Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 3- My Beautiful Liar
- Gouka-san.... ya pensaba que me ibas a abandonar... – sonrió
el chico, abrazándose a su cuello sin dudarlo y sentándose en sus
piernas. – No me hagas sufrir así.
-Seguro que ya estabas pensando en el suicidio…- el moreno observó
sus ojos claros y luego sus labios –Hoy no estoy de humor…
- No estás de humor, pero estás aquí. – le besó la mejilla, acariciándose
con él, a pesar de que se raspaba un poco. – En mi experiencia,
los hombres que no están de humor, se quedan en casa.
-Debes conocer a hombres que viven solos, en mi caso aquí estaba
tan solo como en cualquier otro lado…- lo miró un momento antes
de besarlo sujetando su cintura de forma un tanto ruda sin confesar
que en realidad estaba esperando que apareciese.
Nagare le devolvió el beso, acostumbrado como estaba a su trato
y sonriendo al romperse el mismo. – No seas malo, admite que deseabas
verme.
-Vamos solos…- se abrió la cartera y le pagó de sobra por él y
por el cuarto -¿Hay cuartos libres?- le pasó la mano entre las piernas
pasando los billetes adentro de su ropa interior.
- Siempre hay cuartos libres para ti... – sonrió, dejando los billetes
allí donde los había puesto y poniéndose de pie, guiándolo para
buscar unas llaves, antes de dirigirse a los cuartos.
Gouka lo siguió con la mirada y luego a lo largo de unas escaleras
hasta los cuartos del fondo. Sabía que no le gustaba estar en los
primeros, por si algo ocurriese tener tiempo para reaccionar. Le
tiró un poco del kimono por la nuca y se la besó con fuerza, lamiéndola
mientras abría.
- Gouka-san.... – sonrió el chico empujando la puerta y separándose
para cerrarla, y besar al moreno de frente, abriéndose el kimono
antes de abrazarlo. – Te extrañaba.... no miento.
-Eso es otra mentira…- le besó el cuello mientras bajaba la tela
por sus hombros, sus manos bruscas como si tuviera urgencia o demasiado
deseo acumulado –Pero para eso te pago- le besó el pecho y sujetó
sus nalgas con las manos respirando en su piel.
- No seas cruel, realmente te extraño.... – sonrió, acostumbrado
también a sus respuestas. Sí era cierto que le agradaba estar con
él. Los otros chicos pensaban que estaba loco, pero no le interesaba.
El moreno lo cogió a horcajadas, dejando que el kimono cayera al
suelo y lo llevó a la cama, volcándose sobre él y besándole una
pierna, oliendo de nuevo la piel en sus ingles y subiendo a besarlo
otra vez mientras se quitaba las correas del arma –He tenido que
aguantar muchas subnormalidades hoy.
- Qué mal... – murmuró el chico pasando la mano por su cabello
e imaginándose de qué se trataba. Siempre era lo mismo. – Deja que
yo te borre todo lo malo. Aquí, para mí, sólo importas tú.
Gouka sonrió de medio lado sin creerse una de sus palabras a pesar
de que lo confortaban, aquel chico lo confortaba, aunque no lo reconocería
ni muerto. Se sacó la camisa y la cadena dorada colgó desde su cuello
al tiempo que lo penetraba apenas se había abierto el pantalón –Tener
que aguantar… a una panda de viejos… diciéndome lo buena que fue
la decisión de mi… padre…
- Ahh... – gimió con suavidad, sus ojos aqua entrecerrándose, mientras
continuaba acariciándolo. – Tú eres.... el mejor, lo sabes....
-Puta…deja de decir eso- le lamió los pezones mordiéndolos para
tirar de ellos un poco, frunciendo el ceño levemente y penetrándolo
con más fuerza, observando su sexo y bajando una mano a este para
acariciarlo, estaba caliente, se sentía bien –Si pudieras… también
irías con él.
- Gouka-san.... ah... – gimió de nuevo, dejando de lado sus sentimientos
heridos, como tantas otras veces. Se estremeció entre sus brazos,
prefiriendo sentirlo así.
El moreno le lamió la mejilla besándosela y apoyándose en ella
mientras seguía moviéndose sobre su cuerpo, extrañamente siempre
acababa contándole lo que sentía a él. Todos sabían que los chicos
que se prostituían hablaban más que nadie, por dinero, lo que fuera
y aún así, sólo encontraba refugio en él –Nagare… - le mordió el
labio inferior antes de besarlo -¿Por qué no estabas cuando llegué?
- Estaba ocupado.... Demorabas mucho... – protestó, extasiado por
cómo se movía en él, cosa que no le sucedía con todos los clientes.
– No te enfades.... Gouka-san.
-No…- le succionó el cuello de nuevo, mordiéndolo con suavidad
y girándolo de medio lado, apretándole las nalgas con una mano mientras
lo penetraba, sin dejar de observar su rostro, sujetándolo con la
otra mano y echándose un poco más sobre él.
- Gouka-san... – gimió, moviéndose contra él, su propio sexo pulsando.
– Gouka-san.... eres el mejor... aunque no quieras... que lo diga...
– sonrió, mirándolo de soslayo.
-Oh…- el moreno apretó un poco las mandíbulas al sentir aún mejor
la succión de su cuerpo por cómo se movía y lo giró boca abajo en
la cama, sujetándole las caderas mientras lo penetraba más urgentemente.
Le pasó una mano por la espalda tocando aquella piel tan suave y
observando la forma de su cuerpo –No soporto… el cinismo… es todo…
- Lo sé... – jadeó, estremeciéndose y corriéndose, sin poder aguantarse
más. – Gouka-san....
El otro arrastró la lengua por su espina dorsal mordiéndole la
piel con suavidad y sujetando su sexo al notar que se corría, acariciándolo
y empapándose en semen, jadeando con fuerza y embistiéndolo hasta
correrse dentro de él al fin. Se irguió arrodillándose en el colchón
aun sujetándole las caderas, sintiéndose aliviado y de mucho mejor
talante de pronto, jadeando cansado y observándolo.
El chico girándose de lado para observarlo, sonriendo. – Me agrada
ese rostro. Es casi como obtener una sonrisa tuya.
Gouka se apartó el cabello húmedo de la cara y salió de él frunciendo
un poco el ceño al sentir un escalofrío, observando el semen bajar
entre las piernas del chico. Se dejó caer a su lado y encendió un
cigarro metiéndose una mano en el bolsillo para guardarse el mechero
y abrir una cajita. Le mostró el anillo que antes su hermano había
estado enseñándoles a los chicos -¿Te gusta?
- Es hermoso, por supuesto que me gusta. – sonrió, observándolo
brillar en la poca luz y permaneciendo boca abajo, aunque alzado
sobre sus brazos. - ¿Para quién es?
-¿Lo quieres?- lo miró a los ojos. Observando su postura y quitándose
los pantalones molesto.
- ¿De veras? ¿Puedo? – sonrió aún más, tocándolo con un dedo. –
No sé si pueda lucir algo tan costoso. ¿Crees que se vería bien
en mí?
El moreno le cogió la mano y se lo colocó en un dedo –Ya ves cómo
puedes…- le dio una calada al cigarro y dejó salir el humo lentamente
entre los labios –Lucirías bien aunque llevaras un aro de calamar
en el dedo.
- Eres dulce, lo sabía – le sonrió, mirándolo por un momento, y
luego el anillo en su dedo. – Es lo más hermoso que me hayan regalado.
-No soy dulce- lo miró a los ojos pensando que estaba como una
cabra si pensaba eso –Me quedaré la noche aquí…- se dejó el cigarro
en los labios y apoyó los codos en la almohada.
- Mejor para mí – se acercó, abrazándolo por el pecho y acostándose
a su lado. – Sabes que me gusta dormir contigo.
El moreno le pasó la mano por la espalda rodeándolo y le acarició
la piel con el pulgar, mirándolo de soslayo, preguntándose de nuevo
por qué tenía tanta confianza en él, ni siquiera tenía sentido que
se acercase a él de ese modo. A veces se preguntaba si no le pagaba
su hermano para que estuviese con él. No podía menospreciar su inteligencia,
no era buena idea –Si alguien te dice algo de ese anillo, diles
que yo te lo di… ¿comprendes? Sólo eso.
- Vale, es la verdad de todas maneras... – susurró, preguntándose
si no sería peligroso llevar ese anillo. De cualquier manera, a
ver cómo se lo quitaban.
-¿Alguna vez has hablado con mi hermano?- lo observó fijamente
tratando de encontrar la más mínima mentira.
- No... creo que prefiere otra clase de chicos. – contestó un poco
distraído, observando el anillo en su dedo. – Pero ya parece que
lo conozco por lo que me hablas tú.
Gouka le dio otra calada al cigarro, no parecía para nada mentir
–No, tú le gustarías… - insistió un poco más, por otra parte no
mentía.
- ¿Por qué? ¿Estás pensando en compartir? No lo esperaba de ti...
– lo miró ahora, esperando su respuesta y recostándose de nuevo
contra su pecho.
-No tiene gracia- se giró sobre él a pesar de aplastarlo con su
peso –Si te acercas a él... no vuelvas a acercarte a mí…
- No te preocupes, a mí sólo me gustas tú... – sonrió de nuevo,
pasando los dedos delicadamente por el rostro del moreno. – Eres.............
lo que eres... – se rió besándolo con suavidad.
-¿Y qué soy?- “La sombra de mi hermano” pensó sin poder evitarlo
aún así dejándose hacer, era difícil actuar como con los demás contra
aquella delicadeza a la que estaba por completo desacostumbrado.
En realidad, le ponía nervioso el hecho de tratarlo como a los demás
sólo cuando estaba fuera de sus casillas.
- El mejor... – se rió de nuevo, mirándolo a los ojos ahora. -
¿Te enfadarás? Sé que sólo soy una puta.... pero en realidad lo
creo.
-No…- lo besó de nuevo apoyando la mano con el cigarro en su cabeza
y tocándole el cabello antes de acostarse de nuevo en la cama, tirando
de él un poco para que se colocase como estaba –Eres mi puta.
- Tal y como dices... – se recostó contra él de nuevo, sonriendo
y acariciándole el pecho.

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