Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 16- The Moments Before A Kiss
- Ishin.... necesito que me acompañes a hacer algunas cosas. El
resto de ustedes, terminen con el último cobro y vayan a casa, o
a donde deseen. – sonrió Seishi, observando los ánimos que llevaban
ahora, ya pasado cierto tiempo. Por la mañana, y gracias a la resaca,
todos habían tenido cara de querer matar a alguien, incluido él.
Bueno, eso nunca era una desventaja cuando ibas a cobrar.
-¿Dónde vamos?- el moreno lo miró a través del cristal azulado
de las gafas y se guardó las manos en los bolsillos del pantalón
del traje –Nunca había visto a Saeka-san preparar tantas aspirinas…
Seishi se echó a reír, observándolo. – Y no sé cómo lo hace. ¿La
viste? Como si nada, cuando anoche estaba incluso peor que yo. –
se acercó un poco, revelando confidencialmente. – No vamos a ningún
lado, sólo quería estar contigo, fuera de la casa.
-Oh…- enrojeció un poco y se quitó las gafas para verlo mejor –La
verdad es que yo también quería estar a solas…- se las guardó en
el bolsillo –Siento como si tuviéramos que escondernos…
- ¿No tenemos? – lo miró un poco confundido. – Sé que dijiste que
los chicos comprenderían que yo sea homosexual pero me preocupa
que piensen que te estoy dando un trato preferencial. Sé que a un
líder no debería importarle eso, pero yo nunca he sido así.
-Siempre me has dado un trato especial, soy especial para ti,
hemos estado juntos toda la infancia y eso es algo que nadie puede
negar… ni siquiera un líder, a ellos les parece bien… ¿en quien
podrías confiar más que en mí?... De todos modos, tal vez es mejor
que no sepan lo nuestro… no quiero que me molesten con tonterías
después…
- ¿Tonterías? Eso es un irrespeto.... – bromeó el chico, jugando
con su timidez. – No lo sé, tal vez deba decirlo... No me arrepiento
de estar contigo. Y le parezca mal a quien le parezca, eso no va
a cambiar.
-No… pero…- se rió, aunque se había puesto nervioso al principio
–No tiene gracia… no me pongas nervioso… igual ya los imagino preguntándome
a saber qué cosas… y no quiero acabar enfadándome.
- Ishin.... es que te ves bien cuando te pones nervioso. – lo tocó
con un dedo, riendo aún. – Es la primera vez en años que me siento
tan relajado.
-A costa de meterte conmigo… - protestó, aunque no estaba en serio
ahora y lo sujetó por la cintura, apoyando la mano en su espalda
solo, ya que no podía más en la calle, aún así un roce tan estúpido
ya se sentía muy bien -¿A dónde vamos?
- ¿Tienes hambre? Podríamos ir a ese restaurante italiano.....
Tengo ganas de comer algo así. – le sugirió, suspirando al sentir
su mano en la espalda. – Y no es por meterme contigo, es por estar
contigo, es distinto.
-Ya lo sé… y vale, vayamos, la verdad es que tengo hambre…- lo
miró y sonrió levemente –y además quiero poder tocarte sin preocuparme
de si me están viendo o no, usualmente me llegaba con preocuparme
de que nadie se te acercase…
- Así que me tenías reservado, ¿eh? – lo abrazó de pronto, pensando
que era una tontería todo aquello. – Y ¿tu padre? ¿Le dijiste?
-Claro que no… no quiero que me muela la espalda… Ya me pegó el
otro día sólo porque estaba pensando en ti… no sé cómo lo supo…-
suspiró frunciendo el ceño y ahorrándose el decirle que tenía cara
de idiota. Lo abrazó pensando que no debía hacer eso pero no era
quien para decirle nada.
- Tu padre es psíquico – se rió, soltándolo aunque se sentía bien.
– Yo hablaré con él. No quiero que haya malentendidos. Sabes que
le tengo mucho cariño.
-Sí y él a ti… más que a mí en realidad…- se rió porque él también
quería más al padre de Seishi más que al propio. Entró delante de
él en el restaurante y esperó a que pasase –No les gusta mucho que
nos quedemos con los demás clientes… - le hizo notar la cara del
camarero que no tenía ganas de recomendarles ir al piso de arriba.
Los ojos del chico se encontraron con los del camarero, y frunció
el ceño, girándose luego para mirar a Ishin. – No me importa, tenemos
tanto derecho como cualquiera. Además... – sonrió un tanto malicioso.
- ... quiero verlo tratar de decirnos algo. Y no digas tonterías,
tu padre te quiere, por eso te cuida.
-Yo no se lo recomendaría…- se sentó en una de las mesas al fondo
de todos modos, pero sólo porque quería estar tranquilo y a poder
ser, sin soportar a gente gritando al hablar –No sé qué comer… nunca
he venido a un sitio así... sólo me suena la pizza… - sonrió y lo
miró –y siempre he querido hacer cosas así contigo…
- De haberlo sabido, te habría traído antes, aunque no tuviera
idea... – sonrió mirándolo enamorado. – Puedes pedir pizza si quieres,
pero tal vez haya algo que te gusta más... – le hizo una seña al
mesero que se acercó serio, y tratando de ser amable y sutil a la
vez.
- ¿Puedo ayudarlos, caballeros?
- Claro que puede. Podría traernos el menú por favor. Y un plato
de muestra de sus entradas para comenzar... – sonrió el moreno amable
como si no se percatase, observándolo irse.
Ishin sonrió observándolo y pensando que se lo había buscado –Espero
que no nos eche un escupitajo en la comida ahora…- estiró la mano
y la apoyó sobre la suya echándose un poco a un lado cuando les
traían unos vasos con agua por si querían beber algo mientras. De
todos modos a él no le gustaba beber nada que no fuera agua –Supongo
que no vas a beber hoy…- se rió molestándolo un poco y tocándole
la mano con las puntas de los dedos para acariciársela.
-No, no lo haré... – se rió el chico sin apartar la mano. – Oye,
tenía que proteger la integridad de Saeka.... Y no me gusta perder...
además. – Tomó el menú con la mano libre abriéndolo.
-Vi a Toma salir de su cuarto por la mañana con la ropa de ayer…
De hecho aún no se abrochaba la camisa… aún no te lo comentaba porque
quería que Toma estuviera lejos cuando lo supieras…
El rostro de Seishi cambió de expresión, enseriándose. - ¿Toma?
¿de su cuarto? Le dije que no se le ocurriera... – se pasó la mano
por el cabello, ofuscado. – Bueno, es lo que queremos, pero no eso...
Dios, me va a escuchar...
-Tranquilo… es una mujer hecha y derecha… seguro que tienen una
explicación. Estoy seguro de que si Toma se acostó con ella no fue
sólo por sexo… Tal vez se habían estado echando de menos… No puedo…
ni siquiera puedo pensar en estar una semana sin verte…- apartó
la mirada hacia la ventana mientras les servían lo que Seishi había
pedido.
- Pues eso debería cambiar las cosas, ¿no? –apoyó la cara en una
mano, igual con gesto de contrariedad. – Si va a estar enamorada
de Toma, no se puede casar con otro, es una locura.
-Ya… esa es la clase de locuras que ocurren en ciertos matrimonios…-
el moreno lo miró atentamente y le pasó un dedo entre las cejas
para que no frunciera el ceño –Cuando te enfadas, tu voz me excita…
El ceño de Seishi se relajó, dando paso al rubor que ahora cubría
su rostro. – Ishin.... no la protejas. Lo hago por su bien.
-Seishi… aún quedan dos meses para la boda… estoy seguro de que
Toma-san le hará cambiar de idea… o le cortaremos las pelotas…-
siguió serio y probó unos macarrones que tenía delante, tratando
de que no se le viese en la cara lo mucho que picaban.
- No te comas lo que no te gusta... – se rió sin poder evitarlo
– Espero que tengas razón. Toma no le haría daño, al menos de eso
estoy seguro.
-Quería probarlo, no sabía que los hacían con … ¿guindillas?- probó
otra cosa, casi aliviado al saber que no sabía picante –No, no le
haría daño… y eso es lo que necesita, alguien que la ame de veras,
ya sabes… Cuando Toma bebe mucho siempre se pone a decir cosas sin
pensarlo, pero aún así nunca ha hecho ninguna estupidez… Si se acostó
con ella… aun habiéndoselo tú prohibido… estoy seguro de que ella
debió ser quien se lo pidió…
- Y a ver quien le dice que no... – sonrió, comiendo un poco, pensativo.
– De todos modos creo que debo hablar con él.
-Sí, yo también lo pienso…- bebió un poco de agua y lo miró a los
ojos -¿Podré dormir contigo esta noche también?
- Esta y todas las noches. No creo que podamos mantener el secreto
por mucho tiempo. – sonrió, observándolo. Realmente lo amaba, no
tenía idea de cómo no se había dado cuenta hasta ahora.
-Vale… - sonrió bajando la mirada un poco porque quería besarlo
y no podía en público y eso le molestaba –Ayer… fue aún mejor de
lo que había imaginado…
- Lo siento si fui un poco atrevido... – el chico enrojeció un
poco, mirando las manos de Ishin. – Es sólo que quería besarte,
tanto, toda la noche..... Si me hubieras dejado beber un poco más,
te hubiera besado en frente de todos.
-No!- se rió bajando un poco la cara y tapándose la frente con
la mano –Seguro se hubieran burlado hasta que me muriese… Hoy cuando
salí de tu cuarto ya me cayó alguna frasecita genial… - suspiró
levemente y lo miró a los ojos –Yo también deseaba eso… y fue genial…
aunque no sabía si me matarías por… ya sabes…- se puso rojo y siguió
comiendo algo que al parecer le había agradado especialmente.
- No... me gustó mucho. Baka, te hubiera detenido si no. – le tocó
la mano ahora él. – Pediremos todo un plato de eso.... – cambió
de tema, porque no conseguía dejar de estar rojo. No era muy digno
en el líder de su familia.
-Vale…- se rió y lo miró a los ojos percatándose de que estaba
rojo y enrojeciendo levemente, pensando que eran los dos unos idiotas
–De todos modos, lo mejor fue abrazarte…
- Para mí, todo fue lo mejor. – se rió de nuevo el chico, nervioso.
– me gustó mucho que me llamases por mi nombre así, con esa voz.
El moreno lo miró a los ojos sintiendo un escalofrío al recordar
su rostro cuando lo hacían y desvió la mirada al camarero que les
retiraba los entrantes y servía los platos que habían escogido,
se le había levantado sólo de pensar en aquello.
- Gracias... – murmuró Seishi, apartando un poco uno de los cubiertos,
y luego tomándolo para empezar a comer. – Ishin... ¿no vas a comer?
– le preguntó, comportándose como si todo estuviera de lo más casual,
aunque él tampoco dejaba de pensar en eso.
-Sí…- el chico empezó a comer y sonrió levemente bebiendo un poco
–Ya sabemos en qué no debemos pensar cuando vamos a comer…
Seishi se rió bajito y alzó su copa de agua. – Estoy de acuerdo.
– bebió un poco, preguntándose de todas maneras si esa noche lo
harían y carraspeando. - ¿Está bueno?
-Sí… - se rió observándolo y pensando que lo amaba. Claro, que
siempre pensaba eso cuando lo miraba pero aún más ahora que conocía
aquella parte de él –Quiero besarte…- bebió de nuevo pensando que
estaba loco por decir eso ahí.
- Creo que debemos comer rápido.... – se rió, casi echando el agua
por la sorpresa.
-Vale…- se rió también, mordiéndose un poco el labio inferior y
pensando que cuando consiguiese besarlo por fin, no lo iba a soltar.

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