| Capítulo 29- ¿Empiezas
a Sentir mi Sex Appeal?
Bran suspiró, pateando una piedrecita y apoyándose
contra el árbol, observando las estrellas, aunque no de ninguna
manera romántica con ese ceño fruncido que llevaba.
Había llegado tarde, veinte minutos tarde y aún así,
ni rastro de Riot. Luego de maldecidlo un rato por hacerlo esperar,
empezó a preocuparse de que hubiera llegado y no viéndolo,
se hubiese regresado a su mundo. Tal vez pensaba que no venía.
Se asomó por el agujero intentando ver algo.
El albino acabó de empacar la última de sus cosas
y miró el reloj una vez más. En realidad aun debía
de ser muy pronto –Mierda!...- miró el reloj de nuevo
como si no pudiera creérselo. La ultima vez que lo había
revisado había sido durante la charla con el rey y no le
parecía que se hubiera entretenido tanto hablando con él.
Lanzó dos bolsas por el hueco del árbol y saltó
arriba con la mochila donde llevaba las monedas de oro y otras que
el rey le había dado a la espalda.
El moreno se apartó justo a tiempo para evitar el golpe,
sujetando la bolsa con una mano seguro de que era algún animal,
dejándola a un lado al notar de qué se trataba. -
¿Riot? Riot, ¿eres tú?
-Claro que soy yo- el albino se puso el gorro de lana al llegar
al otro lado y se acuclilló en el suelo porque sentía
la cabeza como una batidora, no se había percatado las otras
veces de aquello, o tal vez estaba demasiado pendiente de otras
cosas como para haberlo notado entonces. Lo miró una ves
se le hubo pasado el mareo y sujetó las bolsas de la hierba
-¿Le has dicho a tu madre?
- Sí, además le dije que eras un estudiante de intercambio,
así no te verás tan extraño – le explicó,
sin siquiera analizar si Riot sabía lo que era un estudiante
de intercambio o no. – Llegas tarde – lo riñó,
metiéndole una colleja suave, como señal de que se
había preocupado.
-Ah.. ya lo sé… pero es que pensé que era otra
hora…- se quejó como si eso fuera suficiente excusa
tratando de recordar que delante de la madre de Bran era un estudiante
de intercambio aunque no sabía ni qué era eso –Cárgame
esto…- le dio una de las bolsas usando la mano que le había
quedado libre, para sujetarlo por los hombros. Le apretó
un poco uno parándose a besarlo y dejando caer la otra bolsa
al suelo para abrazarlo mejor.
- Baka, no dejes tus cosas por ahí... – sonrió,
pensando en que debía explicarle cómo funcionaban
las cosas en su mundo, pero por el momento, deseaba ser abrazado
por él, y besado, y besarlo de vuelta.
-¿Por qué no?- las cogió como si fueran a
desaparecerle, cosa muy probable por otra parte, y soltándolo
contrariamente a lo que los dos deseaban –Mejor vamos a tu
casa… aquí todo el mundo es muy desagradable…
cuando te estuvimos buscando todos nos trataron mal… y tú
te quejabas de nosotros… a nosotros nadie nos quiso ayudar…
- Pues.... seguro no preguntaban bien. – refunfuñó,
aunque seguro y tenían razón. – Pero.... no
puedes confiar como en tu mundo. Al menos los árboles no
te van a comer, ni los muebles están vivos.
-Ya… bueno pero eso… es divertido- se rió por
lo bajo siguiéndolo de camino a su casa aliviado de que hubiera
ido a buscarlo porque él no hubiera tomado esa dirección
-¿Seguro que es este camino?
- Por supuesto que sí, sé donde vivo. Y no me parece
divertido estar a punto de morir. – murmuró, acelerando
el paso, aunque asegurándose de que Riot no se distrajera.
-Vale…pero no es como que te hayas muerto de todos modos…-
susurró mientras miraba a todos lados observando el aspecto
de la gente y de las calles, mirándolas y preguntándose
cómo comprendían realmente lo que era un camino allí
o no. En realidad, daba un poco de miedo… aquel lugar del
que no conocía nada. Le apretó la mano pensando que
merecía la pena si era para estar con él y lo miró
de soslayo mientras encendía un cigarro pensativo –Dormiremos
juntos por segunda vez… ¿en la misma cama?
- Sí, en la misma cama. De todos modos, mi piso no es tan
grande como para tener una habitación extra y... –
y no tenía sentido si lo que deseaba era estar con él.
Observó su rostro, notando cómo le apretaba la mano
y cómo desviaba la mirada a cada rato. – Tranquilo,
no te pasará nada. Estás conmigo y yo no lo permitiría.
-¿Hum? No tengo miedo…- lo miró a los ojos carraspeando
luego un poco y sonriendo, pensando que no estaba quedando muy bien
de ese modo –Es sólo que estoy preocupado porque no
sé si sabré apañármelas… rápido…
claro que al final sabré hacerlo, no es como que vaya a echarme
atrás por nada del mundo.
- Y yo estaré contigo. Supongo que vamos a tener que hablar
de todo esto.... – murmuró pensativo. – Por ahora,
no te le acerques a ningún desconocido y eso incluye a las
personas con las que hablaste ayer – le advirtió por
si acaso.
-Vale… no me acercaré a nadie…- lo miró
de soslayo y sonrió con el cigarro sujeto entre los labios
-¿No te estarás inventando esas normas para que no
me acerque a otros tíos, no?
- Claro que no! Es por tu seguridad, baka! Pero si quieres acercarte
a otros pues... –se encogió de hombros fingiendo indiferencia,
pero con ese ceño fruncido, no le creía ni el espejo.
-No quiero…- se rió mirándolo de soslayo -¿Para
qué iba a querer si te tengo a ti? Ninguno va a gustarme
más ¿no? No tienen un culo tan bonito… y si
lo tienen, su cara no lo es…- murmuró de pronto como
repentinamente contrariado.
- Baka,- lo empujó un poco, sonrojado y mirándolo
de soslayo luego. - ¿Y eso último qué quiso
decir?
-Pues que le preguntamos a unos tipos si te conocían y uno
tenia un … déjalo… no tiene importancia…
mira… ¿no es ese tu edificio?- preguntó señalándolo
feliz como si fuera algo emocionante.
- Sí lo es, y no te salvas! Baka... – lo riñó
empujándolo de nuevo y caminando con más prisa.
-Pero… estaba feliz de reconocerlo…- comentó
sonriendo porque lo hubiera descubierto –No me gustaba, sólo
le vi el culo, pero era feo…. quiero quitarme el gorro este…
se me cuecen las orejas… me moriré cuando haga sol…
y me pican los ojos… - siguió largando aunque iba más
pendiente de seguir viendo aquel ambiente, mucho más interesante
ahora que iba tranquilo con Bran y que era de noche -¿Está
tu madre?
- No te preocupes por mi madre, no jode mucho... – lo miró
de soslayo. – Y si vas a estar conmigo, tienes que dejar de
estar mirando culos. Ya, cuando lleguemos a mi cuarto, te quitas
el gorro, no seas exagerado.
-Vale.. ¿y tú qué te quitas?- lo miró
sonriendo y sujetando el cigarro en una mano apagándolo en
el suelo frente al portal –No voy a mirar más culos…
es que tenía el pantalón roto como tú…
y por eso lo miré…- se excusó aunque no sólo
por eso había sido, claro estaba.
- Vale, lo paso por esta vez – accedió con desconfianza,
aunque interiormente pensando que seguro Riot era mucho más
inocente que cualquier persona que hubiera conocido antes. Abrió
el portal, dándole el paso y entrando luego al edificio.
-Ya… ¿pero qué te quitas?- insistió
caminando escaleras arriba porque seguía sin caer en la existencia
de los ascensores.
- No me quito nada! Y ¿ a donde vas? – lo observó
al pie de la escalera, preguntándose si pensaba subir a pie
con ese cargamento de cosas.
-¿A tu piso?- bajó las escaleras de nuevo observando
que abría el ascensor y se quedó viendo adentro al
espejo -¿Una caja con un espejo? ¿Y qué?- lo
miró de nuevo confundido y un poco desanimado –Algo
te quitarás… además no vas a dormir en jeans…
- A lo mejor sí, si sigues... – le advirtió,
sonriendo malditamente luego, mientras entraba en el ascensor, sosteniendo
el botón para que las puertas no se fueran a cerrar. –
Y no es cualquier caja, es una caja mágica. Vamos, entra.
-Vale…- entró aunque mirándolo con desconfianza
y pensando que igual no iba a dejarle dormir con jeans, eso era
como arruinar su idea prefabricada con antelación -¿Para
qué sirve?
- Nos llevará directamente a mi piso sin que tengamos que
caminar. – le explicó, lo que por otra parte era cierto,.
Por fin dejó que se cerrasen las puertas, observando al albino
nervioso, de pronto, tocando el botón para detener el ascensor,
pegándolo contra la pared y besándolo apasionadamente.
– También puedo detener el tiempo... susurró,
fantaseando.
El albino lo miró a los ojos sujetándole la cintura
con las manos bastante encendido entre otras cosas porque no se
había esperado aquello para nada –Pues déjalo
ahí…pero también son raros… - lo besó
de vuelta subiendo las manos por su espalda bajo la camiseta. Le
besó el cuello y los labios de nuevo porque había
estado deseando hacer aquello sin detenerse, hasta que se cansase
si era posible.
- Sólo estaba bromeando, el tiempo sigue transcurriendo..
– susurró, algo risueño pero más agitado
que otra cosa, empezando a lamentar el haber hecho aquello, no porque
fuese desagradable, si no porque ahora no quería detenerse.
-Baka…- el albino lo miró un poco rojo de haberle
creído, aunque era normal que no supiera nada acerca de ese
mundo. Se agachó a recoger las bolsas y lo miró de
nuevo apoyado en el espejo pensando que no quería encontrarse
con su madre, pero no tenia mucha importancia –En tu cuarto
no podrás decir eso… para desconcentrarme.
- Ya, no importa... – murmuró rojo, comentando- Mejor
subimos ya – y tocando el botón para que el ascensor
subiese de nuevo.
Riot lo miró sonriendo y apoyándole la mano encima
del paquete para ver si le pegaba un grito –Has dicho que
no importa…
Bran sintió un escalofrío al sentir su mano, sobre
todo porque no le había dado tiempo a esconder que estaba
excitado. – Deja eso! No se hace! Baka! – lo empujó,
saliendo del ascensor apenas se abrió, y refunfuñando.
– ya veremos, si sigues... ya veremos. Y sal de allí
antes de que se cierre!
-Vale!- salió corriendo como si fuera a pasar algo terrible
y mirando atrás cuando las puertas se cerraron de golpe,
recordando salir rápidamente de las cajas esas después
de usarlas –Pero sí se hace… ¿Cómo
quieres que no lo haga si te pones así? Yo te dejo que me
lo hagas…- siguió rajando mientras abría la
puerta.
- Por eso! No se hace de improviso... Bah, calla – se rindió,
abriendo la puerta y saludando a su madre que se acercó,
tomando la mano del albino.
- Tú debes ser Riot, ¿cierto? – le preguntó,
sonriendo un poco.
- Sí, es de Suecia.... Y está cansado – inventó,
el moreno sólo porque sabía que su madre no conocía
a nadie de Suecia y él tampoco así que podía
inventar. – Vamos a estar en el cuarto, ¿vale?
- O.k. Si tienen hambre, hay comida en el microondas. –le
aconsejó su madre mientras el chico intentaba llevarse a
Riot consigo.
-Gracias…encantado…- se inclinó un poco aunque
ya Bran se lo llevaba arrastrado. Lo cierto es que no quería
estar mucho delante de ella porque no sabía ni que demonios
era Suecia. Se rió levemente y cerró la puerta tras
entrar en el cuarto sacándose el gorro y sobándose
las orejas –Tu madre pensará que le huyo… y le
huyo, la verdad- se sentó en el borde de la cama y cogió
uno de los libros que había estado mirando Hangetsu –y
como ni sé qué es Suecia… ¿así
que estos son los tipos que te molan?- abrió una pagina mostrándole
a un moreno semidesnudo y torció la boca mirando al tipo
de la foto de nuevo y pensando que no tenía mucho que ver
con él –Si vas a estar conmigo deberías ir pensando
en dejar de mirar otros tíos- se rió porque trataba
de imitarlo con lo de los culos y ni le molestaba un mínimo.
- Suecia es un país, en Europa. Eso es un continente. –
se calló, pensando que lo iba a liar más y suspirando,
quitándole el libro. – No es lo mismo, no lo hago por
la calle. De todos modos, tal vez se los regale a Hangetsu.
-¿Entonces sí puedo mirar culos dentro de casa?-
lo miró a los ojos sacudiendo el libro como dándose
aire con él y pensando que no sabía qué era
un continente tampoco.
- No! – lo riñó, quitándole el libro
nuevamente y dándole suavemente con él en la cabeza,
guardándolo luego.
-No lo guardes… ¿Qué no se lo ibas a dar a
Hangetsu?- lo miró de soslayo sonriendo y recostándose
de medio lado en la cama jugando con una de sus orejas y observándolo
-¿Qué vamos a hacer?
- Pero Hangetsu no está aquí ¿o sí?
– miró a su alrededor por si acaso, pero lo dudaba.
Y luego observó al albino, sin poder evitar sonreír
un poco mirando su oreja, sin responder su pregunta.
-No, imagino que estará con el duque haciendo algo…-
sonrió contagiado por el moreno aunque no supiera por qué
le había sonreído –y no lo busques… que
de veras no está- se rió girándose de frente
en la cama y sacó un cigarro encendiéndolo mirando
al techo –Ven…
- Te creo – se acercó, aún sonriendo y sacándole
el cigarro de la boca. – No fumes en mi casa, que no sé
cómo sea en tu mundo, pero aquí, esas cosas son peligrosas.
-¿Por qué?- se quedó mirándolo y luego
miró el cigarro pensando que por una o por otra, cuando estaba
con Bran acababa sin poder fumar cuando le apetecía –Pues
déjalo por ahí y acuéstate conmigo.
- Porque causan enfermedad, por eso. – le explicó,
apagándolo contra un plato que llevaba en su mesita de noche
desde la noche anterior. – Y ¿cuál es tu prisa
por acostarte? ¿Qué los conejos tienen toque de queda?
- Preguntó maldito.
-No…es que quiero que vengas conmigo de una vez y dejes de
darte paseítos por el cuarto…
- Ya, vale, cuanta necedad – protestó, enrojeciendo
porque lo cierto es que la razón de sus paseítos es
que estaba nervioso. Se acercó, subiendo al colchón
luego de quitarse las deportivas.
El albino lo tiró atrás obligándolo a recostarse
a su lado y lo abrazó contra él –Se suponía
que me estuvieses echando de menos ¿no? Y te quedas ahí
lejos… eres un peñazo…- se rió levemente
y le besó los labios –Aquí no tienes miedo,
pero seguro que igual quieres que te abrace para dormir… -
lo molestó.
- Calla, bobo – lo empujó aunque sin éxito
y sin intentarlo realmente, porque tenía razón, y
se acurrucó contra él. – Claro que te extrañé...
-El rey quería que te amenazase con cortarte la cabeza si
no venías… pero sabía que no surtiría
efecto contigo…- sonrió mirándole el rostro
y apartando algunos mechones de delante de sus ojos –Deberíamos
seguir lo de antes… ¿no crees?- lo besó de nuevo
subiendo la mano por su espalda –Quería besarte de
nuevo, no podía dejar de pensar en eso.
- Yo tampoco.... – confesó, enrojeciendo de nuevo,
sin dejar de mirar sus ojos. – Ya sabes... ¿por qué
no quería besarte entonces?
-¿Y tú crees que hubiera merecido la pena no besarnos?
¿Qué estaría aquí si no hubiera sido
porque sabía que también estabas interesado en mí?
Ya siendo así tenía miedo… - le subió
el borde de la camiseta levantándoselo un poco y tiró
más para tratar de sacársela.
- Vale, estaba equivocado, pero.... –se sacó la camiseta
para que lo dejase hablar por fin. – Idiota.... no comprendes
nada, seguro que no.
-¿Por qué no comprendo nada? Y no soy idiota…
sé que así lo pasé peor, pero también
me dio fuerzas y más ganas de estar contigo… y que
te haya quitado la camiseta mientras hablamos no quiere decir que
no esté prestándote atención.
- No... porque... – Bran suspiró, sintiéndose
terrible de pronto y bajando la mirada. – No importa ya, supongo.
-Por qué ¿Qué? Aunque no importe ahora, deberías
decírmelo ¿no? No dejes las cosas a medias…
- le alzó un poco la cara para que lo mirase a los ojos.
- Es que me siento avergonzado. – confesó, con gesto
de refunfuño aunque eso no era lo que sentía. –
Porque desde el principio fui un cobarde, no luché por ti
ni por estar juntos, no pude renunciar a lo demás. Si no
fuera por ti...
Riot lo miró y se dejó caer de espaldas contra el
colchón –Es verdad… no me mereces…- sonrió
abiertamente porque estaba vacilándolo y se giró de
nuevo para subirse sobre él sin poder evitar mover la cola
con suavidad.
- Eres idiota... estoy hablando en serio! – contestó
molesto porque lo tomase así, y girando su rostro a un lado,
ya que con el albino encima, no podía escapar fácilmente.
-Venga…a mí eso me da igual Bran… estoy aquí
porque te quiero ¿Qué más da quien se haya
jugado más o quien se haya mojado primero? Esto es una relación…
no un concurso ¿verdad? Tú puedes ayudarme ahora a
mí…
- Y lo haré, tanto como pueda... – murmuró,
aún sin mirarlo y por fin retornando su mirada lentamente
a los ojos rojos del albino. – No volveré a negar lo
que siento, ni... permitiré que nada nos separe.
Riot sonrió –De acuerdo…¿ni siquiera
si un tío como el de esa revista se fijase en tu culo?- se
rió porque no podía mantener la seriedad tanto tiempo
seguido.
- No! – lo empujó, riéndose contagiado. –
Idiota, no soy superficial.
-¿Entonces por qué tienes eso a ver?- se rió
abiertamente –Te advierto que yo también soy muy sexy…
y que tenga orejas de conejo no me quita sex appeal, ni siquiera
la cola…- sonrió sentándose sobre él
y sacándose la camiseta. Le cogió las manos apoyándolas
en sus hombros e inclinándose sobre él de nuevo para
besarlo -¿Empiezas a sentir mi sex appeal?
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