Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 30- The Delicate Flower
Nagare sollozó bajito, aferrándose a él de todas maneras. Era absurdo.
– No creo que quieras esto, ni él tampoco....
- Escucha… no puedo dejarte vivir… porque realmente estoy enamorado
de ti… y tú de él… así que si te dejo… volverás a él y luego acabarás
matándome… ¿comprendes? No debiste hacerle caso… nunca le salen
bien los planes… por eso yo soy el Oyabun… él no piensa claro… te
acompañó él… y mira lo que hizo en tu cuello ¿no crees que es estúpido?
- No, no creo que lo sea- alzó el rostro para observarlo, de todos
modos. – Y no creo que debas hablar así. Es la razón de todo. ¿Por
qué no le dices lo que me dijiste a mí? Cómo te preocupas por él,
lo quieres... Los dos son... – meneó la cabeza pasándose una mano
por los ojos, limpiándose las lágrimas. Podía decir lo que quisiera
¿no? Ya no importaba, si iba a morir. – No es su plan el que falló,
fui yo, porque no puedo matarte... y no es porque no tenga agallas.
-¿No? ¿Y por qué es?- lo miró a los ojos fijamente, lo cierto es
que hacían falta muchas agallas para matar a alguien, no estaba
muy seguro de que el chico estuviera consciente de ello. Le hizo
una seña a uno de los chicos para que entrase –Llévame con Togashi…
- Es por ti, porque soy un estúpido, porque también me estoy enamorando
de ti. – continuó hablando el chico sin importarle aquella interrupción.
– Por eso le he dado largas, y por eso... dije lo que dije hace
un momento.
-Muy bien…- el chico suspiró levemente y se bajó con él del coche,
llevándolo delante de él –Vamos solos…- les dijo a los chicos mientras
entraban en el piso bajo –Escucha…- lo detuvo en la entrada, entre
dos calles bastante cerradas –Por qué no te lo piensas mejor y esta
vez… haces lo que yo te diga… no jugaré contigo, te lo prometo…
pero ahora… ya que tienes tantas agallas para matar a alguien… querrás
estar en nuestra familia ¿no?
- ¿Yo? ¿No ibas a matarme? – sonrió nervioso, recordando haber
mantenido una conversación similar con Gouka. Claro, aquello había
sido muy distinto y en tono de broma. Negó con la cabeza, pensando
que se estaba hundiendo a sí mismo –Sí. Haré lo que desees, siempre
que no involucre a Gouka.
-Lo involucra pero no para lo que tú crees… Te contaré algo que
no he hablado con nadie antes… Yo pretendía deshacerme de los Miyamoto
y darle ese territorio a mi hermano… los Nakazato tendríamos un
territorio enorme, imposible de controlar por una sola persona…
Pero antes, quería estar seguro de que aún era mi hermano…de que
no me odiaba tal y como yo creía… parece que lamentablemente sí
lo hace… ¿tú qué crees? Lo conoces mejor que yo, según parece… -
le pasó las manos por el cuerpo buscando algún arma bajo el kimono,
pero no había nada salvo su ropa interior. Dejó una mano sobre una
de sus piernas bajo la tela –No voy a matarte, lo que quiero es
que lo traigas a mi lado… los dos… juntos, seríamos invencibles…
eso dijo mi hombre de confianza una vez… ¿Crees que eso es posible?
¿Sabes cómo conseguirlo?
Nagare lo miró a los ojos, sonriendo un poco, y pasándole una mano
por la mejilla. – Sabía que no podías ser así... Gouka-san.... yo
no creo que te odie, creo que está molesto y piensa que esta es
la solución. Pero si yo lo hubiera hecho... si te hubiera matado,
creo que se hubiera puesto triste. Lo sé, porque cada vez que sugiero
algo parecido, se pone más brusco. – el chico apoyó su frente contra
su pecho, cerrando los ojos por un momento. – Lo haré, encontraré
la manera. Para que ninguno de los dos salga lastimado...
-¿Sí?- le sujetó los brazos y bajó un poco la cabeza para apoyar
los labios en su cabello –Y tú… ¿estás dispuesto a ser de ambos?
No… ya lo eres ¿verdad? Y sabes que eso no te convierte en un juguete…
¿hace cuanto tiempo que estás con mi hermano? Ahora…quiero la verdad…
- Cuatro años, eso es mucho, ¿no es así? – sonrió, suspirando.
Alzó la mirada observándolo. – Tampoco me tomó mucho tiempo enamorarme
de él, aunque me he pasado el tiempo negándolo.
-Espero que no te enamores de todos los hombres con los que te
acuestas…- se rió y le alzó un poco la cara para mirarlo a los ojos
–Compartirte con mi hermano es una cosa, pero con más… no- le pasó
la mano por uno de los mechones más largos que caían sobre su mejilla
-¿Sabes por qué te he traído aquí?
- No me enamoro tan fácilmente. Ustedes dos son especiales... –
contestó sinceramente, negando luego con la cabeza. – Creí que para
matarme.
-No…- sonrió levemente –Es para… hacerte un tatuaje… ya que tienes
tantas agallas…- lo miró a los ojos y le acarició los labios con
un dedo –No le digas a mi hermano que te he descubierto… o le dará
la vuelta a todo para hacerte creer a saber qué… se pondrá… descontrolado…
ya lo conoces…
Nagare asintió de nuevo sonriendo, un poco nervioso por lo del
tatuaje, claro. – Pero se me van a acabar las excusas para no matarte.
Me pidió que no me enamorase de ti.
-Ya imagino… cuéntale poco a poco lo que quiero hacer… hazle ver
que lo quiero… que sé que le debo mucho…porque a mí no me deja…-
le pasó la mano por la mejilla, preguntándose si realmente debía
confiar tanto en él. Yûgure seguramente no estaría de acuerdo si
se lo comentase, pero realmente necesitaba creer en él –Después…
te llevaré a comer de nuevo… por si regresa a vengarse… - sonrió
recordando que no había comido y acordándose de la noche anterior.
Nagare rió con suavidad, meneando la cabeza. – De veras eres especial.
Lo siento, por haberme comportado así antes. – le besó los labios
levemente. – Y no te decepcionaré, ya he estado tratando de dejarle
saber eso.... desde la primera noche que hablamos.
-No pasa nada, los dos estuvimos insoportables…- lo besó profundamente,
cerrando los ojos y acariciándole la espalda –Vamos… es aquí…- lo
llevó con él hasta la puerta del pequeño establecimiento apartado.
-Nakazato-san…- el hombre lo saludó cortésmente, su cuerpo también
estaba cubierto de tatuajes que lo reconocían perfectamente como
miembro de aquella familia.
-Togashi… traigo a un nuevo miembro… se llama Nagare…
-Encantado…- el hombre hizo una reverencia al chico también – ¿La
espalda?- preguntó extendiendo una serie de dibujos para que los
vieran
-¿En la espalda?- preguntó el pelirrojo al chico, sonriendo levemente
–No tengas miedo…
- Sí, en la espalda, sería lo mejor... Gracias.... – sonrió, de
todos modos nervioso y mirando luego al pelirrojo. – Te quedarás
conmigo todo el tiempo, ¿no es así?
-Todo el tiempo…- el chico se sentó en el tatami mirando los diseños
mientras el hombre le pedía al otro que se quitase el kimono por
la parte superior -¿Este?- le mostró unas flores y dos peces enroscados
entre ellas –Es muy adecuado… ¿aquí?- le tocó la parte baja de la
espalda, cerca de la cintura, bajándole un poco más el kimono y
observando el nacimiento de sus nalgas.
- Creo que ese es muy hermoso, Jin-san. Te dije que tenías buen
gusto – bromeó, tratando de tranquilizarse. Nadie había muerto de
un tatuaje hasta el momento, ¿no? Y además, era cierto que le gustaban,
eso no había sido una línea de conquista. – Y debe ser algo que
te complazca a ti.
-¿Por qué yo lo veré mientras lo hacemos?...- sonrió acariciándole
la parte superior de la espalda y tirando un poco de él para que
apoyase los brazos y la cara en sus piernas. El hombre comenzando
a tatuarlo, y el chico se tensó ante el dolor, apretando los dientes
y aferrándose a las piernas de Jin.
- Sí... por eso... – contestó de todas maneras haciendo un esfuerzo.
-Tranquilo…- le acarició el cabello con suavidad, observando su
rostro –Así también te ves precioso…- sintió el sudor en su piel
y sonrió levemente –Con una flor… será suficiente…- le dijo después
al hombre que se rió mientras continuaba justo encima de sus nalgas
con aquella flor.
- No... – protestó el chico, alzando la mirada a pesar del dolor.
– No, puedo soportarlo... Será... como mi promesa.
El hombre miró a Jin y el chico asintió con la cabeza volviendo
luego a los ojos de Nagare, acariciándolo otra vez –Eso está bien…

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