Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 11- Three Stars And the Suffering
Heart
Toma prendió un cigarro, dándole una calada bien fuerte y esperando
en la parte de arriba del edificio. Hacía calor en aquella azotea,
siempre lo había hecho…Se preguntaba si vendría, si se iba a acordar,
después de siete años y si las cosas no habrían cambiado ya. Siete
años sin una carta, una llamada, ni nada… era mucho tiempo.
- Toma... – lo llamó el chico apenas abrió la puerta. No creía
que se iba a poner así, pero sus ojos estaban aguados. Sonrió, apresurándose
y abrazándolo antes de que pudiera reaccionar. – Toma, no lo creo.
El moreno lo alzó un poco, sonriendo y besándolo tanto si habían
cambiado las cosas para él como si no –Creía que te habrías olvidado
de mí…eh…- tiró el cigarro al suelo para poder tocarlo bien.
- Como si pudiera. – sonrió tocando su rostro, mirando en sus ojos,
sin dejar de sonreír. – No tienes idea de lo difícil que fue. No
puedo creerlo, estás aquí.... – lo besó de nuevo, riendo un poco,
parpadeando ligeramente.
-No llores…- lo besó de nuevo, revolviéndole el cabello con la
mano y cerrando los ojos, respirando con fuerza y mirándolo a los
ojos de nuevo –Estás precioso… creía que iba a encontrarme a un
chico de dieciocho años…- se rió porque se sentía idiota.
- Baka, no estoy llorando... – se rió también, pasándose una mano
por los ojos. – No te decepciono, ¿verdad? No pude detener el tiempo.
En cambio tú.... estás más guapo incluso.
-No… estás más sexy que nunca…- torció una sonrisa, pasándole las
manos por la abertura de la camisa y tocando su pecho, besando la
flor roja en su pecho y de nuevo sus labios –No sabes lo mucho que
he pensado en ti… no he hecho otra cosa…- lo miró de nuevo casi
como si no se creyese estar viéndolo –Me ha costado mucho no mandarlo
todo a la mierda en cuanto salí para venir contigo, lo sabes ¿verdad?
- Lo sé, a mí también.... he estado distraído todo el día. – sonrió,
sin querer dejar de mirarlo como si fuera a desaparecer. – Demasiado
tiempo....
-Sí… ¿demasiado?- le pasó la mano por la cara observando sus ojos
grises –Demasiado no… porque yo sigo sintiendo lo mismo- lo besó
de nuevo cerrando los ojos y mordiendo un poco aquellos labios que
había echado tanto de menos -¿Me has sido muy infiel?
- Sólo.... un poco... – se rió, esperando que no se enfadase. –
Y no quise a ninguno. Yo no siento lo mismo, Toma. Siento mucho
más.... No voy a dejar que te alejen de mí de nuevo.
-Tendré que matarlos… - sonrió levemente pasándole las manos por
las nalgas y apretándoselas –A lo mejor es que te olvidabas de cómo
era hacerlo conmigo- le dio una nalgada mirándolo a los ojos –Hay
muchas cosas importantes sobre las que debemos hablar… pero pueden
esperar ¿verdad?
- Pueden esperar. Nosotros hemos esperado mucho tiempo. – asintió,
un poco más serio, recostando la cabeza contra el pecho de Toma
luego. – Extrañé tu olor.
- … ni siquiera pude verte los últimos días antes de entrar… -
le pasó la mano por la espalda oliendo su cabello y besándolo –Lo
siento… - susurró sabiendo que lo hacía sufrir mucho, ambos sufrían,
era la verdad, pero decirle que tenia que ir a la cárcel para encubrir
a Miyamoto había sido un golpe demasiado duro. Sabía que había estado
enfadado con él por llegar tan lejos –Deja que vea cuanto has crecido…-
le abrió los botones que aún quedaban abrochados en la camisa y
lo besó de nuevo mientras la dejaba caer, rodeando su torso desnudo
y apretando las manos en su piel, excitándose más –Me he puesto
tres estrellas para ti… - habló contra sus labios mientras se quitaba
su camisa a las prisas –Joder… tener que hacerlo de este modo incluso
después de tanto tiempo sin vernos…- frunció el ceño deseando poder
llevarlo a otro lugar mejor con él.
- No importa... – negó con la cabeza, sintiendo cómo lo tocaba,
lo había imaginado tanto, ese momento, y aún así era mejor de lo
que pudiese haber pensado. – No importa..... donde y cómo sea....
sólo importa que estás aquí. Y que quiero ver esas estrellas...
– sonrió, abriéndole los pantalones.
Toma tiró de la cintura de los suyos abriéndoselos también y sujetando
sus genitales con la mano –Esto también ha crecido…- se rió entre
dientes apretándolo un poco y masajeando sus testículos y su sexo
a la vez dentro de su mano, sintiendo cómo crecía y se calentaba.
- Claro, con tanto esperarte... – se rió, jadeante, sacando el
sexo del moreno, y sintiendo su textura primero antes de observarlo.
– Hum.... ya veo las estrellas....
-¿Te gusta?- el moreno lo miró a los ojos y le besó los labios
de nuevo sonriendo, deseándolo –Creo que tendrás que acercarte para
verlas bien…
- Tendría que asegurarme de que no sean falsas, ¿no? – se rió,
agachándose y lamiendo su sexo, deslizando la lengua por aquellas
estrellas, dibujándolas por sus bordes. Tenía el corazón acelerado.
-Yugure…- sonrió, sintiendo su lengua y deseando que se lo metiese
en la boca por fin. Le pasó la mano por el cabello rubio, tratando
de guiarlo hacia allí –Venga… no me hagas esperar… yo te he sido
fiel… - se rió aunque era sincero.
La expresión del chico cambiando, aguijoneado por aquellas palabras.
Sonrió, introduciendo su sexo a la boca y succionándolo, sujetándose
a sus piernas. De veras lo había extrañado, aquel primer año le
había costado demasiado el seguir actuando como si todo estuviera
bien.
-Ahhh… siempre has sido el mejor en esto…- le pasó los dedos bajo
la quijada notando la humedad de la saliva que resbalaba por ella.
Acariciándole el cabello con la otra y moviéndose con suavidad.
Yûgure succionando con más fuerza, pensando en decirle que con
quien comparaba, pero absteniéndose por no detenerse. Subió una
mano a su abdomen acariciándolo, sintiendo los músculos marcados.
Toma observó sus dedos pálidos y delicados y apoyó su mano sobre
la suya, estremeciéndose –Espera, cielo… yo también quiero…- sonrió
de medio lado y se acostó en el suelo. En sitios peores había estado
estos últimos años tirado –Ven aquí…
- Toma.... le sonrió de vuelta, pasándose el reverso de la mano
por los labios, para limpiarse la saliva y colocándose sobre él
primero para besarlo profundamente, luego dándose la vuelta para
poder continuar.
-Dios… no es lo mismo recordarlo que verlo de nuevo- acarició sus
nalgas con las manos, moviéndolas y separándolas un poco, lamiendo
su ano y notándolo caliente, moviendo las caderas sin poder evitarlo.
Lo alzó un poco más y dejó pasar su sexo dentro de la boca, cerrando
los ojos al sentirlo así y rodeándolo con un brazo.
- No.... no lo es.... – lo miró brevemente, jadeando agitado y
succionando su sexo de nuevo, cerrando los ojos ahora, deleitándose
en pasar la lengua por aquellos diseños en forma de estrella, acariciando
sus testículos con una mano.
-Oh…- Toma lo dejó salir de su boca, lamiendo de nuevo entre sus
nalgas con fuerza, empujando la lengua y moviéndola dentro de él,
lamiendo otra vez con más fuerza y deslizando los dedos en su cuerpo,
estremeciéndose y observando lo justo que entraban –No… no debiste
ser tan infiel…- se burló, girándolos en su cuerpo y lamiendo entre
ellos.
- ¿Cómo que tan.....? - se giró, sonriendo al ver que bromeaba,
y retomando su sexo con una mano, apretando las nalgas, encendido.
– A ver quien le dice al Oyabun que no me consiga.... no seas necio,
baka.
-Ah… lo sé…- se rió con suavidad –Hace siglos que no lo veo…le
daré una hostia... debía haber vigilado tu pureza- deslizó los dedos
fuera de su cuerpo sonriendo –No me hagas esperar mas.
Yûgure se rió, para nada imaginaba a su jefe vigilando la pureza
de nadie. Más bien al contrario. Le dio una última lamida al sexo
del moreno, girándose para colocarse sobre él, mirándolo a los ojos
mientras introducía el sexo erguido de Toma en su entrada, moviéndose
un poco y gimiendo.
Toma apretó las mandíbulas, jadeando después y mirándolo a los
ojos, sintiendo sus manos sobre las rodillas y bajando la vista
a su sexo que se balanceaba con cada movimiento del chico. Se movió
bajo él acariciandoselo con una mano y apoyándose en la otra para
estar más cerca de él.
- Ah... – gimió el rubio, luchando por no cerrar los ojos ante
el placer, pero deseaba verlo, su sexo pulsando contra su mano,
mientras seguía moviéndose al ritmo de Toma, dejando que lo penetrase
tan profundamente como era posible.
-Estás precioso…- jadeó con fuerza entre los labios, sonriendo
levemente pese a todo, observando el sudor que corría por su pecho
y lamiéndolo. Sujetándole la cintura con ambas manos y sentándose
bajo él, bajando las manos a sus nalgas y moviéndolo sobre su cuerpo,
acercándose a sus labios mientras sentía cómo lo montaba –Sabes
que te quiero ¿verdad?
- Sabes... que me debes ¿verdad? – se rió, aún así como estaba,
inclinándose. – Lo sé... te amo....
-¿Qué?- se rió observando sus ojos grises y sus labios, besándolo
profundamente y estremeciéndose de nuevo al sujetar su sexo y acariciarlo.
Apoyó los labios contra los suyos sintiendo cómo se rozaban húmedos.
- Toma... baka... – susurró el chico, serio, excitado, besándolo
superficialmente y estremeciéndose, el orgasmo próximo. Colocó las
manos contra su pecho, acariciando, y bajando el rostro, lamiéndolo
para mirarlo de nuevo a los ojos, mientras los gemidos crecían en
sus labios, su sexo expulsando el semen entre ambos.
-Yûgure… - lo apretó más, rodeando su cintura con ambos brazos
y corriéndose dentro de él sin poder evitar moverse con más fuerza
hasta derramarse por completo en su cuerpo. Lo besó profundamente,
de forma suave ahora, tocándole el cabello y jugando con él. Acostándose
en el suelo de nuevo, llevándoselo sobre su cuerpo.
- No vuelvas a dejarme, Toma. Así Miyamoto mate al emperador...
no vuelvas a dejarme. – susurró, cerrando los ojos para controlarse,
abrazándose a él.
-No… ya no más- pasó los dedos por entre su cabello rubio, alborotándolo
un poco más de lo que ya estaba -¿Has estado enfadado?
- Sí, al principio, mucho.... – confesó, sin abrir los ojos. –
Furioso y devastado.... pero luego, no me quedó más furia.
-Lo siento… pero ya sabes que lo hice por el Oyabun… - cerró los
ojos y respiró con fuerza –Tú también lo habrías hecho ¿no es así?
- Fue demasiado, aún así..... – murmuró, aunque lo comprendía.
– No te preocupes, ya no estoy enfadado, bastó con verte.
-Tenía miedo… de que no me perdonases… han sido siete años de incertidumbre…
tenía miedo también… de venir y que no llegases…- le pasó la mano
por la espalda y de nuevo por el cabello rubio.
- Baka, como si pudiera olvidarme de ti. – abrió los ojos, alzando
el rostro para mirarlo. – Era un chiquillo, es normal que me pusiera
así. Pero no iba a dejar de amarte.
-Así son los chiquillos… y con la misma se buscan a otro…- le besó
la frente y deslizó un dedo por su espina dorsal -¿Cómo están los
chicos?¿Como siempre?
- Peor... –suspiró, sonriendo un poco. – En realidad estoy preocupado.
Ojalá me pudieras ayudar.
-Lo haré…- sonrió levemente y lo hizo mirarle a los ojos, besándolo
otra vez porque sabía que iban a tener que separarse y quería aprovechar
el tiempo –Miyamoto… entré en su cuarto esta mañana, estaba en yukata
y me abrazó…- sonrió de medio lado y le tocó las nalgas –Yo diría
que… bueno…- sacó una carta del bolsillo del pantalón y se la dio.
- Comprendo.... – sonrió, tomando la carta contra sí. – El Oyabun....
creo que realmente le gusta esa mujer, ¿sabes? No de esa manera,
pero.... no lo veo infeliz tampoco.
-Es una gran mujer… creo que… el Oyabun…- sonrió levemente –Quieren…
regalármela en bandeja…
- Ya veo.... –se rió el chico, cubriéndose la boca. – Es de esperar,
supongo. Tienes que ver cuando se reúnen, es como si el aire se
volviera sólido.
-Hum… espero tener la ocasión…- se rió mirándolo a los ojos –Ya
imagino a Gouka-san… grrrr
- Definitivamente..... pero el Oyabun insiste en que esté. – continuó,
preguntándose si comprendían ellos lo graciosos que parecían ahora.
-Ah… siempre igual…- se rió sacándose la bandana de la frente y
enroscándola en su muñeca –Guarda esta… y cuando me eches de menos
y vayas a ponerme los cuernos otra vez… siéntete culpable…- sonrió
de medio lado –Esta noche Miyamoto quiere hablar conmigo… me pregunto
sobre qué…
- Ya te enterarás – se rió, tocando la bandana. – Baka, no te voy
a poner los cuernos ahora. Y si el Oyabun insiste.... sólo hablaré
con el chico, lo prometo. Ten cuidado, Toma.
-Sí… lo tendré…- lo miró a los ojos y sonrió –Tranquilo, él me
quiere… y es muy buen chico…- le pasó dos dedos por el hombro y
el brazo con suavidad –Si insiste…- se acercó a su oído susurrando
“dile que se la meteré del través cuando lo vea como no te deje
tranquilo…”
- No le puedo decir eso! – se rió, golpeándolo con suavidad. –
Y me da igual, cuídate. No voy a perderte de nuevo.
-Te juro que no…- se giró sobre él besándole el cuello y sonriendo
–Ya estoy listo para otra…
- Me encantaría, pero no te puedes desaparecer así, ni yo tampoco....
lamentablemente. – le tocó el sexo jugando y tomando su ropa para
empezar a vestirse de nuevo. - ¿Cuándo nos volveremos a ver?
-No lo sé… cuando tenga un momento libre… aún no se como están
las cosas, sólo lo que hablé con la señorita…- estiró el brazo y
le tocó la mano con la suya sin levantarse, la verdad es que no
tenía fuerzas para separarse de él.
- Estaré esperando entonces, como siempre – le sonrió, besándolo
una vez más, profundamente.
-“Te llamaré…”- susurró cuando se rompió el beso de todos modos
sin vestirse, observando los tatuajes en su espalda mientras se
ponía la camisa.

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