Capítulo 31- So Long and Be Happy
Hangetsu se estiró sobre la cama, abrazándose a su
dueño con toda la pereza y la calma del mundo. Igual, luego
lo iba a extrañar aunque sólo se fuera de paseo. El
pelirrojo se giró entre las sábanas abrazándolo
y sonriendo al ver cómo se estiraba. Lo cierto es que no
tenía ningún deseo de que se fuera, lo iba a extrañar
demasiado y se sentía bastante triste, pero tampoco podía
ni quería retenerlo con él si no lo deseaba –Despierta…-
le revolvió el cabello entre las orejas sonriendo.
- Ya estoy despierto, pero perezoso... – sonrió el
chico abriendo su ojo más oscuro primero y luego el más
claro. – Voy a extrañar esto.
-.No te vayas entonces…- desvió la mirada cerrando
los ojos y apretando las mandíbulas –No tienes por
qué irte.
- Es sólo por un tiempo, volveré. Dije que no te
abandonaría y no lo haré, ¿Confías en
mí?
-Supongo que no podría decir que no lo hago…- suspiró
y lo miró entreabriendo los ojos y observándolo de
soslayo -¿Por qué te vas?
- Ese mundo.... es muy distinto al nuestro. Y sabes lo curioso
que soy. Además, creo que Riot me necesita, aunque tenga
a Bran. – le sonrió, intentando que lo comprendiese
y no se pusiera triste. – Creo que le será difícil
adaptarse, y necesita alguien familiar a su alrededor. Alguien que
no lo haga sentir como el único extraño.
-A lo mejor yo también voy a necesitarte… ¿Cómo
lo sabrías?- se giró para observarlo de frente sintiéndose
infantil además de necio, pero igual no podía detenerse
–Se supone que debes estar conmigo…
- Y lo estaré, pero ya hemos hecho esto antes, ¿no?
Me he ido de paseo... – le recordó, aunque claro, siempre
lo había hecho dentro de su propio mundo. Le tocó
la quijada con suavidad, rozando su nariz contra la del pelirrojo.
– Y no me necesitas, vas a estar muy ocupado, ayudando al
rey, ¿no es cierto?
-Yo también necesito ayuda… para soportarlo sin matarlo…-
suspiró contra sus labios y giró un poco el rostro
entrecerrando los ojos y arrastrándose un poco para acercarse
a él y apoyar la nariz contra su pecho - Ya sabes que puedes
hacer lo que quieras… no te retengo… pero no quiero
que te vayas.
- Ya lo sé, pero voy a regresar en poco tiempo, seguro que
termino estorbando allá. Estarán de luna de miel..
– se rió, abrazándolo y moviendo la cola. –
Y esperemos que tanto el rey como tú estén vivos cuando
regrese, pero tengo la sospecha de que así será.
-Sabes que sí…- susurró serio contra su pecho
–Yo sé que tú quieres ir para acostarte con
todos allí… - se subió sobre él sonriendo
porque prefería enfadarse con eso más tarde cuando
no estuviera él. Le mordió el cuello aunque sólo
estaba jugando y le empujó un poco la cara con la suya –Como
no vengas a verme… en menos de tres días… no
vuelvas…- lo miró a los ojos mucho más serio
–No quiero estar sin ti… y no puedo… no tengo
con quien hablar si no eres tú… me sentiré muy
solo…
- Aquí estaré... – le sonrió, un poco
estremecido emocionalmente porque le dijera aquello y acariciando
su rostro. – Deberías hablar con el rey, seguro se
llevarían mejor si fueran más sinceros. Pero no te
preocupes, puede ser que te desobedezca, y que me agrade hacer travesuras,
pero.... ¿alguna vez he faltado a alguna promesa que te hiciera?
-No- suspiró con fuerza un poco preocupado pese a todo y
se sentó en el borde de la cama dándole la espalda
y mirándose al espejo –Hay cosas de las que no puedes
hablar con tu pareja… y hay ocasiones en que otras personas
te comprenden mejor que él- lo miró de soslayo –Me
iré al palacio, no quiero estar aquí solo echándote
de menos… pero vendré cada tres días a dormir
aquí… y quiero que estés en mi cama, si algún
día no vuelves… dejaré de venir.
- Pues no vas a dejar de venir nunca. ¿Crees que no te voy
a extrañar también? – movió las orejas,
acariciando su rostro. – Koushaku... – susurró,
con un brillito de travesura por llamarlo de manera tan familiar.
- .... un día regresaré del todo y ya no vas a soportarme.
Seguro te estorbo.
-Seguro que no…- se echó hacia atrás apoyándose
contra él –No creas que no he notado que me llamas
Koushaku delante de la gente…- sonrió aunque había
tratado de regañarlo y le sujetó las manos rodeándose
el pecho con ellas, cerrando los ojos –Tal vez allí
seas más feliz…
- No puedo evitarlo, me gusta tu nombre – se rió,
por su excusa, abrazándolo con algo de fuerza y susurrando
de nuevo. – No voy a ser feliz sin ti, y jamás he sido
infeliz a tu lado.
El pelirrojo frunció el ceño suspirando y observándolo
de soslayo –No me ralles…- se levantó de la cama
vistiéndose y dándole vueltas a las palabras del felino
–Vamos… les he dicho que hagan tus maletas…
-Llevarán rato aburridos entonces – se rió,
colocándose a cuatro patas sobre la cama y alzando la cola
con suavidad, y por fin saltando al piso desde el colchón.
-No… las han llevado a la casa del conejo, sólo eran
dos de todos modos- Koushaku se acuclilló en el suelo y le
empujó la frente con un dedo echándole la cabeza un
poco hacia atrás para verle los ojos y lo alzó en
brazos para llevárselo con él –Si no, no podía
hacer esto.
- Ya veo cual era tu plan.... – bromeó el chico abrazándose
a su cuello y moviendo la cola como un péndulo.
- Lo era…-se rió besándole una mejilla aunque
se sentía bastante triste además de decaído
- Al menos sé de alguien que se pondrá feliz cuando
le diga que me quedaré allí …- susurró
pensando en Kenran. Claro que a él también le hacía
feliz estar a su lado, aunque se preguntaba si podría soportar
aquello.
- Pues sé bueno con él – le advirtió,
observándole la mirada y sonriendo, imaginándose lo
amable que iba a ser ya. – Aunque empiezo a sospechar que
ustedes dos disfrutan de ese extraño juego.
-Calla… no es un juego, es insoportable…- suspiró
con fuerza y se mordió el labio inferior pensando que de
todos modos lo amaba y también su comportamiento –Tal
vez deba enseñarle modales…- se rió un tanto
maldito porque él sí que era lo contrario a unos buenos
modales.
Hangetsu se rió, acompañándolo, y murmurando.-
Y nos quedamos sin rey...
-Mejor… ni falta que nos hace tsk…- alzó una
ceja chasqueando un poco los labios –Él siempre se
verá como un rey en cualquier situación… - susurró
apenas audiblemente y sintió que se avergonzaba un poco –Ya
es tarde…- lo dejó bajar y se coló por la madriguera
del albino con el felino delante de él.
- Me alegra escuchar eso... – murmuró el chico a pesar
de que no deseaba avergonzarlo, pero deseaba que fuera feliz. Y
alzó la voz llamando. – Rioooooooooooooooot! Ya vamos
llegando!!!!!!!!!! – gritó, por si lo escuchaba desde
arriba.
-Dios… no me jodas los tímpanos…- el pelirrojo
lo miró frunciendo el ceño aunque en realidad se trataba
de que le molestaba que le pusiera tan feliz irse. Suspiró
mirando hacia arriba, en parte había deseado acompañarlo
también por saber cómo ir a buscarlo, si algún
día no volvía… entonces… iría a
por él.
-Estamos aquí!- el albino le gritó desde el otro
lado apoyando un antebrazo en el árbol y mirando hacia el
agujero sonriendo
- Pero no tienes que gritar – protestó Bran a su lado,
cubriéndose los oídos, aunque contento de ver esa
sonrisa en sus labios.
- Vale. No te jodo..... los tímpanos - se rió el
felino de cabellos azules, plantándole un beso en la mejilla
y otro en los labios a su dueño, y tomando sus maletas, lanzándolas
hacia arriba. – Atrapen! – se giró luego hacia
su dueño nuevamente, observando su mirada. – No me
extrañes mucho, me verás pronto. Y procura ser muy
feliz en mi ausencia.
-Ya lo sé… pero es por si está muy lejos…-
se rió el conejo.
El pelirrojo apretó las mandíbulas asintiendo con
la cabeza y guardándose las manos en los bolsillos mientras
miraba al suelo sujetándole la cola y dejándola pasar
entre sus dedos.
Hangetsu se giró a mirar hacia arriba, comprendiendo que
ya era hora de que se fuera, pero no deseaba dejarlo así.
Se acercó nuevamente, colocándole un mechón
del rojo cabello tras la oreja y deseando poder darle algo suyo
para que no estuviera tan cabizbajo. – Dile al rey.... que
voy a traerle alguna flor rara que encuentre en mundo de Bran, ¿quieres?
Así podrás regalársela cuando me vuelvas a
ver. Y si no te he traído nada, me puede cortar la cabeza.
– se rió, empezando a subir, clavando las uñas
en la madera.
Koushaku sonrió levemente alzando un mínimo la cabeza
y la bajó de nuevo porque no quería que le viera la
cara. Le golpeó las nalgas con una mano antes de salir del
tronco. Respirando con fuerza y apretando aún más
las mandíbulas caminando hacia el palacio. Sabía que
sólo con Kenran podría sentirse bien, si era posible
hacerlo por el momento.
El albino bajó un brazo por el hombro sacando a Hangetsu
con su ayuda -¿Listo?- preguntó sujetando una de las
maletas.
- Listo- sonrió cargando con la otra y mirando atrás
un poco melancólico.
- ¿Todo bien? –le preguntó Bran, ayudándolo
con la maleta porque se veía distraído.
- Sí, todo bien – sonrió el felino, asintiendo.
Seguro Koushaku estaría bien, aunque dudase de él
mismo.
-Pues nos vamos… encontraremos una casa para los tres…
dos… - se rió sujetando la cintura de Bran y besándole
una mejilla. De todos modos, ya lo convencería de irse a
vivir con ellos tarde o temprano –Bran me quiere…
- Dejen de hablar de mí! – los riñó
el chico aunque aún Hangetsu no decía nada.
El felino se giró sonriendo y recordando en el último
momento desaparecer su cola y sus orejas, le iba a ser difícil
estar pendiente de eso todo el tiempo. - ¿No lo quieres...?
- Claro que sí! Ese no es.... el asunto – Bran refunfuñó
enrojeciendo y empezando a maldecir la alianza que ya veía
formarse.
-Me quiere… me lo dijo ayer… y yo a él…-
sonrió aún más porque seguía pensando
en cuando habían hecho el amor -¿Quieres que te cuente?!-
paró las orejas o al menos trató dentro del gorro
desistiendo -¿Te cuento?
- Sí, cuéntame! – le sonrió el chico
casi saltando sobre él.
- No! Eso no se cuenta! – Bran le cubrió la boca al
albino, más rojo aún, negando con la cabeza.
- Eso es que vale la pena el cuento... – bromeó el
felino, moviendo su invisible cola.
-Bueno…- el albino lo miró de soslayo un poco desanimado
y se sacó la mano de la boca. –Se lo contaré
después cuando te vayas a casa!- se rió apartándose
de él y echando a correr con maleta y todo aunque por supuesto
ya no recordaba por donde se llegaba a ningún lado.
- Baka! No hagas eso! Y vuelve! Te vas a perder, idiota! –
Bran lo riñó, echando a correr tras él, con
un puño en el aire.
- No me dejen! Mis maletas! – Hangetsu a su vez, tuvo que
correr por asociación, si no quería quedarse atrás
perdido y sin equipaje, riendo sin embargo y desapareciendo completamente
sin importarle mucho el causarle visitas al psicólogo a los
que estuviesen a su alrededor, más bien divirtiéndose
de antemano con el susto que pensaba darle a Bran.
FIN
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