| Capítulo 18- Dance Me to the
End of Love
Yasu se sentó en la camilla, silbando como si todo estuviera
bien. Se sentía como la mierda y no le agradaban aquellas
revisiones, pero no veía qué más podía
hacer. Se levantó, bastante seguro de que no se iba a desmayar
ni nada parecido, corriendo la cortina del cuarto de al lado. –
Hola... –
-Hola… ¿Qué tal? He venido a traerte una muestra
de orina… soy tu nuevo vecino, Yudai…- el rubio le extendió
la mano burlándose de su manera de abrir la cortina así
como así. Sonrió levemente tras el flequillo rubio.
Yasu se rió, divertido, estrechando la mano que le extendía.
– Ya me agradas, pero espero que esa no sea la mano con la
que te sacaste la muestra.
-No… has tenido suerte… no sé por qué,
pero cuando tengo que mear en un bote, se me corta la meada…-
se acercó a él, besándolo en cada mejilla y
sentándose después en su cama –Bonita casa…
¿la has decorado tú?- levantó una jeringuilla
usada y la lanzó contra la pared, clavándola como
si fuera un dardo –Un toque modernista…
- ¿Siempre redecoras las casa de tus vecinos? – se
quedó observando la jeringuilla, sonriendo. – Mi nombre
es Yasu por cierto – recordó que no se había
presentado.
-Encantado… y no, trato de no hacerlo…- sonrió
apoyando las manos en el colchón y observándolo -¿Sabes
qué es lo que ocurre si cruzas la puerta del hospital?
- ¿Entras a un mundo de fantasía en donde todos tus
deseos se hacen realidad? – bromeó, apoyado contra
una esquina de la pared. – No sé, ¿sales?
Yudai se rió sin separar los labios, alzando los dedos y
enumerando – a) sales b) reapareces en tu cuarto c) caes al
vacío d) afuera está vallado y electrificado.
- Elijo la d... seguramente – suspiró, por un segundo
serio, y luego acercándose para sentarse a su lado. - ¿Esto
es lo que haces para entretenerte?
El rubio se rió un momento –No… has fallado
¿quieres un beso de consolación?
- Eres un vecino extremadamente amistoso, ¿no es así?
– se rió, colocando un dedo en sus labios. –
Prefiero saber la respuesta verdadera, por favor.
Le sujetó la mano besándosela, sonriendo acto seguido
con algo de malicia –Te la digo si me das un beso…
- Nunca he besado un hombre antes... – sonrió, un
tanto nervioso, aunque sin que se le fuera el buen humor. - ¿Cómo
es que sabes la respuesta en primer lugar? ¿Te dejaron dar
un paseo?
-No, me fui de expedición con otros tres… por eso
lo sé… pero no tienes por qué creerme…
Yo sólo te digo que sé la respuesta verdadera…-
sonrió aún, soltándole la mano con suavidad
–Sobre lo otro… si quieres te beso yo a ti, ya que he
besado a otros hombres antes…- se rió como si fuera
lo mismo, por ponerlo a la inversa.
Yasu sonrió de medio lado como si tuviese dudas. - ¿Por
qué tengo la impresión de que intentas aprovecharte?
¿Tan irresistible soy?
-Hum… teniendo en cuenta que llevas un traje de hospital…llevas
aquí encerrado pasándolo jodido mucho tiempo y te
ves así… sí, supongo que no estás nada
mal…- sonrió como si nada –Pero no intento aprovecharme,
sólo intercambio posesiones…
- Y un beso mío ¿es una posesión? –
se rió, acercándose. – Bien, ¿por qué
no? Conste que no beso a cualquiera.
-Sí… es algo tuyo que sólo le das a alguien
cuando tú quieres… como ves, es una posesión-
le habló acercándose un poco más y sonrió,
sujetándole la mandíbula y apoyando los labios sobre
los suyos besándolo varias veces y entrando en su boca profundamente
mientras le pasaba la mano por la mejilla sujetándole la
nuca después. Se separo de sus labios lentamente y lo miró
a los ojos sonriendo aún –B, ¿recuerdas cual
era? ¿O necesitas otro beso?- se rió apoyando la espalda
contra la pared.
- ¿Regresas a tu cuarto? – preguntó, un poco
rojo, echándose hacia atrás. Lo cierto es que llevaba
demasiado tiempo sin un beso, aunque fuera un hombre no había
podido evitar reaccionar.
-Sí… primero nos cegó la luz… luego aparecimos
de nuevo en nuestros cuartos, y éramos cuatro… sé
que no lo aluciné…
- Pero ¿cómo es eso posible? – el rubio parpadeó,
asombrado, pero le creía. Por alguna razón, le creía.
– Este lugar... algo está pasando ¿no es así?
-Tengo varias teorías… - alzó una mano mientras
se explicaba –En realidad están experimentando con
nuestros cerebros… estamos en una realidad paralela... estamos
en una realidad virtual… o… estamos muertos, que también
puede ser…- se rió apartándose el flequillo
del rostro.
- ¿Muertos? Yo ya... pensé en lo demás. Al
principio creí que era sólo yo, pero es obvio que
no. – sonrió, empezando a meditar la otra idea. –
Pero no recuerdo haber muerto.
-Yo tampoco… ¿pero te ha dicho algún muerto
qué es lo que se siente al haber muerto? Tal vez no se recuerda…-
cruzó los brazos sobre el pecho observándolo desconcertarse,
lo cierto es que a él también le había ocurrido
al pensar en aquello –Sea como sea… ya no sé…
si quiero salir de aquí…
- ¿No lo sabes? ¿Qué tal si te está
esperando el cielo? ¿O es que eras de los otros? –
le sonrió, tomándoselo a broma como siempre. No sabía
de qué otra manera reaccionar.
-Soy de los malos… y el cielo me suena a rollazo asexual
lleno de viejecitos ancestrales…aquí… también
hay alguna que otra criatura celestial…- se rió sin
darle importancia a nada –En el cielo te encontrarás
con todos tus antepasados y tu vida será una asquerosa reunión
de familia eterna…
- Y yo que estaba pensando que sería un lugar para relajarme
y tomar siestas en un jardín paradisíaco. Prefiero
mi idea – se rió, suspirando y mirando el techo luego.
- ¿No te has planteado... que tal vez estemos en el infierno?
O el purgatorio, al menos...
-Definitivamente no… porque aquí estamos muy pocos
y no recuerdo haber visto a mi profesor de matemáticas entre
nosotros… aquí sólo estamos el personal del
hospital y nosotros los… enfermados…- se golpeó
con dos dedos en el brazo alternativamente, mirándolo con
la misma sonrisa en los labios –Es nuestro propio infierno…
somos fantasmas… ¿no te doy miedo?- se acercó
a él y sonrió más –No… porque te
gustó mi beso…
- En realidad, si yo también soy un fantasma, sería
estúpido de mi parte estar asustado. – le sonrió
más ampliamente, enrojeciendo. – Y no creo poder dar
miedo de ninguna manera.
El rubio se rió con suavidad -¿No? Yo tampoco, la
verdad… no le veo la gracia a ser un fantasma si todos lo
somos… ¿no crees? Sería más divertido
si pudiéramos salir a jugar… al menos seremos siempre
jóvenes…- le sujetó una mano y tiró un
poco de él para acercarlo -¿Quieres bailar?
- Por supuesto, sólo déjame poner mi radio imaginaria
- sonrió, siguiéndole la corriente.
-Vale…- se rió y le sujetó la cintura con la
otra mano, bailando con él entre las camillas como si fuera
lo más normal del mundo y pudiese escuchar esa música
en su cabeza realmente. Lo acercó más sujetándole
la cintura con ambas manos –Disculpa si te trato como a un
gay...- sonrió pegándolo a él y aún
moviéndose –Debí morir en un lugar más
divertido…
- Todos debimos morir en un lugar más divertido, pero entonces,
hubiera sido pero el morir – sonrió, apoyándose
contra su hombro se viera extraño o no. – No importa,
dudo que vuelva a bailar con una mujer, sobre todo si estoy muerto...
-Hay mujeres aquí… las enfermeras… yo he bailado
con ellas…- sonrió subiendo una mano y acariciándole
el pelo, de pronto todo tornándose oscuro, oxidado, viejo.
Se escuchaban llantos y lamentos cortados al instante, todo perfecto
de nuevo –“¿Lo has visto?”- susurró
preguntándose si estaría loco y era sólo él
aún así con la sonrisa en los labios, jugando con
el cabello en su nuca –Es el infierno…
- Prefiero ignorarlo... – sonrió, recordando lo que
le había dicho Ray al recomendarle las enfermeras. –
Las enfermeras me asustan, que soy tímido.
-La mayoría de ellas entraron a trabajar creyendo que era
un hospital normal… después las amenazaron y como no
querían acabar como nosotros… cedieron… a trabajar
para ellos… es más… las que no… acabaron
muy mal. Incluso las que trabajan para ellos sufren ciertos maltratos…
es increíble lo que se puede conseguir siendo amable…
creerme…- se rió en bajo y le besó el cabello
–Pero olvidaba que no querías hablar de cosas feas
mientras te abrazo…
Yasu se separó de él con suavidad para no ofenderlo
pero sentía que aquello había ido demasiado lejos,
por más solo que estuviese. – Tienes mucha información,
has de ser un espía. – se rió, bromeando como
siempre.
-No, sólo me gusta hablar…- lo miró a los ojos
y se rió –No hace falta que huyas… no intentaba
nada, creí que necesitabas cariño…- se sentó
de nuevo alejándose de él un poco más.
- Lo necesito, y tú tienes un don para ponerme melancólico.
– se sentó, sonriendo de manera distinta. – Debo
estar muerto, casi me siento antiguo....
-Quien sabe… cuanto tiempo llevamos muertos…tal vez
siglos… Seguramente tu precio se haya revalorado y ahora seas
una pieza de coleccionista…- sonrió jugando con los
cordones del pantalón –Espero que no sea porque te
recuerdo a una chica…
Yasu se rió con suavidad. – No, definitivamente, no
tienes nada de chica. No sé lo que es. Tal vez el bailar..........
-¿A quien echas de menos?- se acercó a él
y cruzó las piernas sobre el colchón -¿A tu
novia?
- Sí – asintió, mirándolo a los ojos.
- ¿Tú tenías a alguien?
-Sí…pero lamentablemente él me dejó
antes de que ninguna excusa me valiese para consolarme...- lo miró
a los ojos también y sonrió levemente, pasándole
los dedos sobre la mano y sujetándosela -¿Quieres
hablarme de ella?
- Ibamos a casarnos, y yo pensé... que era la única
que podría comprenderme. – suspiró, sin apartar
la mirada y sonriendo. – Pero siento que fue hace mucho tiempo,
en un sueño. Ya no soy el mismo.
-Nadie lo es ya… al menos ninguno de los que estamos aquí-
le sonrió palmeándole un poco la mano y cogiendo con
la misma un tubo de cristal de la mesita, girándolo entre
los dedos –Cinco palabras para describirla y cinco para decirme
lo que quieres ahora… todo el mundo quiere algo…- se
rió observando el cristal que giraba entre sus dedos.
- Sí, pero no sé si alcance para cinco – se
rió, pasándose la mano por el cabello. – Ella
es... cariñosa, graciosa, hermosa, un oasis.... – se
rió de nuevo, de pronto pensando en la voz de Ray diciéndole
que estaba hablando mariconadas. – Y lo que quiero.... hum...
paz..... Hacer desaparecer esto.... – dejó escapar
un suspiro. – Olvido.
-Hum… qué perspectiva tan horrible para el resto de
tu…vida después de la muerte… ¿sabes a
qué me ha sonado? A… descanse en paz… lloradita
y luego olvido… es lo que hacen los vivos por los muertos…
¿es lo que quieres? ¿Desaparecer en el olvido?
- No, en realidad... me refería a mí. Quisiera poder
olvidar, pero claro, realmente no quiero eso. No lo sé....
– desvió la mirada, preguntándose para qué
le contaba todas esas cosas a un extraño. Pero por alguna
razón, no se sentía incómodo, para nada. -
¿Y tú? ¿Qué quieres?
-Quiero…no desaparecer… ir a algún lugar lejos
de aquí…- sonrió acostándose en la cama
y apoyándose el tubo de cristal en los labios, sujetándolo
entre los dientes –Quiero sentirme vivo… hacer algo
normal…- se rió –Normal para ser yo, claro…
y no estar solo- sonrió de medio lado y volvió a girar
el tubito entre los dedos.
- ¿Normal para ser tú? – se rió el rubio
mirándolo intrigado. – No son cinco palabras, rompiste
las reglas.... ¿a dónde irías?
-Nah… tú no me dijiste que debía seguir las
normas…- sonrió mirándolo un momento y de nuevo
dirigiendo la mirada al techo –A cualquier lugar… a
algún sitio oscuro con la música alta… o a un
bar de mala muerte lleno de hombres de negocios muertos de aburrimiento…
- se rió mordiendo de nuevo el tubo.
- ¿Sabes una cosa? Me alegra que tuvieses una respuesta
así. – suspiró, recostándose hacia atrás
sobre sus brazos. – Empezaba a preguntarme si no serías
mi conciencia, mi ángel guardián o un psicólogo....
-Seré tu ángel guardián por hoy… no
soy una buena conciencia y mucho peor psicólogo… -
se rió girando la cara para observarlo de cerca -¿A
dónde irías?
- A algún lugar de espacios abiertos. Sin paredes, ni fronteras
visibles... – sonrió, mirándolo de nuevo.
-No… eso me pondría a pensar…- se rió
aún observándolo -¿En qué suite te hospedas?-
le preguntó como si fuera un hotel.
-La 1, es la de lujo – se rió, como si eso fuera posible.
– Y si quieres invito un par de hombres de negocio aburridos
para que no te dejen pensar. Pero eso me haría pensar a mí...
-No… cuando vieras lo que hago con los hombres de negocio
aburridos no podrías pensar en nada que no fuera “oh
Dios mío… ¿es posible que mi padre haga esa
clase de cosas cuando no lo veo?”- se rió susurrando
después -¿Quieres ser mi amigo? Los niños no
quieren jugar en el patio conmigo…
- Me tienes intrigado... – sonrió, extendiendo una
mano. – Quiero ser tu amigo, pero conste, no soy un hombre
de negocios aburrido, ¿eh? – se rió.
-No… en realidad eres muy divertido…- le sujetó
dos dedos entre dos suyos y se llevó su mano a los labios
sonriendo y bajándola después sobre su pecho –Tranquilo…
en realidad yo nunca presionaría a nadie…- se giró
de lado, observándolo mejor y aún sonriendo –¿Estás
solo? Hum… creo que vienen a por ti o a por mí…
- Y ahora se siente extraño... No estoy solo, te dije que
estaba en la suite de lujo... Y en realidad me hospedo con una estrella
de la música, con una personalidad adorable. – se rió,
seguro de que se llevaban como el agua y el aceite. Alzó
la mirada al ver a la enfermera que se acercaba.
- Yasu, es hora de que regreses a tu habitación.
- Bueno, debo despedirme entonces, encantado de conocerte –
le sonrió al otro rubio, poniéndose de pie. Yudai
sujetándole los dedos aún sonriendo
-
- Iré a verte… llevaré vino tinto… prepara
las cigalas...
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