Yakuza Fanfic
Yaoi
Epílogo 3- Oyabun
- ¿Crees que han sospechado algo? Tal vez debimos haberlo dicho
antes. – Yûgure miró al moreno mientras salían de aquel local, pasándose
una mano por el cabello. Lo cierto es que se había puesto nervioso
igualmente, aunque no tenía por qué.
-Sólo sospecharían que estamos juntos… siento un respeto increíble
por Miyamoto–san… pero suficiente de que me importe lo que los demás
piensen sobre cómo vivo mi vida…- lo miró y pensó que estaba muy
serio, pero se había dejado los puños en la cara de alguien cobrando
algo. Sonrió levemente y lo sujetó por los hombros –Qué bueno estás,
rubio… ¿sabes que cada vez que te miro sonrío?
- Para eso lo hago- sonrió, empujándolo un poco. – Eres un tonto,
pero no olvides que eres el Oyabun ahora. Y no me vengas con que
no lo sientes así. Por cierto... a mí me gusta mucho tu cabello.
-Por ti sí me lo cortaría… aunque seguiría usando la bandana- sonrió
levemente, llevándolo con él por los hombros, era un sentimiento
sensacional poder ir con la calle con él. Lo miró de nuevo, pensando
en lo enamorado que estaba de él –Y no lo siento así…- dijo sólo
por molestarlo ahora –Nunca pensé que las cosas acabarían de este
modo.
- Eres un necio... – negó con la cabeza, sonriendo. – Yo tampoco,
es extraño. Me siento extraño, pero no me arrepiento de nada.
-Yo también me siento extraño… sobre todo cuando noto que no me
siento mal… o cuando me despierto por las mañanas y veo que estás
a mi lado…- le apoyó la mano que tenía en sus hombros en la cabeza,
revolviéndole un poco el cabello -¿Aún hay que ir a algún sitio
más? ¿O ese era el último?
- Era el último. Y deberías saberlo, Oyabun. –lo riñó por molestar.
– Suerte que me tienes a mí para guiarte. – se rió, echándose el
cabello para atrás. – Estamos libres por el resto del día, a menos
que quieras unirte a los otros chicos.
-Seré el Oyabun, pero no me pidas que tenga la memoria en condiciones…-
sonrió levemente y le sujetó la cintura con el brazo, pegándolo
a él –Y no… vámonos a casa… ¿Echas de menos a Nakazato-san?
- Por supuesto que sí... Sigue siendo mi... Bueno, digamos que
ahora tengo dos Oyabun... – le sonrió, aunque un poco nostálgico.
– Crecí en esa familia, lo sabes. Pero al menos, parecen estar bien
encaminados ahora.
-¿Quieres que vayamos a verlos?- lo miró de soslayo.
- No, creo que ahora sería más problemático que bueno. Tal vez
mañana, ¿vale? Hoy quiero estar contigo.
-Oh… como quieras…. - se metió con él por una de las perpendiculares
a la calle central y lo sujetó contra él para besarlo mientras se
apoyaba en la pared con la espalda –No sé como no me has dejado…
- ¿No te dije que nunca te dejaría? ¿Qué clase de pregunta es esa
ahora? – lo miró como reprobándolo, serio. – Incluso si hubiera
significado la muerte, te hubiera seguido.
-No era una pregunta… era una reflexión…- se rió con los labios
casi cerrados, mirando al suelo entre ellos y sujetándole la camisa
para besarle el pecho –Al menos siento que sí me han compensado
estos años… aunque Miyamoto no tendría por qué haber hecho eso…
y si él no lo hubiera hecho… en tal caso Nakazato-san te habría
elegido a ti como Oyabun, pero eso para mí habría sido lo mismo…
con tal de estar contigo…
- Nunca tuve aspiraciones de ser un Oyabun, trabajo mejor en las
sombras, lo sabes – se rió, besándolo de vuelta. – Creo que estamos
malacostumbrados. Podríamos ir a alguna habitación, ¿sabes? Tengo
que reconocer, que la familia Miyamoto... no es tan desagradable.
Pero sigo siendo un Nakazato, ¿eh?
-Ya… ya…- se rió y le subió las manos por la espalda bajo la camisa
–Pero a ellos les agradas…te aceptaron… si esto hubiera sido entre
los hombres de los Nakazato… te habrían arrancado la pelleja… -
lo miró a los ojos y sonrió levemente –Me la habrían arrancado…-
le tocó la entrepierna con dos dedos -¿Quieres ir a una habitación?
Yo sólo estaba siendo cariñoso… pero si te pones tan insistente…
- No seas baka... – se rió empujándolo de nuevo y halándolo luego
por la camisa para besarlo. – Puedes decir lo que quieras, pero
para los Nakazato, sigues siendo de la familia. El Oyabun comprende
muy bien tu situación.
-Sí… ya lo noté…- se quejó aunque igual ya sabía que había sido
porque estaba muy tenso por lo ocurrido a Nagare –Bueno… vámonos
a la cama… es la hora de dormir…- se rió y lo llevó con él por aquella
calle hacia donde habían dejado el coche aparcado.
- Pero no tengo sueño... – protestó como si fuese un niño pequeño.
– Y no es justo, el Oyabun está enamorado. Al final parece que ese
chico logró lo que yo nunca pude.
-¿Que se enamorase de él?- se rió porque sabía que no se refería
a eso -¿Así que por eso me ponías los cuernos cuando estaba en el
trullo…?
- Claro que no y lo sabes. Me refiero a lograr la paz entre los
Nakazato. No sé para qué te explico. – se rió a sabiendas de que
lo estaba molestando.
-Porque eres un ingenuo…- se rió y saludó levemente al chico que
los esperaba fuera del coche y les abría la puerta. Se sentó a su
lado en el interior del coche y pasó el brazo por encima de sus
hombros de nuevo –Vamos a casa… He visto a Miyamoto-san… iba con
Ishin- le dijo a los chicos que iban delante y que lo miraron como
si les dijera que había visto a superman.
-¿Y cómo estaba? Oyabun
-Se veía bien, se veía mucho mejor la verdad …
Yûgure sonrió, apoyándose un poco en el moreno. Después de todo,
era agradable ver el cariño que se tenían entre sí. Le hacía extrañar
un poco a su propia familia, e incluso sentirse ligeramente culpable.
Pero como le había dicho a Toma, no se arrepentía. Cualquier cosa
valía la pena con tal de ver esa sonrisa en su rostro.
Toma lo miró de soslayo, casi como si sintiese lo que pasaba y
lo apretó contra su pecho, revolviéndole el cabello y asfixiándolo
un poco –Vamos deprisa, que estoy molido- se quejó poniéndolo de
excusa para irse a solas con el rubio.
El rubio sonrió, comprendiendo lo que hacía. – Oyabun... no me
deja respirar...
-Y a ti te gusta que te asfixie…- se burló jugando con él y aflojando
un poco aunque sin dejarlo despegarse de él.
FIN
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