.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 27- Symbiosis

Soren subió las escaleras, aliviado de que no hubiese nadie. Era la suerte de estar en un ala nueva. Aunque pensándolo bien, no era tan bueno nada. Caminó con cautela a su habitación empujando la puerta con fuerza por si acaso había algo detrás, sintiéndose libre de averiguar. Entró por fin, agachándose para buscar el libro que necesitaba, maldiciéndose un poco por haberlo olvidado allí, y apresurándose en salir de la habitación de nuevo.

Kadem se echó hacia atrás de golpe, observándolo fijamente. No esperaba encontrarse a nadie en ese cuarto teniendo en cuenta lo que acababa de entrar ahí. Tras él se extendían las paredes del hospital, sucias y avejentadas como siempre que aquello ocurría. Abrió la puerta aún más, pasando de Soren y miró adentro, observando a aquella mujer con costuras por todos lados, terriblemente deformada, parecía tener cosidos los miembros de alguna otra persona.

Sacó a Soren afuera de un tirón y cerró la puerta, trancándola con el palo de una escoba –Tú otra vez…

- Ah! – el chico frunció el ceño, fingiendo no estar asustado. – Lo mismo digo. Mierda..... no de nuevo.... – miró a su alrededor pero ya no estaba en el reformatorio.

-En realidad yo no dije mierda, no de nuevo…- se subió las gafas observándolo fijamente, tranquilo a pesar de los gritos dentro y de la puerta que no dejaba de ser golpeada y embestida -¿Conseguisteis salir? Si puede saberse…- Alzó el pincho del suero y atravesó la madera con él, escuchando el grito al otro lado. Abrió la puerta comprobando que estaba ensartada en el metal aún retorciéndose.

- Sí.... cierra eso! – empujó la puerta horrorizado, agitado de nuevo. - ¿Para qué hiciste eso?

-¿Para matarla? Obviamente…- se apartó un poco el flequillo del rostro, sus ojos azules observando al pelirrojo –No te pongas histérico, no sirve de nada.

- No.... me pongo histérico. – frunció el ceño, como retándolo. - ¿Para qué la matas si está muerta? ¿No es inútil?

-Bueno… en realidad…- se subió las gafas de nuevo más como una manía que porque se hubiesen escurrido –Diría que no es estrictamente cierto… he notado que algunos no han vuelto… ¿comprendes? O al menos yo no he podido encontrarlos de nuevo…

- Y entonces ¿qué? ¿Eres quien los manda al más allá? ¿Significa eso que tienes que morir dos veces para irte? – le preguntó sinceramente curioso aunque sin dejar de fruncir el ceño.

-Bueno, no lo sé… el hecho de que no haya vuelto a encontrarlos no implica que necesariamente los haya enviado al otro mundo…como tú dices…y tampoco creo que yo sea ningún enviado del más allá si te refieres a eso… sólo hago suposiciones…- carraspeó, sacando la barra de la puerta y el cuerpo de la mujer al otro lado y se apoyó en ella a pesar de que estaba ensangrentada –No me he muerto varias veces para comprobarlo…

Soren alzó una ceja por no hacer un gesto de asco abiertamente. - ¿Por qué estás aquí aún? ¿Tienes algo pendiente?

-No creo que esto tenga nada que ver con esas tramas hollywodienses…- se rascó un poco el pecho observando sus ojos –Tal vez es un castigo divino… si no fuera porque no creo en Dios tal vez… pensaría eso… tal vez tú quieras pensarlo…

- Sí.... como sea.... – lo miró de soslayo pensado “tal vez es por arrogante” y mirando el piso, agachándose para tocarlo. Se sentía tan real. Se preguntaba si alguien lo podría ver ahora desde el reformatorio. - ¿Conoces un fantasma rubio.... un poco psicópata? Ocupaba mi habitación.

-Conozco a muchos sicópatas… pero si te refieres a Yudai y sin duda lo haces dada la escenita de ayer…- se apartó el flequillo de nuevo, recordando haberlo escuchado gritar aunque no lo había visto –En realidad no suele ser nada violento… diría que nunca lo había visto enfadarse antes… siempre está sonriente… y no toques el suelo porque seguramente esté lleno de virus y sangre… Además de cosas peores… bueno, es un hospital después de todo y este ala en concreto es… el ala de los infectados.

Soren retiró la mano, asqueado, limpiándose con la parte de atrás del pantalón, murmurando luego. – No es real, no me voy a enfermar de un virus fantasma. – De todos modos se puso en pie mirándolo. – Yudai... le dije que estaba muerto. Al parecer, no lo sabía.

-Sí, lo deduje por sus gritos…- carraspeó de nuevo, aún mirándolo a los ojos –Diría que a algunos les cuesta más asimilarlo que a otros… bueno, yo también me enfadé cuando me percaté…- se cruzó de brazos aunque sin dejar de sujetar la barra, notando que aquella conversación iría para largo –Si un fantasma puede matarte y está muerto… ¿Por qué no te mataría un virus muerto?

- No lo sé.... porque los virus no tienen mente propia, por eso. – le aseguró aunque no estaba seguro para nada, en realidad. - ¿Cómo te diste cuenta tú?

- Los virus son más fuertes que los humanos, no sé por qué deduces que no tienen voluntad… pero bueno, no es lo que nos interesa…- se apoyó en la pared, sintiéndola pringosa pero sin levantarse de donde estaba apoyado –Lo deduje de estas visiones… de que no pasaba la edad por mí… y de que incendié todas las habitaciones de los médicos y al día siguiente estaban allí de nuevo…- se subió las gafas otra vez por el puente de la nariz.

Soren suspiró pensando que parecía un investigador o algo. – Y ¿cómo es posible que yo pueda estar aquí, de esta manera? Sé que no estoy muerto. Estuve en clases hasta ahora.

-Probablemente el reformatorio está… maldito… encantado… o como quieras llamarle, hum… al menos este ala… no lo sé… De cualquier modo, si lo que te preocupa es que te haga daño tu compañero de cuarto, te diré que es… sumamente improbable… creo que lo peor que puede ocasionarte es un dolor de cabeza…- se tocó la sien como si le doliese incluso sólo de pensar en él –Ahora… tengo que seguir si no te importa…

- Y ¿piensas dejarme aquí sólo? – frunció el ceño, molesto por sonar tan necesitado, carraspeando. - ¿A dónde vas? No es como que tengas una cita.

-A seguir matándolos… es… francamente divertido…y no es como que tenga algo más entretenido que hacer… Ellos me molestan a mí… y yo les pago con la misma moneda… Puedes venir conmigo si no me molestas… pero mira… ahí llega el psicópata rubio…

El pelirrojo se giró, observándolo llegar y sintiendo que su cuerpo se tensaba, quisiera que no. Frunció el ceño de nuevo, esperando a ver si le decía algo primero.

-Tenías razón… estoy muerto…- el rubio sonrió con las manos metidas en los bolsillos, acercándose a él y sonriendo aún más –Así que… dime… ¿Qué hay al otro lado?... Algo… ¿interesante? ¿Divertido?

- Mucho.... un reformatorio – Soren lo observó con cautela, por un lado pensando que no tenía ganas de ser un poseído o algo así. Pero claro, siempre era mejor tener el fantasma de tu lado.

-Oh… bueno… al menos es masculino…- se rió sacándose las manos de los bolsillos –No te asustes… me tomé ocho tilas antes de venir…- bromeó jugando luego con el flequillo que caía sobre uno de sus ojos –… querría proponerte algo…

- ¿Qué cosa? – preguntó de vuelta, poniéndose a la defensivas igual.

-Hum… veo que eres muy alterado… supongo que un reformatorio no es un lugar muy bonito… y yo tengo tanto tiempo libre…- se acercó a él sujetándose de su brazo –Me he dado cuenta de que no me resulta tan difícil concentrarme lo suficiente para “viajar” entre dimensiones… ¿me estoy explicando?- lo miró sonriendo un poco más.

- Y ¿eso qué tiene que ver conmigo? – dio un paso hacia atrás, nervioso, aunque tratando de verse valiente.

-Pero no huyas…- sonrió volteándose para verlo bien –Verás…- se acercó de nuevo sujetándole un poco la tela de la camiseta entre dos dedos –He pensado que tal vez tú querrías una ayudita extra… para lo que sea… como… si alguien te molesta…y a cambio… intentarás sacarme de tu cuarto contigo… quiero ver… algo distinto… - soltó la tela mirándolo a los ojos.

- Y luego irás por allí matando gente y culpándome a mí... ¿no? – lo miró a los ojos, sonriendo un poco. No le inspiraba nada de confianza, pero no podía negar que le interesaba la idea.

-No… sin culparte, lo haré de tal modo que tú nunca puedas quedar inculpado… sólo tendríamos que trazar el plan perfectamente. Tú podrías buscarte coartada mientras yo me ocupo… pero no creí que quisieras matarlos… Bueno, a mí me es igual…- se rió un poco guardándose las manos en los bolsillos de nuevo –Verás… llevo mucho tiempo encerrado en un hospital… solo casi las 24 horas del día… necesito un poco de… todo… - entendió la mano hacia él sonriendo –Entonces…

- Yo no hablaba de querer matarlos, hablaba de ti, es lo que hacen... los fantasmas ... – aclaró molesto de que no comprendiese y aún sin aceptar. – Primero dime, si te es tan fácil cruzar, ¿para qué me necesitas?

-Porque no puedo salir del cuarto…- retiró la mano porque se le cansaba el brazo y lo miró a los ojos –Yo no mato a nadie a no ser que me quieran matar a mí… pero si tengo que matar para poder salir… y ver vida… lo haré… pero si no aceptas mi trato… le pediré ayuda a otro… espero que no sea alguien que tenga algo en tu contra…

-No me gustan las amenazas, y no acepto tratos sólo porque sí. – casi le gruñó, molesto por aquello. – Tampoco dije que no fuera a aceptar.

-No era una amenaza era una exposición de los hechos y no es porque sí, tendrás algo a cambio. Un trato es sólo eso… simplemente, nada más…Si no te gusta… no lo tomes, es todo- suspiró volteándose y marchándose con las manos en los bolsillos.

- Espera.... – lo siguió molesto por tener que actuar así. Pero además se sentía culpable por lo de la otra noche aunque no pudiese expresarlo. – Acepto.

-¿Aceptas? Bien…- se volteó hacia él sonriendo levemente –Tan pronto como pueda, ahí estaré… esperando por mi tour…por el mundo de los vivos…- se rió caminando de espaldas a él por los pasillos del hospital, mandándole un beso. Lo cierto es que había mentido, no tenía ni idea de cómo pasar de una dimensión… si es que lo eran, a la otra.

 
 

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