| Capítulo 5- Love, Love, Love
Yasu se quejó, pasándose la mano por el rostro, incómodo.
Finalmente le habían dado un sedante y algo más que
para variar, no sabía qué sería. Para dejarlo
como estaba, mejor no les decía cuando se sentía “mal”.
El albino se giró de medio lado, mirándolo, forcejeando
un poco aún tratando de liberarse de aquellas amarraduras
preguntándose si estaban hechas de titanio para no romperse
jamás, a pesar de que siempre luchaba contra ellas, cada
vez que se las ponían –Revisión… una mierda…
me han metido sedantes… y por si fuera poco me han “controlado”
como ellos dicen…- sonrió de medio lado, aunque tenía
el labio roto y una tirita blanca cerrándoselo abajo.
- Bueno, pero eres bastante incontrolable- sonrió el rubio,
a pesar de todo. – Espera... te vas a hacer daño de
nuevo – murmuró sentándose a duras penas, mareado
a cada movimiento.
-No lo hagas como excusa para caerte sobre mí mientras me
sueltas…- lo miró, siguiendo sus movimientos tambaleantes,
como si fuera posible hacerle daño al soltarle los amarres.
–Pareces un borracho…
- Todas las consecuencias y nada de la diversión. Es un
lugar muy especial, de veras- se rió, sentándose o
más bien cayendo sentado a su lado, para desatarlo. –
Deberías dejar de hacer eso, nunca consigues romperlas.
-Y tú deberías dejar de intentar ser feliz y cabrearte
un poco… cojones…- se sujetó una muñeca
con la otra, tocándosela y sintiéndola terriblemente
adolorida. Le tiró de la ropa para tumbarlo a su lado –Háblame
de tu novia- soltó de pronto, en tono de orden.
- ¿Por qué? ¿Es esa tu técnica para
hacer que me cabreé? No funcionará. – suspiró,
mirando el techo. – Ella es... muy agradable. Es tierna y
graciosa. Siempre me hace reír. Sin embargo es muy inteligente,
aunque la hago enfadar bastante. Al menos tiene más paciencia
que tú- se rió, suspirando de nuevo. – Y probablemente
ya se olvidó de mí.
-No parece que la quieras mucho…si dices que ya se olvidó
de ti- se mordió una uña mirando al techo también.
Lo cierto es que le parecía como si subiese y bajase, seguramente
se estaba quedado dormido por más que tratase de evitarlo
-¿Está buena?
- ¿Acaso parezco alguien con mal gusto? – sonrió,
pensando que aquello no se notaba en el rostro de nadie. –
Es hermosa. Y creo que te refieres a lo contrario. La quiero, pero
¿cuánto tiempo hemos estado aquí? ¿Un
año? ¿Dos? ¿Cinco tal vez? ¿Cuánto
esperarías tú?
-Yo qué sé… aj…- cerró los ojos
con el ceño fruncido, guardándose las manos en los
bolsillos asqueado –No sé cuanto esperaría tampoco,
para empezar tendría que haberme sentido así…
pero tú aún la quieres ¿no? Hayan pasado cinco
años o no… - murmuró con los ojos cerrados aún
–Si crees que te ha olvidado, será que piensas que
es una guarra que estaba contigo como con cualquier otro…
- No es eso – cerró los ojos, seguro de que le iba
a caer otra tanda de insultos por lo que iba a decir, pero no veía
para qué mentir. – No quiero que me espere, porque
perderá su vida. Cuando quieres a alguien, deseas que sea
feliz y yo.... nunca voy a salir de aquí.
-No digas gilipolleces tío… ¿Cómo vas
a querer que esté por ahí con otro tipo? ¿Tú
eres idiota? Lo que quieres es que te espere… si no sales…
pues que se joda sin follar como tú… que no sea guarra…
tsk… El amor es una estupidez cínica… por eso
no trago a la gente enamorada… son una mierda… - lo
miró de soslayo frunciendo el ceño.
- El amor no puede ser cínico, como siempre.... no tiene
sentido – se rió, apretando los párpados y finalmente
colocando un mano sobre el rostro del albino. – Enamórate,
Ray. Quisiera verte enamorado.
-Ajá… ya mismo- alzó la cara mordiéndole
la mano flojo y apartándola de su rostro, sonriendo de medio
lado y frunciendo el ceño después –Yo sólo
me enamoro de las tetas y de las nalgas de las tías, no de
sus… corazones… marica de mierda…- le pegó
en el muslo con el puño aunque flojo.
- No te creo. Creo que hasta tú tienes tu corazón.
– sonrió de nuevo, acariciándose la mano aunque
no se la había mordido en serio. – Aún no me
contestas, ¿hay alguien a quien extrañes allá
afuera? Alguien específico.
-Qué pesado eres con esa mierda sentimental…- se volvió
de espaldas contrariado –A nadie…había una tía-
comentó de pronto como casualmente -… pero no era mi
novia.
- No tenía que serlo. – el rubio miró su espalda
de soslayo. – Era especial para ti.
-Era la novia de mi mejor amigo…- se mordió una uña
de nuevo, entreabriendo los ojos para mirarse el dedo y morderse
la uña de nuevo –Pero no la echo de menos.
Yasu suspiró, comprendiéndolo muy bien a pesar de
sus poses. – No, por supuesto que no.
Ray se volvió a mirarlo por si estaba riéndose o
algo así, observándolo en tono amenazador y girándose
de nuevo al ver que estaba como siempre con esa “cara de poker”
–Yo me la quería follar, por eso me jode, es la verdad…
así que deja de hacerte pelis rosas a mi costa.
- No lo hago, no soy buen director. – ahora sí se
rió, aunque por su propio chiste. – Hay muchas enfermeras
aquí. Y ¿sabes? Algunas son atractivas. – comentó
de manera casual aunque en realidad lo que pensaba era “Entonces
¿por qué estás pensando en una chica a la que
no tienes posibilidades de llegar?” No le creía nada.
-No, esas son unas zorras infernales… no pienso follarme
una de esas putas asquerosas… no me la ponen dura las sádicas
babosas…tsk…- frunció el ceño girándose
para mirar al techo de nuevo –Aunque tal vez le meta la polla
en el culo a alguna sólo para oírla gritar hasta que
se reviente las cuerdas bocales- se rió entre dientes imaginando.
Yasu se rió también, observando el techo como si
ambos estuviesen viendo una película. – Con esa forma
tan romántica de hablar, seguro las derretías a todas,
¿eh, ídolo de las chicas?
-Las tías… me las follaba a pares, por lo menos…-
se rió pensando que a ellas no les importaba cómo
fuera, sólo la fantasía mental que tenían prefabricada
de él –Pero no les hablaba, me las follaba y ala…
para casa que no me gusta despertarme con una zorra sudada en mi
cama… cállate tú… monógamo…
estabas con esa porque ninguna otra te quería…- le
dio un codazo flojo.
- Tienes razón- bromeó, riendo de nuevo. –
No era popular como tú. Debí meterme a la música.
-Con ese carácter… tocarías el violín
y follarías sólo coños de viejas estiradas…-
se rió de él y le apoyó la mano en el pelo
bajándoselo más sobre la cara y molestándolo.
- Qué cruel eres, Ray. Y yo pensé que te agradaba
– lo miró sonriendo a través del cabello alborotado.
-Uy sí… no veas cómo se me pone cada mañana
cuando me despierto, pensando en tu culito tierno… que por
cierto siempre sacas por fuera de las sábanas… seguro
que para tentarme…- bromeó también apartando
la mano y cruzando los brazos olvidándose por un momento
de la realidad, en parte por los somníferos que tenía
encima.
- No sabía que lo notabas, eres un sueño de dulzura.
– meneó la cabeza, divertido, mirándolo de nuevo.
– Mañana me escribiré “Buenos días,
Ray” con pasta de dientes, para alegrarte la mañana.
-Te la colocas por la raja… “así pensaré
que me sonríes… amor”…- le sujetó
la cara susurrándole al oído y luego le dio un toque
con la mano en la mandíbula –Pero ten cuidado…
no creo que te guste sentir el frescor polar en el ojete…-
se rió a más no poder, volteándose como para
restar el hecho de que estaba divirtiéndose.
- Pero al menos matará los gérmenes. Hay que ser
higiénico ante todo.
-Estás muy puesto en el tema… ¿es eso lo que
hacías con tu nena? ¿Limpiarle la cañería?
Pues aparta tu polla de mi culo cowboy… de ahora en adelante
dormiré con las cachas contra la pared.
- No seas frío, Ray – se rió, un tanto escandalosamente
aunque no solía hacerlo. Seguro era por tanto sedativo.
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