Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 7- Strategies
- Ishin, te ves más preocupado de lo que yo me veo. – le sonrió
el moreno ahora que estaban solos. – Es bastante obvio que no hay
manera de detener esto.
-No, no la hay Oyabun, está realmente empeñada en casarse con él…
supongo que es comprensible porque es atractivo y se conocieron
de ese modo…- trató de disculparla aunque sabía no era necesario
con su hermano –Aunque… a mí me parece un imbecil…- apretó las mandíbulas
pensando que eso no había estado adecuado –Disculpe…
- No.... – se echó a reír sin poder evitarlo, seguramente había
sido un día muy tenso. – Pero es la verdad, yo pienso lo mismo.
No sé por qué a Saeka le gusta. Y sí, ya sé que no es digno de mi
parte y que no debería hablar así de su prometido. – comentó, mostrando
las manos como si pudiese detener sus pensamientos.
-Su prometido ha sido nuestro rival desde hace mucho tiempo Oyabun,
yo encuentro su reacción comprensible… aunque no la de ella… aquí…
hay muchos que hubieran deseado estar en el lugar de él y que sin
duda le habrían dado el respeto que merece… los chicos hablan…
- Lo sé – suspiró frunciendo el ceño. – Tampoco estoy contento
con eso, lo sabes. Saeka merece alguien que se dedique completamente
a ella. – se acercó, curioso aunque en cierta medida metiéndose
con él. – Ishin, ¿eres tú uno de ellos? ¿Esos chicos que hubieran
deseado estar en su lugar?
-Oyabun…- se subió las gafas un poco rojo pensando que esa desgracia
no desaparecía con la edad –Yo jamás me atrevería a verla de ese
modo… yo sólo me dedico a usted y no hay lugar para nadie más- lo
miró a los ojos y bajó un poco la mirada sintiendo el bofetón que
le habría dado su padre sólo por haber dicho eso.
Seishi sonrió, meneando la cabeza y tocándole la mejilla. – Ishin,
tranquilo. Es una broma. Y ya sé que soy el líder, pero también
sé que quieres a Saeka. No tienes que ponerte así.
-No, Oyabun… lo siento…- permaneció mirando un poco hacia abajo,
tenso por el tacto de su mano y deseando girar un poco la cara para
sentirla contra sus labios. Cuando la separó, no sabía si lamentarlo
o agradecer que le hubiera evitado semejante estupidez.
- No, no te disculpes, no tienes por qué. A veces quisiera que
todo fuera como cuando éramos niños – lo miró, sonriendo levemente.
- ¿Crees que soy un buen líder?
Desde luego- lo miró a los ojos de nuevo sentándose después de
él en la sala sin dejar de observarlo –Sabe que todos nos sentimos
muy orgullosos y que haríamos lo que desease sin dudarlo, no sería
así si no fuera tan buen líder…- observó sus labios un momento y
luego sus manos –Tal vez está nervioso ¿preocupado?
- Es como si me leyeras la mente. – asintió, pensando que Ishin
siempre sabía lo que sentía, a veces incluso antes qué él mismo.
– Es distinto cuando no es mi vida la que está en peligro. No quiero
cegarme o tomar una decisión equivocada.
-¿Puedo sugerirle lo que haría en su caso? Después de haber conocido
a ese hombre personalmente…- lo miró a los ojos de nuevo.
- Claro que puedes- lo miró a los ojos interesado.
-Creo que debería prohibírselo…
- ¿Prohibírselo? Pero Saeka.... – lo miró, serio, pensativo. Sabía
que era más importante proteger a su familia, su hermana debía comprenderlo,
pero aún así era algo difícil. – Ya le dije que no me opondría.
No puedo retirar mi palabra así como así.
-Lo sé… pero ahora lo ha visto… y las cosas han cambiado ¿no le
parecía extraña la conducta de todos? La nuestra era una conducta
normal, estábamos desconfiados pero ellos se veían sonrientes… como
si estuvieran tomándonos el pelo… Ella… cuando lo comprenda se lo
agradecerá… tal vez ahora está enamorada… pero no es el único hombre
que existe… y no es el que la hará feliz… - se quedó en silencio,
sintiendo que había hablado de más.
- Lo peor es que creo que tienes razón. – se echó hacia atrás,
cansado. Últimamente siempre lo estaba. – Me pregunto si habrá alguna
manera de convencerla. Dios, ¿por qué será tan necia?
-No lo entiendo… lo que ve en él… - suspiró con fuerza y apoyó
las manos tras él en el suelo –Oyabun… ¿recuerda cuando éramos pequeños?
Ella siempre quería que Toma-san jugase con ella… tal vez el modo
no sea prohibirle que se case con él… si no mostrarle otros caminos…
- ¿Toma? Le pregunté sobre él ayer, pero no se vio muy receptiva...
Pero tienes razón, tal vez cuando lo vuelva a ver... – sonrió un
poco, no muy seguro pero era algo que podía hacer sin retractarse
de su palabra ante todos. – Bien, tenemos dos meses aún. ¿Qué haría
sin ti, Ishin?
-Sé que encontraría el modo Oyabun, gracias- bajó un poco la cara
y sonrió levemente aunque sólo porque conseguía contener la amplia
sonrisa que quería formarse en sus labios –Creo que ella está muy
necia ahora con ese… hombre, pero no puede traicionar sus propios
sentimientos… nadie puede… aunque él le haya hecho creer que la
ama, la comparación será inevitable y sé que él siempre ha mirado
por ella…
- Es cierto, Toma jamás la trataría así. Se esforzaría en hacerla
feliz. – sonrió, apoyándose contra su hombro por un momento y luego
retirándose. No estaba bien hacer eso a esas alturas de su vida.
– Y ese hombre, no la quiere, es obvio. Ishin, ¿tienes a alguien
especial? Siempre estás conmigo y sé que no soy muy divertido. Tal
vez deberíamos salir más a menudo.
-Oyabun… usted también debería encontrar a una mujer tal vez…aunque
sólo sea por unos días para divertirse ¿no se siente solo a veces?-
se quedó inmóvil en la posición que se había quedado tras sentirlo
apoyarse en él.
- Sabes que sí. Sólo tú lo sabes. – sonrió, cerrando los ojos por
un momento. – Pero creo que eso... sólo me haría sentir más solo.
¿Lo comprendes? Estar con alguien así... sólo porque le pagas o
por quien eres.
-Sí… pero no tiene por qué ser de ese modo, cualquier mujer estaría
interesada en usted Oyabun y no por ser quien es… si no por ser
como es- se apoyó las manos en las piernas mirando abajo de nuevo
y sintiendo que esa conversación era lo peor que le ocurría en siglos
y más horrible era empujarlo lejos de él pero de todos modos era
lo mejor, seguir soñando estupideces no era el modo de seguir adelante
–Tal vez debería salir más, sí…
- Sólo si tú me acompañas, no creas que no me di cuenta que no
me contestaste. Siempre estás tras de mí.... mereces tu propia vida.
– abrió los ojos observándolo. Realmente no creía que fuese a encontrar
a nadie que no estuviese con él por esos motivos, o que no se asustase
al descubrir la verdad. Pero Ishin intentaba ayudarlo, no era muy
agradable que te rechazaran los esfuerzos.
-Le acompañaría claro, nunca lo dejaría solo a no ser que usted
mismo me lo ordenase- se quedó en silencio pensando en qué hacer,
luchando entre la lógica y el deber, contra sus sentimientos –Estoy
satisfecho con mi vida, no me interesa nadie y tampoco tengo tiempo
para nadie, Oyabun… salgamos esta noche
- Sí, hagamos eso. Podemos decirle a los chicos, también merecen
algo de relajación luego de estas semanas. – le sonrió, ya planeando
cómo ayudarlo a salir de su timidez. Seguro aquello tenía que ver
en algo, eso y que siempre estaba cuidándolo. Se preguntaba medio
en broma, si no dormía.
-Está bien…- sonrió levemente –Oyabun… si va así vestido se asustarán
todas…- bromeó bajando un poco la cabeza conciente de que no le
reñiría en serio por algo así, pero de que estaba mal.
Seishi se miró, riendo luego también y colocando su mano en la
cabeza del moreno. – Y yo que creía que estaba guapo. Anda, tú también
a cambiarte. Me voy a dar una ducha antes.
-Sí…- se levanto sin poder evitar pensar que estaba muy guapo,
observándolo entrar en su cuarto y pasándose la mano por el cabello
por donde se la había pasado él.
-¿Dónde vas con esa cara de bobo?- un hombre mayor le dio unos
toques en la espalda
-A cambiarme…- lo miró serio inclinándose un poco ante él.
-Pues a ver… si te cambias la cara también…- murmuró el malhumorado
hombre que siempre tenía alguna palabra de “cariño” para su hijo.
El moreno lo miró desconcertado y entrando en su cuarto después.
....................
Tiempo después el líder salía de su habitación, con el cabello
aún algo húmedo y vistiendo un jersey para variar. Sonrió al ver
a los chicos, esperando casi a la entrada, Ishin tan serio como
siempre. - ¿Tan atareados los tengo, que están así de desesperados?
–bromeó, uno de los chicos mirándolo sorprendido.
- Oyabun.... yo creía que sólo tenía trajes.....
-¿Somos muchos?- preguntó uno de ellos que como casi todos los
demás, iba vestido como la mayoría de los chicos de su edad –Está
muy guapo, Oyabun.
Ishin lo miró y le pegó en la cabeza con la mano echándosela adelante
–Ten más respeto…- esperó a que el moreno se acercase para comenzar
a caminar con los demás haciendo algo de jaleo tras ellos, se sentía
extraño de llevar una camiseta después de tantos días.
-Lo siento, aniki…- el chico se frotó la nuca aunque no sentía
que hubiera dicho nada del otro mundo y siguió detrás del Oyabun
con los demás –Oyabun… ¿podremos ir nosotros a buscar a Toma-san?
Podrían atacarlo al salir… y Matsuda también querría…
- Por supuesto, me parece lo indicado. Pero no le digan nada acerca
de la fiesta, quiero que sea una sorpresa. – le sonrió el moreno
mirándolo y luego a Ishin, divertido.
-No se lo diremos… también queremos que sea una sorpresa, así si
hay suerte, cuando se emborrache llorará y nos dará las gracias-
el chico se rió empujado por otra a un lado.
-Ya… ¿podéis conteneros un poco?- Ishin suspiró mirándolos de soslayo
y fijándose un poco en cómo la gente se iba apartando. De todos
modos lo hacían, pero ahora más –Al menos hasta que lleguemos a
donde no se os oiga tanto.
- Tranquilo, Ishin, salimos a divertirnos, ¿no? – le tocó el brazo,
intentando relajarlo. – Al menos esta vez no se apartan por lo de
siempre.
-Sí… pero...se apartan porque parece que están en celo…- el moreno
los miró de soslayo por cómo estaban molestando a unas chicas al
pasar, pensando que no tenían ningún respeto. Claro, que para ellos
no era una falta de respeto hacer eso y la mayoría tenían una educación
bastante pésima. Se rió sin poder evitarlo al ver cómo una chica
los llamaba pesados.
-Me ha rechazado…- se quejó el chico ajeno a todo.
-¿A dónde vamos Oyabun? ¿A ver a su novia?- preguntó otro, Ishin
alzando una ceja y preguntándose si era tan iluso como para pensar
que los hubiera llevado entonces, la pobre huiría espantada.
- ¿Alguna vez me has visto novia? – le sonrió el moreno, un poco
seco aunque no era su intención. – No.... vamos a un bar, de esos
donde los chicos normales van a conocer chicas normales. Será bueno
cambiar de ambiente, ¿no creen?
-A las chicas normales no les gustan los yakuza, Oyabun… son mejores
otra clase de chicas… no tan normales…
Ishin los miró pensando que seguramente tenían razón aunque él
no entendía del tema y siempre que alguna chica trataba de ligar
con él, trataba de irse o hacer como si no lo hubiera notado hasta
que se daba por enterada. De cualquier modo arremangarse también
funcionaba en ocasiones.
Seishi suspiró a sabiendas de que era cierto. De todos modos, lo
hacía más por Ishin que por él. – Bien.......... Sasaki – señaló
a uno de los chicos, sonriendo un poco malicioso. – Tú serás el
que elija a donde ir, entonces. Así no habrá quejas.
-Vale…- el chico sonrió como si lo hubieran galardonado por un
acto heroico y los llevó de las calles centrales hacia algunas más
apartadas donde había muchos estudiantes universitarios algo más
liberales, también bastantes turistas que no tenían mucha idea de
quien era un yakuza –Aquí… yo me he levantado a unas cuantas…- se
rió entrando antes.
Ishin entrando y observando la luz tenue, la música alta, luces
de colores y demasiada gente para su gusto, chocaron contra el y
se giró de golpe, tratando de relajarse después y siguiendo a Seishi
que iba con los otros chicos, preguntándose qué demonios hacía él
allí.
El moreno observándolo todo, ya que no estaba acostumbrado a esa
clase de ambientes, en donde a nadie parecía importarle su presencia
siquiera. Le sonrió a una chica que le guiñó un ojo, mirando luego
la cara de Ishin. – “Relájate, no te traje a sufrir...” –le susurró,
aguantándose la risa.
-Sí…- contestó en bajo como si fuera posible poder escucharle a
ese volumen allí dentro, algo de bueno tenía, se le había puesto
el vello de punta al sentir su aliento sobre el oído. Se fue a sentar
con los otros chicos que comenzaron por echar sutilmente a dos que
parecían estar pasándoselo “demasiado bien” acostados y ocupando
los sillones.
Se sentó al lado de Seishi justo cuando iba a sentarse un desconocido
y lo miró a los ojos con una mirada que parecía gritar “lárgate”
-Oyabun! ¿Ha visto a esa? ¿Le gusta esa?- le señaló a una chica
bastante despampanante que estaba bebiendo en la barra con una amiga.
- Es guapa.... – sonrió, observándola y pensando que eran unos
escandalosos todos, pero le hacía gracia. Era distinto estar con
ellos de aquella manera. - ¿Por qué no les envías unos tragos y
las invistas aquí? Anda....
-Vale…- se levantó dispuesto, Ishin maldiciéndolo mentalmente
y siguiéndolo con la mirada, incómodo por adelantado. No le gustaban
mucho las mujeres, en realidad no le gustaban nada, la único que
había existido en su vida además de Saeka había sido su madre y
aquello no había sido por mucho tiempo.
Las chicas se giraron mientras el chico les hablaba familiarmente
como si ya las conociese y le señaló a donde estaban los demás,
sonrieron saludando con la mano y esperando a que les sirviesen
antes de ir hasta ellos.
Ishin las observó deseando huir de pronto y levantándose para que
pudiesen sentarse al lado de Seishi, sentándose después al lado
de su amiga.
-Yo voy… a ver algo que he visto por ahí…- anunció el chico llevándose
a otros dos con él y riéndose.
- Suerte... – les deseó el moreno, girándose luego para ver a la
chica. – Mi nombre es Seishi y el que parece que quiera esconderse
es Ishin. Es un poco tímido.... – sonrió observándolo, las chicas
riendo un poco, una de ellas, abrazándose al moreno.
- No importa, yo lo relajo. Me llamo Akane, y ella es Yumiko –
señaló a la que estaba sentada junto al líder, que le sonrió, acercándose
más.
- Te vi cuando entraste....
-Yo a ti no…- el moreno la miró y la chica se rió como si no le
afectase lo borde que había sido a pesar de que había hablado con
suavidad, más que nada porque estaba muy incómodo por aquel abrazo.
-Con esas gafas, no me extraña…- se las bajó por el puente de la
nariz y le pasó un dedo por la cicatriz que tenía en el pómulo -¿Por
eso te las pones? Te queda bien… Yumiko, este, es mío…- se rió y
la otra chica se giró un poco hacia Seishi.
-No os habíamos visto antes por aquí, aunque sí a vuestros amigos…
- se puso a jugar con la tela del jersey del chico y lo miró sonriendo.
- Sí, ellos nos trajeron... – sonrió, haciéndose el inocente y
sujetando su mano, mirándola a los ojos. – No suelo salir mucho,
la verdad.
- Habría que arreglar eso, ¿no? – se rió la chica.
-Eh… espera…- Ishin se quedó inmóvil cuando la chica lo besó en
los labios, entreabriéndolos y pensando que eso estaba fatal, no
le gustaba nada tener que disimular de esa forma. Una cosa era ocultar
sus sentimientos por él y otra besar a una tía, que su primer beso
fuera ese… De todos modos cerró los ojos al deslizar la lengua en
su boca, pensando en Seishi inevitablemente y mirándolo de soslayo
sin poder evitarlo, el moreno alzando una ceja pensando que le estaba
yendo muy bien.
La chica giró el rostro también riendo un poco. – Akane es un poco
rápida, o ¿quieres un poco tú también? – se rió coqueta, colocando
un dedo sobre sus labios.
- ¿No quieres hablar un poco antes?
- ¿Hablar? ¿De qué? - le sonrió, acercándose y pasando una mano
por su entrepierna suavemente, pero con bastante intención.
Akane se sentó sobre sus piernas pasándole las manos por el cabello
y haciendo que la mirase poco menos que apoyándose contra él. Ishin
le sujetó la cintura para sacarse sus tetas de la cara y la miró
a los ojos sólo por no mirar lo que le acababa de parecer ver -¿Qué
haces?- la chica le apoyó las manos en los pectorales y la besó
de nuevo, se dejó aunque realmente no sentía nada, hasta una mirada
de Seishi le excitaba más que ella.
-Eres guapo… pero de veras que eres tímido, ¿no piensas tocarme?-
le sujetó las manos para ponerlas en sus pechos y el moreno se quedó
mirándola rojo.
-No…- la miró sin saber cómo sacársela de encima -No me gustan
las tías fáciles…
- Y a nosotras que nos gustan los tíos difíciles... – se rió la
otra, rodeando el cuello de Seishi con los brazos. - ¿No quieres
ir a un lugar más privado?
- Aún no.... no quiero abandonar a mis amigos... – contestó con
calma, preguntándose por qué no se lo podía tomar como los demás
y bebiendo un poco de su trago. Probablemente estaba fallando terriblemente.
La miró serio, de pronto, sujetando su rostro y besándolo, de manera
algo brusca.
Ishin lo miró y apartó la vista como si le hubieran dado una patada
en los cojones, la chica sobre él suspirando levemente y haciendo
que la mirase de nuevo -¿Te vas a enrollar conmigo o no? Me estás
haciendo perder el tiempo.
El moreno le pasó las manos por las nalgas tanteando y resignándose
a que eso debía hacer para no hacer el ridículo absoluto y alejar
a Seishi de él. A la chica le faltó el tiempo para besarlo de nuevo
y le apretó las nalgas bajo la falda pensando que a lo mejor el
otro modo era acabar cuanto antes -¿Vamos al baño?
-Vamos al baño…- susurró la chica levantándose como si estuviera
acostumbrada a eso.
-Tu amigo va al baño… ¿no vamos a ir nosotros también?- la chica
que se había quedado en estado de shock por lo repentino del beso
le tiró del cuello del jersey - ¿Vamos?
- Vamos... – asintió el chico, aún serio como si cumpliera con
una misión. Lo cierto es que eso era precisamente lo que no quería
hacer. Para eso hubiera ido a un lugar de prostitutas, al menos
era más honesto. Igual la tomó de la mano, poniéndose de pie, y
llevándola consigo.
Ishin la metió dentro del baño casi como si realizase una detención
y la chica se rió por la prisa que parecía tener ahora, al menos
empezaba a sentirse apreciada –Espera…- salió un poco llamando a
su amiga y a Seishi con la mano –Vamos, venid ¿no os importa ¿verdad?
Así es más divertido…
-¿El que?- el moreno la miró nervioso y luego a Seishi, que tampoco
estaba muy seguro de lo que sucedía, o prefería no estarlo.
- Esto... – Yumiko se acercó a su amiga, besándola y girándose
luego para besar a Seishi de nuevo, que estaba un poco en shock,
no porque nunca hubiera visto algo así, si no, porque no había pensado
en participar.
El moreno se encogió de hombros –Como quiera…- miró a Seishi preguntándose
si no debía tratarlo de usted aunque ahora igual ya no tenía caso
y no parecían haberse fijado.
Seishi le detuvo las manos a la chica que ya las tenía dentro de
su pantalón como si tal cosa. – No... creo que esto fue una mala
idea.
- Claro que no, ya verás que te gusta. A todos les gusta... – sonrió
la chica, segura de lo que decía, y besándole el cuello, pegándose
para que pudiera sentir sus senos contra su cuerpo, pero el moreno
le sujetó con más fuerza las manos apartándola.
- A mí no. Y si te digo que te detengas, te detienes. – la miró
molesto y apartándola de sí, girándose. – Ishin, nos vamos – le
ordenó, olvidando para qué estaban allí, y abriendo la puerta del
baño.
- ¿Qué te sucede? ¿Acaso eres marica? – le lanzó Yumiko, cabreada.
Ishin la miró y la levantó de la camiseta lanzándola contra la
otra pared dentro del servicio –Ten cuidado a quien le faltas al
respeto, puta… vuelve a abrir la boca y te arrancaré los dientes…-
se puso las gafas de nuevo saliendo tras su líder, aliviado además
de descargado de la tensión que había pasado.
-Lo siento Oyabun no ha sido una buena idea venir aquí…- permaneció
tras él, notando que estaba muy molesto.
- No es tu culpa- suspiró, aunque no dejaba de fruncir el ceño.
–He sido yo ¿vale? Espero no haberte arruinado la noche.
-No, Oyabun, a mí tampoco me interesaba, trataba de no arruinarle
la noche… avisaré a los demás- miró su espalda fijamente y sujetó
el hombro de uno de los chicos que iba con ellos –“Avisa a los demás
que nos vamos…”
-“¿Ha sucedido algo, aniki?- el chico miró de soslayo la cara del
Oyabun.
-“No, sigue a lo tuyo”- caminó de nuevo hasta alcanzar al líder
otra vez ya que había seguido avanzando unos pasos. Sintió que le
temblaban un poco las manos y se frotó la mandíbula nervioso, caminando
a su lado y hablándole mientras salían pese a que miraba al frente
–Oyabun… tal vez preferiría… pasar el resto de la noche conmigo.
El chico lo miró, sonriendo un poco. - ¿En serio? ¿Estás seguro
de que no prefieres una... mejor compañía?
-Si fuese homosexual, los hombres no le darían importancia…- se
guardó las manos en los bolsillos y lo miró de soslayo –Espero no
estar sobrepasándome…
Seishi lo miró más directamente, sorprendido por sus palabras.
- ¿Qué te hace pensar que soy homosexual?
-Lo siento- se inclinó disculpándose y consciente de que no debía
haber preguntado eso pero no había podido evitarlo –No volverá a
suceder.
- No... realmente quiero saber. ¿Qué te hace pensarlo? – se detuvo,
mirándolo de frente ahora, serio, aunque no estaba molesto con él.
El moreno siguió mirando abajo sintiendo el corazón en un puño
y sin saber qué era mejor decir –Nada, pensé que tal vez era el
motivo de que nunca lo hubiese visto interesarse en ninguna mujer
antes- Se apretó una mano con la otra tras la espalda.
- O tal vez es porque atraigo al tipo equivocado de mujer. – comentó
el chico observándolo, pensando que era suficiente y tocándole la
cabeza. – No estés nervioso, sólo preguntaba.
-Lo siento, Oyabin- alzó la vista un poco y la bajó de nuevo esperando
a que siguiese caminando –Puedo preguntarle… ¿Cuál es el tipo de
mujer que le atrae?
- Si estuviese atraído por una mujer, supongo que querría a alguien
cariñoso, inteligente, y que no le importase mi status para nada.
– continuó caminando, con la cabeza en alto, aunque más bien era
por costumbre. – Y no creo que eso suceda.... en ningún sexo.
-Comprendo…- observó a lo lejos la luna en el cielo y suspiró levemente
consciente de que aunque quisiese, no podía confesarle lo que sentía,
era un riesgo demasiado alto. Su padre se lo había advertido y tenía
la falta de dos dedos para demostrarlo -¿A dónde le gustaría ir?
- Vamos al bar de Masaru. Es un lugar tranquilo y me gustaría beber
un poco. ¿Me harías el favor de acompañarme esta vez? – le sonrió,
aunque se veía cansado.
-Claro, sería un honor…- lo observó pensando que aún vestido como
estaba, seguía teniendo un aspecto honorable, era difícil que mujer
alguna lo tratase como él deseaba, sin importarle su estatus. Por
otra parte, se preguntaba si estaba triste o cansado por lo sucedido
–Yo sí soy homosexual- acabó espetando antes de pensarlo.
Seishi lo miró de soslayo, suspirando. – Entonces, lo siento, por
hacerte pasar por esto. Creí que eras tímido, o que te tenía demasiado
ocupado.
-No, es igual, sólo fue un poco desagradable, podría haber sido
peor…- lo miró también y siguió caminando deseando beber un poco
también, aunque le sentaba fatal el alcohol pero casi sentía que
necesitaba que le sentase así de mal.
- Pues... hagamos algo, la próxima vez... – retrocedió un poco
rodeándolo por los hombros. – Iremos a unos de esos lugares de chicos....
a lo mejor y hasta vemos a mi próximo cuñado – se rió, bromeando
para que se relajara.
Ishin sonrió levemente –Sí… en realidad no hace falta que hagamos
eso, no se sentiría a gusto en un lugar así…- murmuró pensando que
más bien él no se sentiría a gusto.
- Quien sabe, tal vez sí... – murmuró, aún sonriendo aunque pensativo.
– Ishin, la próxima vez que no te sientas cómodo haciendo algo,
quisiera que me lo dijeras. No me enfadaré.
-Lo siento, lo haré…- lo miró a los ojos por lo que le pareció
demasiado tiempo y bajó la vista de nuevo. Seguía pensando que le
gustaban los hombres pero no quería insistirle y mucho menos después
de haberle confesado lo suyo -¿Vamos? Creo que sí necesito beber
un poco…

Continua leyendo!
|