| Capítulo 23- I Don’t Believe
in Ghosts (But Sometimes I Do)
Soren frunció el ceño, sin dejar de correr. Se la
había pasado mirando al profesor de soslayo. A pesar de todo,
seguía preguntándose si no debían decirle a
alguien, pero seguramente no creía en esas cosas.
Ian lo llamó con la mano para que se acercase y un chico
se señaló el pecho –No… tú no memo…-
se rió esperando un poco a ver si Soren se daba por aludido.
Lo cierto es que tenía una resaca criminal por no hablar
de que aún llevaba los jeans y la camiseta, ni siquiera se
había podido cambiar.
El pelirrojo trotó hacia él, y se detuvo en silencio.
Más parecía que lo estuviera retando, aunque se preguntaba
si no le iba a decir que se fuera de nuevo como el día anterior.
-No, nada… puedes irte…- sonrió un poco y le
sujetó la tela del pantalón cuando vio que fruncía
el ceño a punto de decir alguna barbaridad seguro –Ven…siéntate
aquí…- le señaló el escalón donde
estaba él sentado.
- ¿Por qué? – lo miró con sospecha.
Si alguien veía su habitación, seguro pensaban que
había intentado escapar.
-¿Por qué no?- sonrió de medio lado sin separar
los labios.
- Porque no he hecho nada – refunfuñó, sentándose
por fin, y mirando a los otros chicos con el ceño fruncido.
-Eso no lo sé yo…- se rió pensando que siempre
estaba pensando mal ese niño -¿Por qué me estabas
mirando así? ¿Qué es lo que quieres contarme?
Los ojos dorados del chico lo miraron sorprendido de que se hubiese
dado cuenta, y volvió a mirar al frente. – Nada.....
– pero así no iba a llegar a ningún lado. –
Quería preguntarte algo.
-Sí, soy soltero y estoy disponible…- encendió
un cigarro serio pese a todo, aunque estaba bromeando.
Pero el chico se puso de pie, pensando que perdía su tiempo,
sólo se burlaría de él.
Ian lo sujetó de la muñeca -¿Dónde
vas? Sólo era una broma…
- No tengo deseos de que se burlen de mí – sacudió
el brazo soltándose.
El rubio se levantó y le sujetó los hombros aguantando
el cigarro entre los dedos y volteándolo hacia él
–He dicho que era una broma ¿conoces la diferencia
entre reírse contigo y de ti? Ya sé que estás
a la defensiva, sé lo que es eso…- le empujó
los hombros sentándolo en las escaleras empujando hacia abajo.
- No, no lo sabes. – refunfuñó, corrigiéndose
luego. – Y no estoy a la defensiva.
-¿Y cómo sabes que no lo sé? ¿Me conoces
de algo? ¿O es que crees que nací siendo así?-
alzó una ceja sonriendo un poco y acuclillándose para
ponerse a su altura sin tener que sentarse y poder verlo de frente.
- Ningún profesor lo sabe, eso es obvio – murmuró
de nuevo, quitándole la mirada y tratando de esconder el
rostro.
-¿No? Pero yo no soy un profesor… soy un jugador de
football americano retirado por causa de una lesión que antes
vivía en un barrio de mierda y al cual metieron en el reformatorio
por culpa de robar… - se sentó a su lado hacia donde
estaba mirando, aún con aquella sonrisa en los labios y fumando
tranquilamente.
Soren lo miró de soslayo, un poco sorprendido por aquello
del reformatorio, aunque tratando de que no se le notase. –
Un deportista no debería fumar.
-No fumaba cuando era deportista, pero ya no podré jugar
nunca más así que ¿Qué importa? ¿eh?-
sonrió apoyando los codos en el escalón de atrás
para recostarse un poco, mirándolo de soslayo –¿No
vas a contármelo? No es como que vaya a asustarme…
- ¿Crees en fantasmas? – le soltó de pronto,
sin mirarlo ahora, esperando que se riese.
-No conozco a ninguno ahora pero quien sabe…- sonrió
aguantándose la risa pero sólo por la cara que tenía
Soren -¿Es por algo en ese nuevo cuarto?
- Yo no rompí la ventana – le aclaró, pensando
que así, comenzando por lo más sencillo, era más
creíble.
-¿La ventana?... la verdad es que me trasnoché y
llegué tarde… ¿sucedió algo?
- Está rota. Se supone que dormirás en nuestra ala,
¿no? – sonrió de medio lado, preguntándose
si volvería a suceder algo así, entonces tendría
que creerle.
-Sí ¿Por qué? ¿Quieres dormir conmigo?
No te lo sugiero… soy peor que los muertos…- se rió
y le sujetó la muñeca por si acaso –No te vayas...
- Entonces deja de burlarte. – refunfuñó, mirándolo
directamente ahora, serio. – Yo no creo en fantasmas tampoco.
-Bien ¿entonces cual es el problema?- le soltó la
muñeca al ver que había pasado el “peligro”.
- Pues que..... ya verás cuando duermas allí. –
le aseguró, sonriendo un poco de nuevo y enseriándose
enseguida. – Y no soy el único que lo vio.
-OH… qué miedo… mira, a mi esas cosas no me
gustan, si hay fantasmas les diré que pongan a otro profesor
y listo…- se rió pensando que eso estaba empezando
a parecerle muy creepy – Tal vez vaya yo a dormir contigo
si sigues con eso…
- Estoy durmiendo con Arn – casi exclamó, bajando
la voz luego. – Es por no dormir en el pasillo. No lo decía
para que huyeras, necesito.... Deberían trasladarnos a nosotros.
-Ya, pero no hay ningún otro cuarto, el ala está
en obras…- se rascó un poco el cuello con el cigarro
colgando de los labios, mirando a Arn. Suponía que él
también creía que había fantasmas entonces,
le parecía que sólo estaban asustados por estar ahí
solos ellos dos con aquel vigilante –… esta noche ya
estaré allí…así que ya os diré
mi cuarto por si tenéis miedo… puedes volver con los
demás- se levantó sacudiendo la ceniza y dándole
otra calada al cigarro.
- No tengo miedo, sólo.... - se puso de pie alejándose
un poco. – Es sólo que yo no rompí esa ventana.
– le aseguró para tener una excusa, corriendo hacia
el grupo.
Ian lo miró alejarse mordió un poco el filtro del
cigarro moviéndolo arriba y abajo –“bu…”-
susurró para sí mismo.
|