Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 28- Cruel
Nagare terminó de atarse su kimono, se había decidido a cambiarse
por uno más fino ya que estaba allí. Estaba distraído por todo lo
sucedido, por las palabras de Gouka, su promesa, y en el otro lado
de la balanza, lo agradable que le había parecido Jin. ¿Estaría
dejándose engañar él que era un experto en hacer aquello? – Por
eso digo que no es profesional... – murmuró tocándose la cabeza
y sonriendo, pensando en salir al patio. Pero no importaba adonde
fuera, siempre se encontraba o al rubio aquel o a uno de sus hombres
siguiéndolo. Incluso era más cómodo estar encerado. Se giró al escuchar
el sonido de la puerta y Jin se quitó la chaqueta con cara de cansado,
sonrió aún así a uno de los chicos que lo recibía y la cogía por
él.
-¿Qué tal están, Oyabun?
-Bien… todos bien, sólo que Akio ha perdido un dedo…
-Lo imaginaba…- murmuró el chico que había visto cómo la bala se
lo volaba. Jin le apretó el hombro y pasó al interior de la casa.
-Está bien, es un Nakazato… sólo era un dedo… aún tiene la polla…-
le sonrió y el chico se rió sin poder evitarlo, así no era muy fácil
preocuparse. Abrió la puerta de su cuarto y sonrió más al ver allí
a Nagare –Casi olvidaba por un momento que estabas aquí…- se inclinó
a besarlo y apoyó una mano en el colchón mientras lo hacía, sacándose
la corbata con la otra –Hola…- sonrió besándolo de nuevo -¿No me
digas que te has quedado aquí encerrado todo el día? ¿No?
- No, fui a buscar mis cosas y estuve un rato en el jardín, pero...
no dejan de vigilarme... – protestó, sonriendo y tocándole los labios.
– Me siento lastimado, ¿cómo es que te olvidas de mí?
-Hum…- sonrió acostándose sobre él aunque sin apoyarse y besándolo
de nuevo -Cuando me paso la mañana viendo cosas desagradables tú
no eres algo que se me venga a la cabeza…- le olió el pecho entre
la tela del kimono y lo miró a los ojos de nuevo, aún sonriendo
-¿Te vigilan? Para que no te pase nada… no seas malo… ¿Dónde estás
lastimado? A lo mejor puedo curarte… después de estar tanto rato
con médicos tal vez he aprendido algo…
Nagare se rió, acariciando su espalda. – Creo... que me duele todo
el cuerpo, sensei... – bromeó tirándose del todo. – No es cierto,
no confían en mí, cosa que comprendo. Pero no voy a robar tus plantas,
¿sabes?
-¿Tú crees? A lo mejor te seguían por otros motivos… ¿no?- se rió
porque sabía que los dos conocían los motivos perfectamente de todos
modos, sólo estaba jugando. Lo besó de nuevo profundamente, entrecerrando
los ojos y jugando dentro de su boca tanto como podía. Se apartó
hacia atrás para romper el beso, observando su rostro y sonriendo
mientras se sentaba para quitarse la camisa, sujetándose la tank
blanca por la espalda y sacándosela también para cambiarse.
Nagare, pasando sus manos con suavidad por el tatuaje, sintiendo
el relieve de este y sonriendo. – Si ese es el caso, la próxima
vez tomaré un baño de sol. Le subiré la moral a tus tropas.
-No… yo quiero verte también… - sonrió y lo miró de soslayo. Se
sentía muy bien con él, realmente le hacía feliz, ya estuviera actuando
o sinceramente le agradase, claramente prefería lo segundo, pero
fuera como fuera… se sentía bien ahora –Si no fuera porque quiero
ir a la calle… ya no podrías dejar el baño de sol para más tarde.
- Calma, también me puedo dar baños de luna... –sonrió travieso,
alzándose un poco. - ¿Saldrás de nuevo? Me llevas contigo, ¿verdad?
No me quiero quedar solo otra vez...
-¿Qué si te llevo conmigo? Voy a salir contigo… - se rió porque
le hiciese esa pregunta y lo besó mientras se levantaba –Sólo deja
que me cambie y nos vamos… a ver ven… ¿has traído tus cosas? ¿No?
Porque ese kimono no lo llevabas ayer…
- Sí, este... es el mejor que tengo. – sonrió, poniéndose de pie
también. – Te dije que había ido a buscarlas, ya que me ofreciste
quedarme aquí....
El pelirrojo se acabó de subir los jeans, abrochándoselos y poniéndose
otra tank negra por encima –Ahora puedes pedirme todo lo que necesites…-
descolgó una sudadera y se la puso mirándolo a los ojos –Te encontrarás
mucho mejor cuando se acostumbren a ti… ya lo verás, les vas a agradar…-
le acarició la mejilla y sonrió de nuevo levemente –Dime… ¿A dónde
quieres ir? Lo que sea… sin salir del país…- se rió alzando una
ceja.
- Muy mal, iba a decir Paris...- se rió guindándose de su brazo,
pensando que era muy atractivo además. – Vamos a bailar, pero primero...
tengo hambre – se pegó más, como acariciándose con él.
-Voy a creer que no te daban de comer…- se rió burlándose por jugar
un poco con él –Vamos a comer fuera entonces… tú, yo… y mis guardaespaldas…
lo siento…- hizo una mueca leve con los labios –… no puedo hacerlo
de otro modo… pero apenas los notarás…
- No importa, mientras esté contigo, no los veré a ellos – le aseguró,
preguntándose si Gouka iría con ellos también. Aquello era más difícil
de lo que había pensado.
Jin sonrió levemente y lo sujetó por la cintura llevándolo con
él –Ya, ya…- le pasó la mano por las nalgas mientras se encaminaba
hacia el coche –Dios… además creo que necesito hablar…- le abrió
la puerta para que entrase en la parte trasera y avisó a unos chicos
para que fueran con un coche delante y otro detrás del suyo además
de otro para que llevase el suyo. Entró con él y le apoyó la mano
en una rodilla.
- Puedes hablar conmigo. No llevo tanto tiempo en este negocio
por ser cotilla. – le aseguró, sinceramente, colocando una mano
sobre la suya y mirándolo a los ojos. Se veía cansado para ser tan
temprano.
El pelirrojo lo besó superficialmente con suavidad y después se
apoyó en su propio brazo doblado en el respaldo para verlo bien
–Ayer después de lo sucedido, Yûgure… es ese chico rubio que te
seguía…- sonrió levemente –mi hermano y los hombres de ambos estuvieron
buscando a los culpables… algunos de mis chicos resultaron heridos
y uno de ellos perdió un dedo… los demás… se curarán… no sé en qué
está pensando ese Miyamoto…
- Asumí que este tipo de cosas siempre sucedían con los yakuza,
aunque ayer me asusté bastante. – le sonrió, sin apartar la mirada
de su rostro, y recordando a Gouka cubierto de sangre. – Te preocupas
por esos chicos... no pensé que fueras tan dulce, Jin-san.
-Son mis chicos… aunque algunos sean mayores que yo…- sonrió levemente,
pensando en su hermano también y suspirando levemente, no lo había
visto. Claro que tampoco se había detenido demasiado, necesitaba
aire fresco –Puedo ser tan cruel como dulce… pero eso a ti no te
hará falta comprobarlo…
- Todos pueden ser crueles, Jin-san. No necesitas ser un yakuza
para eso... – contestó, recostándose contra él. – Pero a mí sólo
me interesa conocer tu parte dulce. Eso es algo que no todo el mundo
puede hacer.
-No… tienes razón…- deslizó el dedo por entre sus pectorales y
la tela suave del kimono, rozándole un pezón –Pero yo no quiero
que tú lo seas… ¿lo eres?
- ¿Cruel.... o dulce? Puedo ser las dos cosas. – le sonrió, jugando
pero sintiéndose un poco mal. Si tan sólo hubiera sido como lo imaginaba.
– Puedo ser... lo que quieres que sea.
- Quiero que seas dulce conmigo… y cruel con quien desees serlo…-
lo miró a los ojos fijamente -¿Y tú que deseas? ¿Ser dulce? ¿O cruel?
- Para ser honesto... – miró por la ventana, no tenía caso. - ...
deseo ser dulce. Ya he sido cruel muchas veces.
-¿Por qué no me miras?- le giró el rostro para que lo mirase a
los ojos de nuevo, permaneciendo serio –Tú que eres tan sensible…
y sensitivo….ya habrás notado que me estoy enamorando de ti…
- ¿Enamorando? – sonrió con tristeza, dejándose manejar de aquella
manera delicada. - ¿Tan rápido? No estarás.... ¿reemplazando el
lugar que dejó tu prometida? – le preguntó, en contra de su mejor
juicio. Se supone que lo alentase a ello, que se ganara su confianza,
pero le era muy difícil actuar así enfrente de él.
-No… no te pareces a ella en nada… de nada…- sonrió levemente.
Tampoco pretendía que le correspondiese o le creyese –Y tú ya has
llegado mucho más lejos que ella en lo que se refiere a conocerme…
en sólo dos días, te he hablado de mí… de mi hermano… de mis hombres,
de mi tristeza… te he llevado a mi casa y a mi cama… todo eso que
nosotros no podíamos compartir… tan rápido… por eso he dicho que
me estoy enamorando y no que ya me haya enamorado… y estoy sintiendo
algo muy diferente…
Nagare lo besó con suavidad, lento, cerrando los ojos y luego abriéndolos
de nuevo para mirarlo. – No sé qué decirte, ni qué hacer, sólo esto.
– susurró, besándolo de nuevo. No podía ser que le estuviera sucediendo
también, sentía dolor, angustia. Y seguía pensando en Gouka.
Lo observó fijamente y tragó saliva haciendo una mueca con los
labios –No pasa nada, no es como que tengas que corresponderme…
sólo haz, lo que sabes hacer… no te pido más…
- Shhh... – le colocó un dedo sobre los labios. – No he dicho que
no te corresponda, es sólo... no puedo responderte ahora. – sonrió
un poco, deseando borrar aquella tristeza de sus ojos.
-Está bien… tranquilo… no soy un niño pequeño, sé que no estabas
en tu cuarto encerrado esperando por mí…- le sujetó la mano y se
la besó, atrayéndolo luego y besándole los labios profundamente,
cerrando los ojos y escuchando la respiración del chico solamente,
Nagare devolviéndole el beso, sintiéndose extrañamente tranquilo,
abrazándose a él.
-Oyabun… hemos llegado- el moreno que iba delante les abrió el
coche y los otros que habían llegado antes, salieron para informarles
de que todo estaba en orden.
Jin le pasó la mano por el cabello y salió del coche, sujetándolo
por la cintura al salir y entrando en el restaurante –Espero que
aquí te guste… - susurró aún pensativo, acariciándole la espalda.
- Por supuesto que sí, aunque no suelo venir a estos lugares. –
le sonrió recobrándose y dejándose llevar. – Quiero que tú elijas
la comida. Piensa... en qué crees que me gustaría.
-¿Y si no te gusta?- sonrió llevándolo con él y sentándose en la
mesa que le indicaban los camareros a los que los chicos habían
avisado previamente. Le apartó la silla observando cómo se sentaba
y fijándose entonces en la herida de su cuello, apretando las mandíbulas
serio y sentándose frente a él, sonriendo en cuanto lo consiguió,
leyendo la carta –Barigoule… gratín de ostras y espinacas al muscadet…
para los dos.
-¿El vino de siempre?- preguntó el camarero tímidamente.
-Sí, gracias… - el pelirrojo se recostó un poco hacia atrás en
la silla y respiró con fuerza.
- No entendí ni la mitad, pero estoy seguro de que tienes buen
gusto – se rió el chico, notando entonces su expresión. - ¿Sucede
algo?
-Nada…- le sonrió levemente de nuevo y esperó a que le sirviesen
una copa, bebiendo un poco y observando cómo el camarero dejaba
la botella sobre la mesa y se iba –Alcachofas… gratinado de ostras
y espinacas al muscadet… es un vino…
- Oh, suena bien.... gracias – lo miró, aún algo sospechoso, pero
no debía insistirle. Paseó su mirada por el restaurante, las luces
bajas, al igual que la suave música. Las mesas separadas para que
pudiesen tener privacidad. Era bastante agradable.
-¿Te gusta el sitio? No voy bien vestido para la ocasión…- sonrió
levemente, observándolo a los ojos y jugando con sus propios labios
mientras esperaban a la comida.
- ¿Es una broma? Siempre te ves muy bien... – le sonrió asintiendo
y concentrando su atención en él ahora. – Me gusta mucho como todo
lo que escoges.
Nakazato se echó un poco hacia atrás mientras les servían, preguntándose
qué debía hacer, esperar a que le dijese qué demonios pasaba, decírselo
directamente o ante la duda… matarlo y punto. Le sonrió levemente
y empezó a comer, la verdad es que en el coche no le había mentido,
le gustaba… eso hacía las cosas más difíciles, aunque con la misma,
prefería matarlo que ver cómo lo traicionaba –Hoy cuando fuiste
a buscar tus cosas… ¿te acompañó alguien?
- Sí, tu hermano, Gouka-san – le contestó naturalmente, no tenía
caso mentir si todos lo sabían. Pero se preguntaba si había visto
la marca en su cuello.
Jin lo miró a los ojos y sonrió, volviendo a dedicarse a la comida,
tratando de controlar su pérdida de paciencia en esos momentos –Qué
afortunado eres… así que mi hermano el cual nunca hace nada que
no sea por negocios, te acompañó… para cuidar de mí supongo…
Nagare dejó los cubiertos a un lado, antes de comenzar siquiera.
Sabía que tenía que actuar rápido. – Lo dices porque viste las marcas,
¿no es así? No hay por qué andarse con rodeos, Jin-san. No me parece...
que tú seas así.
-Lo hago para no enfadarme hasta tal punto que tenga que matarte,
Nagare… - siguió comiendo como si nada y lo miró después mientras
bebía un poco.
El chico suspiró, bajando sus ojos aqua y volviendo a mirarlo luego.
- ¿Tanto te molesta? ¿Qué lo haya hecho con tu hermano? Sabes lo
que soy. Por eso no debes decir cosas como que te estás enamorando
de mí.
-Ya… ¿y yo qué te dije ayer sobre eso?... además, ahora ya no eres
un gigoló… no sé cómo puedes ser tan desagradecido, te meto en mi
casa… te saco de ahí… y tú te acuestas con mi hermano…- sonrió y
lo miró a los ojos hablando tranquilamente aunque interiormente
ya lo habría agarrado del cuello y lanzado al otro lado del salón
–No sólo eso, si no que además insinúas que yo estoy exagerando…
impresionante.
- No estoy insinuando eso... Sólo... – bajó la mirada, tratando
de pensar con claridad. Pero le dolía, era absurdo. – Gouka-san...
¿es realmente tan malo que lo haya hecho con él? Por supuesto que
agradezco lo que haces por mí, pero... es así como me crié. Toda
la vida ha sido así.
-¿Qué te dije ayer?- le repitió sin mirarlo.
- Que debería dejarlo... – susurró, sin alzar la mirada. – Si me
quedaba contigo, debía dejarlo.
-Pues entonces si no lo vas a dejar, ya sabes lo que tienes que
hacer- lo miró a los ojos de nuevo mientras bebía de su copa de
vino –Además con mi hermano… ¿Quién empezó? ¿Tú o él?
- No lo sé, sólo sucedió. No me refugiaré tras él. – alzó al mirada
de nuevo. ¿Realmente era cierto lo que había dicho en el auto? –
Lo siento...
-Nunca he visto a mi hermano, ni una sola vez… aceptar la atención
de ninguno de los chicos y dices que surgió… ¿tú estabas tratando
de acostarte con él? Dímelo… yo creo que no sabes muy bien a lo
que estás jugando…
Nagare suspiró, pensándolo bien. – No, ya lo conocía, en el local.
Me he acostado con él antes. Me acerqué yo, así como me acerqué
a ti, porque eso es lo que hago. Te dije que no lo conocía porque
parecías sospechar tanto...
-Oh… ahora estoy mucho más tranquilo… ¿y por qué te acostaste hoy
con él?- le repitió una vez más, mirándolo a los ojos y pensando
en hablar con Tamasaburo, hasta ahora siempre había sido una persona
completamente neutral, pero él sabía cómo conseguir que la gente
le explicase las cosas, de un modo u otro.
- Porque me agrada, y él lo deseaba. Como dije, sólo sucedió. -
desvió la mirada de nuevo, deseando desaparecer ya. No debió haber
aceptado nada de aquello, no esperaba que fuese así. - ¿Estoy viendo
tu lado cruel, Jin-san? ¿Deseas que me vaya?
-No, estás viendo mi lado dolido… - bebió de nuevo y se apoyó con
los codos en la mesa cruzando los dedos de las manos sobre sus labios
–Sinceramente, no sé cómo tomármelo, no esperaba que realmente te
gustase, pero un poco de respeto habría llegado, una disculpa probablemente
habría llegado… pero tú te limitas a explicarme lo sucedido como
si fuera de lo más normal… - llamó al camarero con una mano y le
pidió la cuenta –No has comido nada…
- No tengo hambre – lo miró como sorprendido. – Y dije que lo siento,
pero tú seguiste haciéndome preguntas de esa manera. ¿Cómo se supone
que actúe? No quise lastimarte.
-No acostándote con mi hermano para empezar ¿realmente lo necesitabas?
Después de que te conté lo que sucedía entre ambos… - se quedó callado
y respiró porque acababa de notar que su voz se alteraba un poco.
Sacó la cartera y pagó la cuenta levantándose –Vete ahora a junto
de mi hermano, a que te ofrezca lo que yo te ofrecí… espero que
estés satisfecho- avisó a los chicos que iban con él para que se
levantasen y lo acompañasen de vuelta a casa.
- No lo haré. – se levantó sin seguirlo y ya sin preocuparle lo
que sucediera. – Sé lo que soy, y sé que te mentí, pero estoy cansado
de esto. De tus palabras, de Gouka, de.. de todo. No quiero estar
en el medio, ni quiero ser un juguete aunque haya accedido a eso.
El pelirrojo se detuvo en el sitio al escucharlo -¿Cómo dices?-
se giró un poco para verlo bien -¿El juguete de quien?
- Ambos, ¿no es así? – le contestó tratando de no revelar a Gouka
a pesar de cómo se sentía. – Tu hermano... sólo me ve como un objeto
y tú... ¿eres tan diferente? Cometí un error, lo siento de veras,
incluso hubiera comprendido que me quisieras fuera de casa. Pero
esas palabras...
-¿Qué palabras?... No es el lugar…- lo sujetó de la cintura y lo
metió con él en el coche, avisándolos para que no entrasen con ellos
-Dime por qué tú eres el que supuestamente se siente mal, cuando
el traicionado soy yo, aunque no sé si puedo creerte nada ya…
- Lo siento, ya dije que lo siento. Realmente no quise lastimarte.
– lo miró a los ojos nuevamente. Podría tener razón, pero seguía
sintiéndose mal. – Dijiste que te estabas enamorando de mí. Y luego...
¿realmente crees que soy tan superficial? ¿Qué puedes enviarme con
tu hermano de esa manera? Olvídalo, estoy siendo un idiota.
-Sí…- lo miró y le apartó el cabello de la frente preguntándose
si no estaba jugando con él –Él te dijo que vinieras a mí ¿verdad?...
y tú, como estás enamorado de él, lo has hecho… ahora has visto
que yo puedo darte lo que quieres de él… y no sabes qué hacer… si
tan sólo yo fuera Gouka… ¿verdad? Si sólo eres un crío… y él siempre
ha hecho fatal estas cosas… ¿pretendíais engañarme? ¿O sólo enfadarme?
Las lágrimas afloraron a los ojos del chico que apartó el rostro
rápidamente, tratando de controlarse. – No pensé que serías de esta
manera. Me gustas. Y él... – sonrió un poco pensando en su rostro
cuando se dejaba llevar. - ... él también. Pero no creo que sea
posible nada de esto. Y así es como debería ser. Soy yo quien se
ha equivocado, en todo. Lo siento.
Jin le sujetó las manos con la suya firmemente y lo abrazó contra
él –No… tú no…- murmuró serio, por no decir cabreado -¿Ibas a matarme?
Nagare negó con la cabeza, temeroso. – Sólo... fue un juego. Como
un reto. Si estás... enfadado con alguien, mátame a mí.
-Tranquilo… os mataré a los dos…- le acarició la cara con suavidad
y se la alzó un poco para mirarlo a los ojos, besándolo con suavidad
y sujetándolo con más fuerza –De veras lo quieres… debe ser el destino…
que yo siempre le quite lo que quiere…

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