| Capítulo 27- Don't Change Your
Life For Me
El albino abrió la carpeta mientras bajaba por las escaleras
de forma apresurada revisando los archivos y buscando la foto del
moreno ya que era mas rápido que buscar su nombre –Esta!-
celebró entregándole la carpeta al felino porque sí,
y riéndose mientras escapaban estrujando un poco la hoja.
- Te dije que lo encontraríamos! – exclamó
el felino sin dejar de correr, por un momento dejando ver su cola
y espantando a una chica que se restregó los ojos, segura
de que estaba alucinando.
Miró atrás apoyándose contra una pared bastante
agotado y extendió la hoja revisando el lugar de residencia
–Tendremos que encontrar otro plano de esos…- respiró
con fuerza por la carrera y se quedó mirando la foto en la
ficha arrancándola y guardándosela en el bolsillo.
- Pero al menos ahora sabemos en donde vive. – le sonrió,
jadeando también por la carrera y sentándose en el
suelo. – Seguro se cabrea cuando sepa cómo lo averiguamos.
- Probablemente… pero ya me dirás tú cómo
sino…- susurró sentándose a su lado y mirándolo
de soslayo –Oye… ¿a ti te gusta el duque?
- Ya, sólo comentaba. No importa si se molesta luego de
que lo encontremos. – le sonrió, pasándose un
brazo por la frente pensando que ese mundo era muy caluroso. –
En cuanto a tu pregunta.... supongo que un poco. Es mi amo, lo quiero
más que a nadie en el mundo. Pero él siempre ha estado
enamorado del Rey, y así es como debe ser.
-Ya… - lo empujó un poco con el hombro –Total
es feo…- se rió empujándolo de nuevo varias
veces y le sujetó la mano levantándose –Vamos…
sigamos buscando y acabemos… o lo que sea, con esto…
- No lo es... – se rió empujándolo de vuelta.
– Y no hables así, suena como si lo fueras a matar....
-No!- se rió cogiendo un cigarro –Tengo otras cosas
en mente… no sé si me sigues…- sonrió
sacudiendo un poco la cabeza –Tío, se me cuece la cabeza…
tengo las orejas aplastadas… me desespero…
- Calma – serió, metiendo las manos bajo el gorrito
y acariciando sus orejas. – Y calma lo demás también,
que luego tendré que ayudarte yo y Bran se cabreará
aún más. – bromeó por supuesto, observando
uno de los letreros en la calle. – Oye... ¿eso no está
en la dirección?
-Sí… eso parece…- lo espachurró un poco
mientras miraba la dirección aunque más bien, trataba
de molestarlo un poquito y buscó su cola acariciándola
aunque fuera invisible. Sonrió mientras jugaba con él
–Vamos…espero que esté en casa…- suspiró
caminando a su lado sin soltarle la cola.
Hangetsu agitó su cola dentro de a mano del albino, deseando
no tener que esconderla, era un poco cansino si lo tenía
que recordar todo el tiempo.
El albino se quedó mirando al edificio que según
el papel debía ser la casa del moreno y se acercó
a la puerta de metal y cristal, observándola confundido y
mirando los números que venían en una plaquita. Miró
el papel de nuevo –Pone que es el sexto… ¿habrá
que apretar el sexto aquí?- apretó el sexto D esperando
y moviendo la cola aunque la sentía comprimida por el cinturón.
- ¿Buenos días? – contestó una voz femenina
que se notaba poco amigable a pesar de sus palabras.
- Queremos ver a Bran! .- exclamó Hangetsu, casi como si
lo demandase, aunque en realidad lo hacía porque no sabía
si lo escucharía bien por ese aparato tan extraño.
Se escuchó refunfuñar a la mujer algo sobre los modales
y los chicos de hoy en día, antes de que contestase en tono
de voz más alto. – Es en el sexto B.
-Gracias bruja…- el albino se rió y se quedó
mirando el botón nervioso, apretando la mandíbula
antes de llamar de nuevo sin prestar atención a la mujer
que se quejaba a la vez que trataba de escuchar algo.
- ¿Sí? – otra voz femenina les contestó,
esta venzo tan ceremoniosa, pero menos amargada al parecer.
- Queremos ver a Bran! – volvió a repetir el chico
moviendo la cola.
- Bran! Te buscan! – se escuchó gritar a la mujer,
mientras un sonido extraño parecía recorrer la pared.
Hangetsu movió las invisibles orejas sin comprender qué
significaba eso, pero al menos lo habían encontrado.
-¿Y ahora qué? ¿Nos va a hablar por ahí
también? Oye! Pero quiero verlo!- miró al gato preguntándose
si esa era su madre -¿No será su novia o algo así?
Y estoy haciendo el idiota o no sé…- se aplastó
el gorro con una mano tentado a salir corriendo.
- Si vive con su madre, ¿por qué va a ser su novia?
– le respondió el gato apretando el timbre de nuevo.
- ¿Bran?!
Esta vez, les respondió la voz del moreno, exasperado y
preguntándose quien era el idiota que estaba tocando el timbre
así. - ¿Qué?!!!!!!! ¿Quién es?
¿Qué no saben usar el timbre o qué? Ya les
abrieron!
El albino sintió aún más deseos de huir y
se rascó el cuello frunciendo el ceño y empujando
la puerta enrojeciendo un poco al comprobar que estaba abierta –Eres
un borde de mierda…- le soltó igualmente antes de entrar
no muy seguro de si quería subir o no ya.
- ¿Qué?... – el chico respondió, confundido,
creyendo haber reconocido la voz, pero no podía ser... no
era posible para nada.
- Ya vamos! – Hangetsu soltó, riendo y empujando un
poco a Riot para que dejase de refunfuñar. – No te
pongas así, querías verlo ¿no?
-Sí, quería verlo, no oírlo gritarme…
¿Qué crees? ¿Qué soy masoquista?- siguió
protestando escaleras arriba apoyándose nervioso en la pared
apretando las mandíbulas de tanto en tanto. Suspiró
al llegar al quinto piso y miró atrás al felino –Imagínate
llegar al 20…- comentó preguntándose para qué
hacían tantos pisos si luego había que subirlos.
- Menos mal que no vive tan alto... – se rió el chico
acercándose y besándole la mejilla notando cómo
se ponía nervioso. - Listo, así te verás más
bonito.
-Me veré mamadito…- suspiró sonriendo porque
sabía el motivo del beso o al menos lo sospechaba. Se quedó
mirando al sexto piso desde la esquina de las escaleras y lo vio
allí asomado a la puerta. Se escondió tras la pared
de nuevo y se guardó las gafas de sol en el bolsillo –Llévame
tú que yo no puedo ir… pero no le digas a nadie o me
dañarás el estilo- se rió sujetando la mano
del gato.
- Vaaaaaaaaaaale. Pero me dañas el estilo tú a mí
prohibiéndome hacer bromas con esto – bromeó
de todos modos, halándolo y saludando con la mano libre al
chico que parecía a punto de desmayarse de la impresión.
– Bran! Te traigo a tu conejo favorito.
- Ha... Han...? Riot? – preguntó, los ojos como platos,
ignorando a su madre que pasaba tras él, advirtiéndole
que no se quedara fuera mucho tiempo.
El albino le sonrió levemente y se rascó la nuca
mirando a Hangetsu y de nuevo al moreno –Le… - carraspeó
un poco sin dejar de mirarlo nervioso –Le quitamos la carpeta
a tu profesor para saber dónde vivías… - comentó
de forma trivial porque no sabía ni cómo acercarse
–Quiero estar contigo…- susurró después
acercándose un poco mirándole a la hebilla del pantalón
porque no sabía que mirar.
- Riot... – susurró el chico sin creerse que estuviera
allí de veras, delante suyo, y le tomó el rostro entre
las manos, besándolo profundamente, y cerrando los ojos.
Riot le sujetó la cintura del pantalón con dos dedos
aproximándolo más y cerró los ojos también
devolviéndole el beso y rodeándole la cintura después,
apoyándose contra su cuello y mirándolo a los ojos
de nuevo antes de volver a besarlo bajando la mano a sus nalgas
rozando la zona rota y rompiendo el beso porque le daba la risa.
Claro que lo había hecho para eso porque si no…
- ¿Qué no te puedes quedar quieto? – protestó
el chico aunque sin mucha fuerza.
Hangetsu se aproximó, rodeando los hombros de ambos con
los brazos. – Y yo también estoy feliz de verte, ¿No
nos dejas pasar?
- Eh... sí, pasen, vamos a mi cuarto, ¿quieren? –
Bran se hizo a un lado dándoles paso y gritándole
a su madre. – Vienen de la escuela, me van a ayudar con las
tareas un rato!
-Sí… uf…- suspiró el albino, que le sujetó
la cintura sin querer separarse e inevitablemente sonriendo mientras
lo acompañaba al cuarto. Se quedó mirando los posters
que había por las paredes y demás, pensando que era
un cuarto kinky -¿Por qué no vas a clase?- preguntó
de espaldas a él ahora aún mirando la pared –Pensamos
que estarías allí…- Se quitó el gorro
como aliviado y se sujetó las orejas notándolas calientes
de estar aplastadas.
- Porque... porque no tenía ganas- sentenció, sentándose
en la cama. - ¿Cómo...?
- ... Llegamos aquí? – completó Hangetsu, su
cola y sus orejas reapareciendo tranquilamente. – Volvimos
a encontrar la salida y Riot quería verte, mucho Así
como tú a él – le sonrió, haciéndole
saber que era obvio el motivo por el que no iba a la escuela y de
paso logrando que el moreno se sonrojase.
-Hangetsu me ha estado acompañando todo este tiempo…-
abrazó al chico gato por detrás, besándole
una mejilla y mirando después a Bran pensando en que se le
hacía difícil acercarse a él de alguna manera
extraña. Se acuclilló delante del moreno que estaba
sentado en la cama y le sonrió apoyando los brazos en las
rodillas –No vas a volver ¿verdad?- bajó un
poco la vista y lo miró a los ojos de nuevo apoyándole
las manos en las rodillas –Quiero estar contigo…
- ¿No vas a...? Creí que habías venido a quedarte
conmigo. – respondió un poco decepcionado. - ¿No
puedes quedarte? Al menos por un par de días.
-¿Crees que pueda quedarme? ¿Aquí?- lo miró
a los ojos –Vives con tu madre… y tampoco creo que mi
dinero sirva de nada en este mundo… a ella no creo que le
guste…
- Tienes razón... – murmuró aún más
decaído el chico, enterrando su rostro entre sus manos. –
No sé qué hacer...
Hangetsu se acercó, tocándole la espalda, y provocando
que lo mirase sobresaltado. – Tranquilo, no vinimos a deprimirte...
-No… aunque igual…- el albino bajó las orejas
sentándose en el suelo y pasándole la mano por una
pierna, deslizándola por dentro de los jeans para tocar su
piel –Alguna forma habrá… estas monedas…
no valen nada ¿verdad?- se sacó las monedas de su
mundo, que desde luego no tenían nada que ver, aunque eran
de oro, cosa que el albino no había dado valor alguno pues
era lo normal.
- Estas...- el moreno alzó la mirada, sonriendo a pesar
de la frustración . – No... esas monedas valen una
fortuna en este mundo.
- ¿Eh? ¿De veras? – El felino se inclinó
examinando las monedas más de cerca como si les fuese a ver
algo distinto. Pero seguía viéndolas igual.
-Pues tengo muchas más…- susurró el albino
pensando que incluso el rey le daría más si lo necesitaba
seguramente –Eh… si valen un dineral… ¿Por
qué pones esa cara? ¿No deberías estar contento?
Puedo… vivir con esto ¿no? Si sigo trabajando para
el rey… o yo qué sé… ¿no? –
insistió dudoso tratando de buscar cualquier salida.
- Lo estoy, pero... ¿cómo vas a hacer eso? No puedes
estar yendo de un mundo al otro ¿o sí? – preguntó
ahora esperanzado. – Con esto.... podrías vivir como
un rey- le respondió, riéndose por lo absurdo de la
comparación.
- Bueno, no sé si llegue a tanto... – lo acompañó
Hangetsu desapareciendo un poco. – No lo sabemos aún,
tal veis se pueda, y ya el rey le ha ofrecido a Riot ayudarlo en
lo que necesite. Le debe mucho después de todo.... -continuó,
moviendo la cola.
-Bueno… sí puedo… hacer eso…- lo miró
a los ojos nervioso –Puedo hacer lo que sea… puedo buscar
un piso cerca del jardín… yo qué sé…-
se levantó y prendió un cigarro mirando abajo y pasándose
la mano por la nuca mientras echaba las orejas hacia atrás
–No quiero volver y estar sin ti… el rey me ayudaría…
me quiere.
- ¿Harías eso por mí? No quiero... que pierdas
nada de tu vida por estar conmigo, no sería justo –
le recalcó el moreno, sacudiendo la cabeza, ahora que Hangetsu
se había apartado de ambos y se dedicaba a examinarlos Cds
del chico, curioso.
-Claro que lo haría, no lo hago por ti, lo hago por los
dos… yo también quiero estar contigo- lo miró
a los ojos y se apoyó en la pared sin dejar de verlo –Me
quedaré contigo… es lo que quiero… pero…
¿Qué hago con las monedas? - las miró dentro
de su mano, pensando que eso era calderilla en su mundo.
- No lo sé, nunca he tenido monedas de oro, creo que habría
que llevarlas a un banco, para cambiarlas. Sí, eso parece
lo más razonable. – meditó, buscando con la
mirada por su habitación nervioso y girándose al escuchar
cómo una pila de libros caía al suelo. – Hangetsu!
Deja de tocar las cosas!
- ¿Perdón? – se rió el felino, reapareciendo
y sentándose junto a los libros tirados, empezando a hojearlos
como si no le hubieran dicho nada.
|