.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 24- Dead Crazy

Hyouden se pasó la mano por el cabello, caminando por aquellos pasillos, era estúpido, pero al menos Jun había regresado contento de su paseo, a pesar de todo su refunfuño acerca de que no había helado. Le agradaba verlo así. Hizo una nota mental de comprarle toneladas de helado cuando salieran de allí. Conseguiría algún trabajo y a su hermano no le faltaría nada. Se dio la vuelta sintiendo que alguien se acercaba.

-Estamos muertos…- el rubio se paró detrás de él.

- ¿Qué? ¿De qué hablas? – el albino se giró con rapidez, preguntándose si era algún juego.

-Hablo de que estamos muertos… esto no existe… he estado al otro lado… lo he visto…esto no es un hospital ya… Ya lo sabías ¿verdad?- caminó a su alrededor sin dejar de mirar sus ojos –Algo dentro de ti te decía que no estabas vivo… tu hermanito… que lleva años aquí… y jamás creció su cuerpo… jamás maduró… todos esos médicos que no envejecen… las visiones… - sonrió inclinando la cabeza, su rostro ocultándose un poco con el flequillo rubio.

- No... - negó con la cabeza, tratando de escapar a la realidad de sus palabras. – No.... es porque no tenemos relojes ni calendarios, el tiempo.... No puede ser.

-¿No puede ser? No quieres que sea… pero sabes que es verdad… ¿quieres verlo? ¿Quieres ver la verdad?- le mantuvo la mirada y llevó la muñeca a los labios. Se mordió la piel con fuerza, abriéndosela por completo. Bajó el brazo dejando que se escurriese la sangre a borbotones, sonrió, ni siquiera se sentía débil, comenzó a reírse sin dejar de mirarlo.

Hyouden se quedó mirándolo horrorizado, sujetándole la mano de pronto, tratando de cubrirle la herida con su camisa. - ¿Estás loco? Te haces daño!- miró a su alrededor a ver si veía alguien que lo pudiese ayudar.

-No me duele…- se apartó de él un poco, sonriendo y caminando hacia atrás –Estoy muerto… ¿Cómo podría dolerme?... Oh…- se acercó un poco y le sujetó la cara con la mano ensangrentada –pero eso sí… debo advertirte que si te torturan…sueles olvidarlo y sí que duele…

- No, te dieron algo, estás loco.... – negó nuevamente rehusándose por más cierto que sonase. – No entiendes, yo no puedo estar muerto. No puedo.

-Pues… lo… estás…- casi canturreó el chico, sus ojos negros mirándolo fijamente –Yo no puedo estar muerto… todos podemos… todos lo estamos en realidad…- se rió entre dientes –Debiste ver la cara de ese chico… él si estaba vivo…

- ¿De quien hablas? – preguntó pensando en Jun, en cómo lo afectaría aquello, en cómo le había fallado.

-Del humano que vino ayer… estaba en mi cuarto y me dijo “eres un fantasma”- sonrió peinándose un poco el cabello y manchándoselo de sangre –“Esto es un reformatorio, no un hospital” y era verdad… porque yo lo vi… y porque lo sabía… tú también estabas allí cuando atravesamos la puerta…

- Demonios.... – se cubrió parte de la cara con la mano, sintiendo que se asfixiaba. – Demonios! - repitió pateando la pared y observando cómo dejaba de ser blanca por unos segundos. – ¿Qué voy a hacer ahora?

-Morirte de nuevo… seguro que no…- se rió caminando hacia atrás de nuevo, separándose de él –Ahora ya estás seguro…de que todos los días…todos los días…serán un infierno… no hasta que te mueras… si no hasta que el mismo infierno se acabe… Sé mi profeta… - lo señaló como si fuera algún tipo de Dios -Divulga mi palabra.

- Estás loco..... muerto o no, estás loco. – lo miró, confundido y enojado, aunque no exactamente con él. Más bien con la vida, con los doctores, con todo.

El rubio aplaudió y luego le echó un beso –Tú también lo estarás… ya lo verás… sólo espera a unos cien años más…- sonrió de medio lado.

 
 

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