Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 8- Your Marks on My Skin
Nakazato se giró apoyado en el sillón, observando como iba saliendo
su hermano con los demás y esperando a que Nagare llegase en algún
momento. No había podido verlo hasta hoy y lo cierto es que quería
hablar con él, no sólo eso en realidad.
El chico se acercó, sinuosamente, con un trago en cada mano, bebiendo
de uno y dejando el otro frente al chico, en la mesa, sentándose
en sus piernas. – Nakazato-san, cada vez me tienes más abandonado.
-Siempre llegas tarde… ¿es para castigarme?- le besó el cuello
y cogió el vaso de la mesa apoyándolo en su pecho mientras lamía
su piel, bebiendo por fin un poco – He conocido a la prometida de
mi hermano…
- No te castigaría, sabes que me muero por verte....- sonrió acariciándole
la quijada, y abrazándose contra él. - ¿Y cómo es? ¿Es una de esas
mujeres que jamás parecen ensuciarse?
-A mí me parece… vulgar y un tanto estúpida… como mi hermano, tal
para cual- le pasó las manos por las piernas subiendo un poco el
kimono por sus muslos y mirándolos mientras los desnudaba de ese
modo –De todos modos… creo que a mi hermano le gusta… eso me han
dicho..
- Pues mejor para él. – se rió, besándole el cuello luego, y lamiéndolo.
- ¿Y tú, Nakazato-san? ¿Seguirías viéndome aunque tuvieses una prometida?
- … a mí no me interesan las mujeres, nunca he estado con una y
sé que no me pierdo nada…- dejó escapar el aire por sus fosas nasales
y lo acercó más a su cuello –De todos modos, creo que el día menos
pensando me matarán… mi hermano comienza a hartarse... – le pasó
las manos por las nalgas bajo la ropa interior y lo acercó a él
más.
El chico se detuvo por un momento, serio, a pesar de que Gouka
no podía verlo. – No digas eso.... ¿qué va a pasar conmigo? Me romperías
el corazón... – lo lamió de nuevo, succionando un poco.
-Es lo que me ha dicho el hombre de confianza de mi hermano… Bueno,
lo ha insinuado, pero no te preocupes, no voy a dejar que me maten…-
le sujetó la nuca y lo besó profundamente, de nuevo pensando que
sólo estaba jugando con él. Nagare hacía su trabajo, pero lo hacía
demasiado bien tal vez.
Nagare se abrazó a su cuello, devolviéndole el beso con los ojos
cerrados. Sonrió en cuanto se rompió mirándolo a los ojos. – No
lo hagas o tendré que quitarme la vida, y entonces.... este local
se irá abajo. – se rió, jugando con su cabello.
-Seguro… porque los otros no saben trabajar… creen que es un juego
¿verdad? Me tienen miedo, este chico… me dijo que mi hermano había
tratado de enviar a alguien conmigo pero que no quiso… -le apretó
las nalgas y le dio una palmada en ellas con una mano, jugando con
la tersura de su piel.
- Mejor, más para mí.... – le besó de nuevo pasando una mano por
su mejilla. – No quieres ponerme celoso.... Pero te diré algo. Cualquiera
que te rechace es un idiota, no vale la pena.
-Ya… de todos modos yo le hubiera dicho que se largase…- le besó
el pecho alzándolo un poco.
-Nakazato-san… ¿no prefieren ir a un cuarto?- el dueño se acercó,
sonriendo levemente, sintiendo que se estaban propasando un poco
de más con ese comportamiento allá afuera.
-… iremos cuando quiera ir… - el moreno lo miró con cara de que
mejor se largaba y el hombre sonrió a la fuerza apartándose sin
más remedio –Aún llevas el anillo ese… creí que lo venderías…
- Qué poca confianza me tienes.... Tú me lo diste, no pienso quitármelo.
– sonrió, estirando los dedos para observarlo mejor. – Es hermoso.
Nunca he tenido nada así.
-Es muy caro… podrías sacarte mucho dinero por él…- lo miró a los
ojos pese a que el chico miraba el anillo. Se levantó llevándolo
en brazos y miró al hombre en la barra que le hizo una señal para
que fuera tranquilo. Sabía que le pagaría de todos modos cuando
saliese.
- Lo sé, pero no quiero. – le aseguró, recostándose contra su pecho
y besándolo, cerrando los ojos de nuevo.
-Haz lo que quieras… es tuyo después de todo…- abrió el cuarto
y se sentó en la cama con el chico encima. Abriéndole el kimono
mientras lo besaba. Hoy no se sentía muy bien, tal vez estaba cansado
de no saber cómo hacer, había estado pensando demasiado en lo que
Yûgure le había dicho y además estaba algo disgustado por haber
discutido con él en lugar de con Jin que era el que realmente le
cabreaba. Aún así, en aquellos momentos se sentía mucho mejor –A
veces me pregunto si puedo confiar en ti… o si eres otra baza escondida
de mi hermano…
- No importa lo que diga, si no confías en mí.... – dejó resbalar
el kimono por sus hombros con delicadeza. – Pero no tengo nada que
ver con tu hermano. Sólo me importas tú.
-Ya… - sus ojos verdes perdieron de vista sus labios por un momento,
observando su cuerpo descubrirse, rozando con un dedo la marca roja
que le habría dejado algún otro cliente. Lo alzó un poco más succionando
en la misma marca para cubrirla con la suya y lo levantó un poco
para lamer su abdomen, rozando sus caderas con la lengua y los dientes,
mordiéndole los muslos con suavidad y apoyando la espalda en el
respaldo de la cama -¿Cuánto tiempo hace desde que nos conocimos?
Soy malo para el tiempo.
- No importa, eres bueno para todo lo demás.... – contestó, su
respiración ligeramente agitada ya. – Ya son cuatro años, más o
menos. ¿Por qué?
-Hace mucho tiempo… creí que sería menos… por como me pones aún…
- lo giró para acostarlo en el colchón y se subió sobre él sujetando
sus piernas para separarlas, lamiendo entre ellas su sexo, sintiendo
cómo se erguía en su boca y succionándolo más fuerte.
- Ah..... no.... es precisamente por eso....... – jadeó el chico
estremeciéndose. – Mi cuerpo está acostumbrado al tuyo..... mis
ojos a tus ojos.... tu lengua.....ah.....
-¿Mi lengua?- la deslizó por sus testículos sonriendo de medio
lado y empujándola dentro de su cuerpo, bajando la mano para acariciar
su sexo de vez en cuando. Deslizó la lengua fuera de su cuerpo de
nuevo para acariciarle las nalgas –Creí que cuando te acostumbrabas,
perdía todo el interés Nagare… ¿no es por eso que mi hermano siempre
está ayudando a cambiar a los chicos que despiden de un antro a
otro?- se levantó para quitarse la camisa y el pantalón.
- No es lo mismo contigo.... – sonrió Nagare, abriendo los ojos
para mirarlo. - Porque lo nuestro no es tan superficial. No hay
nadie más que te satisfaga así, ¿verdad?
Gouka lo miró a los ojos dejando el pantalón a un lado y se acostó
sobre él para besarlo profundamente, revolviéndole un poco el cabello
hacia atrás –No me acuerdo, hace mucho que no me follo a nadie más,
tal vez debería…- frunció un poco el ceño al pensar en cómo se había
estado refugiando en él tanto tiempo. Odiaba refugiarse en otros,
al perderlos te quedabas aún más solo que cuando lo estabas por
completo.
- Si haces eso, te darás cuenta de que me extrañas – sonrió, revolviéndole
el cabello de nuevo, y apretándolo entre sus piernas. Lo cierto
es que le daba miedo que prefiriese al otro, ¿por qué no? No tenían
contrato de exclusividad.
-No lo haré… hum… - se empujó dentro de él, sujetándole las nalgas
y subiendo las manos por sus piernas, sintiendo la presión de estas
excitante –Tú sabes cómo encenderme… y cómo calmarme… mejor que
yo mismo- jadeó moviéndose dentro de él con fuerza, mirándolo a
los ojos fijamente.
- Ah....ah.... – gimió el chico, observándolo también, con los
labios entreabiertos. – Yo sólo.... sé lo que necesitas.... – le
acarició el rostro, lamiéndose el labio superior.
El moreno dejó salir la respiración entre los dientes y le alzó
un poco las piernas apoyándole los pies en su pecho y sujetándole
las caderas mientras se arrodillaba para seguir penetrándolo -¿Y…
qué es eso?- jadeó con fuerza sintiendo el cabello caer sobre su
rostro.
- Hum..... a mí- sonrió el chico sin dejar de acariciarlo, gimiendo
con más fuerza, su sexo apretado entre ambos.
Gouka lo miró a los ojos empujándose y sujetándole los brazos para
ayudarse, separándole las piernas de nuevo, por encima de sus brazos,
subiéndolo en sus brazos y moviéndolo con fuerza sobre él. Lo besó
profundamente sintiendo cómo le rodeaba el cuello con aquellos brazos
suaves, acariciando su nuca, su cabello, con los ojos cerrados,
mientras le devolvía el beso, gimiendo suavemente en su boca, apretándose
contra él.
-Nagare…- rozó los labios con los suyos, respirando contra ellos
y mirando sus ojos, su expresión congestionada por el placer aún
le excitaba más. Sentía como si le ardiese el sexo en aquel cuerpo
tan caliente y suave, apretándolo más contra él y aprovechando el
sudor para frotar su sexo contra las abdominales. Frunció un poco
el ceño al sentir los estremecimientos del orgasmo y deslizó dos
dedos costosamente junto a su sexo para apretarlo aún más.
- Ah.... Nakazato-san! –gimió el chico, estremeciéndose contra
su cuerpo, apretando más las nalgas antes de correrse sin apartar
la mirada del moreno, susurrando. – Gouka....
El moreno deslizó la lengua por sus labios temblorosos y lo besó,
sintiéndose un tanto enfebrecido mientras se corría dentro de él,
jadeando en su boca y rompiendo el beso para poder mirarlo a los
ojos de nuevo. Acostándose sobre él al dejarlo bajar sobre el colchón,
moviéndose dentro de él con suavidad mientras aún estaba sensible
a pesar de que era incluso demasiado.
- Nakazato-san..... – gimió sonriente el chico, volviendo a su
manera acostumbrada de llamarlo aunque no en su mente. – Tú también....
sabes lo que yo necesito.
Gouka lo miró a los ojos y salió de su cuerpo acostándose a su
lado y sintiendo cómo el semen resbalaba por sus dedos al sacarlos
de su cuerpo - Yo no sé ni lo que yo necesito…- le pasó los dedos
por la mejilla y se la lamió después –No vayas a desaparecer nunca…-
se giró de espaldas incómodo por haber dicho eso, buscando el tabaco
en su pantalón como si no hubiera dicho nada y frunciendo el ceño
de nuevo.
Nagare lo observó, sonriendo ahora de una manera muy distinta y
mucho más tierna, cerrando los ojos luego. – Es más posible que
desaparezcas tú. Yo seguiré aquí, esperando.
El moreno se volteó acostándose con el cigarro entre los labios
y tiró de él para que se apoyase en su pecho como siempre, apoyándole
la mano en el cabello y revolviéndoselo un poco a pesar de lo lacio
que era.

Continua
leyendo!
|