.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Yakuza Fanfic Yaoi

Capítulo 25- Seduction is Never As Easy As it Sounds

Jin entró con Yûgure y dos chicos más en el local. Había seguido ocupándose de todo durante aquellos días, a pesar de la muerte de Saeka, sabía que no podía perder el tiempo y por otra parte concentrarse en el trabajo lo había ayudado. Recibir ahora la noticia de Tamasaburo de que su hermano había estado en el local, sinceramente le había alegrado. Aún no sabía quien habría sido el asesino, pero también se arrepentía de haberlo culpado sin más –“No está…” – susurró a Yûgure tras mirar la banqueta en la que siempre se sentaba el chico.

-Cuanto tiempo… Nakazato –san- uno de los chicos se acercó a besarle la mejilla y el pelirrojo le sonrió –Espera un poco…- se lo sacó de encima sutilmente, besándole la frente y yendo a sentarse con el rubio.

“No se preocupe, seguro aparecerá tarde o temprano” – le susurró de vuelta el rubio, haciéndole un gesto al mesero para que les trajera lo de siempre.

Nagare sonrió, observándolos desde el otro lado del bar, y tomando los tragos de las manos del mesero, en cuanto tuvo la oportunidad. – Tranquilo.... la propina es tuya... – le guiñó un ojo, pasando cerca del banquillo de Gouka, y, a decir verdad, extrañando su presencia. Depositó el trago de Yûgure frente al rubio, sentándose al lado de Jin con toda la familiaridad del mundo y entregándole el suyo. – Ya llevaba tiempo deseando acercarme....

-Pues aún no he matado a nadie por eso…- el pelirrojo lo miró aunque no estaba de humor, pese a que tal vez empezaba a ser hora de tratar de cambiar eso. Por otra parte, lo había visto antes y se preguntaba si le tenía miedo y por eso nunca se había acercado como los otros chicos. Dio un trago y se lo ofreció al chico -¿Cómo te llamas?

-Nagare – le sonrió, bebiendo un poco del trago, sin dejar de mirarlo a los ojos. – Me preocupaba no ser tu tipo. No me gusta el rechazo.

-Qué vanidoso…- sonrió levemente y miró hacia la banqueta de su hermano -¿Por qué no te sientas en mis piernas? Tú serías el tipo de cualquiera… pero estás muy lejos…- miró a Yûgure que estaba riéndose con los otros dos chicos de la familia y sonrió levemente -¿No estás tu muy solo, Yûgure?- sólo por meterse con él y tratar de actuar normalmente.

-No – enrojeció el chico nervioso de que le fuera a conseguir a alguien. – No, gracias Oyabun, estoy bien... – miró a los otros dos chicos con el ceño fruncido por estarse riendo aún más.

Nagare, mientras subiendo a las piernas del pelirrojo, y abrazándose a él. – No es vanidad, soy sensitivo...

-Querrás decir sensible… sensitivo es otra cosa… que no creo que seas… aunque quien sabe… ¿sabes cómo me siento yo?- lo miró a los ojos fijamente, sonriendo sin separar los labios y sujetándole la cintura con la otra mano.

-Sensible y sensitivo, aunque no lo creas. – acercó más su rostro, casi susurrando ya. – Dime cómo te sientes.

-No… quiero que tú me digas cómo me siento…- se quedó a la misma distancia, observando sus labios y sonriendo más al mirarlo a los ojos de nuevo.

-Yo creo, que tú te sientes.... hum... – lo miró intensamente como intentando adivinar. – Te sientes.... solo.... cansado y ahora... – subió un poco más sobre él, sonriendo de nuevo. – Tal vez un poquito excitado...

-¿Cómo quieres que me sienta solo si estoy rodeado de mis hombres todo el día?...- le besó los labios con suavidad, aún sonriendo levemente –Y nunca me canso… pero tienes razón… estoy un poco excitado…- le alzó la cara con dos dedos debajo de la barbilla y le olió el cuello aproximándolo por la cintura con firmeza y deslizando la otra mano a su nuca, sujetándosela –“¿Sabes? Hoy me informaron de que vieron a mi hermano venir aquí e ir con uno de los chicos… y después de tanto tiempo observándote por aquí justo te acercas… y eso no me tranquiliza… ¿y a ti?”- susurró contra su oído totalmente serio como si su conversación fuera puramente sexual.

-¿A mí? Es un local para eso, para venir a estar con chicos. No me pone nervioso el que tu hermano también lo haga. – contestó, manteniéndose tranquilo, haciéndose el loco. – No puede ser que te ponga nervioso yo... Soy inofensivo. Y no me refería a ese tipo de soledad. – suspiró, susurrando también. – “¿Por qué venir a un local como este y rechazar a los chicos que se te acercan?”

-Porque no puedo fiarme de cualquiera que tenga una bonita sonrisa… por eso…tengo debilidad por los chicos como tú…- le pasó las manos por el cuerpo con suavidad, aunque en realidad estaba buscando algún arma, pero ahí lo único duro que había era un teléfono móvil. Se echó hacia atrás contra el respaldo del asiento, como relajándose –Han matado a mi prometida hace poco… comprende que esté tenso…- se abrió la camisa un poco más, mirándolo a los ojos de todos modos –Creo que necesito que me relajen…

-Es una lástima.... – lo miró, serio, pasando las manos por su pecho y acariciándolo a modo de masaje. – Pero conozco buenas maneras de calmar las penas.

-Estoy seguro de que sí… de que estás muy acostumbrado a curar penas…- cerró los ojos apoyándose en el respaldo y dejándose acariciar, deslizando las manos bajo el kimono para acariciar sus piernas.

Nagare bajó la cabeza besando su pecho y lamiéndolo un poco, pensando en Gouka por un momento, sin poder evitarlo, y cerrando los ojos, subiendo hasta su cuello luego. – Es mi especialidad....

-Me da igual ya… sólo querría volver atrás en el tiempo… y no haber golpeado a mi hermano…- se dejó hacer, sus dedos acariciando su sexo bajo la ropa, no había notado cuanto deseaba tocar así a un hombre hasta que lo había hecho de nuevo –La sangre… es lo que importa… y él es de mi sangre… ella no lo era…- entreabrió los ojos un poco aunque su atención estaba completamente puesta en Nagare, sus ojos verdes observando los de su hermano del mismo color.

Sentado en donde siempre, pero observándolos, notaba que estaba molesto, no, más bien parecía furioso y aunque eso sólo le hacía pensar en que no era el culpable, a la vez le impedía por orgullo acercarse a él.

-Realmente.... te importa tu familia, ¿no es así? – tanteó el chico, preguntándose si era cierto o si aún dudaba de él. Continuó lamiendo su cuello, rodeándolo con el otro brazo y abriendo más las piernas, sin percatarse de la presencia de Gouka.

-Claro que me importan…- el pelirrojo siguió observando a su hermano, aunque su sexo pulsó con fuerza al sentir cómo el chico separaba las piernas, su mano acariciándole los testículos y apretándoselos con suavidad para jugar con ellos -¿Sabes quien es mi hermano? ¿Lo conoces?- observó cómo el moreno fumaba observándolos, sabía que estaba nervioso, no esperaba encontrárselo tan alterado teniendo en cuenta que si estaba allí, era porque probablemente consciente o inconscientemente deseaba encontrarse con él.

Nagare gimió con suavidad, tratando de no perder la concentración. Lo mejor era no exagerar. – Sí, lo he visto aquí... como a ti... – succionó su cuello deslizando una mano por su pecho de nuevo. – No se parecen...

-En realidad sí… yo creo que sí…- sonrió levemente -¿Por qué no le dices que venga conmigo? ¿O te da miedo?- apartó la mano de su sexo y la pasó por su rostro –Ve… dile que quiero hablar con él… y sé cariñoso… no te hará nada.

-Y si lo hace, tú me defenderás, ¿no es así? – le sonrió, disimulando, aunque aquello lo ponía nervioso. Le dio un leve beso en los labios, poniéndose de pie y dirigiéndose hacia Gouka, sujetándose de su brazo, y observándolo. – Nakazato-san, tu hermano, quiere que vengas con nosotros.

-¿Y por qué no viene él a decírmelo?- el moreno lo miró a los ojos fijamente. La verdad era que deseaba besarlo, era suyo, no de su hermano, ¿pero qué demonios estaba pensando? No… sólo era una actuación y ahora debía arreglarse con él y volver a casa para no despertar sospechas cuando lo matase.

Jin lo llamó con una mano y el moreno lo siguió mirando, era incapaz de dar un paso de la mala leche que sentía. Finalmente el pelirrojo se levantó –No vayas a quitarme a Nagare…

Nagare bajó la mirada, aún sonriendo un poco para no revelar su confusión ante aquella frase, y a pesar de todo, recostándose contra el hombro del pelirrojo. - ¿Tan pronto y ya estás celoso? Creí que los hermanos compartían....

El pelirrojo sonrió levemente –Sólo bromeaba…

-Mi hermano es muy simpático…- Gouka lo miró a los ojos y después a Nagare –Tranquilo, no te lo quitaré… ya sabes que ese eres tú… pero no he venido a discutir, así que…

Jin le pasó la mano por el hombro con suavidad –Lo siento, estaba nervioso…- el moreno se quedó quieto al sentir cómo apoyaba la mano en su hombro, sin poder evitar pensar que siempre las pagaba con él y que no confiaba -¿Vas a volver a casa?

-Sí…- Gouka lo miró de soslayo mientras bebía de su vaso –Voy con Yûgure…- se levantó de la banqueta y le pasó por delante para sentarse con el rubio. Jin siguiéndolo con la mirada y luego sirviéndose un poco más en su propio vaso.

-Siempre igual…- susurró a Nagare. Sentándose donde estaba su hermano y trayéndolo entre sus piernas, apretándolo un poco con ellas y sonriendo levemente. De todos modos le llegaba con que volviera a casa y se inclinó a besar al pelirrojo -¿Quieres salir conmigo Nagare?- se rió y trató de apartarse un poco el cabello que le cubría un ojo -¿Has cenado? Y no me mientas… porque no me gusta eso… así que tampoco actúes…

Nagare se rió, porque se le hacía verdaderamente gracioso que le preguntase eso, y le pasó dos dedos por el mechón aquel que había intentando apartarse. – Yo no actúo y no, no he cenado. ¿Me vas a invitar?

Yûgure miró a Gouka de soslayo, siguiendo su mirada, y sonriendo un poco de todas maneras. - ¿Estás de vuelta con nosotros?

-Eso parece…- le sonrió levemente aunque no de forma muy amable, en realidad. Pese a que no tenía nada en contra del rubio.

-¿Por qué no?...- Jin se levantó, pasándole la mano por el cabello color miel e inclinándose levemente para besarlo, sólo esperaba no pasar cinco minutos con él y aborrecerlo. Realmente necesitaba compañía… o más bien cariño, eso no era algo que pudiera darle ninguno de sus hombres –Si quieres cambiarte, te esperaré con mi hermano… aunque yo creo que así te ves muy bien…

Entonces no veo para qué cambiarme. Tengo la impresión... de que tienes muy buen gusto. – sonrió, deslizando la mano por su mejilla con suavidad, y poniéndose de pie para acomodarse el kimono.

-Me alegra mucho – murmuró Yûgure sin que se le pasase su sonrisa, pero ya lo conocía. No admitiría ni loco que quería a su hermano, pero era lo cierto, por más que actuase de aquella manera.

-Pues vamos…- el pelirrojo lo llevó afuera con él. Gouka observándolo marcharse un poco tenso, suponía que no iba a ver Nagare hoy -Vamos en coche… ya avisaré a uno de mis chicos para que pague por tu tiempo… porque puedes pasar la noche conmigo… ¿verdad?- le abrió la puerta del coche siguiéndolo con la mirada.

- No es mi costumbre, pero por ti.... seguro – sonrió como si hubiera tenido que meditarlo. – De todos modos, no pareces el tipo de hombre que acepta un no como respuesta.

-Puedo ser muy convincente…pero no me gusta forzar las cosas… no salen del mismo modo…- sonrió subiéndose atrás con él y pidiéndole al chico que conducía que los llevase a donde siempre solía ir cuando comía afuera, era un restaurante típico que solía atenderlos desde hace mucho tiempo. Lo atrajo hacia él para que se recostase en su pecho, y observó su rostro pensando que era más bonito que ninguno de los otros del local. Siempre se había molestado un poco de que no se acercase -¿Cuántos años tienes Nagare?

-18, ¿eso es importante? – sonrió acariciando su pecho. – Me siento como si fuera mayor a veces........ – añadió, por si acaso, aunque lo cierto es que no mentía.

-No… no es importante… es sólo que tienes cara de niño…- le pasó un dedo por los labios sonriendo levemente –y que no tienes esa expresión de cansancio de los demás… o tal vez es que aún no has bajado la guardia…- le acarició una mejilla y se inclinó a besarlo otra vez –“¿Vas a ser cariñoso conmigo?”

- “Muy cariñoso” – le susurró de vuelta riendo bajito, sin dejar de mirarlo a los ojos y bajando una mano hasta su sexo. – Pero sé que te gustan los otros chicos, vienes a menudo..... ¿No será que los dejas cansados tú?

-Con cariñoso no me refería a eso…- se rió al sentir su mano en su sexo aún así sin apartarlo –Me gustan todos los chicos… me gusta que me traten con cariño… y ellos lo hacen… pero no tengo sexo con ellos si a eso te refieres con cansarlos… bueno… alguna vez sí…- se rió soltándole la cuerda del obi, observando como se abrían las telas y mostraban su cuerpo.

¿No? – preguntó genuinamente sorprendido aunque nunca había escuchado nada acerca de él, de parte de ninguno de los chicos. Claro, tampoco es que fuera una novedad tener sexo en aquel lugar. - ¿A qué te referías, entonces? ¿Estoy siendo insensible? – se lamió el labio inferior, subiendo una pierna contra su cuerpo.

-No… eso es imposible para alguien sensible y sensitivo a la vez…- se rió con suavidad, acariciando su pierna y subiéndola un poco hacia su rostro, besándosela y deslizando después la mano por ella, bajando un poco la tela por sus hombros, recostándolo más en el asiento. Le acarició el pecho y el abdomen, recorriéndolo con su mano –Me refiero… a que te pago por amor no por hacer el amor… ¿no lo entiendes?

-Lo entiendo... – le sonrió, pensando que era algo imposible, más bien pagaba por una ilusión. Pero era precisamente lo que tenía que darle. – Te daré amor.... y sensibilidad y sensitividad.... – se acercó, retirando un poco su pierna y besándolo, deteniéndose luego. - ¿Cómo quieres que te llame entonces?

-Nakazato… Jin… como quieras…- deslizó las manos por dentro de las telas y lo abrazó, sonriendo levemente, sintiéndolo desnudo sobre sus piernas, era una sensación agradable, un cuerpo tan delicado y caliente. No podía negar que aún se sentía mal por la pérdida de Saeka y que sólo buscaba consuelo, pero era agradable tenerlo de ese modo para él. Le olió el pecho hundiendo un poco el rostro contra él y lo agachó con él de golpe, apretándolo contra el sofá. Sacando la pistola al escuchar unos tiros afuera, el chico en el volante apenas con tiempo a girar la cabeza cuando cayó contra el volante dejándolo ensangrentado. El pelirrojo golpeó el cristal de la puerta saliendo del coche y disparando hacia el vehículo que salía a toda prisa demasiado lejos ya para alcanzarlo –Mierda!- abrió la puerta delantera del coche observando al chico –Kaeda! … Kaeda- estaba muerto, sujetó la mano del chico en el asiento de atrás y lo sacó del coche para que corriese con él mientras llamaba a Yûgure.

-Oyabun! – Yûgure ya estaba en la puerta, pistola en mano. Corrió hacia él, observando al chico muerto en el auto y controlándose, colocándose ante su líder para protegerlo. ¿Vio quien era? – preguntó, seguro de donde provenían, Nagare, asustado, entrando un poco en pánico.

-¿Qué fue eso?! vamos adentro...

-Ve adentro…- el pelirrojo lo soltó para que entrase y Gouka que estaba junto a Yûgure lo sujetó observando si estaba bien, soltándolo de nuevo y yendo al coche, miró al chico adentro –Fueron ellos, reconozco el coche…

-Tal vez creyeron que era un poco pronto para que suspendieses el duelo… - Gouka lo miró a los ojos y Jin lo observó también, fijamente.

-No me parece… un comportamiento del crío ese…- el pelirrojo se guardó la pistola al ver que ya estaba protegido suficientemente –Yûgure… que vengan a ocuparse de esto… y que vengan a buscarnos…

-Enseguida, Oyabun – asintió el rubio sacando su móvil y llamando. – Ha habido un incidente.... sí, Kaeda está muerto.... Envíen alguien a recogernos, enseguida.

Nagare los observó desde la puerta, junto con algunos otros de los chicos que se habían acercado por curiosidad. No podía negar que estaba bastante asustado. Empezaba a preguntarse si no terminaría muerto él.

-¿Crees que hay alguna facción?- el moreno miró a Jin que alzó un poco las manos dándole a entender que no sabía que pensar -¿Hablarás con Miyamoto?

-No… pero avisaremos a los chicos… recuerdo la matrícula…- se tocó la cabeza como reforzando la idea de que la recordaba y se giró hacia el local donde Nagare parecía estar escondido entre los demás chicos, acercándose a él -¿Te has asustado?

-Para nada.... – se rió nervioso, acomodándose el kimono, ya que a las prisas, lo llevaba atado como cualquier cosa. – Esto.... ¿sucede a menudo? – le tocó el rostro, preguntándose si de veras no le afectaba para nada. Gouka tampoco se veía alterado de ninguna manera.

-Tampoco tanto…- sonrió observando su rostro y pensando en el chico muerto, era de los nuevos y apenas lo conocía. Aún así le jodía, pero tampoco iba a dejar que nadie lo notase, como habían herido su orgullo –Sí… te has asustado… ¿ya no te gusto?

-No, eso no tiene nada que ver. El que alguien te dispare, no cambia las cosas entre nosotros. – suspiró, pegándose a él de nuevo. – Es sólo que nunca había estado tan cerca de algo así.

-No te ocurrirá nada… pero parece que habrá que tener más cuidado de ahora en adelante… las cosas se han puesto feas…- se giró al ver que acababan de llegar varios coches negros de lunas tintadas, de su propia familia y le ofreció su mano a Nagare para que fuera con él si quería –Si estás asustado, puede ser otro día…

-Creo que es poco probable que esto suceda dos veces en el mismo día. – tomó su mano aceptando. – Sinceramente, creo que prefiero quedarme contigo por ahora.... – lo siguió hacia la puerta del coche, que el mismo Yûgure abría, cuidando de que su jefe saliese de allí sano y salvo. Estaba preocupado, necesitaba saber de Toma.

Jin miró a Yûgure y le sonrió levemente – ¿Te encargas de esto con Gouka?... No te preocupes… llamará…- adivinó por su expresión, revolviéndole un poco el cabello ondulado antes de entrar con Nagare –Me lo llevo a casa…

Gouka se acercó un poco más, tras Yûgure, observando a Nagare y luego a su hermano –Ten cuidado…

-Lo tendré…- contestó el pelirrojo extrañado por aquella recomendación de su hermano.

-Y muchas gracias, Oyabun – le sonrió el rubio, esperando para cerrar la puerta, Nagare acurrucándose contra Jin, y observando de soslayo a Gouka.

-Me aseguraré de que no vaya a lugares peligrosos..... – sonrió acariciándolo, su calma increíblemente recobrada.

El moreno lo observó. En realidad se lo decía a él pero claro… obviamente no podía descubrirse de ese modo. Siguió mirando al coche aún y cuando la puerta se cerró, sintiendo que algo le dolía por dentro, aunque sabía que sólo actuaba… pero lo hacía muy bien. Tanto, que le hacía pensar que también había estado actuando con él… simplemente… bueno, era lo normal…

Jin aproximó a Nagare hacia sí, besándole los labios –En casa estaremos seguros… se me ha quitado el hambre, pero les diré que te preparen algo si tú aún la tienes…

-La verdad no, pero seguro luego regresará con una venganza – se rió, observándolo. No era para nada como lo había imaginado a través de las descripciones de Gouka.

El pelirrojo se rió, pensando que era muy sincero –Bueno, pues cuando regrese me avisas… pero no vayas a salir a buscarla tú solo… tal vez los chicos se preocupen si te ven por ahí…

-No te preocupes, no soy un espía – bromeó, recostándose más contra él, suspirando pensativo. – Como si me quisiera enfrentar a los yakuzas.

-Se preocupan por mí y hacen su trabajo… es lo normal… y tampoco voy a entrar y presentarte a todos mis hombres para estar tranquilo de que ninguno vaya a hacer el estúpido…- sonrió bajándose del coche cuando notó que entraban en la casa y le extendió la mano para que saliese con él –Ven…

El chico tomó su mano, bajándose del coche y alzando la mirada. – Nunca he estado en una casa tan grande. Mejor no me separo de ti – bromeó, exagerando y ligeramente nervioso por estarse metiendo allí. Pero no tenía por qué, esa noche sólo le dedicaría su tiempo, no había manera de que sospechase.

-Bueno pues… tranquilo porque no vas a perderte… aquí es difícil perder a un chico bonito, como ves, la mayoría no somos… muy delicados…- sonrió pensando que Yûgure sin embargo sí que le había parecido siempre atractivo. Lo llevó hasta su cuarto y dejó la chaqueta sobre una mesa –Ven… este es el baño- abrió la puerta para mostrarle –Ya que te vas a quedar conmigo… ponte cómodo…- le pasó la mano por el pelo, sonriendo levemente y acariciando su mejilla con el envés de dos dedos.

-¿Cómodo? Si sólo estoy usando esto.... – sonrió, tomando su mano entre la suyas y besándola. – Aún así, iré a lavarme la cara, y asegurarme de que no esté hecho un desastre....

-Vale…- sonrió levemente mirándolo a los ojos –En realidad era una manera de mostrarte dónde estaba el baño por si te daba corte ir… - se giró para quitarse la camisa mientras el chico iba al baño, observándolo por el reflejo del espejo y acercándose a una mesita para servirle una copa.


-Creí que sugerías otra cosa. Eres alguien muy confuso, ¿lo sabías? – le contestó desde el baño, apoyándose en el lavamanos para observar su rostro, pensando que con todo y susto pasado, no estaba tan mal. Se echó un poco de agua, secándose con la suave toalla que encontró allí, y regresando a la habitación, pasando una mano por su cabello. – Tu cuarto.... es toda una casa para mí.

-Me alegra que te guste… porque seguramente vuelvas a venir…- sonrió ofreciéndole la copa y llevándolo con él por la cintura hacia la cama, recostándose y golpeando un poco el colchón a su lado -¿Te gusta la idea?

-Por supuesto – se subió a la cama sentándose sobre sus rodillas. – No pensé que fueras a ser tan amable.... ¿Siempre traes a los chicos aquí?

-No, es la primera vez que traigo a uno a mi cuarto, normalmente voy a algún hotel pero después de lo sucedido… no me parece la mejor idea… De todos modos, normalmente no estoy deprimido…- sonrió levemente y se recostó en la cama sujetándole una mano y pasándola por su rostro.

-De veras estás triste, ¿eh? – lo siguió acariciando sin necesidad de que le moviera la mano el pelirrojo. – Yo creí que los yakuza sólo se casaban por negocios. Eres diferente.

Jin le besó la mano entrecerrando los ojos y lo miró aún así, pese a que le gustaba que le acariciasen y lo adormilaba bastante –Me interesé en ella por cosas de negocios… pero después cambiaron las cosas… la cuestión es que ni siquiera tengo de quien vengarme…

- Vengarse no es siempre lo más indicado. No te la devolverá, ¿o sí? – se acercó, rodeándolo con el otro brazo, sintiendo pena por él, y tratando de reñirse a sí mismo. Tenía que mantener la cabeza clara en esos momentos.

-No… pero al menos no será… como si la hubiera olvidado… sin más… quiero olvidarla… y a la vez no quiero…- sonrió levemente y le abrió el kimono, girándose en el colchón de medio lado y deslizando la nariz por su pecho.

-¿Por qué no haces algo por ella? Algo que a ella le hubiese gustado y que te permita recordarla sin hacerte daño.... – le sugirió, acariciando ahora su cabello, y recostándose completamente en la cama.

-No sé el qué…- le mostró el anillo que llevaba en el bolsillo –Sólo tengo esto de ella…

Nagare observó el anillo, suspirando. Era exactamente igual al que le había dado Gouka. En realidad, se sentía extraño de no llevarlo consigo. – Es muy hermoso... Y no lo sé, podrías... mandar a hacer una escultura, o tal vez sólo hacer una pequeña ceremonia para ella... Yo no la conocía, así que no sé qué podría haberle gustado. Pero a mí no me gustaría que me olvidasen sin más.

-Supongo que no…tuvimos una ceremonia por ella… en el funeral nos sentíamos fuera de lugar, a pesar de que fuimos de todos modos- se subió un poco sobre él, besándole los labios con suavidad y aguantando su propio peso con los brazos para poder observar sus ojos. Bajó la cara sobre su pecho –¿Sabes? A veces me preguntaba si ella no estaba conmigo por el mismo motivo que yo comencé con ella…

-Pero tú la amabas de todas maneras. ¿Qué más da ahora? – le preguntó, sintiendo que le resultaba bastante difícil permanecer al margen de sus sentimientos. Le pasó la mano de nuevo por el cabello, observando cómo caía al soltarlo.

-No tiene importancia ya… sólo… pienso que si ella realmente me quería… fui un imbécil por desconfiar y que si no me amaba… soy un imbécil por estar sufriendo y sea como sea… no me sirve de nada…- le besó los labios de nuevo, acariciándose con ellos y cerrando los ojos mientras sonreía –Para el caso soy un imbécil… pero no se lo digas a nadie…

-No lo haré, porque no lo eres. – le acarició el rostro, observándolo a pesar de todo. – Enamorarse no es algo de imbéciles. Y a mí me parece que eres muy agradable.

-A veces supongo que sí…- se rió aunque no con muchas ganas, observando los mechones anaranjados que rozaban el rostro de Nagare -¿Estás enamorado, Nagare?

-¿Yo? No... – el chico se rió, volviendo a su actitud de antes y bajando un poco la mirada. – No, es distinto en mi caso, sería poco profesional, ¿no crees?

-Sería… muy humano…- lo miró a los ojos y se apoyó un poco en la cama a su lado -¿Cuántos años llevas trabajando?

-¿Oficialmente y seriamente? Más o menos desde los catorce... – sonrió, deslizando un dedo por su mejilla. – Legalmente, sólo este año.

-Oh… y nunca te has enamorado… no te creo…- sonrió levemente, pasando la nariz con suavidad contra la suya y besándolo de nuevo superficialmente, con delicadeza –No me dirás que este es el trabajo de tu vida y quieres centrarte en tu carrera ¿no?

Nagare se rió con suavidad de nuevo. – No menosprecies mi oficio... – lo besó con suavidad en la nariz. – Pero enamorarse en mi tipo de trabajo, sólo te lleva a situaciones dolorosas y no manejo bien el dolor. De todos modos, Jin-san..... ¿quién se va a enamorar de un prostituto? ¿Te has enamorado de alguno alguna vez?

-Tal vez sí…- sonrió levemente y lo miró a los ojos -¿Por qué no? Depende de lo que busques en una pareja… Yo busco cariño, comprensión… belleza… suavidad…- se abrazó a él por debajo del kimono, acariciándole la espalda -¿Quién podría ofrecerme eso mejor?

-¿No buscas exclusividad? – le sonrió, abrazándose a él, y acariciándose contra su cuerpo. – La mayoría de los hombres, no van al local buscando ninguna de esas cosas.

-Exclusividad…- se rió apoyándose en un codo y separándose de él un poco, aún así acariciando su cadera con los dedos, revelando su cuerpo al apartar el kimono y sintiendo cómo su propio sexo reaccionaba a la visión –No… prefiero que sepan complacerme…

-Complacer.... eso es algo que sí sé hacer.... – deslizó las manos por su pecho, desabrochando su pantalón para sacar su sexo.

Jin se rió y lo empujó por los hombros acostándolo de nuevo -¿Sabes que pareces ansioso? ¿Cuándo has tenido a tu último cliente?

Nagare se rió de nuevo, soltándolo. – Anoche... y siempre estoy ansioso por complacer. Es por eso que siempre regresan a mí.

-¿Sí?... Creí que era porque eres agradable y muy bonito…- sonrió levemente observando cómo se reía –Ven… siéntate sobre mí… te complaceré yo a ti… para que regreses a mí…

El chico se subió sobre él, soltando completamente el kimono, y sonriendo. – Pero soy yo quien estará esperando. – le pasó las manos por el pecho observándolo. – Me fascinan estos tatuajes....

-Me alegro… porque tengo más…- sonrió levemente, refiriéndose a los que tenía por los tobillos y los gemelos y sujetó sus nalgas con suavidad y firmeza, apretándoselas y observándolo, realmente era muy bonito –Me gustas mucho…- sonrió observando el modo en el que se dibujaba su abdomen y cómo sus pezones resaltaban en la palidez de su pecho y los tocó apenas rozándolos, sentándose un poco para poder lamerlos.

Nagare gimiendo con suavidad y acariciando su nuca. – Gracias.... se nota... que sabes lo que haces....

-Siempre me gustó jugar a los médicos…- sonrió levemente, jugando con él y apretando sus nalgas de nuevo, acercándolo mas a su cuerpo y sintiendo su sexo contra el suyo. Lo miró a los ojos apartándose un poco el cabello para verlo bien -¿Qué es lo que más te gusta?... en el sexo… claro…- sonrió esperando.

Nagare suspiró, pensando en aquella manera salvaje y apasionada que tenía Gouka de sujetarlo, y sonriendo un poco, contestando luego. – Me gusta que mi amante me tome como si no existiese nada más en el mundo. Sentirme deseado, y me gusta que el momento de la penetración sea una sorpresa...

El pelirrojo se rió suavemente sin poder evitar pensar en su hermano con esa descripción, en cómo le gustaba al moreno jugar duro –Como si no existiese nada más en el mundo ¿eh?... ¿Quién te ha hecho sentir así?... Lo amabas… por eso te sentías así… no creo que pueda darte eso hoy… tal vez dentro de un tiempo…

-Oh... – el chico lo miró, desconcentrado, y sonriendo luego, colocándole un dedo sobre los labios. – Shh...... esas cosas no se dicen.

Jin se rió y entreabrió los labios mordiéndole el dedo con suavidad aún así sin soltárselo, succionándoselo entonces y dejándolo apartarlo de entre sus labios –Búscame, Nagare…

-Pero si estás aquí.... – susurró, acercándose y besándole los labios, con suavidad, cada vez más profundamente, cerrando los ojos, abriendo más las piernas sobre el pelirrojo y acariciando su pecho, susurrando sobre sus labios luego. – También me gusta esto....

-Eso espero… o te habrás equivocado de hermano…- sonrió levemente, observándolo y acariciándole el cabello. En realidad no quería reconocer que lo que sucedía era que no se sentía completamente bien, pero haber llevado a un gigoló sólo para dormir con él… y haber rechazado sus invitaciones a sexo dos veces ya era demasiado para su orgullo masculino.

Se volteó sobre él, concentrándose en el sexo, era lo que mejor se le daba además de ser lo que era. Lo besó profundamente sujetando su mano y haciéndole acariciar sus pectorales, bajando la propia después para desnudarse y apretarse contra su sexo, el chico respondiendo de igual manera, sin dejar de besarlo, bajando por su cuello luego hasta lamer sus pectorales y mirándolo desde allí, para susurrar.

- Estoy exactamente con quien quiero estar ahora...

Jin sonrió levemente, observando cómo la lengua del chico se deslizaba sobre las olas y las escamas anaranjadas sobre su pecho y bajó las manos a sus nalgas empujando los dedos en su interior, jadeando con suavidad y cerrando los ojos mientras besaba su cuello, mordiéndolo levemente y succionando su piel, sus dedos buscando dentro de su cuerpo y moviéndose cada vez de forma más profunda.

- Ah... – Nagare gimió sintiendo la presencia en su interior, y apretando un poco las nalgas, moviéndose con suavidad, aunque continuaba lamiendo con avidez. Lo cierto es que sí se sentía deseado, de una manera muy distinta a la que tenía Gouka, claro.

-Trae esto para aquí…- sonrió levemente, pasando la mano por su sexo y apretándolo un poco, notando su forma y el calor bajo la piel suave. Se acostó más cerca de la almohada –Apoya las manos aquí…- le señaló la parte de arriba del reposa cabezas.

El chico se alzó un poco, apoyando las manos en donde le pedía y observándolo. – Estoy excitado.... – le comentó, aunque era obvio, sonriendo. No le pasaba tan fácilmente con todos los clientes. Claro que no a todos les importaba aquello.

-Te ves excitado…- sonrió observándolo desde abajo y deslizando la lengua por el interior de sus piernas, subiendo por estas y mordiendo un poco sus nalgas antes de lamer su ano, haciéndolo sentarse un poco sobre su rostro, notando sus testículos sobre su rostro. Alzó la cara poco a poco, lamiéndolos y tirando de ellos al succionarlos. Empujando su sexo dentro de su boca de pronto y lamiendo después la punta de este, deslizando la lengua a su alrededor, sabía muy bien, lo succionó de nuevo y comenzó a mover sus nalgas para que penetrase su boca, observando su expresión y empujando dos dedos dentro de él.

-Jin...san.... – gimió el chico, apretando las manos al reposa cabezas, estremeciéndose al sentir su lengua y sus dedos, bajando la cabeza entre sus brazos, observando cómo lo succionaba.

El pelirrojo lo miró a los ojos. No esperaba excitarse tanto, pero su sexo estaba como un hierro contra una de sus piernas. Se pasó la mano por encima, succionando el sexo del chico más fuerte y alzándose entre el reposa cabezas y él, besándolo profundamente y alzándolo en brazos antes de penetrarlo –Ahg Nagare…- sujetó sus nalgas apretando un poco el ceño y mirándolo a los ojos mientras lo movía sobre él, no pesaba nada, era increíblemente maravilloso de manejar sobre él. Como si hubiera nacido para el sexo.

-Jin-san.... – jadeó, sonriendo y besándolo apasionadamente, su sexo pulsante entre ambos cuerpos, mientras el pelirrojo lo embestía de aquella manera. Se sentía un poco descontrolado, sin poder evitarlo. No creía poder excitarse así con alguien que no fuera Gouka. – Más.... profundo... – jadeó de nuevo, con suavidad.

-Sí…señor…- sonrió levemente a pesar de que estaba jadeando con fuerza y sujetó sus brazos mejor a su cuello para poder mantener su peso, sujetándole las piernas tan solo –Oh!…- no pudo contener un gemido al notar cómo las nalgas del chico golpeaban contra su pelvis, notando cómo su sexo entraba por completo en él. Movió las caderas con más fuerza, sintiendo el balancear del cuerpo del chico que comprimía su sexo y lo dejaba salir rítmicamente –Eres muy bueno, Nagare...- jadeó, sintiendo que hacía siglos que no deseaba tanto correrse en alguien.

-No puedo ser malo... con alguien como tú.... – sonrió, respirando agitado, sintiendo un escalofrío, y moviéndose contra él a su vez. Podía sentir su deseo, podía sentirlo en cada movimiento, cada mirada, y eso lo hacía desearlo a él también. Ya no estaba pensando en nada más que en sus cuerpos.

Jin lo sujetó por la cintura y bajo las nalgas apretándolo contra él, moviéndolo contra su cuerpo y observando cómo su sexo se apretaba entre ambos. Se mordió el labio inferior aguantándose cuanto podía y besándolo después, moviéndose de forma más urgente y separando más sus propias piernas. Olió su cuello intensamente y lo miró a los ojos de nuevo, jadeando y frunciendo el ceño demasiado próximo al orgasmo ya. Golpeándolo un poco contra él al embestirlo para provocar su orgasmo, su sexo se sentía impresionante contra sus abdominales.

-Ah.....ah.... – el chico gimiendo, y apretando los párpados, tensando la mano contra su cuello y la otra contra su pecho, besándolo, y preguntando luego, jadeante sobre sus labios. – Jin-san... ¿puedo... correrme ahora....? Puedo seguir.... – le aseguró, aunque le costaría trabajo por la manera de pulsar de su sexo.

-Córrete… quiero sentir cómo lo haces…- lo abrazó más contra él, apretándolo cuanto era posible. El tacto de sus labios en su pecho le hacía estremecerse y cerró los ojos echando un poco la cabeza hacia atrás y apretando los dientes al sentir que no podía aguantarse, derramándose en su interior y moviéndolo con más fuerza sin despegarlo de su cuerpo por nada, el chico corriéndose poco después, gimiendo ruidosamente, a pesar de que lo acallaba el pecho del pelirrojo, lamiendo su piel como si aquello lo ayudase y finalmente jadeando contra él.

Jin sonrió levemente, rozando su rostro contra el del chico y besándolo con suavidad, buscando sus labios mientras aún se movía en su cuerpo de forma mucho más suave. Se sentó en la cama con el chico sobre él, aligerando el abrazo y besando sus labios varias veces más.

Nagare le revolvió el cabello, sonriendo y deslizando su dedo luego por el puente de su nariz. – Te ves feliz....

-Me has hecho sentirme muy bien…- lo besó con suavidad de nuevo, acariciándole un poco el cabello y recostándose con él. Abrazándolo contra su cuerpo -¿Tienes hambre?...- recordó preguntarle de pronto.

-Sí..... – se rió, sin creer que se hubiera acordado. – Me alegra haberte convencido finalmente, no hay mejor remedio....

-Espera… pediré que traigan algo…- cogió los pantalones y se los puso apenas abrochándoselos mientras salía afuera del cuarto e iba hasta donde aún se escuchaba hablar con los chicos a la mujer que preparaba las comidas. Se rió por las tonterías que le decían algunos de los chicos y esperó mientras la mujer le servía en una bandeja de lo que restaba de haber preparado la cena.

Nagare se acostó boca abajo en la cama, moviendo las piernas y finalmente levantándose para cubrirse a medias con el kimono. Aquello estaba mal, estaba perdiendo de vista su objetivo y no podía hacer eso, pero le era tan fácil relajarse en su compañía.

-Espero que esto te guste…- el pelirrojo le llevó la bandeja cerrando la puerta con una mano y apoyándosela en la mesilla, lo sujetó por la cintura abrazándolo y besándolo de nuevo -¿Quieres un yukata?

-Si tienes uno, sí..... no puedo dormir así – sonrió, probando la comida, y asintiendo. Es delicioso, ¿comes así todos los días? Terminaré mudándome contigo.

-¿Quieres?- sonrió abriendo un armario –Quédate conmigo…- buscó distraídamente entre la ropa buscando algo de hace tiempo y extendiéndolo en la cama para él, sentándose después a su lado.

El chico pasó una mano por la tela suave del yukata, se veía que era de buena calidad. - ¿De veras? ¿Quieres que me quede aquí? Pero.... ¿no es algo descuidado de tu parte?

-¿Por qué?- lo miró a los ojos esperando a que le explicase -¿Vas a matarme?- se rió y le pasó un dedo por el brazo –En cualquier caso no podrías salir vivo de aquí… no te serviría de mucho…

Nagare se rió, ocultando su nerviosismo y negando con la cabeza. – Ya has visto lo que hago mejor, y seré muy bueno, pero no llega a provocar muertes....

-Pero no podrás seguir trabajando si te quedas conmigo… porque al final… me harías daño…- lo miró fijamente, pensando en lo que había dicho antes. A él le parecía que estaba enamorado de alguien, aunque eso tampoco le impedía tratar de conseguirlo él –Y tendrás que ir protegido… tal vez no te guste quedarte conmigo… no muchas personas pueden aguantar esto… mi madre lo odiaba…

-No lo sé, nadie me ha protegido antes... – lo miró sonriendo y pensando en Gouka. Era eso lo que quería, suponía que encontrarían la manera de verse. – Debió ser extraño crecer en un mundo así....

-Tal vez… porque siempre fui muy débil de salud… Cuando yo nací mi madre murió… y por culpa de mi nacimiento… algo complicado… no era como los demás… de todos modos…- se sirvió otra copa y se sentó con él de nuevo –Tenía otras cualidades y además mi hermano siempre estaba ahí para protegerme… - bebió un trago mirando a otro lado pensativo.

Nagare dejó de comer observándolo, preguntándose qué habría sucedido finalmente. No podía imaginarse a Gouka protegiéndolo. – Quieres mucho a tu hermano, ¿no es así?

-Sí…- sonrió levemente y alzó una ceja observándolo –Sé que parece insoportable… bueno… es un poco insoportable- se rió apartándose el cabello del rostro –pero las cosas no han sido fáciles para él… tener que protegerme todo el tiempo… Sé que yo le hacía pasar vergüenza y después mi padre me nombró a mí su sucesor… y él no lo comprende… aunque yo también creo que mi padre tomo la decisión correcta…

- ¿No es eso un poco vanidoso? No, debes estar seguro de ti mismo para ser el líder... – sonrió, poniéndose de pie, y quitándose el kimono, finalmente colocándose el yukata ya que lo había olvidado por completo con aquella conversación. – ¿Puedo saber por qué?

-Porque mi hermano es muy impulsivo y muy temerario… los tiempos han cambiado, no puedes ir por el mundo rompiendo cabezas y liándote a tiros a la mínima… pones en peligro a los chicos y a ti mismo… ¿has visto la cicatriz que tiene en la cara?...- se rió con suavidad, observándolo -¿Quieres saber cómo se la hizo?

Nagare asintió, sentándose de nuevo, atento. Gouka no solía contarle demasiado de sí mismo, si no tenía que ver con su hermano...

-Bueno…- el pelirrojo sonrió levemente –Él estaba discutiendo con mi padre como siempre… se parecían demasiado y siempre estaban igual… le habían pegado por defenderme… de nuevo… y él se quejó con mi padre de que yo no servía para nada. Mi padre le golpeó y le dijo que no dijera nunca algo así de su familia… - sonrió levemente recordando –Se cabreó más, claro… y le dijo que lo iba a matar…- se rió abiertamente –Mi padre lo miró muy serio y le dijo que no podía matar a nadie, con esa cara que tenía, que para ser un hombre tenía que haber sentido dolor de verdad... lo dijo sólo para que se callase… pero él se cortó la cara…- miró los ojos de Nagare y sonrió levemente –Se la cortó sin más…

-Oh – Nagare parpadeó observándolo, siempre había pensado que sería de alguna pelea o algo así. Pero aquella historia... definitivamente sonaba a Gouka. Sonrió, meneando la cabeza. – Tú y tu hermano.... tienen unas personalidades muy interesantes.

-Sí… supongo que sí…- se rió apoyando las manos en el borde de la cama –Ese día yo creí que mi hermano era muy cool en realidad… luego siempre miraba su cicatriz y pensaba que yo debía tener una para ser un hombre…- se rió quitándose el pantalón de nuevo y poniéndose un yukata también –Gracias a Dios jamás me atreví…

-Está bien, no creo que seas el tipo de hombre que deba llevar una cicatriz. – le sonrió, colocándose un mechón de cabello detrás de la oreja. – De todos modos, cada cual lleva sus propias experiencias.

-Era pequeño cuando creía que se veía cool… luego me di cuenta de que se veía mal…- sonrió abriendo la cama y recostándose en ella –Aunque sigo creyendo que a él se le ve cool… supongo que jamás he dejado de verlo como su hermano menor… - la sonrisa se borró de sus labios mientras se apoyaba en un codo.

Eso no tiene nada de malo. Es tierno- se rió, mirándolo a los ojos. – Aún si no tienen las mismas ideas, debe ser agradable tener alguien en quien apoyarse.

-Supongo que sí… aunque él no me soporta…- se apoyó en la almohada y tiró de su muñeca con suavidad –Ven conmigo…

El chico se dejó llevar, pensando que tenía razón, pero era una lástima. Desgraciadamente le empezaba a agradar Jin. – Tal vez sólo quiere que lo reconozcas. Debe ser extraño, siendo el hermano mayor.... Siempre creí que los yakuza eran elegidos por edad.

-Sí... pero como ya te digo… mi hermano no es una persona adecuada para hacer eso solo, tampoco se deja aconsejar… y siempre hace lo contrario a lo que piensa… no puedes dirigir a un montón de hombres así… Las vidas de tu familia no pueden depender de alguien tan volátil… - lo atrajo hacia él, abrazándolo y observando su rostro –No importa… yo voy a ayudarlo…

Nagare sonrió, deseándole lo mejor, aunque ahora de veras se había metido en un lío. Se suponía que debía matarlo, no quería traicionar a Gouka, a él menos que a nadie. No tenía idea de qué hacer, al menos aún tenía tiempo. – Seguro que eso le alegraría... - murmuró no muy seguro.

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