Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 21- Suspicion
Todos permanecían en silencio absoluto. No era para menos con la
cara que tenía Jin, con las piernas cruzadas, sentado en un cojín
sobre el suelo y la pistola delante de él. Había estado preguntándoles
uno por uno a los hombres, sabía que ninguno de ellos se hubiera
atrevido a desobedecerle, pero esperaba que pudiesen tener el valor
de confesar las órdenes de uno de sus superiores. Los únicos que
quedaban allí en ese momento.
-¿Nada?- preguntó con una voz que se notaba llena de rencor y dolor
-¿Nadie me va a decir nada? Es cierto que he dicho a Miyamoto que
alguien de su familia podría haberla matado por traidora… pero sinceramente…-
se levantó observándolos uno a uno y jugando con la pistola en la
mano –No me lo creo… creo que el responsable es de MI familia… y
es una vergüenza! Una humillación! Y sobre todo… una traición!
Yûgure bajó el rostro, sintiéndose fatal. Pasase lo que pasase,
seguía pensando en aquella como su verdadera familia, sabía lo que
estaba sufriendo el Oyabun y no soportaba verlo así. Pero también
sabía que no razonaba en esos momentos, era lo normal.
-Que alguien diga algo ya! Maldita sea!
Gouka chasqueó los labios un tanto harto de estar allí de pie,
aguantando gritos que no tenían nada que ver con él. Le daba pena
su hermano pero la verdad es que esa tía le traía sin cuidado, era
una Miyamoto, estaba mejor muerta. Jin se giró hacia él y lo miró
a los ojos -¿Has sido tú?
-¿Qué?!- el moreno lo miró a los ojos también inmediatamente cambiando
de actitud y frunciendo el ceño -¿En que te basas para decir eso?!
-Tú la odiabas! Y me odias a mí! ¿Has sido tú?!- lo sujetó por
la camisa zarandeándolo un poco y el moreno lo apartó de él empujándolo.
-¿Quieres matarme?! ¿Estás buscando tu excusa perfecta?! Mátame!
El pelirrojo lo sujetó por la camisa de nuevo y le pegó una bofetada,
recibiendo inmediatamente un puñetazo, ambos enzarzándose y el moreno
subiéndose sobre él para pegarle sin parar.
-Tú no puedes ganarme! No me toques!
Dos de los otros hombres lo sujetaron entre ambos tirando de él
hacia atrás a pesar de que se revolvía, Yûgure colocándose en el
medio, y recibiendo accidentalmente uno de sus puñetazos, sin que
aquello le preocupase. Los recibiría todos de buena gana con tal
de detener aquello.
- Deténganse, por favor! Oyabun..... sé que está lastimado, pero
su hermano no le odia y no haría algo como lastimarlo así. Y Nakazato-san....
sabe que el Oyabun está pasando por un momento muy duro. No está
usando esto para deshacerse de usted. Por favor, comprenda....
El pelirrojo sujetó el arma apuntando a su hermano y apartando
al rubio con un brazo –Dime que tú no has sido!- era la primera
vez que le temblaban las manos al apuntar un arma,, ni siquiera
la primera vez que había matado a alguien le habían temblado.
Gouka lo miró incrédulo, soltándose a la fuera de los que lo sujetaban
–Que te jodan… mátame… mátame si tienes cojones para cargarte a
la persona que siempre ha cuidado de ti… hazlo!- le gritó poniéndose
delante de él. Jin apretando un poco el gatillo sin ser capaz de
dispararle.
El moreno le dio la espalda y salió de la habitación para calzarse
e irse –No tienes mujer y ahora tampoco tienes hermano…
- Nakazato-san.... – murmuró el rubio, como siempre, deseando ir
tras él y como siempre, o mejor dicho, más que nunca, no pudiendo
dejar a Jin solo. No en esos momentos. – Eso no es cierto.... –
murmuró, atreviéndose a colocar una mano sobre la de su líder a
pesar de que aún sostenía el arma.
Jin bajó el arma poco a poco, volteándose y tapándose los ojos
con una mano, refugiándose en el rubio, llorando sin poder evitarlo.
Ni siquiera había pensado que la amaba tanto, se había sentido muy
seguro de que podría traicionarla incluso –Me voy… a mi cuarto-
le dio el arma separándose de él.
Yûgure asintió, apretando el arma en su mano, y manteniendo la
voz lo más calmada que podía. – No se preocupe por nada Oyabun,
yo me encargaré de todo.... – le aseguró, refiriéndose por supuesto,
a los cobros y a todo aquello para lo que ninguno de los dos hermanos
tendría la mente ahora. Aunque lo que más deseaba era saber cómo
estaba Toma.
-Gracias… Yûgure…- murmuró en bajo encerrándose en su cuarto, seguro
de que no saldría pronto.

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