| Capítulo 30- Revenge Lies in
Repetition
-¿Qué sitio es este?- el moreno se levantó,
sentándose en la cama, notando que tenía unas vendas
por los brazos. No quería ni saber qué le habían
hecho, ¿punciones tal vez? No… mejor no levantarlas….
Estaba un poco mareado, aunque se empecinaba en concentrarse, estaba
muerto, no debía marearse.
Buscó las gafas con la mano por la mesilla, poniéndoselas
y sintiéndose bastante más cómodo al fin. Observó
al rubio que estaba en la cama de al lado, un paciente normal también,
otro como él. Lo apuntó en la libreta, sorprendido
de que no se la hubieran quitado.
- ¿Tomas notas? Lo siento, no tengo poderes ni nada –
se rió, observándolo borroso, como si lo viera a través
de la niebla. Se levantó un poco sobre sus brazos sentándose,
aunque no sabía para qué. – No sé qué
lugar es este, ni por qué nos trajeron aquí, pero
no creo que sea nada bueno.
-No… creo…- se subió las gafas un poco por el
puente de la nariz –En realidad dado el olor y lo mal que
veo… creo que es una cámara de gas para ver cuánto
tardamos en morirnos… o bien … sólo para saber
qué perjuicios tendrán en nuestros órganos
la exposición a gases… tras habernos… inyectado
algo…- le señaló la venda que llevaba en el
brazo y luego la propia –Al menos nos han puesto en camas…
para que durmamos mejor la última siesta…- apuntó
después serio sus conclusiones, levantándose y notando
que aquella sala de metal estaba sellada.
Yasu se echó a reír, aunque no había alegría
en su risa, observándolo. – Y soy afortunado, además.....
me han puesto con un chico inteligente, para que me explique. Me
llamo Yasu, y no voy a morir aquí – le sonrió,
extendiendo su mano a modo de saludo. Claro que no tenía
idea de cómo iba a sobrevivir pero por alguna razón
se sentía seguro de aquello.
-No… de hecho…- el moreno sonrió con algo de
acritud pensando que comenzaba a sentirse “el reaper”
de aquel cuento –De hecho, ya estás muerto- le estrechó
la mano y luego se apartó un poco el flequillo del rostro
–Me llamo Kadem…
- Mucho gusto Kadem. Pero no recuerdo haber muerto. Te diré
algo... – continuó sonriendo, aunque en realidad estaba
analizando aquello seriamente. -.... es bastante malo estar muerto
y aún así mareado como yo.
-Eso… verás, como ahora estamos en esta especie de
realidad alternativa creada por nuestras propias mentes y las de
los que siguen aquí atrapados…- carraspeó un
poco, cruzándose de brazos –suele ocurrir que te veas
envuelto en ella, creas que es real o por ejemplo, en situaciones
de angustia o terror o extremo dolor, no seas capaz de razonar….
Por otra parte, también es corriente no recordar el momento
de tu muerte… es como si… como si tu propia mente te
protegiese de recordar algo tan fuerte de digerir sicológicamente…
- lo miró a los ojos serio -¿Has entendido lo que
te he dicho?
- No, para nada. – bromeó por ver qué cara
ponía el chico. – Sí, sí he comprendido.
Parece que la muerte no me ha hecho más denso. Pero dime,
¿cómo llegaste a esa conclusión? Pareces estar
convencido más allá de cualquier duda.
-Bueno…- se subió las gafas suspirando, pensando que
le había dado demasiadas conclusiones para saber a cual de
ellas se refería –Verás… si mato a esta
gente… volverán a estar aquí de nuevo en cierto
tiempo… ¿comprendes? Por ejemplo… o… hace
un rato atravesé el suelo… me caí a las escaleras
de un piso inferior y como ves, me encuentro en perfecto estado…
- Así que... lo averiguaste matando y suicidándote
– bromeó, aunque le creía. Tenía sentido,
por más que le doliese. Bueno, no importaba, estaba preparado
para algo así. – Me pregunto si habré hecho
algo realmente malo en mi vida.....
-No lo creo… antes estuve con un crio… ¿crees
que él había hecho algo malo? ¿O tal vez los
recién nacidos a los que someten a radiación hasta
matarlos?- se subió las gafas frunciendo un poco el ceño
–Dios no parece estar aquí… y tampoco el diablo…
sólo la mente humana… trascendiendo a niveles de conciencia
desconocidos para nosotros hasta ahora…. -Lo miró a
los ojos fijamente –Por otra, parte no me suicidé,
me caí por un agujero…lo bueno… es que si eres
capaz de controlar tus miedos, no volverás a sufrir…
o al menos no será… sicológicamente mortal…-
se subió las gafas carraspeando de nuevo –Como ves,
estás tan distraído con la conversación que
el gas no te está afectando en absoluto y ya no recuerdas
que estabas mareado…
- Gracias por recordármelo. - Se rió con suavidad,
observándolo atento. – Sólo bromeaba..... No
lo tomes tan en serio. – se puso de pie, acercándose
a la puerta y colocando una mano sobre la misma. – Ahora me
hiciste preguntarme si esto es lo que sucede cuando mueres. Permaneces
haciendo lo que sea que estabas haciendo antes de morir.
-Diría que no… ya que no todos los que estaban en
el hospital están aquí… He tratado de recorrer
el hospital pero es imposible… como si solo existiese este
ala del edificio…
- Y así.... tal vez significa que algo sucedió aquí,
en esta ala. –cerró los ojos, vislumbrando una luz
blanca, fuerte. ¿El cielo? No, era una luz eléctrica,
eso seguro. Abrió los ojos de nuevo, girándose y mirándolo.
– ¿No has pensado que tal vez es lo mismo. La primera
parte consiste en aceptar que has muerto, la segunda en comprender
que no estás atrapado aquí... tal vez, claro.
-¿Y si no quiero salir de aquí?- le sonrió
quitándose las gafas y limpiando los cristales -¿Quiere
ir al cielo tal vez? ¿O simplemente desapareceremos por completo?
Nuestros seres queridos se han olvidado hace mucho tiempo de nosotros…
sustituido incluso… ¿Qué tenemos allí?
Si es que existiese…
- No más exámenes, algo más que ver aparte
de pasillos blancos y almas en pena.... Eso tenemos – le sonrió
también.
-O a lo mejor el vacío… la pérdida de conciencia
y recuerdos…el olvido… - se puso las gafas de nuevo
mirándolo a los ojos.
- Eso tal vez no sea tan malo.... ¿Quieres seguir sufriendo
por toda la eternidad? – se sentó de nuevo, sintiendo
el olor aunque ya no le afectaba. - ¿Cómo moriste?
¿Lo sabes?
-No lo sé…- lo miró a los ojos, sentándose
en una de las camas –No he sido capaz de recordarlo y no estoy
seguro de querer hacerlo. Dolor… el dolor es señal
de estar vivos… de algún modo…
- Prefiero otro tipo de señales – bromeó como
siempre, suspirando, resignándose. – Ray me va a gritar....
por siglos.
-¿Es tu compañero de cuarto?- preguntó, mirando
como suspiraba.
- Sí, y jamás deja de estar enfadado, esto no lo
va a calmar – le explicó, aunque lo comprendía
muy bien la verdad.
-Es comprensible… yo jamás dejo de matarlos…
y jamás dejaré de hacerlo… Tal vez ellos se
rindan antes que yo… algunos no han vuelto… al menos
eso creo…
- ¿Esa es tu venganza? – suspiró de nuevo,
pensando que era demasiado trabajo para él. Si estaba muerto,
al menos pensaba descansar.
-No tengo nada mejor que hacer por otra parte, salvo eso y examinar
el entorno, evaluar mis opciones y cuando llegue el momento, estar
seguro de que tomo la adecuada… por lo pronto… he conocido
a un chico vivo…- se subió las gafas por el puente
de la nariz –Está instalado en el cuarto de Yudai…
no sé si sabes quien es, pero no es relevante…- carraspeó
apartándose luego el cabello –El caso es que este edificio
es ahora un reformatorio… trato de encontrar el modo de llegar
a ese plano deliberadamente.
- Lo vi – murmuró el rubio recordando al desconocido
que había estado antes con Yudai. Lo cierto es que se había
quedado un poco preocupado, pero no había nada que él
pudiese hacer, o al menos eso había creído entonces.
– Yudai está bien, ¿cierto? Él está
muerto también así que no le puede pasar nada.
-Según parecía por su cara… se veía
muy bien… es más…- se subió las gafas
mirando al rubio –Diría que es un espectro muy fuerte…
- se quedó pensando en Keika, aquello tampoco había
estado mal, pero no había cambiado de planos… -¿Me
pregunto si comenzarán a creer que somos súper humanos
o que han creado algo magnifico al ver que no morimos… - se
rió mirando a la puerta –Espero que se inyecten ellos
mismos eso con la creencia…
Yasu se echó a reír, ahora sí divertido. –
No podrán hacer nada con eso, ellos también están
muertos.
-Pero no lo saben y sufrirán horriblemente…- sonrió
de medio lado apartándose después el cabello con una
mano.
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