Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 6- Civilized and Compromised
Seishi miró por la ventana y luego a su hermana sonriendo un poco.
– No te sentó mal que Ishin venga con nosotros, ¿verdad? Sabes que
no iré solo a ningún lado y además, Ishin es como si fuera una parte
mía.
-Y que lo digas…- sonrió levemente sujetándose de su brazo y recostándose
un poco sobre su hombro –No me molesta, ya sé que son como uña y
carne y después de todo, yo lo considero como mi hermano pequeño
también… a todos…- se rió suavemente.
- Ya lo sé, por como te gusta molestarlos.... – bromeó, con suavidad.
- ¿Qué dijo tu prometido cuando le pediste esta reunión?
-Me dijo “¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo?!” y se rió…- se rió también
y miró a su hermano -¿No es gracioso?
- Sí, mucho.... – murmuró, alzando una ceja, pensando que él le
había hecho menos aún, pero que sí podía pensar en infinidad de
cosas para responderle al otro.
-No te veo reírte…- le metió la mano bajó la chaqueta para hacerle
cosquillas y se chocó con el arma –Odio eso… ¿tenías que traerla?
¿Crees que va a matarnos a todos? Sé que ellos deben llevarla…-
murmuró refiriéndose a sus guardaespaldas –pero tú también…
Seishi la miró serio, deseando poder contestarle otra cosa, pero
no era posible. – Sabes que debo llevarla. Confío en mis hombres,
pero debo ser capaz de defenderme y a ti, por mí mismo. De igual
manera, debo poder defenderlos a ellos, en todo caso. No creas que
tu prometido irá desarmado.
-Irá… me lo prometió…- lo miró también y le sonrió suavemente –No
menosprecies mi poder de convicción… puede que no sea fuerte como
un hombre…pero tengo otros atributos…- le tocó el brazo y se sentó
erguida de nuevo, pasándose una mano por el jersey para alisárselo,
aún sonriendo –Claro que sus hombres sí irán armados… y de todos
modos… bueno… - lo miró sonriente –Sé que tú no le harías nada malo
a la persona que quiero…
- Saeka... – suspiró, mirándola y dándola por imposible. – Aún
así la situación es distinta, estaremos en su territorio, y prefiero
ser cuidadoso, así nos sentemos a tomar el té y a discutir del clima
por horas.
-Espero que no o me iré… odio los temas tediosos… los dejaría solos
para que se conociesen mejor…- se rió y lo miró de soslayo entre
el mechón de cabello que cubría uno de sus ojos, girándose completamente
de pronto -¿Me veo guapa?
- Te ves muy guapa. – asintió, riéndose un poco aprovechando que
estaban en el coche. – Y no te preocupes, creo que si empezamos
a hablar así, yo mismo me iré de mi cuerpo.
-Si lo consigues, serás mi héroe… ya lo eres…- se rió apoyando
las manos en los cojines del asiento del coche y mirando adelante.
Jin estaba de pie en la puerta con su hermano y su mano derecha
con él, esperando por ella, sonrió levemente y miró a su hermano,
un poco nerviosa aunque sin confesarlo –Me está esperando…
- Por supuesto que te espera, lo consideraría un insulto si no
lo hiciera – le aseguró, aunque lo ablandaba verla sonreír así.
Esperó a que el auto se hubiese detenido y a que Ishin el abriese
la puerta, antes de apearse, ayudando a Saeka a salir del auto también.
-Vale “pero no empieces a ponerte a la defensiva…”- le susurró
al oído sonriendo como si estuviese besándole la mejilla y fue junto
a Jin que estaba sonriendo, al contrario que su hermano.
-Estás preciosa…- le besó los labios y miró al moreno a los ojos
sonriendo levemente al tiempo que lo saludaba sujetando su mano
con firmeza y dándole paso después –Adelante, el lugar está reservado
para nosotros…
Ishin observó su mano y pasó antes que su líder al local, junto
con otros seis chicos más, mirándolo todo y esperando después como
única señal para hacerle ver que el paso era seguro.
El moreno sólo asintió, pasando aún sin sonreír, no era su estilo.
– Buenas tardes, Nakazato-san- lo saludó cortésmente.
El pelirrojo pasó después de él con la chica bajo su brazo, Ishin
mirándolo y guardándose el “no la agarres como si fuera una fulana”
que le venía a los labios, sonriendo levemente al observar la sonrisa
que le dedicaba la morena, abrazándose a Jin y sentándose a su lado
en el suelo, entorno aquella mesa baja –Sentaros… no os quedéis
de pie… - el chico sonrió levemente a pesar de que sabía que no
estaba tratándolos con respeto.
Seishi, frunció apenas el ceño, mirando por un momento a Ishin
y sentándose luego. – Gracias por su amabilidad. – le contestó de
todas maneras tratando de tragarse sus protestas y ser civilizado,
por su hermana.
Ishin se quedó de pie detrás de él, observando al pelirrojo y pensando
que empezaban mal las cosas.
Saeka sonrió levemente y sirvió sake para ambos. El pelirrojo lo
tomó y le sirvió a ella sonriendo levemente y entregándole la cajita
–Toma… he pensado que era un buen momento… tú lo querías…
La chica sonrió abriéndolo despacio aunque ya sabía lo que era
y sintiendo la mano del pelirrojo en su cabello, acariciándoselo
–Me encanta… - se rió besándole los labios. Jin continuando aquel
beso y sujetándole la nuca un poco –Vale… - lo apartó nerviosa por
su hermano y sonrió levemente mostrándole su mano -¿Te gusta?- casi
le parecía escuchar a los gruñidos de los dos morenos justo frente
a ella.
- Es hermosa, y costosa... – murmuró su hermano, tomando suavemente
su mano para observarla, y mirando luego al pelirrojo. No le había
gustado nada ese beso delante de él. – Debió pasar mucho tiempo
escogiéndola... –tanteó para ver qué le contestaba.
-No, en realidad a Saeka le gusta ir a ver joyerías y como no suele
pasearse por esta zona… le gusta ir conmigo… - le siguió acariciando
el cabello y tocándole la nuca con suavidad, sonriendo al moreno
–Lo encuentra divertido… ¿lo sabías? Le gusta provocar… y no es
necesario que me sigas tratando de usted… si vamos a ser familia…-
tanteó de vuelta, metiendo el dedo en la yaga.
Saeka sonrió tensa y miró a Ishin como para que hiciera algo, el
chico haciéndose el loco y refugiándose en los cristales oscuros
de las gafas como quien no ha visto nada. No sabía qué decir… bueno.
- Bien, si no te importa, ya no lo haré. – le contestó el chico
cada vez más molesto. Fuese como fuese, lo irritaba. – Conozco muy
bien a mi hermana, es sólo que pensé que tratándose de algo así,
querrías demostrarle tu amor.
-Lo ha hecho… se ha acordado de la que más me gustaba… después
de todas las que miramos… ¿verdad?
-Sí…- el pelirrojo se rió suavemente notando el ataque del moreno
–Me llevó a todas… o al menos eso creo… al final perdí la cuenta…
-¿Por qué no le muestras el tuyo?- la morena sonrió con un poco
de malicia mirando a su hermano y esperando que comprendiese su
“travesura”
-Olvidé ponerlo tras ducharme… lo siento…- se disculpó mirándola
con cara de arrepentimiento mezclado con risa. Lo cierto es que
el anillo era un dragón y no pensaba ponérselo ni capado.
-Jin…
-Saeka… es verdad…- la miró serio y le pasó el dedo por el puente
de la nariz –No seas tonta… - le besó el dragón tatuado por su hombro.
Gouka soportando el pegarle un puñetazo en la cabeza, no comprendía
como podía llegar tan lejos.
- ¿Puedo saber de qué hablan? Si Saeka te regaló algo deberías
usarlo, como muestra de que la aprecias. – sonrió el moreno, fingiendo
tanto como podía.
-Le regalé un anillo y no se lo ha puesto… - susurró como acusándolo
con él aunque en realidad era un jueguito para ella –y creí que
era porque es un dragón enroscado… pero no…- sonrió más y miró a
Jin que le sonrió de vuelta –Es porque se le olvidó tras ducharse…
¿verdad?
-Sí…- se tuvo que aguantar la risa de nuevo, pensando que era una
“lianta” –Estábamos pensando en casarnos dentro de dos meses ¿verdad?-
cambió de tema inmediatamente porque el otro era incómodo para él.
-Sí… ¿te parece bien?- la morena miró a su hermano sonriendo levemente.
¿Dos meses? ¿No les parece muy pronto? Aún tendríamos que discutir
en donde será la boda y quien correrá con qué gastos... – los miró
serio, aunque cualquier fecha le hubiera parecido muy pronto.
-No, estoy deseando llevármela conmigo…- sonrió abrazándola y
la chica lo abrazó cerrando los ojos contra él, apoyando la mano
en uno de sus pectorales pensando de nuevo que tenía un cuerpo bonito.
Ishin se acuclilló tras su líder –“Oyabun, recuerde que ayer quería
saber cómo se conocieron…”
El chico asintió, mirándolos aún. – Me gustaría saber cómo se conocieron.
Saeka olvidó mencionarlo.
Saeka lo miró sonriendo levemente y sirviéndoles sake a ambos de
nuevo –Yo estaba con una amiga… comprándome ropa… y nos quedamos
mirándolo… él también y lo llamé…- se rió y lo miró –y se acercó
con toda la cara dura para decirme que quería cenar conmigo…- le
acarició la mejilla con suavidad.
-Estabas preciosa…- sonrió y le apartó el cabello a un lado del
hombro, besándole los labios fugazmente porque notaba su reticencia
ante su hermano –Para mí sólo era una desconocida…preciosa…eso sí…
cuando nos percatamos… ya era demasiado tarde…
- El caso es que ya llevábamos viéndonos mucho tiempo para dejarlo
y lo demás… sobre mis peleas contigo…- miró a su hermano y sonrió
–ya lo sabes… pero ahora eso da igual…
-Es algo positivo, las dos familias unidas seremos mas poderosas
¿no lo crees? Es hora de olvidarse de las viejas rencillas…
- Si hará feliz a Saeka... estoy dispuesto – Seishi alzó ligeramente
su sake como para brindar, aunque seguía serio y de hecho, no confiaba
nada. Pero hablaba en serio por su parte.
El pelirrojo hizo lo mismo sin poder evitar pensar que ya se veía
su predisposición, sí… mucho… -Claro que ya veo que eso llevará
su tiempo…
- ... como es de esperar. – Bebió un poco, dejando la bebida en
la mesa y sonriendo ligeramente. – ¿Vas a decirme que tú has bajado
la guardia, acaso?
-Yo no bajo la guardia ni siquiera cuando duermo…- sonrió bebiendo
el sake que Saeka acababa de servirle -pero no es acerca de ti…
Claro que yo no voy armado y por otra parte, tampoco tengo a mis
hombres de pie detrás de mí…
- Y tampoco eres tú quien está fuera de su territorio. – continuó
sonriendo sólo por Saeka. – Pero si insistes.... Ishin, siéntate
por favor. – le pidió intercambiando una mirada con el moreno.
El moreno se sentó a su lado un poco más atrás que él y se quedó
mirando sorprendido la mano que el pelirrojo extendía hacia él,
mirándola como si no quisiera tocarla –Encantado…- murmuró finalmente,
mirando de soslayo a Seishi y cruzándose de brazos de nuevo.
-Encantado- el pelirrojo sonrió levemente y miró a Saeka -¿Por
qué no le sirves a él?- le sugirió observando al moreno que no le
gustaba mucho beber, ponerse un tanto incómodo pero no se veía en
lugar de rechazarlo -¿Estás contento por Saeka?- le preguntó sonriendo
levemente y perfectamente consciente de que todos allí lo odiaban…
Bueno, al igual que él a ellos.
-Si ella y el Oyabun son felices, yo también lo soy- contestó sentenciosamente
bebiendo un poco por compromiso.
-Ishin es muy serio…- la chica sonrió levemente a Ishin y luego
miró de nuevo a Jin girándose para ver a los dos chicos tras ella
-¿Están felices de que vaya a ser su oneesan?
- No podría estar más complacido – le sonrió Yûgure inclinando
un poco la cabeza en señal de respeto.
Los ojos de Seishi se dirigieron al chico y luego a Gouka. Era
bien sabido que no tenía una relación pacífica con su hermano. Se
preguntaba si estaría de acuerdo con todo aquello.
El moreno lo miró a los ojos igual de serio que él –Todos respetamos
las decisiones del Oyabun…- respondió como muestra parcial de que
no estaba de acuerdo pero lo respetaría.
-Gouka es muy serio…- respondió de vuelta Jin a la chica que se
rió pensando que ya sabía que no la soportaba.
-Bueno… yo creo que me van a adorar…- sonrió ella jugando con el
anillo en su dedo.
Yûgure miró de soslayo a Gouka, sonriendo un poco por su respuesta,
mientras Seishi reprimía los deseos de suspirar.
- Sea como sea, lo que más me importa en estos momentos es que
Saeka sea feliz. Y ella te ha elegido a ti, espero que sepas apreciar
eso.
-Voy a casarme con ella, eso es apreciarla ¿no crees? Para mí como
para ella tampoco ha sido tan fácil… y de todos modos ella ya lo
sabe…- el pelirrojo sonrió de todos modos, observándolo y pensando
que era igual que su padre, para las pocas veces que lo había visto,
siempre le había caído como un dolor de muelas.
Seishi miró a Saeka de manera un tanto distinta, todo lo que sabía
de aquel hombre, pasando por su mente, una vez más pensando que
no la trataba con suficiente respeto. Más no dijo nada, tal y como
le había prometido. – Entonces, el matrimonio se llevará a cabo
dentro de dos meses. Tendremos que reunirnos para arreglar los detalles,
aunque estoy seguro de que Saeka lo decidirá casi todo. – sonrió
un poco sin poder evitarlo. – Pero la próxima vez, será en mi territorio.
¿Te opones?
-No me opongo, me trae sin cuidado siempre y cuando tengas a tus
hombres bien informados… porque no me gustaría… pero nada… que algo
les ocurriera a mis chicos… - lo siguió observando y sonrió levemente
preguntándose si ya se iba.
- Estarán seguros, todos están informados de la situación. – le
aseguró mirándolo a los ojos. – Y ninguno haría nada que pudiese
herir a Saeka.
-Ya… - lo miró a los ojos también aunque permanecía sonriente,
esperando a que apartase la mirada en algún momento.

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