.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Yakuza Fanfic Yaoi


Capítulo 15- Like the Movies in the Dark

 

- Nagare, llegó tu cliente..!

El chico apartó la vista de la ventana, sorprendido, y sonriendo enseguida, arreglándose el anillo para que estuviese recto, saliendo y bajando al local. Se sentó a su lado, abrazándose y cruzando las piernas un poco. - ¿Por qué tan temprano, Nakazato-san?

-Acabé antes de lo normal…- le pasó la mano por la cara atrayéndolo hacia él para besarlo y lo miró a los ojos. Apartando la mirada y sacando un fajo de billetes de los cobros que acababa de hacer –Dale esto a Tamasaburo… y dile que estarás ocupado hasta mañana…

- Claro! – exclamó emocionado, y casi saltando del asiento para ir a avisar al hombre, el cual miró al yakuza con una sonrisa en la cara que no se la quitaba nadie, Nagare regresando enseguida junto a Gouka. – Ya, soy tuyo sin interrupciones.

El moreno se levantó observando el kimono, preguntándose si tan siquiera salía de allí dentro en algún momento, estaba todos los días allí -¿Quieres cambiarte?

- ¿Vas a llevarme a algún lado? – le preguntó, claramente más emocionado, tomando su mano.

-Sí…- le apretó un poco la mano pensando que además, de ese modo, no tenía que cruzarse con su hermano mientras estaba con Nagare –Cámbiate… así me vas calentando…

- ¿Te he dicho lo mucho que me gustas, Nakazato-san? – se acarició contra él, llevándolo arriba luego. – Vamos, estaré listo en un segundo, si me lo permites.

-Alguna que otra vez… “como a todos supongo…”- lo siguió a su cuarto. Era la primera vez que entraba allí y no era muy grande, en realidad bastante miserable teniendo en cuenta lo mucho que cobraba Tamasaburo por una noche con él. Claro que hacerlo por libre no se le pasaría por la cabeza a nadie en su sano juicio, era demasiado peligroso –No te pongas nada por debajo de la ropa…

- Como desees... – le sonrió divertido, pensando que sí era un poco excitante aquello. No se lo iba a decir pero lo cierto es que era el único cliente al que había dejado entrar a su cuarto. Se desató el kimono, dejándolo resbalar hasta el piso y abriendo el pequeño armario, sacando unos jeans negros extremadamente ajustados y empezando a ponérselos.

El moreno se acercó a él excitado al observarlo, pasando las manos por sus piernas sobre la tela, notando lo ajustada que estaba y besándole la nuca como siempre, encontraba aquella zona de su cuerpo terriblemente erótica –Esto te sienta muy bien…- acercó su sexo contra sus nalgas y le sujetó las caderas dejándolo seguir vistiéndose por arriba.

Nagare se rió con suavidad, dejando escapar un sonido que más bien parecía un ronroneo y alzando los brazos para dejar caer la camiseta de tela suave. – Tú me sientas muy bien.

Gouka lo volteó observando sus ojos y besándole el cuello después –Vamos…- salió delante de él pensando en el dinero que se estaba gastando, pero le daba igual, cuando su hermano le preguntase ya le diría en qué… al fin y al cabo también era suyo. Encendió un cigarro mientras bajaba por las escaleras y salió al exterior esperando por él.

El chico siguiéndolo con aquella sonrisa en los labios. Hacía siglos que no salía. No de veras, al menos, no tenía para qué. Además, se veía terriblemente guapo Gouka así.

-No sales mucho ¿verdad? ¿Acaso tienes días libres siquiera?- lo observó de arriba abajo y sonrió de medio lado, realmente se veía muy guapo. De haberlo visto por la calle seguramente se habría tenido que girar para verlo pasar.

- Tengo derecho a uno, pero no suelo tomarlo. – le sonrió, tomando su brazo con toda la confianza. – No tengo a donde ir de todas maneras, y necesito el dinero.

-Te paga poco ¿eh? ¿Y para qué necesitas el dinero si vives ahí? ¿Te cobra el cuarto? ¿La comida?- aventuró, sintiéndose extraño de llevar a alguien de su brazo, pero era agradable –Llevo años follando contigo y no sé nada de ti… sin embargo tú tienes información suficiente para hundirme…

- Y ¿para qué estarías interesado en saber de mí? No soy nada interesante, y no voy a hundirte... – se rió, apoyándose más en él. – La comida... es un avaro. Pero también... porque espero algún día salir de allí. No es que me queje, pero.... no quiero acabar así.

-¿Y a dónde irás?- sintió algo frío en el pecho y lo miró de soslayo.

- Eso no lo sé, sólo fuera de ese lugar. Llegará un momento en el que ya no me desearán, lo sé. No quiero quedarme para pasar por eso tampoco.

-¿No has pensado en venir a la familia? – lo sujetó por la cintura con fuerza al rodearlo con un brazo –Tu espalda luciría bien…

- ¿Yo? – se rió observándolo. – No conocía este lado tuyo, Nakazato-san. – contestó seguro de que bromeaba. – Y ¿qué podría hacer yo? Todo lo que sé hacer es esto, y se me da muy bien, pero.....

El moreno lo miró de soslayo –Hay muchas tareas dentro de la familia y no serías el primero ni el último cuyas dotes son especialmente esas… y no es ningún lado, es sólo que estoy de buen humor con mi hermano.

- Eso es extraño, pero es agradable, verte así. – se apoyó de nuevo contra su hombro, pensativo. – Tal vez no sería mala idea. Y estaría a tu lado más tiempo.

-Todo el tiempo, serías uno de mis chicos, no de los suyos… aunque teóricamente todos seamos de los suyos… piénsatelo… y sea como sea… si te vas te encontraré… así que procura avisarme antes, para que cuando lo haga… no esté tan cabreado… - observó la ceniza caerse del cigarro, sin quererse escuchar lo que decía. Le hacía sentirse estúpido y vulnerable.

Nagare lo observó de nuevo sonriendo, tratando de no sentir lo que sentía, no tenía razón de ser. – No me iría sin despedirme de todos modos. Definitivamente, no sin despedirme de ti.

-Te creo…- le apoyó la mano con la que sujetaba el cigarro en la cabeza y lo besó profundamente, observando detrás de él por si acaso, preguntándose si aquel beso no había sido por pasión. Apartándose un poco, confuso de nuevo pensando aunque sin hablar, observándolo serio tan solo.

- ¿Sucede algo, Nakazato-san? – le preguntó al notar que se ponía serio, y sonriendo él luego. – No te preocupes, falta mucho para eso, si acaso. Y no he dicho que no acepte tu oferta. Sólo debo pensarlo un poco.

-No estoy preocupado, puedes hacer lo que te venga en gana…- frunció el ceño y volvió a caminar con él, sujetándole la muñeca y llevándolo a su lado casi como si se hubiera portado mal o algo así –Háblame de ti….

Nagare suspiró, sintiéndose un podo herido como siempre, pero sonriendo de igual manera. Era su trabajo. – Sólo si me compras un helado.... Dime, Nakazato-san, ¿qué quieres saber?

-No lo sé… quiero conocerte…- miró adelante, igualmente fumando y tratando de distraerse con eso y no pensar demasiado en lo especial que se sentía pasear a su lado de ese modo, o en que nunca antes se había interesado por nadie realmente –Te compraré lo que tú quieras…

- Gracias.... – susurró, ahora con rostro de malicia sin poder evitarlo. – Te diré, Nagare es mi verdadero nombre. Lo digo porque sé que hay chicos que se lo cambian para ser más atractivos o algo así. Crecí en un local, muy parecido al mío, sólo que era de mujeres, así que tuve que buscarme la vida luego. Mi madre era prostituta también, así que nunca supe, ni creo que ella, quien era mi padre. Y ella murió.... en la línea del deber. – se puso la mano en la cabeza como saludando, riendo un poco a pesar de lo que contaba. – En realidad fue como crecer con varias madres. Y me enseñaron todo lo que sé. Pero eventualmente tienes que dejar el nido.

El moreno lo miró pensando que no sonaba bien. Claro, que era de esperarse -¿Y cómo te lo enseñaron?

- Hablando... – se rió, como tomándole el pelo. – Y sí, eso también, pero cuando les dije que las mujeres me parecían...- movió una mano riendo de nuevo. -... me ayudaron a conseguir clientes. Claro, eso fue cuando ya tenía suficiente edad. No vayas a creer que era un bebé o que no sabía lo que hacía.

-No creía nada… de todos modos no creo que las prostitutas sean personas deleznables o algo así…- tiró el cigarro y prendió otro seguidamente, pensando y dejando salir el humo con suavidad entre los labios –Mi madre era una puta…

El chico lo miró más directamente, sorprendido, aunque ya sabía que era la realidad en muchas familias yakuza. – No lo hubiera imaginado, no sé por qué. Debe ser porque te veo como alguien tan importante.... Y la verdad, les estoy muy agradecido a quienes me criaron, por cierto.

-Es lógico…- lo observó de soslayo y entró con él en un centro comercial sonriendo de medio lado y riéndose levemente mientras mordía el cigarro -¿Quieres ir al cine?

- Claro, ¿sabes hace cuanto que no voy al cine? Escoge tú la película, soy fatal en eso. – se rió, deleitado, en realidad actuando un poco infantil. Se sentía extraño de estar haciendo algo tan normal.

-También hace siglos que no voy… - suspiró, cerrándose un poco la camisa al percibir una mirada un tanto indiscreta. No quería llamar la atención aunque suponía que se notaba lo que era a las leguas -¿De terror?- observó la cartelera y luego al chico de cabello color miel -¿O una mariconada?

- De terror! – exclamó el chico, abrazándose más a él, sonriendo. – Así puedes protegerme, Nakazato-san....

-No creo que sepas lo que es el miedo… - le pasó la mano por la espalda, acariciándolo sobre la tela y rozando sus nalgas, apretándolas con fuerza mientras pagaba las entradas, por suerte no había mucha gente para esa sala, a saber la de veces que habrían puesto ya esa película -¿Quieres comer algo? O lo que sea… no estoy acostumbrado a esto…

- No, no te preocupes. Contigo me basta – bromeó, genuinamente contento. – Esto es como tomar mi día libre y que me paguen.

Gouka lo miró de soslayo pensando que era como un crío, pero eso le agradaba. Nunca lo había visto tan contento y le compró una bolsa de caramelos –Toma… por si luego te aburres en los trailers…

- Gracias, puedes ser muy dulce, ¿lo sabías? – le sonrió, metiéndose un caramelo a la boca enseguida.

-Si tú lo dices…- le cogió un caramelo duro y lo rompió con los dientes, apagando el cigarro contra la pared y pasándole la entrada al chico que las recogía, bajando las escaleras con Nagare, de veras se sentía extraño allí. Cuando su hermano le había dicho que había ido a comprar con su prometida, se había preguntado por qué él siempre se había mantenido alejado del mundo. Dentro del cuarto donde se acostaba con Nagare, como si fuera algún tipo de refugio.

El chico se sentó, esperando a Gouka en aquella semipenumbra de la sala de cine, sonriendo. - ¿Te sucede algo? Tienes cara de preocupación.

-No… sólo pensaba- se sentó a su lado y le sujetó los hombros atrayéndolo un poco más cerca para besarlo y robarle el dulce con la lengua. Se sentó bien de nuevo, mordiéndolo también y observándolo de soslayo -¿Has salido con alguien antes?

- No.... no con una pareja, si a eso te refieres. Prefiero mantener mis tratos con los clientes dentro del local, ya sabes.... – se encogió de hombros sonriendo algo nervioso extrañamente, y metiéndose otro dulce a la boca. – Y no conozco a muchos chicos fuera de eso. Mis compañeros sí prefieren salir con clientes que con alguien que no pueda pagarles, lo comprendo.

-¿Hubieras venido conmigo si no te hubiera pagado?- lo miró fijamente, secretamente deseando que así fuera aunque no estaba muy seguro de poder creerse algo así. Apagaron las luces y lo siguió mirando a pesar de que apenas lo distinguía muy bien ahora. Se sabía aquel rostro de memoria.

- Nakazato-san, eso no se pregunta.... – sonrió en la oscuridad, la música de los trailers empezando a sonar a pesar de que ambos chicos seguían mirando en la dirección del otro. – Si no me hubieras pagado, por primera vez en mucho tiempo, hubiese tomado un día libre.

Gouka se sentó de frente de nuevo, mirándolo de soslayo otra vez sin poder evitarlo e inclinándose por encima de él para empujar la lengua en su boca y besarlo de forma un tanto brusca, pasando la mano por sus piernas y apretándoselas mientras lo seguía besando, se apartó de sus labios mirando a la pantalla de nuevo –No te la pierdas… después de tanto tiempo sin ver una…


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