Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 4- The Best Advice
-Oyabun… ¿puedo hablarle de algo? No quisiera entrometerme…- miró
hacia delante mientras caminaba detrás de él por el pasillo de la
casa, todo estaba silencioso a esas horas.
- Ishin, puedes decirme lo que desees. Sabes que valoro tus consejos.
– lo miró de soslayo, continuando su camino a paso lento. Estaba
cansado.
-Es sobre Saeka –san y su cita de mañana con Nakazato –san… me
gustaría acompañarle… puedo quedarme afuera del cuarto…
- Seguro no será necesario, no creo que se reúna sólo conmigo.
– sonrió, comprendiendo, y abriendo la puerta de su habitación con
total confianza. - ¿Sospechas algo?
-No confío en ellos…- se quitó las gafas y las guardó en el bolsillo
de su camisa –y creo que tampoco usted…- cruzó las manos tras la
espalda observado el cuarto de soslayo.
- No, para nada- suspiró, quitándose la chaqueta. – Puedes entrar,
Ishin. Pero tampoco harán nada, siendo una cita convenida y a sabiendas
de Saeka. No puedo evitar complacerla...
-Comprendo, si me permite…- entró en el cuarto un tanto cohibido
y se esperó de pie a ver lo que hacía por si se sentaba o no –Creo
que no la está tratando con el debido respeto y también que un hombre
que tiene sexo con otros… no está cualificado para tener una esposa…
Seishi se giró, sonriendo un poco y más al verlo de pie allí de
esa manera. – Puedes sentarte – le aseguró, haciendo lo propio en
su cama. – Estoy de acuerdo contigo. En realidad pensaba preguntarte
tu opinión. Pero le prometí que no me opondría, está enamorada.
– suspiró más serio. - ¿Crees que hago lo correcto?
El moreno lo miró y se apoyó en la mesa, sentándose en una silla
tras apartarla un poco –Creo que hace lo que tiene que hacer… prohibírselo,
probablemente sólo la haría ponerse más necia con hacerlo…- se quedó
callado, pensando que no se sentía muy cómodo opinando de ella pero
se veía preocupado –De todos modos, teniendo en cuenta que se casará
con él pronto, lo mejor es conocerlo todo lo posible.
- Eso planeo. No pienso dejar de vigilarlo, mucho menos ahora –
suspiró, aflojándose la corbata, y pasándose la mano por el cabello.
– Conoces muy bien a Saeka, es muy necia ¿no? Pero se ve feliz.
-Es muy firme en sus deseos- sonrió levemente apoyando las manos
sobre sus rodillas sin alzar la vista, sin considerarse adecuado
para juzgar su nivel de necedad, aunque sí, creía que era muy necia
–Tal vez somos nosotros los necios, Oyabun, y ella sepa mejor que
nadie lo que está haciendo… De todos modos, creo que verlo a él
y a sus hombres, cómo actúan con ella es una ventaja.
- Al menos sé que mi hermana no me mentiría, es pésima en eso...
– se rió, bromeando y apoyándose con ambas manos en la cama. No
podía evitar relajarse cuando estaba en privado con Ishin. – Sé
que te estoy preguntando demasiadas cosas, pero si mi padre estuviera
vivo, ¿crees que lo aprobaría?
-Me alegra que confíe en mí, no es una molestia- lo cierto es que
tampoco quería irse de su lado. Lo miró serio un momento al pensar
en su padre, al cual consideraba el suyo propio por encima del natural
-Definitivamente no… pero los tiempos han cambiado y no servirá
de mucho seguir atados a rencillas del pasado, tal vez lo mismo
opine Nakazato- san eso espero…
- Sí, creo que Saeka opina lo mismo, aparte de su amor, claro –
sonrió, observando sus ojos. – Y supongo que tiene razón. De todos
modos, no vale de nada dudar, ya se lo prometí.
-Yo quisiera saber cómo se conocieron…- lo instó a preguntarle,
de forma indirecta ya que él no podía preguntarle sin recibir un
millón de preguntas vergonzosas de vuelta –No quiero preocuparle
pero no puedo evitar no fiarme… ¿está cansado?
Seishi asintió. - Y le preguntaré, es mejor asegurarse de que todo
esto no sea una estrategia. Imagino que tú también estarás cansado.
No voy a retenerte más.
El moreno se levantó haciendo una leve reverencia –No tenía que
preocuparse, estoy bien… que pase una buena noche- se giró para
salir del cuarto pensando que mejor no le hubiera preguntado eso,
cerrando la puerta conteniéndose el mirarlo de nuevo.
- Ishin- el moreno se acercó a la puerta tomándole la mano. – Gracias
por escucharme siempre. Que tengas buenas noches también.
-Gracias Oyabun, ya sabes que me agrada estar contigo de todos
modos- lo miró a los ojos un poco nervioso y apretó la mano levemente,
apartando la mirada y caminando por fin hacia su cuarto un tanto
confundido personalmente, pero seguro de que lo mejor era irse cuanto
antes a dormir.

Continua leyendo pronto!
|