensiones. Pero creo que no
todos pueden hacerlo.
-Pues debería darles clases tal vez…- dejó
escapar el humo entre los labios, mirando cómo subía
en el aire –Me agrada, es todo… es amable conmigo y
físicamente…- se encogió de hombros –lo
has visto…
- Eres gay. – sentenció como si hubiera necesidad
de anunciarlo. - Y es tu tipo.
El moreno sintió que enrojecía y siguió mirando
el suelo, desviando la mirada hacia él –Tal vez tú
seas mi tipo.
- No digas tonterías – refunfuñó el
chico enrojeciendo también.
Arn sonrió fumando de nuevo, mirándolo de soslayo
y comprobando que había enrojecido –Eres gay y soy
tu tipo.
- Sí, soy gay, ¿y qué? – se giró
de nuevo, sin soltar la sábana aún. – No dije
nada de ti, yo no soy el que está soñando despierto.
-Bueno…- se encogió de hombros fumando tranquilamente
de todos modos -¿Y se puede saber por qué estoy soñando
despierto?
- ¿Te das cuenta de que estás hablando de un fantasma?
Si te enamoras de él tendrás que quedarte a vivir
aquí y a ver cómo lo consigues. Además....
todo eso de “quisiera verlo” son cosas de soñar
despierto.
-Querer ver a alguien no es soñar despierto, sólo
es… echar de menos a una persona y desear su compañía,
es todo, no es como que sea un imposible…- se echó
hacia atrás, apoyando la espalda contra la pared –Puedo
venir, Ian trabaja aquí, me dejará entrar… no
me importaría, nunca me importa, ni siquiera si sé
que no puedo conseguir a esa persona…
- Ian trabaja aquí, ¿y eso qué? ¿es
familia tuya – se giró de nuevo curioso ahora, recordando
lo que había escuchado hablar a los dos profesores el día
que Arn llegó.- Además, no comprendo cómo no
te va a importar.
-No me importa… ¿Por qué debía importarme?
¿Acaso el hecho de que yo no le guste a una persona hará
que pueda dejar de gustarme a mí?- se pasó un dedo
por la nariz, la verdad es que empezaba a sentirse mejor luego de
esas caladas –Era mi mejor amigo… es como si fuera de
mi familia y me debe una muy grande…
- A mí me importaría... – susurró, frunciendo
el ceño luego por no hablar de sí. - ¿Qué
te hizo? Lo escuché hablar con Toshihiro.
-Me dejó tirado para irse a jugar a Estados Unidos…-
miró al techo seguro de que para Soren debía habérselas
arreglado por sí mismo y punto. Pero le daba igual, no compartía
su filosofía -¿Te gusta alguien Soren?
- No, yo no creo en esas cosas... – murmuró, como
si se tratase de creer o no, estirando la sábana por fin
para taparse.
-He dicho gustar, no que estés enamorado… debes creer
en que te guste alguien, si no, no sabrías que eres gay…
- lo miró de soslayo sin meterse en la cama.
- Ya sé.... – refunfuñó, girándose
de medio lado para darle la espalda de nuevo. – Está
bien, si me gusta alguien.
- ¿Quién? ¿Sólo una persona?- se levantó
de la cama y bebió del botellín de agua.
- No.... ¿por qué la preguntadera? – frunció
el ceño, poniéndose la mano bajo la cabeza. - ¿A
ti te gusta sólo Seiren?
-Porque estoy fumado, creo… y porque nunca hablo con nadie.
A veces ni siquiera me acuerdo de cómo es mi voz…-
se sentó de nuevo, pasándose una mano por el cabello
–No, también tú… ¿quieres enrollarte
conmigo? Esta noche…
- No tienes nada de estilo, ¿eh? – contestó,
enrojeciendo como nunca, y sin moverse. – No deberían
dejarte fumar eso.
-No me dejan, el caso es que lo hago igual…- se levantó
y lo apagó en el bater, tirando de la cadena y regresando.
Se sentó en la cama observándolo a los ojos –No
tengo estilo… ¿Qué le vamos a hacer?- se inclinó
un poco para besarlo.
- Espera... – le sujetó el hombro nervioso, como deteniéndolo
aunque no lo hacía en realidad. Frunció el ceño
mirándolo con desconfianza aún así. - ¿Es
una broma? ¿Te estás burlando de mí?
-No, quiero enrollarme contigo, es todo- se inclinó un poco
más contra él, pese a su mano y le besó los
labios, lamiéndoselos y entrando en su boca acariciándole
la lengua y respirando con fuerza mientras lo besaba excitado. Le
pasó la mano por el pecho sobre la camiseta.
El pelirrojo no opuso más resistencia aunque estaba rojo,
y agitado, pero sin cerrar los ojos, nervioso. No podía negar
que le gustaba pero tampoco era tan fácil la cosa.
Arn lo miró a los ojos un momento y rompió el beso
aún acariciándole el pecho con la mano -¿Qué
ocurre? Si no quieres, no pasa nada.
- No, no es eso.... No estoy acostumbrado, es todo. – murmuró
desviando la mirada, rojo.
-Haz lo que quieras… y si quieres detenerte en cualquier
momento, simplemente hazlo- se acostó a su lado, besándolo
de nuevo sin detenerse ahora, sujetándole la mano para pasarla
por su pecho. Respiró con fuerza, acariciándole él
mismo el pecho también y dibujó su espalda con los
dedos, subiendo la mano bajo su camiseta para tocar su piel directamente.
Se giró, acostándose sobre él y besándole
el cuello.
- Esto.... no sale de este cuarto – le advirtió por
si acaso, como si Arn no tuviese más enemigos que amigos
en aquel lugar. Sin embargo, echó la cabeza hacia atrás,
dejándose besar, bajando sus manos por la espalda del chico,
atrayéndolo contra sí.
-No hablo con nadie, menos de esto- Arn rozó su sexo contra
el del chico a través de los pantalones del pijama, y succionó
más su cuello, sentándose sobre su sexo y quitándose
la camiseta mientras se rozaba sobre él. La tiró a
un lado y lo miró a los ojos –Si te molestan las cicatrices
me la pondré de nuevo…
- No, no me molestan – le aseguró serio, pasando una
mano por las mismas, impresionado en realidad, pero ya le preguntaría
luego. Estaba demasiado excitado como para ponerse a conversar.
-Vale…- sujetó su camiseta sacándosela y recostándose
sobre él de nuevo, retomando sus labios y su cuello, oliendo
su pecho mientras se rozaba contra él. Bajó la mano
acariciándole la pierna y la deslizó bajó la
ropa para sujetar su sexo. Miró abajo, observándolo
y apretándolo caliente en su mano mientras besaba su pecho.
Soren se estremeció, sujetando su cabeza contra su pecho,
aunque en gran medida era para que no estuviera mirando su sexo,
el mismo pulsando en la mano del moreno.
El moreno sonrió, percatándose de lo que hacía
y succionando la piel en su pecho de todos modos, subiendo a su
cuello de nuevo y tirándose de los pantalones para bajárselos.
Sujetó una de sus manos llevándola a sus nalgas y
bajándola hasta su sexo erguido. Lo miró a los ojos
un momento antes de besarlo de nuevo, estaba muy caliente. Masajeó
su sexo con cuidado de no arruinarlo.
El pelirrojo sujetó su sexo, masajeándolo a su vez,
tratando de no hacer notar sus deseos demasiado, su respiración
agitada, la sensación del sexo en su mano haciéndolo
estremecerse. Abrió más las piernas instintivamente
y moviendo las caderas.
Arn lo miró de nuevo, probando a meter su sexo entre las
piernas del chico. Le juntó los muslos, besándolo
otra vez, sin dejar de mirarlo, moviéndose contra sus ingles,
rozando su entrada caliente y soltando sus piernas de nuevo. Acariciando
su sexo y esperando a ver si de nuevo las separaba. No quería
forzar la situación por más que desease hacerlo. Le
besó el cuello, lamiéndolo con fuerza y jadeando contra
él, tratando de no dejarse escuchar.
Soren, por su parte dejando escapar un gemido y acallándose
inmediatamente, rojo, sintiéndose caliente por todos lados.
Le sujetó el rostro, alzándolo para besarlo, abriendo
las piernas de nuevo, aunque estaba nervioso como nunca.
El moreno respiró con fuerza, excitándose al sentir
cómo abría las piernas para él. Bajó
la mano, acariciando su entrada y guiando su sexo hasta ella, empujándose
un poco –Hm…- lo miró a los ojos un momento,
agitando su sexo intensamente mientras entraba por completo en él.
Dejó escapar la respiración por la nariz besándolo
también más profundamente.
Soren lo besó con más fuerza, aguantándose
el dolor casi clavándole las uñas un poco, pero sin
protestar. Se estremeció un poco, relajándose poco
a poco, sintiéndose mejor y relajando las nalgas también,
permitiendo que lo penetrase más profundamente. Sus labios
se separaron de los del chico, y abrió los ojos, observándolo.
Los ojos verdes del moreno observándolo, tenía los
labios entreabiertos y respiraba costosamente. Lo besó, manteniéndose
después a cierta distancia para observar su rostro –Lo
siento…- susurró de todos modos por haberle hecho daño,
acariciando su sexo con más intensidad y subiéndole
un poco la pierna con la otra mano para tocar sus nalgas. Apoyó
la frente contra la suya rozando la nariz contra la del chico.
- No me dolió... – susurró en un tono de voz
que intentaba aparentar valentía, pero que tan sólo
delataba sus verdaderos sentimientos. Le pasó la mano por
la mejilla, jadeando, deslizando ambos brazos tras su espalda luego,
moviéndolo contra él, aunque su sexo estaba que no
aguantaba mucho más.
Arn se movió con más fuerza dentro de él,
notando que le resbalaba sudor por la mandíbula –Está
bien…- le contestó excitado, apretando los dientes
y cerrando los ojos mientras lo penetraba más urgentemente
buscando el orgasmo, observándolo de nuevo y jadeando, acercándose
a su oído y susurrando –“¿Me corro dentro…
o encima?…”
- Shhh... De... dentro, yo qué sé... – contestó,
frunciendo el ceño y enrojeciendo porque le preguntase, dejando
escapar otro gemido por desconcentrarse, y mordiéndose el
labio.
El moreno le mordió el labio también, como arrebatándoselo
y lo succionó un poco, antes de separarse para jadear, gimiendo
ahora sí, sin poder evitarlo, contra sus labios, cerrando
los ojos y ocupándose de su sexo tanto como podía
mientras se corría dentro de él, moviéndose
aún con más violencia y rodeándole la cintura
con el otro brazo.
- Mhhh...ah....mmm.... – Soren luchó por controlar
sus gemidos, neciamente, sintiendo al moreno correrse dentro de
él, su propio sexo reaccionando y derramando el semen con
violencia, haciéndolo arquear la espalda, gimiendo quisiera
o no. El chico cerró sus ojos, dejándose ir por un
momento y respirando con demasiada rapidez.
Arn se quedó aún sobre él, jadeando contra
su piel, cansado. Le besó el cuello, saliendo de dentro de
su cuerpo y estremeciéndose, rozando su sexo empapado en
semen con el del pelirrojo –Ahora te doy algo para que te
limpies…
Soren desvió la mirada, aún rojo, y sin saber cómo
actuar ahora, apenas murmurando. – Gracias...
El moreno bajó una mano para buscar la camiseta que se había
quitado y la pasó entre ambos apenas levantándose
un poco, limpiando el semen y tirándola de nuevo. Deslizándose
a un lado del chico en la cama para ponerse en la zona interior.
Se quedó mirándolo, notando que le daba vergüenza
–Ha estado muy bien…- alzó la mano pasándosela
por el pecho.
- Sí... – el chico se estremeció aún
un poco ante el contacto de su mano y giró el rostro de nuevo,
observándolo. – Arn.
-¿Qué?- alzó un poco la mano por si era por
estarlo tocando.
- No, nada – enrojeció de nuevo, porque sólo
había dicho su nombre por reflejo. Suponía que estaba
actuando como un idiota ahora.
-Vale…- lo acarició de nuevo y se acercó un
poco más, cerrando los ojos y rodeándolo con el brazo.
- Vale... – repitió el chico pegándose a él
con el ceño semi fruncido. – Arn....
El moreno abrió los ojos y lo miró, esperando un
momento por si iba a decirle algo, pero ya sin preguntar ni soltarlo.
Sonrió, aguantándose las ganas de reírse y
cerró los ojos de nuevo antes de besarle un hombro y girarlo
hacia él para dormir.
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