.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

 

Capítulo 10- second Chances Go Both Ways

Arn cruzó un pie sobre el otro con las piernas estiradas bajo la mesa y notó cómo golpeaba la del pelirrojo que lo observó un momento con una cara que le pareció interpretar como “¿eres idiota o qué?” Claro que no era muy bueno con las dotes interpretativas. Golpeó con el tenedor en el plato varias veces, aún observándolo.

Soren exhaló exasperado por los movimientos del otro, bajando su propio tenedor ruidosamente contra su plato y observándolo. - ¿Puedes dejar de hacer eso? Si vas a hablar, habla, no interpreto código morse.

-Qué tal… ¿Que te jodan?- el moreno sintió que se alteraba completamente y hasta le parecía escuchar sus propios latidos. Lo miró a los ojos preguntándose qué demonios pasaba con él –Si estás jodido, no es mi culpa, eso seguro, así que págalas con otro…- apartó la vista comiendo de nuevo y pensando que mejor ni se planteaba volver a hablar con tremendo gilipollas.

- No estoy jodido. Eres tú quien golpeaba el plato ¿no? – lo continuó mirando preguntándose si no sabía lo molesto que era ese ruido constante. Es molesto – le aclaró de todas maneras, por si acaso.

-Vale, ya lo has dejado claro…- siguió comiendo sin mirarlo siquiera –Todos estamos jodidos aquí…- apoyó la cara en su mano y el codo en la mesa, por poco metiendo el cabello en el plato mientras comía.

Soren volvió a exhalar con fuerza, observando cómo comía, y bajando el rostro sobre su propio plato aunque no tanto, finalmente preguntando sin mirarlo. - ¿Por qué estás aquí?

-Por trafico de drogas, agresión con arma blanca y homicidio involuntario…- repitió casi de forma mecánica lo que había escuchado tantas veces aquellos días antes de que se dictase sentencia -¿Y tú?- lo miró un momento, sólo por ver bien como era y bajó la vista de nuevo prosiguiendo con la comida. Al menos, eso era mejor que en su casa, como la mayoría de las cosas por lo que estaba viendo.

- Robo a mano armada, varios... – murmuró, alzando la mirada también por un momento y silenciándose de nuevo.

-¿Irás a la cárcel?- preguntó, porque desde luego era lo que más le preocupaba de todo aquello, empujando un poco la comida con el tenedor. No tenía mucha hambre, se sentía mal sentirse tan perdido en aquel lugar.

- Sólo si sigo haciéndolo.... ¿Irás a la cárcel tú? – alzó la mirada de nuevo. Él no había matado a nadie hasta el momento.

-Dicen que es lo más probable, a no ser que me comporte muy bien aquí, pero no se me da muy bien eso… Ni siquiera cuando creo que hago lo correcto…- se quedó callado pensando que estaba hablando de más y seguro le importaba una mierda lo que estaba contándole -¿Hay muchos problemas? Con los nuevos…

- No a menos que te metas en problemas – continuó mirándolo, serio. – Hay algunas peleas, a veces....

-Ya… ¿pero me van a tocar los huevos por ser nuevo o no?- lo miró a los ojos ahora, igual de serio preguntándose si pasaba algo con eso y poniéndose alterado otra vez.

- Probablemente, no hay mucho que hacer aquí – sonrió de medio lado, mirando de soslayo a los chicos de las otras mesas. – Todo es cuestión de cómo reacciones.

El moreno lo miró fijamente observando su sonrisa y se giró a ver a los otros chicos, notando que uno le hacía un gesto con la mano como si estuviera chupando una polla. Se giró hacia Soren de nuevo –Reaccionaré partiéndoos la cabeza como me toquéis… ahora ya lo sabes, puedes ir a decírselo a tus amigos…

- No tengo amigos. – sentenció, dedicándose a comer nuevamente como si nada.

-¿Entonces por qué te ríes? ¿Te hace gracia que quieran joderme?- lo miró comer con esa cara de no afectarle nada. Lo cierto es que estaba sentado allí solo, no creía ese rollo duro de “no tengo amigos y me da igual” sabía por experiencia que ese rollo era fachada.

- Me gustan las peleas – murmuró por toda explicación, mirándolo un momento.

-No olvides tirar unos yenes al suelo al final…- hizo ademán de levantarse, sentándose de nuevo al recordar que no podía hacer otra cosa que estarse allí esperando a que acabase el maldito tiempo del almuerzo. La verdad es que no le estaba haciendo ninguna gracia aquello. Podía decir eso, pero si venían a saber cuantos a darle una paliza seguro que acababa en el suelo y no creía que comerse unos cuantos golpes fuera lo peor que pudiera ocurrirle. Se sentó de lado en el banco, mordiéndose un dedo nervioso y mirando el reloj en la pared de rato en rato.

- El ala nueva.... está casi desierta. – comentó de pronto el pelirrojo, terminando de comer y esperando también. – Me llamo Soren.

-Arn…- murmuró mirándolo de soslayo -¿Te hicieron algo a ti cuando llegaste?

- Me atacaron, pero basta con que les demuestres que no les tienes miedo. – lo miró también de soslayo, sonriendo de aquella manera de nuevo. – Que estás dispuesto a hacer cualquier cosa por ganar.

-No soporto que me toquen… es suficiente…- se apretó la pierna frunciendo un poco el ceño y mirándolo de soslayo, de nuevo observando aquella sonrisa… –Y sé luchar ¿ya no te joden? Después de aquello…

- No, al final, ellos tampoco quieren terminar en la cárcel. Son puro viento. – los miró sin alzar la cabeza.

-¿Son unos bocas?- los miró de nuevo, notando que de vez en cuando les lanzaban miraditas y deseando ir allí y sujetarle el pelo a aquel tipo para aporrearle la cara contra el plato mil veces hasta que le saliera la nariz por la nuca. Alzó la vista al escuchar la sirena de en los altavoces instalados por todo el comedor -¿Tengo que ir? Contigo y el profesor ese… ¿no?

- Si quieres saber donde duermes, sí – se puso de pie, dirigiéndose a la mesa en la que se encontraban los profesores, sin muchas ganas tampoco.

Toshihiro se levantó también sonriendo como si el chico fuera un niño dulce y amable. – Soren, este es Ian, el nuevo profesor de gimnasia. Y tú debes ser Arn, ¿no? – extendió una mano al chico que venía tras él.

-Hola…- el rubio los miró sentado donde estaba sin moverse para nada, aún sonriéndoles al ver la cara que tenían ambos, hasta parecían cortados por el mismo patrón.

-Sí…- el moreno miró su mano extendiéndola hacia él y dándole un apretón de manos rápido antes de guardárselas en los bolsillos. Miró a Ian después y este se levantó por fin.

-Te acompaño…- le dijo al profesor –Así le echo una ojeada al edificio… soy muy bueno perdiéndome.

Toshihiro se rió un poco, como si estuvieran entre amigos tan sólo, echando a caminar. – De todos modos, creo que es buena idea que sepas en donde queda el ala nueva.

-Ahora tienen un descanso o algo así ¿no? Hasta que vuelven a las clases…- leyó el papel con el horario, fijándose en que por las tardes tenían que trabajar en talleres y cosas así, no parecían tener mucho descanso. Claro, que por otra parte no estaban allí de vacaciones.

Arn los siguió por el pasillo, mirando a Soren de soslayo preguntándose si también pensaba que los trataban como a niños pequeños o algo así… o como si fueran agradables…

- Por supuesto, no los esclavizamos tampoco. ¿Verdad, Soren? – sonrió el profesor, girando un poco la cabeza, para observarlo, el chico quitando la mirada y apenas murmurando. – No – aún molesto por su forma de tratarlo aunque ya sabía que era inútil protestar. Era como si no le entrase en la cabeza.

El moreno sonrió tapándose los labios con la mano para que no se notase y bajando un poco la cabeza. Saltaba a la vista que efectivamente, pensaba lo mismo con él tras ese no

-Soren se ve muy feliz…- Ian se rió mucho menos discreto que el otro, pero también notando lo arisco del chico

-Tú no estuviste muy feliz por lo que se cuand…- el moreno se quedó callado de inmediato al percatarse de su situación, aunque en un primer momento lo alterado que se había puesto no le había permitido reaccionar de otro modo. El rubio se volteó observándolo.

-No, muy feliz no estaba- contestó tranquilamente –Claro que no me metieron en un reformatorio por ganar un concurso en el paquete de cereales y a ti tampoco…- sonrió al moreno palmeándole la cabeza y recibiendo un golpe en el brazo mientras se apartaba para que no lo tocase. A Ian no podía verlo como a un profesor –Lo siento… ¿vale?- el rubio lo miró a los ojos y el moreno se quedó observándolo, guardándose las manos en los bolsillos y caminando por detrás de Soren poniéndose al otro lado para estar más lejos de Ian.

- Tranquilos.... Arn, no debes golpear a los profesores, aunque los conozcas de antes. Bueno y tampoco a los alumnos – lo miró el otro profesor, negando con la cabeza, aunque su gesto no era severo. – Y probablemente otros chicos busquen pelea contigo, no les hagas caso. Imagino que ya Soren te hablo de eso, ¿no es así?

El pelirrojo sonrió, asintiendo, de una manera nada inocente, volviendo a su seriedad casi enseguida y sin decir nada. No le gustaba hablar mucho.

-Sí… - el moreno lo miró un momento murmurando luego –“Les dejaré que me hagan lo que quieran y luego les daré las gracias… todo eso, sin hacerles caso…”

Ian se rió, mirando adelante por el pasillo y luego al profesor a su lado –Tiene un problema de actitud ¿Sabes? Además no soporta que lo toquen…así que no creo que pueda soportarlo si lo molestan…

“Ian sin embargo cuanto más lo tocan mejor… sobre todo si son otros hombres…” pensó el moreno, sintiendo que se ahogaba en veneno por mantener la boca cerrada.

- Tiene razón. – dijo Soren, en voz alta, sin que le preocupase mucho.

- Los dos lo tienen – sonrió Toshihiro como si nada. – Pero no es un problema, ¿no es así? Chicos..... Además, estarán en el ala nueva, lejos de los otros, y sus habitaciones están vigiladas. No pueden salir sin que se note. Así que no exageren.

El moreno lo miró y luego bajó la vista a sus nalgas pensando “No dirías eso tan fresco si fuera tu culo” Alzó la vista de nuevo deseando encerrarse en su habitación -¿En el descanso este… ¿podemos quedarnos en nuestro cuarto?

- No veo por qué no, aunque, ¿no prefieres conocer a los demás? – le preguntó el profesor, girando un poco la cabeza. – Sabes, todos los chicos llegan aquí como si vinieran al infierno, pero no es así. Ya lo verás.

Arn lo miró, preguntándose si estaba de coña y pensando que desde luego se quedaría en su cuarto, no tenía nada de ganas de conocer absolutamente a nadie –Tengo sueño, prefiero dormir…

-Es aquí ¿no?- Ian observó que atravesaban un gran portón metálico con cristales y que al otro lado había varias puertas numeradas -¿En qué cuartos van?

- A ver.... – el profesor abrió una libreta que llevaba consigo revisando. – Soren, tú vas en el 6. Y Arn... tú vas en el cuatro. Están cerca – sonrió como dando una muy buena noticia, pero le parecía que se llevarían bien.

El pelirrojo miró la puerta de su cuarto, serio, y entró de una vez revisando. No estaba mal, de hecho, ya con no tener que aguantar más compañeros, estaba perfecto.

Arn miró de pasada adentro el cuarto del chico. Se veía bastante bien, mejor que el suyo propio para ser sinceros, ahora hasta sentía deseos de entrar. El rubio abrió la puerta para él y el chico lo miró de soslayo entrando y notando que estaba allí su bolsa, revisándola por si acaso le habían quitado algo de lo que había llevado.

Ian lo miró un rato, notando la cara que tenía y entró en el cuarto observándolo de cerca –Oye… cuando me perdones… si necesitas hablar o ayuda…sólo tienes que pedirle a alguien que me llame…

-Es tarde para eso… - el moreno alzó sus ojos verdosos, mirándolo con algo de resentimiento –Quiero estar solo…- lo miró largo rato hasta que el rubio se encogió de hombros antes de salir

-Sabes que al final me perdonarás…- lo señaló con un dedo y Arn cerró la puerta de golpe para quitarle la visión.

-Capullo…- murmuró dentro haciendo cara de contrariedad.

- ¿Todo bien? – preguntó Toshihiro, aunque claramente la respuesta era no, pero no deseaba entrometerse en donde no lo llamaban.

-Éramos amigos… ya sabes… cuando tienes un amigo mayor que tú… que te protege y esas cosas, le dices al enano que seréis siempre amigos, que lo protegerás… Pero un día te das cuenta de que tienes que hacer lo que tienes que hacer y no piensas más que en ti…- remató, sincerando su versión y encogiéndose de hombros –Todos metemos la pata…

- Y este es un lugar para segundas oportunidades. – le tocó un hombro, sonriendo un poco, tratando de darle apoyo.

Soren cerró la puerta, finalmente, al verlos pasar por el pasillo, evitando que le fueran a decir algo.

 
 

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