Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 22- The Eye of the Hurricane
- Toma.... – el rubio lo llamó, acercándose y besándolo profundamente.
Prácticamente no se habían visto en esas dos semanas desde que muriese
la prometida de Jin. Al menos a Yûgure no le alcanzaba con el funeral
y mucho menos por cómo habían estado los ánimos.
-Yûgure…- el moreno lo sujetó por la espalda, besándolo y cerrando
los ojos. Había deseado verlo más que respirar pero lamentablemente
con el estado de Miyamoto e Ishin acompañándolo, él había tenido
que ocuparse de casi todo –Necesitaba verte…
- Y yo a ti, te he extrañado tanto... – lo abrazó con fuerza, mirándolo
a los ojos luego. – Todo ha sido un desastre en casa... El Oyabun
está destrozado....
-También Miyamoto… he estado encargándome de todo en este tiempo…
y no he visto a Gouka-san en el entierro… ¿ha sucedido algo? No
me digas que… - lo miró a los ojos preguntándose si había sido él,
si tuviera decir que no lo había pensado mentiría.
- No, no he visto a Gouka-san desde ese día. Él y el Oyabun pelearon,
lo acusó de haberla matado y se liaron a golpes.... – negó tristemente
con la cabeza. – Estoy preocupado, la verdad.
-¿Y crees que ha sido él?… no puedo decir que no me lo haya planteado
la verdad…- negó con la cabeza y lo sujetó a horcajadas, llevándolo
con él y sentándose con él en sus piernas –Y tampoco puedo decir
que no me sienta aliviado de la muerte de Saeka… ahora ya no habrá
boda y el Oyabun no correrá peligro… tampoco tendré que soportar
más la presión que ejercía sobre mí… Me siento… aliviado… aunque
no puedo evitar que me duela el dolor de Miyamoto… no puedo…
- Lo sé.... tiene que ser difícil, pero yo también me alegro en
cierto modo. Creo que una vez pasada la tristeza, las cosas mejorarán,
para ambos. – sonrió levemente, acariciando su cabello. – Creo que
el Oyabun haría mejor consiguiendo una chica de nuestra familia,
no necesita de esas estrategias para lograr el poder.
-Sí… eso creo yo… - el moreno suspiró sonriendo levemente y atrayéndolo
por las nalgas hacia él –Mira… no tengo ganas de hablar de nadie
que no seamos nosotros… nuestro último día fue horrible y no te
veo hasta dos semanas después… sólo nos hemos visto unas pocas veces
desde hace siete años… - lo besó profundamente, cerrando los ojos
para sentirlo mejor y acariciando su lengua con la suya, succionándola
un poco –Me debías algo…
- Cierto... debiste escribir una carta.... – se rió, prefiriendo
cambiar de tema también. Sólo quería estar con Toma. Lo besó ahora
él, acariciando su nuca y bajando su otra mano por su pecho lentamente.
-No hay nada que decir…- jadeó sonriendo de medio lado y besándolo
de nuevo mientras le abría la camisa y olía su cuello –Hum… - bajó
las manos por sus nalgas, colándolas por dentro de su pantalón y
apretándolas –Sólo que todos están tristes y cabreados… nada más…
y que yo estoy caliente…
- Baka.... eso no se dice. Y no necesitas decirlo, puedo sentirlo....
– se rió con suavidad, acariciando su sexo por encima del pantalón.
-Hum… yo sí que lo siento ahora…- le abrió el pantalón y sujetó
su sexo, acariciándolo con suavidad, estaba muy caliente e inflamado.
Lo besó de nuevo, de forma más profunda, tocando de nuevo sus nalgas
con la otra mano y deslizando los dedos entre ellas para rozar su
entrada, empujándolos sólo un poco, por jugar, profundamente luego
y moviéndolo incluso, pegándolo más a él –El día que estemos en
una cama… te la voy a meter de todos los modos posibles…
- No nos vuelven a ver por otros siete años.... – se rió, estremeciéndose
y jadeando un poco, arqueando la espalda, antes de desabrocharle
la camisa para poder lamer su pecho. Su sexo pulsando contra su
mano. Se sentía, vergonzosamente, un tanto desesperado pero llevaban
mucho tiempo sin tocarse así.
-Hum… suena muy bien…- le sujetó la cabeza contra su pecho bajando
un poco la suya y besándole el cabello, arrastrando los labios contra
aquellos mechones dorados, revueltos -¿Sabes que me encanta tu cabello?
Temía que lo llevases más corto al salir…- se rió jadeante, alzandole
las nalgas para que se arrodillase a horcajadas sobre él, besándolo
mientras le quitaba los pantalones sin sacar los dedos de dentro
de su cuerpo por nada. Se sentía demasiado caliente, demasiado bien
para dejarlo.
Yûgure se rió con la respiración entrecortada, revolviendo el suyo.
– Yo... temí que te cortases el tuyo.... pero no vas a dejar de
usar esa bandana......... – bromeó, lamiéndole el lóbulo de la oreja
luego y moviéndose sobre él, apretando sus dedos dentro de sí. Podía
sentirlos moverse, volviéndolo loco.
-No… sin ella no soy yo…- sonrió un poco porque su lengua además
de darle placer, le provocaba cosquillas y le sujetó la nuca con
la mano para besarlo, agarrando sus nalgas y guiándolo hacia su
sexo –Ahh…..Yûgure- le lamió los labios frunciendo un poco el ceño
por el placer y bajándole un poco más la camisa por los hombros,
finalmente quitándosela y tirándola a un lado antes de rodear su
espalda para pegarlo a él lo máximo posible, el chico besándolo
de nuevo y gimiendo en sus labios, los ojos entrecerrados por el
placer.
Rompió el beso abrazándose a él, y apretando su sexo entre ambos,
susurrando en su oído. – “Te amo, Toma.....”
-Y yo a ti Yûgure… más que a nada…- lo movió sobre él con fuerza,
sintiendo cómo sus dedos se hundían en sus nalgas, apretándolas
más
Se giró sobre él, dejándolo en el suelo, necesitaba moverse en
su cuerpo. Le besó el pecho, lamiéndolo y sujetando sus piernas
mientras se empujaba de nuevo dentro de él, echándose hacia atrás
y arrodillándose para poder verlo bien -¿Alguno fue mejor que yo?...
- Ah.... ni cerca.... es... ciertoh..... – jadeó, mirándolo y estremeciéndose
de nuevo, bajando la mano para sujetar su propio sexo, acariciándolo
un poco, sin querer ni recordar aquellas veces en las que lo había
imaginado al estar teniendo sexo con otro.
-Te creo… no se me hace tan difícil…- se rió aunque le costaba
bastante pensar en algo que no fuese el chico bajo él, su sexo ahora
acariciado por aquella mano tan pálida. Se pasó la lengua por el
labio inferior, saliendo de su cuerpo para agacharse entre sus piernas
y lamerlo, deslizando la lengua por sus dedos y por su sexo, succionándolo
después y empujándolo con su lengua dentro de la boca, deslizándola
por la punta de su sexo y de nuevo recorriéndolo por completo.
- Dios, Tomahhhhhh! – gimió el chico, llevándose una mano a la
cabeza, y sonriendo. – Te extrañé...... – se alzó un poco sobre
sus brazos para observarlo, su pecho subiendo y bajando, jadeante.
- Y yo a ti, cielo…- subió los besos por su abdomen, sintiendo
sus músculos marcados con suavidad y deslizó la lengua por sus pezones
mientras su sexo buscaba de nuevo penetrarlo, empujando las caderas,
arrastrándose contra una de sus nalgas y empujándose por fin dentro
de él otra vez. Tembló levemente, jadeando contra su piel y besándole
el cuello mientras se movía contra su cuerpo, el olor de su piel
le hacía dejar de pensar por completo. Cerró los ojos bajando una
mano entre ambos y sujetando su sexo con fuerza, mirándolo después
y rozando los labios con los suyos -¿Te gusta?....- sonrió levemente
y le mordió el labio inferior con suavidad.
- Noh.... me encanta... ahhhh... – se rió, estremeciéndose y besándolo
apasionadamente, subiendo más una de sus piernas, para poder apretarse
mejor contra su mano y su cuerpo entero, una de sus manos aferrándose
a su espalda, mientras el chico daba rienda suelta a sus gemidos.
Toma sonrió al escuchar su risa, a pesar de estar besándolo, luchando
con su lengua para poder succionar sus labios y finalmente empujándose
él mismo en su boca, lamiéndosela y sujetándola entre los dientes
para succionarla, moviéndose con más urgencia dentro de él y cerrando
los ojos otra vez, frunciendo el ceño de nuevo por cómo se sentía.
Yûgure le lamió el labio superior al liberarla, como en un juego
aún mientras jadeaba y se movía contra el chico, sintiéndolo llenarlo
completamente, su sexo pulsando con más urgencia. Volvió a besarlo
de aquella manera, sintiendo que no podía más, derramándose entre
ambos mientras su voz se alzaba incluso dentro de aquellos labios
que había soñado con volver a besar tantas veces antes. Ahora no
podía detenerse.
El moreno jadeó a pesar de seguir besándolo, gimiendo contra sus
labios y dejándose ir dentro de él, aguantándose el alzar la voz
y finalmente llamándolo –Yûgure…- sonrió levemente, jugando con
la mano sobre su sexo empapado, pringando sus testículos con el
semen y jugando con ellos mientras se dejaba caer un poco sobre
él, tirándose a un lado para que no se clavase el suelo -¿Cómo guardas
tanto aquí dentro?- se metió con él refiriéndose a la cantidad de
semen que había sobre ellos –Si fueras hetero… serías primera línea…
- se rió sintiéndose feliz después de tantos días.
El chico acompañándolo en su risa, aún jadeante, y dándole una
palmada en un hombro. – Baka... si fuera hetero..... seguro me conviertes......
-Al menos no dejaría de intentarlo… - se rió sujetándole una nalga
y subiéndolo sobre su cuerpo –A veces pienso en algo… en lo felices
que somos cuando estamos juntos a pesar de todo… de estar separados…
de vernos sólo de pascuas en viernes… de clavarnos piedras cuando
follamos… - se levantó un poco frunciendo el ceño y pasando la mano
por el suelo apartando algo que se le clavaba en la espalda y riéndose
levemente –Cuando estemos juntos de verdad… no sé… pienso que algo
lo impedirá…
- No digas eso – el rubio se levantó también para mirarlo más de
cerca, sus ojos nublados por la preocupación ahora. – Nada nos impedirá
estar juntos, no lo permitiría.
-Ojalá… no sé… siempre pienso que esta película acaba mal… - lo
miró serio y le pasó una mano por el pelo –No me hagas caso… sólo
es ansiedad…
- Claro que te hago caso. Eres lo más importante para mí. Me traicionaría
a mí mismo por ti, ¿no lo sabes? – lo miró a los ojos, y sonrió
un poco después. – No te pongas así, ya hemos pasado por bastante
¿no crees?
-Sí… lo sé…- sonrió levemente y lo miró a los ojos –Es sólo que
quiero estar contigo… y la prejubilación… no… creo que eso no se
lo dan a los yakuza… ¿verdad?- se rió entrecerrando los ojos –Estoy
cansado… cada vez más…
- Es por la situación, pero las cosas mejorarán. Y vendrás con
nosotros de nuevo, lo sé. No tiene sentido que te quedes allí para
siempre........ – frunció un poco el ceño, acariciando su cabello
con suavidad.
-No… de eso nada… antes lo dejo todo… y me voy… - lo miró a los
ojos fijamente –Ya no puedo más…- se encogió un poco de hombros
–No voy a volverme loco por los planes de Jin ni por los de nadie…
- No seas así.... hablaré con el Oyabun. No es irrazonable, ¿sabes?
– le acarició la mejilla, no podía dejar de tocarlo. – Toma....
aún confías en él, ¿no es así?
-No… sólo confío en ti… - lo miró, hablándole sincero, no podía
ser de otro modo con él. –Lo quiero pero… también quiero a Miyamoto-san…
él ha sido mi Oyabun… Jin… sí… se supone que lo es… alguna vez he
recibido sus órdenes directas pero normalmente has sido tú quien
me las traía…
- Supongo.... que puedo entender que te sientas así. – bajó la
mirada suspirando. Parecería estúpido, pero era como si empezase
a separar su familia. – Para ser honesto, me molesta un poco, que
quieras tanto a Miyamoto....
- ¿Y qué quieres que haga? Él me ha protegido hasta ahora… me trata
bien, es mi amigo además de mi jefe, me habla… nos reímos juntos,
hablamos de casi todo… incluso me ofreció a su hermana… No podéis
imaginaros lo que es pasar tantos años al lado de tu enemigo… al
final olvidas quien eres…
- Eres Toma, y eres mío.... –le sonrió, acariciándolo, y abrazándose
contra él. – Pero no nos traicionarías, ¿verdad? Si se diera el
caso...
-No…- negó con la cabeza y lo miró a los ojos fijamente –Y si fuera
a hacerlo no te lo confesaría ¿no crees? Si hay algo en lo que soy
bueno es en engañar y en traicionar a la gente… por desgracia… ese
es mi fuerte… pero soy tuyo… y eso es lo único de lo que no me he
cansado… cada día quiero más de ti…
- Pero aún no ha llegado el día en el que puedas mentirme a mí....
– le sonrió, besándolo y plenamente confiado. – Pase lo que pase,
nosotros seguiremos juntos, Toma. Más vale que lo sepas.
-Lo sé… o ya me hubiera pegado un tiro…- se rió con suavidad aunque
lo decía muy en serio. Le pasó las manos por la espalda pegándolo
a su pecho de nuevo y abrazándolo con fuerza, apretándolo contra
él y oliendo su cabello, hundiendo la nariz entre los mechones revueltos
y cerrando los ojos –Quiero dormir a tu lado…
- Yo también, despertar contigo, sentirte junto a mi cuerpo....
– sonrió, también cerrando los ojos e imaginando.
-En toda mi vida… sólo dormí una vez con alguien… y sinceramente…
no creo que quieras que te recuerde quien…- se rió un poco pensando
en Saeka, había estado pesada con que la abrazase todo el tiempo
y cuando había conseguido que se durmiera y voltearse, lo había
abrazado por la espalda como si fuera un pegote.
- No quiero ni pensar en eso. – hizo un gesto de asco con la boca,
besándolo luego y besando sus hombros, su pecho, como si quisiera
quitar su rastro de su cuerpo.
Toma se rió –Eh… haces cosquillas… y ya me duché desde eso…- se
burló un poco, jugando con él y observando cómo lo besaba, sonriendo
diferente ahora y acariciándole la nuca, bajando por el pez plateado
en su espalda, las flores rojas y azules… -Baka… pronto te abrazaré
hasta que te duermas… de un modo u otro… me iré de allí… volveré
con Nakazato-san a exigirle la protección que me debe…
- Yo también... hablaré con él por ti. Creo que has servido lo
suficiente, yo creo... que deberías recibir una medalla – se rió,
besándole el cuello de nuevo, de todas maneras. No tenía ningunos
deseos de regresar.
-No te dan medallas cuando eres yakuza… prefiero que me paguen
en metálico… - se rió y deslizó los dedos por su cabello, apretándolo
un poco y revolviéndolo –Al menos sí me paga mucho… - se rió y suspiró
mirando al cielo y quedándose un poco más serio. Habían pasado mucho
tiempo juntos, decir que se había hecho tarde se quedaba corto –Me
tengo que ir… se acabó el sueño por hoy...
- Sí, yo también debería regresar.... – suspiró el rubio con cara
de pesadez, abrazándose contra él, sólo por robarle unos segundos.
– Ya te daré tu medalla yo, y te gustará... – bromeó, aligerando
la situación.
-Lo sé…- sonrió levemente, conociéndolo demasiado bien como para
no notar lo que hacía, sacando un cigarro y prendiéndolo en sus
labios para distraer su tristeza en eso, dándole una calada profunda
mientras se abrochaba los pantalones, buscando algo que pudiera
hacerle sonreír -¿Sabes que a veces no me ducho después de hacer
el amor tú y yo? Para dormir y sentir tu olor aún…- le besó la nuca
desde atrás, abrochándole la camisa –Dejo las sábanas grises de
rebozarnos por el suelo…
Yûgure sonrió sinceramente, enrojeciendo y dándole con su camisa,
antes de ponérsela. – Te dará comezón, dúchate.... – se rió, poniéndose
de pie y abrazándolo. – Así no voy a dejar que te vistas.
-No… me ducharé por la mañana…- se rió, abrochándose tres botones
de la camisa por abajo y besándolo de nuevo mientras lo hacía -Me
voy, rubio… te quiero…- lo besó de nuevo, aún sonriendo, pensando
que parecería que en lugar de haber cobrado en metálico lo había
hecho en especies.
- Te amo, moreno... – se rió, terminando de subirse los pantalones
y observándolo. – Hasta luego....
-Te llamo…- le guiñó un ojo en la puerta de la escalera, cerrándola
a su espalda sin poder evitar pensar que ni siquiera podían verlos
juntos por la calle.

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