| Capítulo 26- A Song to Sing
Along, to Keep Me Feeling Strong
El albino se despertó de nuevo en la cama de la sala de
pruebas –Joder…- murmuró nada más abrir
la boca. De nuevo estaba atado… claro, que considerando que
habían tenido que pegarle y sujetarlo a la fuerza para que
se acostase en la cama. Seguramente era lógico. –Putas!
Soltadme!
- Ahhhhh! NO! Las putas no soltamos a nadie! – lo contestó
de la misma manera Hisaki, riendo y acercándose para observarlo.
- ¿Sabes? A mí nunca me traen con otros pacientes.
-¿Eso por qué? ¿Los violas, matas y luego
te tiñes el cabello con su sangre?- lo miró a los
ojos entrecerrándolos por si pretendía hacerle algo.
Hisaki se rió a todo volumen, sentándose a su lado.
– No, sólo las mato y me tiño el cabello con
su sangre. Pero a ti sí te violo, ¿quieres? –
bromeó, soltándole un brazo.
-Preferiría violarte yo a ti y seguro que además
lo haría mucho mejor… Comprendo que te exciten mis
correas pero a mí el cuero sólo me gusta cuando está
tapando mi culo… Así que sigue soltándome…-
lo miró a los ojos y se sentó para soltarse los tobillos
él mismo –Qué amable…
- Seguro eres peligroso. – le sonrió, sin nada de
miedo. – Creo que están cambiando mi tratamiento. ¿Quieres
matarme?
-No, no estoy por la labor… - se pasó las manos por
el cabello echándoselo hacia atrás y mirando las otras
camillas pero estaban todas vacías –El otro día
había un niño aquí…
- ¿Un niño? No lo sé, no conozco ningún
niño. – siguió su mirada, pensando que seguro
podía hacer que lo deseara matar.
-Es igual…- empujó la puerta, pero los habían
cerrado con llave. Se giró de medio lado y le pegó
una patada con fuerza, apoyando la frente contra ella después,
mirando la madera.
- No se rompe.... – señaló lo obvio, sin dejar
de mirarlo ahora. – Me llamo Hisaki.
El albino se giró hacia él mirándolo a los
ojos y alzando una ceja -¿Te vas de listo Hisaki? Tal vez
se abra si golpeo tu cabeza contra ella…
- ¿No vas a decirme tu nombre? – insistió,
inclinándose hacia él.
-Ray ¿ya? ¿Te solucionó la vida saberlo?-
se inclinó hacia él también, aún más
-¿Qué…coño… te pasa?
El rostro de Hisaki se enserió un poco, aún más
atento como si el albino no hubiera dicho nada más allá
de su nombre y alargó sus manos abriéndole la camisa.
El albino se alteró de inmediato y lo sujetó por
la camisa con las manos alzándolo del suelo y tirándolo
después hacia atrás contra la cama -¿Quieres
pelea, japo?
- No.... quería saber si eras... él. – le sonrió,
alzándose un poco. – Tengo un poster tuyo, y todos
tus discos... Pero no puedes estar aquí, así que ya
me debo haber vuelto loco... un poco más. – se rió,
repitiendo como para sí mismo. – A mí nunca
me traen con otros pacientes.
Ray se quedó mirándolo por largo rato sin decir nada,
serio. Era como si de pronto acabase de aparecer allí, ante
él, un trozo de realidad… como si alguien le hubiera
recordado que había sido algo más que esto, que un
perro enjaulado –No, sí que soy yo…- sentenció
mucho menos agresivo.
- ¿De veras? Esto es extraño... – se enderezó
del todo, mirándolo con detenimiento, casi examinándolo.
– Pero ¿qué harías aquí? Tú
eres... famoso.
-A los famosos también nos joden… y también
cagamos…- añadió después notando cómo
lo examinaba –Un coche me sacó de la carretera cuando
iba en mi moto hacia el concierto en Japón… Esa noche…
me partí una pierna… lo demás ya puedes imaginártelo
tú sólo…
- ¿Ibas a tocar aquí? Te hubiera ido a ver –
parpadeó, sin creérselo, sonriendo. – Quiero
besarte.
-¿Eh?- alzó un poco el labio pensando que era un
jamado. Claro, que se lo habían dicho muchas veces ¿pero
no era consciente de la situación? –Sí…
iba a tocar esa misma noche… - lo miró dejando escapar
una bocanada de aire –Ven, te besaré… pero sin
mariconadas… ¿entendido?
- Cómo quieras... – le sonrió, pensando que
siendo dos tíos, eso era imposible, pero realmente nunca
le había creído eso de la heterosexualidad. Se acercó,
casi deslizándose por la cama.
El albino se acercó, le separó las piernas con la
rodilla para poder acercarse más y le sujetó la nuca,
alzándole un poco la cara mientras se inclinaba para besarlo.
Hacía siglos que no besaba a nadie, sintió sus labios
cálidos y suaves, apetecibles. Los sujetó entre los
suyos, lamiéndolos de pronto. Se separó un momento
y le empujó el pecho para acostarlo, apoyando las manos a
los lados de su cabeza y entrando en su boca de forma abrupta, sujetándole
la nuca y alzándolo un poco.
El pelirrojo cerró los ojos, dejándose hacer, completamente
entregado, y abrió los ojos de nuevo para asegurarse de que
no se lo estaba imaginando. Sonrió, jugando con su lengua,
su sexo reaccionando inevitablemente.
Ray le mordió la lengua y abrió los ojos observándolo
fijamente antes de romper el beso, soltando su lengua al fin al
separarse del todo -¿Tanto te gusto?- miró abajo serio,
observando su sexo abultarse bajo los pantalones azules –que
te pones así…- se lo sujetó con la mano sobre
la tela –Te dije que sin mariconadas.
- Ah... – gimió el chico, observándolo y sonriendo.
– ¿Me vas a golpear? Tenía un poster.... tamaño
gigante y me acostaba mirándolo.....
-No voy a golpearte… ¿te has vuelto masoquista de
tanta tortura médica?- le soltó el sexo, aunque el
suyo también había pulsado más ante su voz
excitada que ante su sexo –Hazlo ahora… yo estoy aquí…
haz lo que hacías mirándome…
- No dije que lo iba a disfrutar, si me golpeas... – se rió
un poco, recostándose hacia atrás y metiéndose
una mano bajo el pantalón, sacando su sexo semi-erguido,
masajeándolo a la vez que comenzaba a gemir. Subió
la otra mano por su pecho, bajo la camiseta acariciándose,
sin dejar de mirarlo. Era increíble.
Ray lo observó fijamente también, repasando su cuerpo
con la mirada. No era la primera vez que veía a otro tipo
masturbándose pero… -No era broma…no tienes vergüenza…-
murmuró sentado frente a él. Acercó la mano
y tiró del cordón de su camisa abriéndosela
y le pasó los dedos por el pecho antes de echarse hacia atrás
de nuevo, observando cómo se tocaba –No veo bien, quilate
el pantalón…
El chico sonrió, bajándose el pantalón sin
ningún recato, contestando luego. – No hay necesidad
de tener vergüenza en este lugar. Y puede que esto sea un sueño.
-No…no lo es, mi imaginación no da como para imaginarme
a un tío meneándosela mientras me mira…- sonrió
de medio lado, excitándose sin poder evitarlo y tirando de
la tela para dejarlo totalmente desnudo. Le sujetó las rodillas
separándole más las piernas –¿Eres marica?
¿O sólo es conmigo?
- Soy marica – se rió por decirlo así, sin
dejar de acariciarse, jadeando, su sexo creciendo en su mano. –
Y.... es mi imaginación...
El albino se levantó y le apoyó la mano en la frente,
echándole la cara hacia atrás –Entonces…-
lo miró serio, lamiéndole los labios y besándolo
de nuevo profundamente, acariciándole el cuello con la otra
y separándose, sentándose a su espalda y apoyando
las manos en sus hombros –Supongo que un tío de vez
en cuando no está tan mal…
- No, está muy bien... – se rió, echando la
cabeza hacia atrás. – Y si... ¿hubiera respondido
que es por ti?
Ray sonrió levemente y le apoyó las manos en las
ingles, apretándole los muslos y separándole más
las piernas, notando sus testículos rozarle las manos, eran
suaves. Le sujetó la mano con la suya por encima, ayudándolo
y pegándolo a él con el otro brazo –Eres un
buen chico…- le rozó el oído con los labios
al hablar y jadeó contra él, sólo para excitarlo.
- Ah.... Dios... amo tu voz..... – jadeó el chico
entrecerrando los ojos, observando borrosamente la puerta, completamente
excitado ahora.
-Hisaki…- jadeó contra su cuello, de nuevo jugando
un poco. Claro, que a él le hubiera gustado de estar en su
lugar y le hubiera importado una mierda si estaban jugando o no.
Le tocó los pezones con las manos, soltando su sexo y apretándolos
entre los dedos, lamiéndole el cuello y besándolo,
excitándose él mismo con el juego y dejándolo
sentir su sexo contra él.
El chico aumentó el movimiento de su mano, sonriendo, y
deteniéndose luego. – Es grande, lo sé.... –
su cuerpo entero estaba temblando deseoso. - ¿Vas... a follarme?
-No… o dejarás de desearme…me gustas más
así…- sonrió de medio lado, dejándola
salir de entre sus pantalones y colocándola bajo sus nalgas,
rozándola entre las sabanas y estas –Sí…
es grande…- contestó luego -¿Quieres que te
haga correrte Hisaki? ¿Te gustan mis manos?- las pasó
a los largo de sus muslos, acariciándolo.
- Oh.... por favor... – soltó su sexo tomando las
manos del albino y colocándolas alrededor de este, moviéndolas
él mismo, estremeciéndose. – Soñé...
muchas veces con estas manos...
-Yo lo haré- frunció un poco el ceño, sujetando
su sexo y acariciándolo, deslizando los dedos por la punta
y retirando la piel hacia atrás mientras lo masturbaba. Se
sentía bien, era excitante, casi le parecía que si
cerraba los ojos, podía imaginarse que acababa de salir de
un concierto. Aquello realmente parecía real… más
real que nada de lo que hubiera vivido en esos últimos años.
Alzó la otra mano a sus labios, frotándoselos un poco,
apretándoselos y metiendo los dedos dentro de su boca, tocándole
la lengua y empujándolos más profundamente -¿No
te gustan? Lámelas bien…
La lengua del chico se movió entre sus dedos, sus labios
cerrándose en torno a ellos para succionar, gimiendo, no
se había sentido así.... en su vida, la verdad. Echó
las caderas hacia delante para pegar más su sexo a su mano,
el mismo pulsando entre los dedos del albino, cada vez con más
urgencia.
Ray, respiró con fuerza, su pecho moviéndose con
rapidez. Llo empujó hacia delante en la cama sin soportarlo
más y tiró de sus caderas, apoyando su sexo contra
la entrada caliente del chico penetrándolo –Ahh! Ah…hmmf…-
apretó más su sexo en la mano, contra las sábanas,
moviéndose de forma salvaje sobre él, estaba realmente
prieto. Su cuerpo entero parecía arder, jadeó con
más fuerza, mordiéndole un poco el cuello y succionando
su piel.
- Ah..... Ray.... – gimió el chico, tanto sorprendido
como contento, apretando tanto como podía sus nalgas, jadeando
y gimiendo, su cuerpo caliente como si tuviese fiebre, su sexo pulsando
a más no poder. El orgasmo llegó de manera repentina
y violenta, sacudiendo todo su cuerpo contra el del albino, el líquido
blanco manchando las sábanas, sin que le importase para nada.
El albino sintió el líquido caliente mojar su mano
y apretó más su sexo, estirando de él como
si quisiera vaciarlo por completo. Aquello también le excitaba,
tal vez estaba ya desesperado, no, ni siquiera pensaba. Le apoyó
las manos en las nalgas apretándoselas más y moviéndose
dentro de él –Te has corrido muy pronto…- jadeó
moviéndose dentro de él, frunciendo un poco el ceño
como indicando que no iba a detenerse aún.
- Y ¿qué esperabas? Eres mi fantasía.... –
sonrió, aún jadeando y aún apretando su sexo
con las nalgas, aferrándose a las sábanas con ambas
manos. - ¿Me vas... a castigar?
Ray jadeó sujetándole las caderas, sudando un poco
y cerrando los ojos –Llámalo como te dé la gana…-
le separó las nalgas con los pulgares, observando su sexo
entrar y salir en aquel agujero tan estrecho, embistiéndolo
abruptamente una y otra vez hasta salir de él completamente
erguido, su sexo moviéndose un poco antes de que lo sujetase
con aquella mano empapada en el semen de Hisaki –Déjame
ver… bien… como te he dejado ese agujero tan pequeño…-
se frotó el sexo con la mano aún, esperando a que
separase las nalgas. Aunque le costaba ya contener el orgasmo.
Hisaki se echó hacia delante, alzando las nalgas y separándolas
con sus manos para darle una vista completa. - ¿Te gusta
lo que ves? – jadeó sonriendo, soltando una por un
momento para introducir un dedo en sí mismo, jugando.
-Agh…no está mal- sintió un escalofrío
recorrer su cuerpo, el calor concentrándose en su sexo. Tembló
un poco mientras sujetaba su otra nalga, observándolo y corriéndose
violentamente sobre su ano, salpicando su espalda y su mano. Se
inclinó un poco hacia delante, aún apretando su propio
sexo y rozando la punta contra el dedo del chico mientras acababa.
- Para ti.... para mí fue increíble.... – deslizó
su dedo fuera del ano, rozando el sexo del albino y dejándose
caer, girándose en la cama luego. – Aún estás
aquí.
-No porque quiera…- jadeó cansado, refiriéndose
al hospital, limpiándose con las sábanas y subiéndose
el pantalón –Preferiría estar en mi casa o en
un hotel…- se pasó las manos por el pelo, estaba húmedo.
Cerró los ojos dejándose caer hacia atrás para
sentarse contra el reposa cabezas –Tienes un buen polvo Hisaki…
- Gracias – lo miró sin vestirse aún. ¿Qué
iban a hacer? ¿Reñirlo? – No puedo creer que
acabo de hacerlo contigo.... Y en este lugar, para colmo.... –
se echó a reír, , sentándose, y apoyándose
sobre sus brazos.
-Ven aquí… - lo llamó con una mano mirándolo
a los ojos -Ahora sólo soy un puto capullo encerrado como
tú...
- No, no lo creo....- le sonrió girando de nuevo y quedando
boca abajo, para levantarse gateando como un gato hasta él.
El albino sonrió de medio lado porque le había hecho
gracia su forma de acercarse -¿No sabes que no me gusta estar
solo después de follar? ¿Creí que te gustaba
y todo ese rollo? Así que siéntate en mis piernas…
y acaríciame la cara…
Hisaki se sentó sobre él, haciendo lo que le pedía,
observándolo atentamente. – Antes de saber quien eras....
intentaba enojarte. Porque claro, no podías ser tú.
Y luego tuve que cerciorarme, eras demasiado parecido....
-Seguro que había maneras más sutiles de averiguarlo
sin causarme ganas de querer partirte el cráneo… Este
puto sitio me pone enfermo…- giró la cara mirando a
un lado y luego lo miró a los ojos –Tú eres
el único que me ha hecho recordar que estuve allí
afuera… a veces parece que no existió nunca nada más
que esto…
- ¿Estás loco? Tú no puedes olvidar, eres
grande.... – le sonrió, sintiéndose nostálgico
él mismo. – Y no me importaría que me mataras
tú, después de todo, ya cumplí mi mayor fantasía.
Y era lo que intentaba antes de estar seguro.
-¿No querías follarte a un plagio?- se rió
apenas un segundo, apretando después el puño y golpeando
la pared. Siempre que algo le resultaba gracioso le recordaba aún
más que no debía sentirse así -Escribiré
una canción sobre ti… que hable de lo prieto que esta
tu culo…- remató después, aunque al principio
había hablado en serio. Tal vez por eso había rematado
la frase de ese modo.
Hisaki se rió con suavidad, pegando su frente a la del albino.
– Será un éxito pues.... las canciones verdaderas
siempre lo son.
Ray le apoyó la mano en el pelo bajándole la cara
contra su cuello –Déjame dormir…- lo sujetó
por las nalgas, upándolo un poco sobre él.
- Y probablemente, me despierte ahora – susurró el
chico recostándose sobre él y cerrando los ojos, sintiendo
su olor.
-Bien… pues quédate despierto, pero aquí mismo…
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