Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 2- And all Problematic Families....
El coche negro de cristales tintados se abrió en la entrada misma
del local de alterne que solían visitar casi cada noche. En realidad
sólo algunos de ellos, los que Jin disfrutaba especialmente de tener
a su alrededor. Dos de los chicos se quedaron en la puerta de entrada
y el conductor permaneció en el coche, recostándose un poco como
si previniese que la cosa iba para largo rato.
El pelirrojo sonrió a un chico que acababa de saludarlo y se recostó
en un sofá casi como si estuviese en su propia casa, cruzando los
pies sobre la mesa –Me estoy sintiendo solo… - sujetó los dedos
de uno los chicos que acababa de pasar y sonrió abiertamente.
- No hay necesidad de eso, Oyabun. Estoy seguro de que no hay un
chico en este lugar que no desee hacerle compañía. – sonrió el rubio
que se había sentado a un lado, guardando las distancias. Le hizo
una seña a uno de los meseros para que se acercase a atenderlos.
-Ginebra con lima…- le pidió al chico sonriendo levemente –y unos
niños…
Otro chico del mismo clan entró seguidamente con otros cinco con
él, creando un ambiente muy diferente al anterior. Se sentó en la
barra y le dio con los nudillos al mármol sin mediar palabra, fumando
y mirando de soslayo a su hermano menor que le sonrió haciendo una
seña para que se acercase. Se hizo el loco volteándose de nuevo
y apoyando el codo sobre la barra.
- … siempre está igual…
- Ya sabe cómo es.... es su personalidad. – suspiró el chico, observándolo.
– Si me disculpa un momento, iré a saludarlo y a tratar de convencerlo
– sonrió de nuevo, seguro de que estaría acompañado para cuando
regresase.
-Claro, hazlo…- lo miró alejarse y cogió la bebida que le servían
sujetando después con suavidad la mano del camarero y atrayéndolo
sobre sus piernas -¿Qué tal…?- sonrió y el chico se rió pasándole
un dedo por la mejilla.
El moreno bebió del vaso que acababan de servirle y miró a Yûgure
de soslayo -¿Qué?...
- Buenas noches.... – sonrió el rubio aún más, encontrando algo
graciosa su manera defensiva de saludar. – Nada, sólo me preguntaba
por qué no se sienta con su hermano.
- Ya lo veo suficiente rato al día…- movió el vaso observando al
rubio por el reflejo del cristal -¿No crees? He estado pegado a
su culo desde que nació- bebió de nuevo abriéndose un poco más la
camisa y pasándose la mano por el cuello.
- Más razón para que estén juntos. A él le gustaría que se acercase,
estoy seguro. – se pasó la mano por el cabello, continuando aunque
ya sabía cómo terminaba todo siempre. Igual, no se iba a rendir
nunca. – Los hermanos deberían permanecer unidos.
El moreno lo miró a los ojos fijamente, fumando con cara de que
le estaba haciendo perder la paciencia –Todos somos hermanos… ¿no?
- Sí, todos somos hermanos – asintió, suspirando y sonriendo. –
Lo sabe, que hago esto por su propio bien, ¿no? No es mi intención
molestar.
-Lo sé, pero molestas, déjame solo- se acabó lo que quedaba en
el vaso y llamó al camarero para que se lo llenase de nuevo.
- Si es lo que desea.... – lo observó por un momento, pensativo.
– Voy a regresar con su hermano, pero sólo porque usted me lo pide.
– le recalcó, girándose y echando a caminar.
- ¡Eh!...Yûgure, ven aquí, este niño quiere conocerte- el pelirrojo
lo llamó sonriendo levemente aunque en realidad se había molestado
sólo por ver como Gouka había tratado al chico. Claro que tampoco
le sorprendía, ni a él ni a Yûgure, decir que tenía un mal día no
era realista, no recordaba haberlo visto de buen humor desde que
fueran niños.
- Ya voy, Oyabun – le sonrió acercándose tan sólo mirando una vez
más de soslayo al otro chico, comprobando que seguía bebiendo con
la misma cara. Se sentó en su mismo puesto, inclinando un poco la
cabeza y rogando que no fuera uno de los que le gustaban al Oyabun,
no eran su tipo para nada. - ¿Quién quería conocerme?
-Yo…- un chico moreno, nuevo en aquello, se descolgó un poco por
el respaldo del sofá pasándole las manos por el pecho aprovechando
que la camisa estaba abierta y tocando el tatuaje –Qué bonito… ¿me
lo enseñas?
Jin sonrió de medio lado atendiendo al segundo chico que había
ido a reunirse con él. Muchas veces ni siquiera tenían sexo duro,
se acariciaban simplemente… pero le agradaba conversar con ellos,
era como viajar a otro mundo de criaturas suaves y delicadas, totalmente
distintas a lo que dormía en su casa cada día –A ver… un poco de
seriedad, no me dejáis sacármelo del bolsillo…- se rió aunque mirando
a su hermano de soslayo de nuevo, allí solo, le hacía sufrir, pero
no podía hacer nada –Quiero que veáis este anillo a ver si os gusta,
es para mi prometida… no os riáis… mi amor no es gracioso.
- Te lo enseñaré todo... – se rió el rubio, sujetando sus manos
y bajándolas un poco más por su pecho. Este sí que le agradaba.
Observó a su jefe, curioso. Ni a ellos les había mostrado el anillo
aún.
-Es precioso….- el camarero lo sujetó, aún sentado en sus piernas,
observando los diamantes –Seguro que es carísimo.
-Eso no se dice…- sonrió levemente y se lo puso en el dedo observando
sus ojos y besándole los labios después, hablándole demasiado serio
–En realidad se lo saqué a un cadáver…
-Mentira…- el chico se rió besándolo de nuevo y mirando cómo le
sentaba. El pelirrojo de nuevo mirando al moreno que ya iba por
la tercera copa. Le sonrió al chico otra vez mientras le devolvía
el anillo
-¿Por qué no vas con mi hermano?
El chico lo miró con caras de circunstancia sin saber cómo rechazar
esa petición de una forma correcta –Prefiero quedarme contigo…-
se abrazó a su cuello porque en realidad lo que no quería era ir
con él.
Jin miró de soslayo al rubio que en realidad ahora parecía demasiado
ocupado besándose con el moreno recién llegado. Sin embargo, el
chico se separó de sus labios, el suficiente tiempo como para mirarlo
de vuelta.
- Nakazato-san... es realmente agradable aunque hable de esa manera.
¿Quieres que te lo presente yo? – sonrió, deseando complacer a su
jefe, y por otra parte, era un buen gesto.
- Y ¿qué hay de mí? ¿Me vas a dejar solito? – protestó el moreno,
besándole el cuello.
- No..... no me voy a quedar con ellos, que tres sobran. – le sonrió,
besándolo con suavidad.
-es que ya lo conozco…- el chico se quedó amarrado al pelirrojo
sintiéndose presionado en realidad –y no le agrado…
-Es igual… déjalo estar…- Jin se quedó serio, acariciando la espalda
del chico sobre él y mirando a Yûgure –Lo siento chicos… me tengo
que ir a casa…
-¿Por qué?- el chico que había estado sobre él se levantó al notar
que se levantaba ya y se ponía la chaqueta del traje de nuevo.
-Porque no estoy de humor…- se apartó el flequillo del rostro y
se fue junto a su hermano, apoyándole la mano en el hombro –Me voy…
-Vete…
-¿No vienes?
-Aún no- sentenció –Estoy bebiendo… - cedió a abrir la boca un
poco más, mirándolo a los ojos y deseando que lo dejara en paz –Deberías
quedarte… eres la estrella ¿Qué harán si te vas?
- Espera.... – Yûgure, se apartó del moreno que intentó retenerlo
protestando. – Sólo espera.... – se puso de pie, acercándose a ambos,
anticipando la escena. – Oyabun, Nakazato-san, ambos deberían quedarse,
no hay necesidad de discutir.
-No estoy discutiendo…- Jin lo miró y se sentó en la barra al lado
de Gouka que suspiró con fuerza, fumando y deseando que sólo lo
dejasen en paz de una vez
-¿No decías que te ibas? Pues vete o quédate… ¿Por qué tengo que
estar yo incluido en tu diversión?- se pasó la mano por la mandíbula
notándose algo áspero, entreabriendo un poco los labios y luchando
por no alterarse.
-Porque a lo mejor me duele… nos duele… verte así…
Gouka los miró y le dio otra calada al cigarro levantándose con
la copa en la mano y sentándose donde había estado su hermano antes,
alzando un poco las manos tras subir los brazos al respaldo -¿Suficiente?
“Ya me encuentro mucho más entretenido ahora…” – acabó murmurando
y notando cómo uno de los chicos se apartaba sutilmente.
Jin suspiró profundamente, cerrándose la chaqueta y saliendo por
no alterarse él también, era realmente imposible.
Yûgure observó al chico sentado, suspirando y meneando al cabeza.
- ¿Por qué se comporta así? No les hace bien, a ninguno de los dos,
ni a nadie más. – comentó, mirándolo aún y saliendo tras el pelirrojo
a pesar de las protestas del chico que lo había estado besando momentos
antes.
El hermano menor, afuera, entraba en el auto de nuevo, subiendo
un brazo sobre el respaldo del asiento, con cara de estar más que
cabreado y esperando a Yûgure que entró al poco rato en el vehículo
–A veces quisiera que no ser el líder… - observó por la ventana
a las luces de aquel barrio y luego lo miró de soslayo, recuperando
su sonrisa habitual –pero son muy pocas veces…
- Es un excelente líder, Oyabun- le sonrió el chico con sinceridad.
– Sé que hace lo que puede, su hermano ya lo comprenderá.
-Eso espero… no quisiera tener que arreglar las cosas de otros
modos… - volvió a mirar afuera serio, observando al conductor separado
de ellos por un cristal, no le gustaba que lo escuchasen hablar
–Pero no puedo permitir esto… afecta a los demás con ese comportamiento.
- No creo que sea necesario. Su hermano y usted, se complementan.
Y sé que le quiere, igual que usted a él. - lo miró, preocupado.
Sabía que el jefe no tomaba las cosas a la ligera como pudiese indicar
su casi eterna sonrisa. Era todo lo contrario.
-Puede que nos complementemos en los negocios pero la familia también
es importante y a veces hay que tomar medidas aunque no nos gusten-
lo miró a los ojos por conocer su reacción a lo que estaba insinuando.
- Lo comprendo, Oyabun. Pero le pido que le dé más tiempo. No quiero
sonar irrespetuoso, sabe lo mucho que los aprecio a ambos. – Prácticamente
había crecido en aquella casa, junto a los dos chicos, y aunque
les tuviese mucho respeto y los tratase de usted, los consideraba
como hermanos, tal como Gouka había dicho.
-Claro…- bajó el brazo por encima de sus hombros y le acarició
un lado del cuello –Esta tarde, Saeka se las ha arreglado para convencerme
de una cita con su hermano… Te quiero conmigo… y también a Gouka,
díselo… yo no tengo ganas por hoy de hablarle más.
- Allí estaré, y me encargaré de que su hermano también esté. –
le sonrió asintiendo, aunque no estaba seguro de poder convencerlo
pero sí decidido.
-Ah… ¿querías tirarte a ese niño, eh? Lo siento…- le dio unas palmadas
en la cabeza y se rió entre dientes.
Yûgure también riendo en bajito. – No se preocupe, ya será en otra
ocasión. Sólo espero que no esté muy decepcionado.
-Así te haces desear…- sonrió levemente y se pasó las manos por
el pecho -¿Sabes? Realmente me gusta esa mujer… de tener que casarme
no podría ser con ninguna otra… Le he cogido cariño… espero que
lo comprenda… cuando trate de…- sonrió levemente apretando un poco
la mano y lo miró de soslayo -… a su hermanito….
- ¿Planea dejarle saber que es usted? – lo miró, aún sonriendo
a pesar de lo que hablaban. – Me alegro mucho de que haya encontrado
una mujer así.
-No, claro que no, no soy tan estúpido como para confiar en una
mujer… les encanta hablar… y dudo mucho que le parezca una buena
idea… pero lo acabará notando claro… No quiero matarlo… sólo ir
ganando terreno sobre él, al fin y al cabo sólo es un crío…
- Eso podría desatar una batalla, pero usted tendría la ventaja,
por supuesto.
-Una batalla, sí, probablemente… ya lo veremos… despacio… si no
tenemos prisa…- sonrió levemente cruzando una pierna sobre la otra
y pensando en lo mucho que le facilitaría ese terreno añadido a
su liderazgo.

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