.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Yakuza Fanfic Yaoi

Capítulo 14- Double Decker Sandwich


- Aún no me olvidas, ¿eh? – sonrió el chico entrando a la azotea, y abrazando al moreno, contento de que lo hubiese llamado tan pronto.

Toma lo besó con suavidad porque además tenía una resaca criminal y le pasó la mano por el cabello jugando con los dedos en su nuca. Tampoco estaba contento precisamente, aunque estar con él por fin si le hacía sentir mejor. Siguió besándolo con los ojos cerrados y rompió el beso al fin para mirarlo a los ojos –Sólo era una fiesta… me cuesta traicionarlos cada vez más… espero que esto acabe pronto y antes de que me vuelva loco…

- No te preocupes, acabará pronto... El Oyabun me dio esto para ti – sacó la carta entregándosela y sonriendo un poco, comprendiéndolo. – Creo en ti, Toma, sé que podrás hacerlo.

El moreno cogió la carta y la leyó sacando un mechero y quemándola después, no quería llevar nada que lo relacionase con la familia Nakazato –Hay algo que tengo que contarte, sobre Saeka… no creo que ame al Oyabun realmente…

- ¿Cómo? Creo... creo que el Oyabun empieza a sentir algo más que cariño por ella... – lo miró a los ojos, preocupado. – ¿Acaso te dijo algo?

Asintió con la cabeza –Ayer noche me la llevé a la cama…

- Toma... – Yûgure permaneció mirándolo sin decir nada por unos momentos. Sentía como si le hubiera helado el corazón. - ¿Cómo pudiste hacer eso?! – reaccionó luego, empujándolo con una mano, descontrolado. - ¿Qué estabas pensando?! Qué........ ¿Por qué demonios, Toma?!

-Estuvo buscándome toda la noche! ¿Qué querías que hiciese?!- alzó un poco las manos y se frotó la frente con una a pesar de la bandana, lo cierto es que le dolía la cabeza pero más le dolía que lo empujase así. Claro que ya lo había imaginado y era lógico por otra parte –La tenía sobre mis piernas, tuve que llevarla a su cuarto, no podía rechazarla, no me dejó ir… - lo miró a los ojos y le sujetó el brazo -¿Qué hubieras hecho tú?

- Nada, no hubiera hecho nada.... Hubiera inventado cualquier excusa. Eres mío, Toma.... ¿o ya no lo eres? – le sostuvo la mirada, herido, sintiéndose tan vulnerable ante él como cuando era un adolescente.

-Pero si tú has estado acostándote con cualquiera durante siete años sólo por no discutir con el Oyabun! Seguro que no te has privado de nada ¿eh?!- le alzó la voz sin poder evitarlo –A mí no siquiera me gustan las mujeres! Y tú lo sabes! Miyamoto es mi Oyabun cuando estoy allí y tengo que actuar como uno de ellos!

- No lo hice cuando estabas aquí. No lo haría. – apartó la mirada porque le costaba seguirlo mirando así, preguntándose si esos siete años realmente no habrían cambiado nada. – Y además.... lo hiciste con la prometida del Oyabun. ¿Qué crees que suceda si se llega a enterar?

-Que tendré que decirte adiós…- lo miró a los ojos igualmente serio, frunciendo el ceño –No espero que ni siquiera él comprenda que no tenía opciones, ni siquiera cuando fue su padre quien me entrenó para esto… y él quien me ha estado guiando todo este tiempo… pero si la ama… no, no espero que lo comprenda, pero al menos pensé que tú lo harías Yûgure… ¿sabes a cuantos hombres de los nuestros he machacado? ¿Cuántas veces me han machado a mí? ¿Crees que me importa follarme a una tía que no me interesa?!- se volteó dándole la espalda y apretó las mandíbulas subiéndose más la manga de la camisa y mostrándole el dragón en su brazo -¿Quién soy?

- Eres Toma, es todo lo que me importa.... – murmuró con los ojos aguados. – Odio esto, no quiero que la toques de nuevo, no quiero que toques a nadie...

-Yo también lo odio… estoy llegando al límite… - se guardó las manos en el bolsillo mirando adelante –Ni siquiera puedo entrar en mi territorio porque me matarían… si me muero, mis enemigos me enterrarían… y lo peor de todo es que tengo que odiarlos sólo porque son Miyamoto… y no sé si puedo…

- Tú lo dijiste, fuiste entrenado para esto. Nadie más podría hacerlo como tú.... – se acercó, abrazándose a su cintura. – Lo siento. Tengo miedo, es todo.

-No vuelvas a empujarme… prefiero que me mates…- bajó la mirada sintiendo sus manos sobre la piel entre la camisa y sujetó una de ellas entrelazando los dedos con los suyos –No se lo digas… traiciónalo… por mí…

- ¿Qué tratas de hacer, Toma? – suspiró el rubio, apretando su mano. – Sabes que no le diré, aunque me sienta fatal. Te amo demasiado. No vuelvas a hacerlo, por favor, no quiero perderte. Lo lamento, sabes que soy celoso...

-¿Y qué hago?- se quedó en silencio, sin estar dispuesto a mentirle, estaba harto de mentir a todo el mundo. Sólo podía ser él con Yûgure, si perdía eso… ya no le quedaba nada real –Si vuelve a mí… ¿Qué hago? ¿Rechazarla? No creo que salga muy bien de esta… al final a alguien como yo no lo protege nadie…

- Está comprometida! Sólo recuérdale eso.... ¿No dijiste que Miyamoto era un blando? Comprendería, ¿no? – sugirió preocupado. – No puede volver a pasar, y no lo digo sólo por mí.

-No sé si sería blando con respecto a su hermana… ya te he dicho que tratan de endilgármela…- suspiró con fuerza –Creo que nada le haría más feliz que el hecho de que yo me metiera en el medio de la relación entre ambos… No es tan fácil!- bajó la cabeza acuclillándose en el borde de la azotea.

- No sé qué hacer, Toma... Trata de hacer tiempo, ya pensaré en algo para ayudarte. – le tocó el hombro, acariciándolo. – No voy a dejarte solo en esto. Si tú caes, caeré yo también. Y deja de huirme, o acabarás aprendiendo a volar... – sonrió aunque sin muchas ganas.

El moreno esbozó una sonrisa y se pasó la mano por la cara, apretando las mandíbulas después –Estoy cansado…- se echó hacia atrás recostando la espalda en su pecho y sentándose en la fachada, cerrando los ojos y entreabriéndolos para mirarlo -¿Estás conmigo?…

- Siempre... – le besó la frente, sonriendo aún a pesar de todo. – Siempre estaré contigo, Toma.

Levantó el brazo para acariciarle la nuca volcándolo hacia abajo un poco, besándolo profunda y suavemente, aunque no era pasión el motivo de aquel beso. Apretó un poco su cabello y se dejó caer sobre su pecho de nuevo, cerrando los ojos y tapándose los labios con su mano, Yûgure abrazándolo contra sí y acariciando su pecho.

Siete años.... siete años sin verlo. Y ahora esto. No era justo.


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