.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Yakuza Fanfic Yaoi

Capítulo 17- Loyalty

- Toma, quiero hablar contigo en privado. – lo llamó Seishi, lamentando en parte no poder seguir con Ishin un poco más, pero esto era importante. Echó a caminar seguro de que el chico lo seguía.

-Puedo imaginarme el motivo Oyabun- murmuró observándolo y pasándose la mano por la mandíbula.

Seishi se giró, mirándolo a los ojos. – Entonces puedes imaginarte cuales son mis preocupaciones. Pero en primer lugar, creí haberte dicho que no lo hicieras, Toma.

- Sí, lo sé y me disculpo, pero tampoco podía desobedecer los deseos de Saeka-san…- se inclinó ante él, tratando de disculparse si eso era posible sin tener que llegar a límites indeseados –Preferiría saber lo que le preocupa antes de hacer presunciones erróneas.

- Eso no es una verdadera excusa. Si te doy una orden debes cumplirla – contestó serio, aunque sentía que estaba siendo demasiado severo con él, más luego de lo que había hecho. Suspiró, suavizando la voz. – Pero también sé que es difícil negarle algo a Saeka. Toma, lo que me preocupa es cuales son tus intenciones respecto a ella. Dime la verdad. ¿Qué sientes por Saeka?

Toma lo miró a los ojos y bajó la vista un poco, permaneciendo en silencio absoluto por unos segundos que le parecieron eternos. No era capaz de decir que amaba a alguien que no era Yûgure. Antes, prefería afrontar el castigo –Correspondo a sus sentimientos…- lo miró a los ojos de nuevo esperando a ver solucionado con aquella respuesta aunque sentía el sudor bañándole la piel.

- Sí, no creí que fueras capaz de jugar con sus sentimientos. – suspiró de nuevo, colocando una mano sobre su hombro y sonriendo un poco. – Sigo sin estar muy feliz de que hayas hecho eso con mi hermana y a mis espaldas. Pero trataré de olvidarlo. Especialmente porque se trata de ti.

-Gracias, Oyabun… ¿podemos hablar?- lo observó pensando muy bien lo que iba a decir, pero necesitaba saber que pasaba allí –Esta mañana su hermana ha vuelto a verme… qué debería hacer entonces ¿rechazarla?

- ¿Eso es lo que quieres hacer, Toma? – lo miró a los ojos, pensando que era un buen chico. Estaba dispuesto a sacrificarse de nuevo. – Sabes que Saeka es una mujer comprometida.

-Lo sé, señor… por eso creo que debería mantenerme al margen… Sin embargo, no es fácil tratándose de ella… ayer estaba bebido y no pude contenerme, pero me arrepiento de haberle desobedecido y no sucederá de nuevo si es lo que se espera de mí…

- Lo que se espera de ti...... Toma.... es que cuides por los mejores intereses de esta familia y eso incluye a Saeka. – quitó la mano de su hombro, apartándose un poco. – No es ningún secreto que no estoy de acuerdo con ese compromiso. No creo que nadie en esta familia lo esté. Pero estaba dispuesto a dejarlo pasar siempre y cuando Saeka estuviese enamorada de ese hombre.

-Miyamoto-san, si se me permite dar mi opinión- suspiró deseando tener las fuerzas para decir aquellas cosas y hacer su trabajo como se debía –Creo que Saeka-san está enamorada de mí y yo de ella, y si se me permite el atrevimiento, creo que puedo romper ese compromiso… no conozco las verdaderas intenciones de ella para contraer matrimonio con ese hombre pero sin duda no son las adecuadas…

- No, no lo son. Si hay alguien en esta familia que no debe sacrificarse, es ella. –se giró, mirándolo de nuevo y sonriendo. – Sabía que comprenderías, Toma. No tengo dudas ahora de que realmente quieras a mi hermana.

-Gracias señor… entonces… ¿tengo libertad para hablar con ella e intentar que razone?- lo miró a los ojos expectante. No pensaba arriesgar la vida de su Oyabun con esa mujer que no lo amaba.

- Más que libertad, tienes mi apoyo. – le sonrió abiertamente. Deseaba ayudarla como ella lo había ayudado a él, y a la vez evitar aquella unión de familias. – Cuida de mi hermana, Toma. No la dejes cometer un error así.

-Lo haré, Oyabun, me alivia tener su permiso ahora… - se inclinó de nuevo y lo miró a los ojos después –Ahora mismo ha salido con ese hombre de nuevo… pero cuando regrese hablaré con ella… Oyabun… ayer noche en la cama… su hermana lloraba…- permaneció observándolo sin estar muy seguro de por qué decía eso.

- ¿Lloraba? – sus ojos cambiaron como si lo hubiera herido físicamente. No soportaba verla llorar, en realidad, no recordaba muchas veces en las que lo hubiera hecho. – No, no podemos permitir esto. No es posible. Toma, ¿acaso él le hizo algo? – pensó de pronto frunciendo el ceño.

-No lo sé, Oyabun, no quiso contarme nada, pero me dijo que me amaba… y… - respiró con fuerza –su hermana era virgen…

El chico parpadeó, tratando de permanecer tranquilo ante eso. Por otro lado, tenía que pensar con claridad. – Gra... gracias por ser tan sincero. Eso lo confirma aún más. Saeka a quien ama es a ti, no a ese hombre, que sólo la vería como un trofeo y una puerta hacia nuestra familia. No permitas que te confunda.

-No, Oyabun, gracias… por guiarme… quise disculparme con su hermana esta mañana, pero no me dejó… me mandó callar y sonrió. Después… tuve que besarla… - lo miró a los ojos pensando que de hecho sí, lo había sentido como una obligación.

Seishi sonrió de nuevo, suspirando. – No, gracias a ti, Toma. Ya sé que es difícil lidiar con Saeka. Puede ser muy terca.

-Sí, mucho…- “y tanto” pensó inevitablemente –Oyabun, debo salir, tengo una cita para hacer unos ajustes, Matsuda ha estado muy flojo con los cobros… no han sido aumentados como corresponde al desarrollo de los comercios.

- Lo sé, creo que cometí un error al ponerlo a cargo, aunque sea uno de los más responsables. – le tocó el hombro como felicitándolo. – Me alegra tenerte de vuelta, sinceramente.

-Sólo… es una muy buena persona…- el moreno se inclinó una vez más –Volveré antes de que anochezca si es que puedo. Si vuelve Saeka-san antes que yo… procure mantenerla despierta hasta entonces, si puede ser…

- Lo haré, no te preocupes y cumple con tu trabajo – le sonrió, pensando que igual quería hablar con ella y ya imaginaba cómo se iba a poner. Así no había quien se durmiera.

-Gracias, Oyabun… me disculpa- se volteó saliendo del cuarto al fin y sacándose el teléfono móvil del bolsillo.

Seishi sonrió, relajado. Saeka podía decir lo que quisiera pero si estaba enamorada de Toma, no tenía escapatoria.


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