Yakuza Fanfic
Yaoi
Capítulo 1- All Happy Families are Alike
Saeka atravesó los pasillos con una bandejita con dos tazas de
té y se sentó en el suelo frente a su hermano -¿Por qué tienes esa
cara de enfado? Te pareces a papá…- sonrió abiertamente y bajó la
mirada mientras revolvía el azúcar en su taza -Tal vez te divierte
estar estresado… o pretendes cambiarte las cejas de lugar a base
de empujarlas hacia el centro…
- No estoy.... – el chico suspiró, tomando su propia taza, y suavizando
la mirada. Siempre se metía con él, no había fin. – No estoy enfadado,
sólo pensaba.
-¿En qué? Si es sobre negocios prefiero no saberlo… es tedioso…
aunque si te preocupa… haré el esfuerzo de escuchar una tediosa
charla…- se ajustó el jersey en los hombros y sonrió levemente de
nuevo, observándolo.
- No es sobre negocios... – le sonrió sin poder evitarlo, tan sólo
de recordar la cara que ponía cuando le habla de eso. No conocía
a nadie menos serio. – O tal vez un poco..... ya sabes en lo que
pensaba, ¿o no?
-No, no lo sé, la verdad… aún no tengo esos poderes… olvidé practicarlos-
se metió con él porque de sobras sabía y apoyó las manos una sobre
la otra sobre sus propias piernas, mirando la taza de te y esperando
a que él fuera quien se lo dijese de todos modos. Alzó la vista
y observó entre las puertas hacia el jardín –Tú mejor que nadie
sabes, que hay que hacer lo que hay que hacer…
- Esa no es la manera en la que deberías referirte a tu matrimonio.
– suspiró, a sabiendas de que tenía razón, pero no podía evitar
sentirse así. Dejó la taza a un lado mirándola. – Quiero que seas
feliz.
-Soy feliz…- lo miró y sonrió levemente –Nakazato-san es un hombre
maravilloso, es muy divertido y amable, me gusta cómo se comporta
… por no hablar de que es muy atractivo…- se rió y lo miró a los
ojos –y tiene un bonito cuerpo…
- Eso no es importante... – frunció el ceño, exhalando y bebiendo
algo de té para centrarse de nuevo. – No necesito escuchar eso,
Saeka.
-El tuyo también es bonito…- se rió de nuevo en bajito y bebió
de su taza -¿Qué tienes en su contra? ¿Que no es de nuestra familia?
Bueno… ¿esperabas que me casase con Ishin?
- Claro que no, por Dios... – se llevó una mano a la frente compadeciendo
a Ishin ya de por sí. – No es eso... pero no deseaba que te casases
por un contrato, ni con alguien que no te ama. Sabes lo que hace...
-Me… a…ma…- se rió y lo miró a los ojos -¿Por qué dices eso? No
hace nada malo…
- ¿Cómo dices esos? Sabes que se acuesta con... otras personas.
– carraspeó, sosteniéndole la mirada. – Si te amara realmente, detendría
eso. Te debe respeto como su prometida.
-No se acuesta con mujeres…- frunció un poco el ceño y bebió más
de su taza –Déjalo que juegue con niños lo que quiera… no es como
que lo haga a mis espaldas…
- No es relevante con quien lo haga, el caso es que lo hace, y
no deberías permitirlo. – suspiró, notando que empezaba a molestarse.
– No lo comprendo.
-Bueno, pero no tienes por qué comprenderlo, después de todo no
se acuesta contigo si no conmigo…- un trazo de orgullo pasó por
su mirada y suspiró levemente, sonriendo de nuevo y muy poco dispuesta
a enfadarse con él por problemas con terceros –Sólo son… chicos
de una noche… ¿Por qué debería impórtame? Dice que no es más que
un desahogo… y yo le creo… no creo que tenga un amante ni mucho
menos.
- Sigo sin estar de acuerdo. – la miró a los ojos de nuevo, serio,
pero sin fruncir el ceño, y le tomó la mano. – No quiero que te
hagan daño, es todo. Y ya sé que me dirás que no sucederá y que
tú puedes manejarlo y todo eso, pero no evitará que me preocupe.
-Lo sé… pero yo puedo manejarlo…- se rió por meterse con él, sentándose
a su lado y apoyándose en su hombro sin soltar su mano –Deberías
hablar con él… te agradaría… y no me refiero a uno de vuestros enfrentamientos
disimulados…si no a una conversación normal… si es posible entre
vosotros dos…- respiró con fuerza –Yo no quiero que te hagan daño
a ti ni a ninguno de los demás y esto es también por vosotros…
- Yo puedo cuidarme solo... – le respondió, sonriendo porque sabía
que estaba haciéndolo de la misma manera en la que ella lo había
hecho. – Lo haré si te hace feliz, pero preferiría que me dejases
protegerte a mí. Saeka, mírame a los ojos, y dime, ¿realmente lo
amas?
La chica de pelo negro se sentó erguida de nuevo y lo miró a los
ojos –No tanto como a ti…- se rió como si estuviese jugando y de
hecho lo hacía.
- Saeka.... – exhaló, negando con la cabeza, sus ojos negros sin
apartarse de los de su hermana. De todos modos, no podía enfadarse
con ella. – Respóndeme, no te escabullas...
-Lo amo…- admitió sonriendo levemente –No me hagas decir boberías…
sabes que no soy esa clase de mujer- suspiró un poco avergonzada
por haber confesado algo así –Sé que hace lo que hace… pero si vieras
lo bien que me trata, lo cariñoso y simpático que es… le puedo perdonar
cualquier cosa… salvo que me traicionase con una mujer, no lo quiero
ni siquiera cerca de una… lo haría matarla- lo miró serio para que
supiese que no bromeaba –y se lo dije.
Seishi se rió sin poder evitarlo, aunque tratando de contenerse
al principio, aunque sabía que hablaba en serio – Tal vez sea él
quien tiene que preocuparse.... – le apretó la mano, soltándosela,
y asintiendo. – No volveré a decir nada entonces. Sabes que no me
opondré si eres feliz. Pero si te lastima de cualquier manera...
creo que el menor de sus problemas será una amante.
La morena se rió y le besó la mejilla sujetándole la cara y apoyándolo
contra su pecho –Qué hermanito tan mono tengo… si te vieran ahora…
- Tendría que matarlos... – bromeó, enrojeciendo y separándose.
– No digas esas cosas, sigo siendo el jefe aunque sea tu hermano
menor.
-Lo sé… en realidad no eres nada mono… - protestó levantándose
y sujetándole una mano para llevarlo con ella al jardín –Sal de
aquí… vamos a que te dé el sol… seguro que no te derrites…
- Ya paso suficiente tiempo en el sol. – protestó por su parte
pero dejándose llevar. – No me hagas preguntarte por los apelativos
cariñosos.
-No lo haré…- sonrió haciéndose la loca y jugando con un mechón
de cabello que le caía sobre el rostro -¿Cuándo sale Toma-san? Pronto
ya…
- Muy pronto, dentro de algunos días, estará de vuelta con nosotros
– sonrió, sinceramente contento por aquello. - ¿Lo extrañas?
-Mucho… es gracioso, no es lo mismo cuando él no está… todo parece
más serio… Cuando salga, le serviré sake hasta que se caiga…- se
rió mirando un poco hacia abajo –De pequeña me gustaba… lo encontraba
muy atractivo ¿sabes?
- ¿Ves? Debiste comprometerte con él, entonces... – se rió, metiéndose
con ella. – Le haremos una fiesta de bienvenida. La merece.
-Suena divertido- se rió y lo empujó un poco con el hombro –Ya
no me gusta… fue algo… hum… extraño, es como si fuera mi hermano
mayor… de algún modo, eso es lo que siento por él… aunque creo que
le diré que me enseñe su estrellita… para asegurarme sólo… es por
trabajo…
- Ten cuidado, Saeka... – le advirtió mostrándole un dedo, pero
aún sonriendo un poco. – Recuerda que no ha visto mujeres en años.
Y además... no creas que no recuerdo cómo se comportan entre los
dos – la señaló. Lo cierto es que confiaba en Toma con su vida.
-Si se pone pesado saldré corriendo y me esconderé tras mi hermanito…-
se rió apoyándose en su hombro con suavidad y apreciando cómo olía
su piel –Te quiero mucho… y él también… tienes mucho que agradecerle…
aunque fuera su deber… Sé que lo harás… pero es mi deber decírtelo
también…
- Por supuesto que lo sé. No iba a tomarlo a la ligera. – le sonrió
ahora con dulzura, abrazándole la cintura. – Se merece todos los
honores que pueda darle. Y sabes que lo quiero también.... y a ti.
-Lo sé… pero a mí más…- se rió. En realidad, no estaba celosa,
pero era por jugar un poco –Los chicos también lo echan de menos…
aunque Matsuda sea un buen líder para ellos provisionalmente… no
confían en él tanto y es normal… Toma-san tiene ese aire… que te
hace sentir seguro…
- Claro, y no es fácil cambiar de lealtades, incluso Matsuda lo
echa de menos, lo sé. – asintió, suspirando. – Es un excelente líder,
no hace las cosas sólo por deber. Y sí, te quiero más a ti, necia....
Pero sigo pensando que debiste comprometerte con él...
- ¡Que no quiero! ¡Pesado!- le pegó en el hombro flojito, riéndose
–No es mi tipo y no se afeita además… peor, ni siquiera se peina
y … me gusta Jin…
- Jin, ¿eh? – la miró, notando la confianza, pero absteniéndose
de decir nada negativo, no tenía caso. – Está bien, ya no te molestaré.
Pero quiero pedirte un favor. ¿Puedes encargarte de la comida para
la fiesta de Toma? Sabes cuales son sus gustos.
-Claro, será divertido… - sonrió levemente pensando que tenía muchas
ganas de verlo y que lo iba a obligar a cortarse el cabello y afeitarse.
Dibujó una sonrisa maldita en los labios y se rió después sin poder
evitarlo -¿Hablaras con Jin?
Seishi suspiró con pesadez, asintiendo luego. – Sí, hablaré con
tu prometido y seré civilizado. Así que adviértele que se comporte
también.
-Civilizado… siempre son civilizados… pero no creeréis que no me
percato de que interiormente queréis rebanaros el pescuezo… hum…-
sonrió con malicia y se sujetó mejor de su brazo –Y creo que Ishin
lo odia… os parecéis mucho… siempre lo he creído…- se rió de nuevo
con malicia.
- No puedes culparlo, es porque te quiere y se preocupa, casi tanto
como yo. – la miró, pensativo. Ishin era como su hermano mayor,
casi no recordaba un momento de su vida en el que no estuviera a
su lado. - ¿Qué quieres de mí? Seré amable, y educado.... y prometo
no decir nada negativo a menos que él me insulte primero. ¿Es suficiente?
-No, no lo es… sé simpático… a mí me pareces muy agradable… y no
logro hacerle comprender que lo eres… ni a ti, que él lo es… ¿adivinas
por qué? No dejan de lanzarse retitos de machito y viejas rencillas
cada vez que pueden…están a la defensiva y me estresan… es molesto…
y agobiante… y no me ayudan nada…- suspiró haciéndose un poco más
la sufrida de lo que en realidad se sentía, sólo para ablandarlo
y que le diera una oportunidad. Luego haría lo mismo con Jin. Sonrió
de nuevo, cambiando de tema para no forzar esa “reconciliación”
algo que sabía sería leeento y difícil –Sobre Ishin…- sonrió levemente
pensando que no se daba cuenta de nada –Siempre se pone nervioso
cuando te enfadas… es muy mono… ¿no crees?- sonrió preguntándose
si estaría entrenando ahora, le gustaba hacer ejercicio. Allí todos
se conocían y se apreciaban, era un ambiente increíblemente seguro
y agradable, contrariamente a lo que sabía se opinaba desde fuera.
- ¿Ishin? – sonrió mirándola y dejando ir el otro tema aunque sabía
lo que hacía. De todos modos, lo intentaría por ella. – Sí.... no
le agrada que haya disgustos. Pero no sé por qué se pone así, no
es como que tenga razones para disgustarme con él y aunque las tuviera....
no es lo mismo.
-Ya…- la morena se rió sin aclarar nada al respecto y se paró delante
del chico cerrándole bien la corbata y colocándole mejor la camisa
–Esta tarde he quedado con Jin… y hablaré con él. ¿Cuándo tienes
un ratito libre?
- Puedo hacerlo mañana. – suspiró alzando una ceja, y sonriendo
un poco luego. - ¿Está bien contigo?
-Claro… tengo mucho tiempo libre…- se rió suavemente, observando
su sonrisa y abrazándose a él, apoyando la cara contra su pecho
-¿Te acuerdas de cuando tú te apoyabas en mí? Entonces sí eras mono…
- Yo jamás fui mono, debes habértelo imaginado – bromeó, abrazándola
de igual manera y pasando una mano por su cabello. – Cualquiera
diría que yo soy el mayor.
-¿Estás insinuando que soy baja?- frunció el ceño aunque estaba
sonriendo, prefiriendo no alzar la cara para verlo, ya que sería
un tanto obvio que muy alta no era –Bueno… a mi edad ya no hay esperanza…-
se rió sin soltarse.
Un chico moreno atravesando el camino de piedras que cruzaba el
campo del jardín, inclinándose al verlos y bajando la mirada un
poco –Disculpen…- se irguió de nuevo subiéndose las gafas de sol
por el puente de la nariz –El coche ya está listo, oyabun.
-Ishin… estaba conmigo…- la morena lo riñó aunque no tuviera la
culpa. En realidad, le fastidiaba el poco tiempo libre que tenía.
-Lo siento onesan… - se disculpó inclinándose de nuevo un poco.
-¿Ves? Es mono…- Saeka se rió y le pasó la mano por la mejilla
a su hermano besándosela antes de volver a la casa –Tened cuidado…-
les pidió notando que el moreno de las gafas de sol parecía haber
enrojecido.
- Gracias, tú también. – sonrió el chico, pensando en su manera
de comportarse más bien, y girándose a mirar al moreno, preguntándose
por qué el sonrojo. – Hora de irse, Ishin, no te preocupes demasiado.
-Como quiera- se puso la chaqueta del traje para cubrir las correas
del revolver y suspiró levemente, pensando que era inevitable tensarse
aún y cuando está vez no era nada peligroso… en principio.

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