Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 10- Everything Looks Brighter in
the Morning
-Ah… ¿Qué es esto? ¿Nos atacan?- empujó con el pie al moreno que
estaba durmiendo frente a la puerta del dormitorio de Seishi -¿Por
qué no te mueres en otro lugar?- le pisó la barriga e Ishin se llevó
la mano a la cabeza sintiendo que le reventaba la cabeza, los chicos
atrás tratando de no reírse muy alto.
-Oh… mierda… ¿Qué hora es?- preguntó sintiendo que apestaba a alcohol
–Voy… a ducharme…- Toma lo sujetó con un brazo por el cuello apretándolo
o más bien asfixiándolo y abriendo la puerta –Oyabin…
-No hagas eso…- Saeka se rió tapándose la boca con la mano y pegándole
en la espalda con la mano –Baka! No entres así!- se rió igual sin
poder evitarlo.
- ¿Qué sucede? – el moreno se sentó en la cama, sorprendido, pasándose
una mano por el cabello, echándoselo hacia atrás, suspirando al
ver de quien se trataba, pero sonriendo, y ajustándose el yukata
antes de apartar las sábanas. – Toma... ¿no sabes que no se entra
así a la habitación de tu jefe? Te salvas porque me alegro de verte.
– se acercó abrazándolo, ya fuese lo adecuado o no.
Ishin le golpeó la espalda con la mano a ver si lo soltaba de una
vez, porque empezaba a asfixiarse y además no quería ver a Seishi
en yukata y Saeka tiró de él para rescatarlo y apretarlo ella –“Hueles
a sake…” – le canturreó maldita, susurrando.
Toma sonrió abrazándolo y frotándole un poco la espalda –Bueno,
esto es lo más erótico que veo después de Saeka-san desde hace siete
años… vaya, vaya… cómo has crecido Oyabun…
- Y tú no has cambiado para nada – le contestó el chico, dándole
un ligero golpe en la cabeza y separándose. –Te extrañamos.
-Yo también… os he extrañado a todos…- se ató una bandana alrededor
de la frente como siempre, para que no le molestase el cabello y
salió al salón, llevándose a los demás con los brazos abiertos –Fuera
todos, el Oyabin tiene que vestirse… y tú, dúchate- le recordó a
Ishin que frunció el ceño
-A eso iba ¿sabes?- protestó frunciendo el ceño aún más cuando
le aplastó la cabeza con la mano aunque en realidad le hacía gracia
y se rió apartándolo –Saca…
Saeka cerró la puerta y suspiró sentándose en la cama de su hermano
y moviendo los pies por fuera –Si vieras el jaleo que formaron en
el coche…
- Lo imagino – sonrió, pasándose la mano por el cabello de nuevo.
Era un poco vergonzoso haberse quedado dormido, pero no creía que
a nadie le fuese a importar. – Están felices, como nosotros.
-¿Sí?- sonrió un poco más, mirándolo y levantándose para buscarle
un traje limpio, preparándoselo sobre la cama y buscando una camisa
–Pues Ishin y tú estáis enfadados… y eso sí que es raro… - comentó
como si fuera casual. Lo cierto es que estaba preocupada.
- No estoy enfadado. Es sólo.... – suspiró, pensando que no podía
ocultarle nada a ella. – Sucedió algo extraño anoche y supongo que
me molesté. Ishin me besó.
-Hum… eso no es para enfadarse… después del valor que hay que reunir
para besar a alguien a quien amas… enfadarse no está bien… yo creí
que Ishin era tu tipo…- extendió dos corbatas -¿Esta o esta?- sonrió
abiertamente acercándolas a su cara.
- ¿Cómo que mi tipo? – apartó las corbatas a los lados, mirándola.
- ¿Por qué todos asumen que soy homosexual? Además, estaba ebrio....
no creo que me besara por eso. Y tampoco creí estar enfadado.....
Es que no lo estoy.
La morena suspiró suavemente –Vale… esta…- decidió por él, guardando
la otra –No sé quien más asume eso… yo sólo digo que creía que Ishin
te gustaba, no sé si eres homosexual o no… - se sentó de nuevo en
el colchón y sonrió –Tú sí que debías estar ebrio… para no darte
cuenta de lo que Ishin siente por ti… Desde que erais así…- hizo
un gesto con la mano para simular su altura de pequeños –siempre
detrás de ti… espero que no fueras muy duro con él… ahora ya sé
por qué Ishin se pasó toda la noche durmiendo en tu puerta… Sí que
te pareces a papá…
- ¿Por qué dices eso? – la miró sin comprender tomando la camisa
y bajándose el yukata hasta la cintura, bajando la mirada. – No
sabía que había dormido en mi puerta.... Yo sólo... traté de que
se quedase con otro chico, uno que le gustaba al parecer. No imaginé
que iba en serio.
-Porque él también era un denso sentimental… por eso…- suspiró de
nuevo mirándolo y tirándole del cordón del yukata para que se le
cayese, riéndose –Vergonzoso…
- Saeka! – se cubrió, deseando lanzarle algo en aquellos momentos
y optando por terminar de vestirse. – Nuestro padre no era denso.
Y además, ¿cómo lo iba a saber? Ni siquiera sabía que le gustaban
los hombres hasta anoche.
-Por Dios… porque es muy obvio. Siempre te mira con esa cara de
estar perdido en su mundo… y cuando lo tocas, pone la misma cara
que un perrito abandonado, sólo le falta mover la colita… me pregunto
si lo hace luego…- puso cara de estarlo pensando en serio y se rió
–Oyabun… - lo imitó fatal y se levantó ajustándole la corbata en
el cuello y sonriendo levemente ahora -¿y cómo estuvo el beso?
- No te voy a decir eso, a ti menos que a nadie Saeka. Y ahora
que está Toma.... – le sonrió, pensando en hablar con Ishin. – Así
que ustedes dos pueden encontrar algo más sobre qué cotillear.
-Nosotros no cotilleamos! Encima que me preocupo por mis hermanitos…-
lo peinó un poco y luego le revolvió el cabello pensando que no
tenía arreglo –Ojalá que alguien te quite a Ishin… como a papá casi
le pasó con mamá… así aprenderás…- lo apuntó con un dedo pensando
que el tal vez no sabía nada de ese asunto y se acercó a la puerta
lentamente para huir, sonriendo –A lo mejor te lo quito yo… quien
sabe…
- ¿De qué estás hablando? Saeka.... – la detuvo por un brazo aunque
con suavidad. – Pienso hablar con él antes de la fiesta, ¿ya? Tranquila.
Además, eres una mujer comprometida, o.... ¿estás cambiando de idea?
-Más… quisieraaas….- canturreó apretándole la nariz con un dedo
y sonrió levemente –Estoy hablando de que papá estaba tan preocupado
por los negocios que no se fijaba en mamá, que empezó a ponerse
triste… y alguien que no eran tan denso sentimental como papá y
tú… se aproximó a ella… Papá se enteró a tiempo y aún así, acabó
mal para el padre de Ishin… y papá se salió con la suya… pero eso
no quiere decir que tú puedas salirte con ella… porque aunque seas
un denso sentimental…- sonrió más dulce abrazándolo y poniéndose
de puntillas –eres un blandito…
- No sabía nada de eso, Dios... – murmuró, abrazándola de todas
maneras y tratando de no ponerse rojo por ese comentario final.
Pero ahora comprendía muchas cosas más claramente. – Saeka.... ¿por
qué estás tan convencida de que le correspondo a Ishin?
-No lo sé… es sólo que yo quisiera que fuera así… - sonrió cerrando
los ojos porque le gustaba que la abrazase, poniéndose un poco más
seria –No, lo más seguro es que no le correspondas… o estarías seguro…
esas cosas se saben… incluso alguien como tú… supongo… pero es una
pena…
- Incluso alguien como yo... – sonrió pasándole una mano por el
cabello. - ¿Qué te hace pensar que no le correspondo? – preguntó
ahora tergiversando la pregunta.
-No me mareeeees, Seishi-kun… - le pellizcó una nalga sonriendo
malditamente –Aún puedo hacer esto… claro que seguro preferías hacerle
tú a Ishin… pero ahora ya no puedes por rechazarlo… ah… qué penita
me das…
- Ah, déjame en paz, ve a molestar a los chicos un rato.... – se
rió, apartándose, para peinarse de nuevo frente al espejo esta vez,
aunque su rostro estaba algo pensativo.
-Vale… me voy… baka…- se fue hacia él apoyándose en su hombro para
llegarle a la mejilla y le dio un beso allí –Te queremos, Oyabun…-
se rió saliendo y saltando en la espalda de Toma y rodeándole el
cuello con los brazos –Toma-san!
-Señorita Saeka… ¿podría demostrar que es una señorita a veces?-
el moreno la sujetó por la cintura para que no lo asfixiase con
los brazos, echando el brazo atrás y suspirando.
-A veces lo hago… - se rió por cómo la cogía y la dejaba en el
suelo de pie de nuevo.
-Hágalo… - susurró revolviéndole el cabello delante de la cara.
-Para! Odio eso!- le gritó riéndose, Ishin sujetándola por los
hombros.
-Oneesan…
-Déjenme divertirme…- se soltó sentándose frente a Toma y sujetándole
la mano con ambas suyas pensando que era muy grande. Lo cierto es
que estaba tan nerviosa por culpa de él, no sabía las ganas que
tenía de verlo hasta que por fin lo había tenido frente a sus ojos.
Ishin sonrió levemente, observándolos, deseando que de veras las
cosas marchasen como Seishi y él querían.
Poco después, Seishi salía de la habitación, sonriendo al verlos
tan animados. –Creo que es hora de ponernos en camino, Toma....
estarás ansioso de volver al trabajo ¿no? Hoy es día de fiesta para
Matsuda, peeeeeeeeerooooo....
- Oyabin.... – lo llamó Matsuda, nervioso ante ese pero.
- No seas impaciente, yo creo que Toma merece un día de descanso,
sin preocupaciones. Saeka, ¿por qué no te quedas con él un rato?
– le sonrió con toda la intención, mirando luego a Ishin, planteándose
el cómo decirle que quería hablar con él, sin sonar la alarma.
El moreno bajó un poco la cabeza apartando la mirada y Toma sonrió
–Qué generoso, Oyabin- contestó sin ningún tipo de burla, inclinándose
un poco a pesar de estar sentado –Aunque quiero ir a ver a algunas
personas por la tarde… ¿podría ser?
- Es tu primer día en libertad, por supuesto que puedes, aunque
quiero hablar contigo luego.... por la noche. – lo miró a los ojos,
tranquilo, y luego a Ishin, decidiéndose por dejar de lado sutilezas.
– Contigo también, un poco más temprano.
-Como desee, Oyabun…- el moreno sintió como si le tirasen un peso
encima y se levantó porque de todos modos tenía que salir a trabajar.
Toma suspirando un poco mientras se levantaba –A ver qué hiciste
Ishin…- le riñó sólo por molestarlo ofreciéndole su mano a Saeka
para ayudarla a levantarse, la chica tomándola y sonriendo -¿No
quiere salir, oneesan? Creo que necesito estar en el exterior.
-Claro… - la chica sonrió aun sin soltarle la mano –En cuanto te
afeite y te corte un poco ese pelo que llevas…- le riñó llevándoselo
con ella a rastras sin prestar atención a su cara de padecimiento.
- Vamos, chicos, ¿Ishin? – lo llamó suavizando la voz porque sabía
que lo había puesto nervioso. No era su intención, pero tal vez
no estuviese tan mal. – Toma tiene el día libre, el resto, no.
Se escucharon algunas protestas sólo por vicio e Ishin se levantó
acercándose a él para hacer frente a lo que había sucedido la noche
anterior –Oyabun… respecto a lo sucedido… estaba muy borracho, si
sirve de algo para disculparme, no lo hubiera hecho de no ser así…
ya sabe cómo me sienta el alcohol… - siguió con la cabeza baja pese
a todo.
- Así, que ¿fue por eso? – lo miró tratando de analizar bien la
situación, no quería liarse por Saeka. Le sonrió un poco, alzando
su rostro. – No te preocupes, Ishin, no estoy enfadado. Pero aún
quiero hablar contigo en privado.
-Sí, cuando usted desee- lo miró a los ojos un momento odiando
negar sus sentimientos y esperando porque ahora no sabía si quería
ir a hablar en privado o no.
Seishi permaneció observándolo, y suspiró, pensando que no tenía
remedio aquella situación, alzando la voz. – Chicos, adelántense.
Voy a necesitar a Ishin para otro trabajo. Y Matsuda.... nada de
aceptarle más excusas a Takahashi, ya debe dos semanas.
-Sí, Oyabin- el chico se inclinó un poco antes de salir, serio
y pensando que hubiera preferido eso sí, dejárselo a Toma.
Ishin miró a Seishi entonces y cruzó los brazos atrás nervioso,
esperando por no agravar la situación a pesar de que quería saber
ya la que iba a caerle.
- Ven conmigo, y quita esa cara. Ni que te fuera a comer. – le sonrió,
tomándolo del brazo y llevándolo al jardín. Se sentía cómodo con
él a pesar de todo.
-Sí, no puedo ahora poner otra…- se fue con él al jardín como si
fuera al patíbulo, esperando a ver qué le decía y pensando que estaba
siendo un poco tortura, preguntándose si estaba metiéndose con él
como cuando eran pequeños.
- Dime la verdad, Ishin, ¿me besaste porque estabas ebrio? Saeka
no piensa eso y.... – se detuvo, mirándolo a los ojos. – No me mientas,
por favor.
-Oyabun… no le besé por eso, pero si no hubiera estado borracho
no lo hubiera hecho…- miró sus ojos y luego a otro lado pensando
que al parecer ya había sido el tema del día para Saeka.
- No.... pero entonces ¿por qué? ¿Estás enamorado de mí, Ishin?
– continuó, mirándolo a los ojos, sin permitir que se escondiera.
-Sí, desde siempre Oyabun y nunca hice nada hasta ayer, lo siento,
no lo haré de nuevo…- lo miró incómodo aunque deseando que dejara
de mirarlo así.
- No... pero sé por qué no me lo dijiste. Saeka me dijo acerca
de tu padre. – suspiró, liberándolo de su mirada por fin, y girándose
pensativo. – Siendo quien soy, es increíble la cantidad de cosas
que nadie me dice.
-No es algo que se pueda decir con libertad a nadie, mucho menos
a tu líder… y mucho menos tras lo sucedido con mi padre… De todos
modos, fue una estupidez… no estaba pensando bien… - observó su
espalda deseando tocarlo, pero ni se le ocurría, bastante vergüenza
cargaba ya –Ayer ese chico, lo miraba y pensaba que ojalá pudiera
verlo como a usted… intentaré sacármelo de la cabeza...
- No, Ishin, lo que quiero es que hagas otra cosa. – sonrió, sin
girarse aún, sintiendo que estaba siendo un poco malo. Pero no podía
evitarlo. – Quiero que me hagas un favor.
-Haré lo que sea…- bajó la cabeza apretando las mandíbulas.
El chico se giró, observándolo, interiormente pensando “Baka” y
acercándose un poco. – Sé que es imposible delante de los demás.
Pero cuando estemos así, en privado, como ahora... ¿podrías llamarme
por mi nombre?
-…sí…claro…- lo miró a los ojos sorprendido, sin saber si estar
aliviado o no, porque le había desconcertado totalmente -¿Pero le
trato de usted igual?- enrojeció un poco frunciendo el ceño levemente
y pensando que de veras siempre tenía que ponerse rojo cuando se
confundía.
Seishi se rió sin poder evitarlo, tocándole una mejilla. – Si quieres,
pero va a ser extraño luego de esto. – se acercó más, besándolo
con suavidad, cerrando los ojos.
Ishin cerró los ojos pensando que sí había estado metiéndose con
él y no tenía gracia, aunque en ese momento le daba igual. Le pasó
la mano por la nuca acercándolo más y entrando en su boca porque
realmente lo deseaba demasiado, respirando con fuerza y rompiendo
el beso, abrazándolo más sin ser capaz de mirarlo. Oliendo su cabello
y preguntándose si debía soltarlo, pero no quería.
- Debiste decírmelo... He sido un tonto. – susurró el chico, abrazándolo
de vuelta. – Eres el único que siempre ha estado cerca de mí.
-Sí, pero eso no es motivo si no te gusto de verdad…- se apoyó
en su hombro abrazándolo más -¿Estás seguro? Porque si luego te
arrepientes… me vas a matar…- susurró serio.
- Sí, tendré que hacerlo.... – se metió con él de nuevo, sonriendo.
– Estoy seguro, es la razón por la que estaba molesto anoche. Y
secretamente me alegré de que me siguieras.
-No me atreví a entrar…- sonrió levemente y rozó la cara contra
la suya, buscando sus labios y besándolo de nuevo, rodeándole la
cintura y tocándole la espalda con la mano, recorriéndola por completo
–Te quiero- lo miró a los ojos serio de nuevo, besándole los labios
otra vez, había estado deseando tanto tocarlo, que no quería soltarlo
por nada.
- Yo a ti, Ishin.... – sonrió, sintiéndose libre extrañamente.
– Saeka, tiene razón, soy un denso emocional... – se rió, alborotándole
el cabello ligeramente.
-¿Un denso emocional?- lo miró sonriendo y soltándolo un poco aunque
realmente no le apetecía nada y le pasó las manos por el pecho y
los hombros sin creerse que realmente le correspondiese –Ya sé que
estarían cotilleando sobre mí…
- Ishin, tu jefe no cotillea – lo miró serio, pero en broma, sonriendo
de nuevo luego. – No, Saeka sólo me ayuda a ver las cosas con claridad.
Y yo la ayudo a ella a ver para otros lados...
-Ya… si los vieras cuando te estabas cambiando… no sé qué sentirá
Toma-san… lo que sí creo que sé es lo que siente ella…- lo soltó
y movió la mano sujetando la suya y apretándola un poco.
- ¿Lo crees? No tiene derecho a llamarme denso entonces... – lo
miró, pensando que en realidad sí, porque como siempre, no se había
dado cuenta. – Esa Saeka... es posible que sólo haga esto por nosotros.
Es una tonta.
-Ya lo sé… pero también es una necia… y supongo que debe ser muy
desagradable ser mujer y saber que no hay muchas más opciones para
ti si quieres hacer algo en esta situación… - lo rodeó por el pecho
desde atrás, pegándolo contra él y besándole la mejilla, cerrando
los ojos –Seishi… fue insoportable cuando besaste a esa tía…
- También fue insoportable para mí, no lo creas. – suspiró, preguntándose
si de veras no les importaría a los demás que fuera homosexual.
– Saeka debió ser la líder. No hay quien le diga que no.
-Oy… Seishi…- se corrigió pensando que ya antes casi decía lo
mismo –Sólo estás cansado… eres un buen líder…
- Es agradable, escucharte decir mi nombre – le sonrió, asintiendo
luego. – Tienes razón, y debería estar siendo el líder en estos
momentos, por más que me pese. Vamos, Ishin, debemos alcanzarlos.
-Sí…- lo sujetó de nuevo, abrazándolo para besarlo una vez más,
un poco preocupado pero sin decir nada, soltándolo después y caminando
unos pasos tras él pero a su lado, como siempre.

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