Riot se agachó metiendo parte de su ropa en una mochila. Lo
cierto es que no podía evitar estar nervioso porque iba a verlo,
seguramente lo podrían encontrar esa misma noche o al menos
eso esperaba. Claro que imaginaba que sería un lugar parecido
a donde él vivía.
Se sacó el uniforme y comenzó a vestirse con una
camiseta y unos jeans flojos pensando de nuevo en que lo mejor era
vestirse como Bran y miró atrás a Hangetsu aunque
realmente no sabía donde estaba casi nunca –Si no lo
encontramos hoy… no sé dónde vamos a dormir…
- Tú no te preocupes, ya encontraremos un lugar. Soy bueno
para esas cosas – sonrió, apareciendo tras él
y abrazándose a su espalda, sin siquiera cuestionar si sus
encantos tendrían efecto en ese otro mundo. Seguro que sí,
si todos eran como Bran, él sería más que bienvenido.-
Al menos he dejado al duque bien acompañado.
-Sí…- el albino se rió y le apoyó una
mano sobre los brazos dejando caer un poco la cabeza hacia delante
–Supongo que tengo que aplastarme las orejas…- recalcó
aunque era obvio que sí pero no tenía nada de ganas.
Aún así se las tapó y cogió la bolsa
del suelo –Vamos… si no, podemos preguntarle a alguien
por él… tendrá que saber…
- Seguro – asintió el chico desapareciendo su cola
y sus orejas, a su vez. Si Riot no se lo recuerda, no lo hubiera
hecho. – Y ¿sabes? Me sigues pareciendo muy guapo...
El albino lo miró un poco nervioso y se rió -¿Sin
orejas?- preguntó mirándolo y caminando por la habitación
hacia la puerta –Vamos- le tendió la mano hacia atrás
para que la sujetase.
- Pero aún tienes orejas, sólo están escondidas,
como las mías – le sonrió sujetando su mano,
tranquilizándolo. – No me sueltes y no estés
nervioso. Si vas a vera tu amor...
-Pero me pones nervioso tú…- lo miró sonriendo
levemente haciendo cara de tener más morro que espalda y
buscando un cigarro en el bolsillo prendiéndolo y pensando
que desde que Bran se había ido no se le habían vuelto
a arruinar los cigarros –porque estás bueno y me agradas
y me dices esas cosas que me ponen nervioso…- se siguió
explicando innecesariamente.
- Pues no te pongas nervioso, me portaré bien. – le
aseguró cruzando dos dedos tras su espalda, pues no podía
prometer aquello sin saber como era el otro mundo. - ¿Crees
que sea la misma hora allá?
-No lo sé… supongo que sí, si Bran no se quejó…
y tras que se quejaba por todo… todo el tiempo…- se
fue hasta la entrada de la madriguera preguntándose si podrían
salir por allí y saltó hasta el borde de esta asomándose
por el hueco del árbol, comprobando cómo obviamente,
allí Bran no estaba… como era de suponer, aunque de
todos modos tenía una extraña ilusión de encontrárselo
allí.
- Hum.... ¿ya estamos allá? ¿Acá? –
serió, mareándose a sí mismo y conteniéndose
su naturaleza juguetona de desaparecer y reaparecer. – Pues
sí que se parece a tu árbol...
-No lo sé… digo yo…- el albino lo miró
y después por primera vez miró más allá
de la hierba del jardín y los árboles, alzando la
vista a la ciudad que se extendía en todos los sentidos a
partir de allí mismo como si aquel árbol fuera el
centro de todo y lo único verde allí. Se quedó
observando las luces de los edificios y los coches pasando rápidamente
por la carretera que bordeaba el jardín y miró al
felino -¿En donde nos hemos metido?
- ¿Eh? No tengo idea pero.... mira esto –el chico
alzó la mirada por fin del árbol aunque señalándolo
con una sonrisa, para luego comprenderlo que le mostraba el albino.
Echó a andar unos cuantos pasos examinándolo todo.
– Con razón le parecía tan extraño nuestro
mundo....
El albino desvió la mirada al árbol entonces una
vez pasado un poco el choque y se quedó observando su nombre
junto al de Bran tallado en la corteza. Apoyó los dedos sobre
él, emocionándose un poco y sonriendo levemente preguntándose
si Bran aún iría allí alguna vez. Se giró,
sujetando la mano de Hangetsu –Vamos… que tenemos que
encontrarlo….- echó a caminar de camino a la salida
del parque como si todo fuera a ir bien sólo por haber visto
aquello.
- Pero ¿sabes en qué dirección debemos ir?
Tal vez deberíamos buscar a su rey. Puede que no gobierne,
pero debe saber donde viven sus súbditos ¿no lo crees?
– preguntó inocentemente, a cada rato su mirada distraída
por algo nuevo.
-Pues… si esos edificios tan grandes tienen muchas casas
dentro… y dentro de cada casa vive más de una persona…
y si dentro de esos coches va gente… y más de una…
no creo que su rey sepa donde están… y por eso creo
que su rey no vale para nada, es que no da abasto con tanta gente…-
dedujo rascándose la mandíbula y quitándose
el cigarro de los labios tras darle una calada. Se quedó
parado en la salida de la calle viendo pasar a la gente cada uno
en sus propios asuntos sin tan siquiera mirarlos –Tal vez
deberías preguntarle a alguien… tú que estás
mas bonito…- le palmeó el culo echándolo hacia
delante.
-Vale! – sonrió el chico saltando hacia delante y
casi asaltando a unas chicas que pasaban por allí, simplemente
preguntando. - ¿Saben donde vive Bran?
- ¿Bran? Y ¿ese quien es? – una de las chicas
lo observó confundida. - ¿Es un artista nuevo o algo...?
- ¿Artista? – Hangetsu se lo pensó, moviendo
la cola tras de sí, aunque claro, permaneció invisible.
Se giró, rascándosela cabeza y preguntando a Riot.
– Oye.... ¿sabes si Bran es artista?
-Yo diría que no… para mi que sólo es un macarra
normal…- las miró observando el aspecto que llevaban
–con el pelo negro y mechas rubias…
-Ni idea… estáis tarados… ¿o qué?-
la chica se apartó moviendo una mano como para que se largasen.
-Si esa es vuestra forma de ligar, tenéis que pulirla- se
burló la otra haciendo que Riot se girase hacia Hangetsu
entre confundido y cabreado.
-No intentaría ligar contigo ni aunque fueras lo único
que quedase!- le echó un corte de mangas y le dio una calada
al cigarro como pagándola con él –Aj…
vamos de culo…
- No lo sé, tal vez haya algún lugar en el que podamos
averiguar quien vive donde. ¿Bran no te dijo nada sobre este
mundo o sobre su hogar que nos pudiese servir? – le preguntó,
mirando a las chicas alejarse, sin duda aún cotilleando sobre
ellos y pensando que a lo mejor es que todos sí eran un poco
como Bran. Y eso de por sí conllevaba que no fueran muy amables.
-No lo se… que vivía con su madre y que sus padres
estaban divorciados… sólo eso… pero no creo que
nos sirva de nada…- susurró un tanto desanimado mirando
a su alrededor. Sacó el mechero plateado observándolo
y girándolo entre los dedos. Se hubiera quedado sentado junto
al árbol esperando a ver si de casualidad iba allí
de no haber estado con Hangetsu.
Lo abrazó por detrás y apoyó la mejilla en
uno de sus hombros sintiéndose disgustado y sin querer decir
nada aún –Eh!... señora ¿conoce a Bran?-
preguntó a una mujer que caminaba con el rostro alzado como
si fuera importante imaginando que así había de ser,
pero la mujer los miró como si fueran delincuentes y siguió
caminando –Mierda.. qué zorra…- murmuró
apoyándose en su hombro de nuevo y abrazándose más
a su cintura.
- A lo mejor no puede hablar. – explicó el chico aunque
no sabía, y le acarició la mejilla. – No te
preocupes, lo vamos a encontrar, alguien debe saber donde vive.
Y si te lo encontraste por aquí, no debe ser muy lejos. Sigamos
caminando, ¿quieres? - parpadeó, ocurriéndosele
una idea de pronto.
-Vale… caminemos… hacia sabe Dios dónde…-
suspiró sujetándole la mano de nuevo y apretándosela
un poco –Me alegro de que estés conmigo…
- A mí también – contestó, imaginando
cómo se habría puesto de estar solo. – Estaba
pensando que yo aún puedo volverme invisible, podría
trepar por las ventanas y mirar adentro a ver si localizo a Bran.
- Son muchas ventanas… y podrías caerte…- se
rió imaginándose aquello –Hum… supongo
que podríamos hacer algo más fácil, tiene que
ir a clase ¿no? Tiene que haber sólo unas cuantas
escuelas cerca de este jardín…- señaló
hacía allí recordando que leía un libro aburrido
e imaginando que debía ser de texto –Muchas menos que
casas… mañana tendrá que ir ¿no? O al
menos allí tal vez si lo conozca… y si lo conocen,
tú puedes convencerlos de que nos digan… yo también
claro…pero a ti se te da mejor…- sonrió sujetando
el cigarro entre los labios de pronto entusiasmado con la idea y
parando las orejas -¿No? ¿No crees?
- Sí! Eres muy inteligente, Riot – asintió
reído, aunque estaba seguro de que no se hubiera caído
de ninguna ventana. – Es por eso que el rey confía
en ti como su mensajero.
-Yo creía que era porque soy rápido… aun que
bien pensado…- se quedó callado meditando el hecho
de que siempre llegaba tarde y sonrió de medio lado quitándole
hierro al asunto de las cosas con las que solía distraerse
–Aún así… no tenemos donde pasar la noche…
a no ser que volvamos a mi madriguera si es que podemos entrar…
mierda! ¿Y si no podemos?
- ¿Por qué no vamos a poder? La última vez
entraste sin ningún problema ¿no es así? Y
si no.......... podemos encontrar un lugar donde dormir, te dije
que era bueno en eso.
-Lo sé… pero seguro que no nos quieren a ambos a la
vez…- se rió mirándolo a los ojos –Ya
sé yo cómo tú consigues esas cosas…-
le apuntó al pecho con un dedo y sonrió apoyando la
frente contra su pecho porque el realidad no se sentía tan
bien como aparentaba –Probemos… a volver…
- No pensaba hacer eso, podrías distraer a quien fuera,
mientras yo le robaba las llaves. ¿Recuerdas? – le
sonrió mostrándole un dedo, apenas desapareciéndolo
para que sólo él se diese cuenta. – Pero en
fin.... No será necesario si podemos entrar.
-No lo será…yo creí que pensabas engatusar
a alguien… - se rió quitándose el gorro de lana
y sobándose las aplastadas orejas sacudiendo la cabeza una
vez en el jardín. Las bajó un poco al ver que un borracho
lo observaba desde un banco como si no pudiera creerlo y echó
a correr hacia el árbol tirándose por el agujero abajo.
Hangetsu observó al hombre sonriendo y haciendo aparecer
sus orejas y su cola, antes de echara correr tras de Riot, desapareciendo
poco a poco por molestar y saltando tras del albino, que rodó
por los cojines en el suelo y se quedó tirado sobre uno decidiendo
no levantarse porque no estaba tan convencido de poder encontrarlo
fácilmente tal y como había dictado en su teoría.
Poco tiempo después, el felino aterrizaba sobre él,
riendo al rebotar y permaneciendo allí, observándolo
como si fuese de lo más normal. – Quita esa cara. Mañana
volvemos a subir y lo encontramos.
-Ya… claro…- echó las orejas hacia atrás
y se giró de lado tumbándolo en los cojines y dándole
la espalda. Se rió guardándose las manos en los bolsillos
–Que no hagas eso… me pones nervioso… que esté
enamorado no quiere decir que deje de ser un salido…
- Ya lo sé, ¿y eso qué? – se rió,
abrazándose a él. – El duque está enamorado
y aún así me abraza y..... Además, a mí
me gustas salido.
-Pero mejor nos abrazamos de esta manera…- sonrió
porque dándole la espalda era mejor –Estoy seguro de
que a él no le gusto salido… - se rió jugando
con uno de los cojines atrayéndolo hacia él y amasándolo
con una mano -¿Crees que ya no esté pensando en mí?
- ¿Estás tonto? ¿No viste el árbol?
¿Quién crees que hizo eso, eh? – movió
la cola, apretándolo contra sí.- Y lo que es más,
eso significa que puede que regrese aquí.
-No lo sé… pero igual ya no está por eso…
igual está con otra persona ahora o yo qué sé…
no sé nada de lo que podría haberle pasado en este
tiempo, ni siquiera sé nada de lo que le pasaba antes de
conocerlo…- se giró mirándolo, aún sujetando
el cojín y se lo puso sobre la cabeza –Además…
él no va a venir conmigo a vivir aquí… ¿Qué?...
no sé porque hago esto…
- Porque lo quieres y deseas estar a su lado, por eso. Aunque no
puedan vivir juntos, tal vez puedan verse de esta manera ¿no
crees? Y deja de pensar tonterías, no ha pasado tanto tiempo.
– se irguió, jugando con la punta del cojín
que sostenía el albino. – Riot.... ¿te quedarías
tú a vivir en ese mundo si fuese la única manera?
-Si pudiera… pero no puedo… porque soy un conejo…
y porque no tengo casa ni dinero para comer … y no sé
cómo funcionan las cosas allí … ¿Qué
iba a hacer?- lo miró a los ojos y apretó las mandíbulas
girándose para mirar hacia arriba, al agujero del árbol.
- No lo sé.... sólo te preguntaba. Estoy seguro de
que Bran te ayudaría, después de todo, nosotros lo
ayudamos a él. –suspiró, deseando poder ayudar
a Riot, no le agradaba verlo decaído y por más que
sonriese, podía saber cómo se sentía. –
Me agradó, ¿sabes? El hecho de que se preguntase si
yo sería feliz viviendo como vivo.... Me hizo pensar que
es una buena persona, aunque esté totalmente equivocado acerca
de casi todo. Es una lástima que no haya querido quedarse.
-No está equivocado, es sólo que vive en un sitio
diferente y por eso no piensa igual que nosotros… a mí
me agrada que sea raro y que tenga mal genio, porque después
de todo la verdad es que da risa cuando se cabrea…- sonrió
levemente y la sonrisa se desvaneció poco a poco al acordarse
de su despedida –Y también estaba llorando cuando nos
despedimos…- lo miró de soslayo –Tal vez se enfade…
después de todo, no creo que le guste que la gente de su
colegio me vea buscarlo… soy un conejo…
- Pero te taparás las orejas ¿no es así? Yo
creo que se va a alegrar. Yo lo haría – lo tranquilizó,
besándole una mejilla y pegándolo a sí. –
Ya pensaremos en algo para que puedan estar juntos. Siempre hay
una solución.
-Está bien… ya no me preocupo más… hasta
mañana…- susurró cerrando un ojo y besándolo
de vuelta –No todos los días duermo con tremenda compañía
de todos modos- se rió abrazándolo y sobándolo
un poco aunque en broma.
- Pues aprovecha – serió el chico, acariciándose
con su cuerpo, porque le parecía divertido y también
le agradaba acariciarse. De todos modos, tenía la sospecha
de que de quedarse en su casa, hubiera tenido que dormir solo.
-Ya lo hago…- se rió escondiendo la nariz contra una
de sus orejas acariciándose un poco con ella.
Hangetsu se estiró sobre los almohadones, casi encaramándose
sobre Riot y sonriendo al sentir los escasos rayos de sol que bajaban
por él agujero del árbol. Sacudió al albino,
moviendo la cola y susurrando. – Riot, eh, Riot...
-¿Hm?- lo miró entreabriendo un ojo y cerrándolo
de nuevo girándose sobre él y aplastándolo
con los ojos cerrados sonriendo como si estuviese dormido de nuevo
aunque su cola se movía delatándolo terriblemente.
- Que ya tenemos que ir a las escuelas... despierta- se rió,
moviendo su propia cola bajo ambos y estirando una mano, intentando
sujetar la cola del albino.
-Ya voy…- se rebozó contra él, saltando finalmente
para incorporarse, estirándose ruidosamente y saliendo al
cabo de un rato con el felino de la mano y de nuevo la mochila al
hombro. Suspiró al salir al exterior y se puso unas gafas
de sol bajándose más el gorro porque se le salía
un poco una oreja –Esto va a ser… chungo…
- Ya, no te quejes tanto- le sonrió el chico, caminando
junto a él. – Es bastante fácil salir por aquí.
Dime.... todo ese tiempo... ¿le mentiste a Bran, verdad?
– movió la cola tras de sí, invisible por supuesto.
-¿Sobre cómo salir?- lo miró a los ojos jugando
con los dedos en su mano un poco nervioso –Bueno sí!...-
se rió buscando un cigarro en su bolsillo y prendiéndolo
–No quería que se fuera…- giró el mechero
entre los dedos y sujetó a Hangetsu por los hombros –y
nos perdimos en el laberinto… pero al menos conseguí
que me besara…
- No se lo digas entonces – se rió imaginando su cara
de furia si llegaba a enterarse, aunque bien que le había
gustado permanecer junto al albino, eso era obvio. – Me dices
cuando lleguemos a la escuela, nunca fui a una, el duque me enseñó
casi todo lo que sé....
-Qué terror…- susurró el albino claramente
bromeando, aunque no tanto teniendo en cuenta lo que se le estaba
pasando por la cabeza –Como es tan didáctico…-
se rió caminando sin más y mirando un plano que había
en uno de los cruces tratando de buscar alguna escuela allí
–Hay… tres…
- No lo creas, el duque es muy inteligente – le aseguró,
sin tener en cuenta que viniendo de alguien educado por él,
no tenía realmente validez tal comentario. – Así
que esas son. Y ¿a cual vamos primero?
-Yo qué sé… a la que está más
cerca, claro- se rió desviando un dedo desde el parque a
la que veía más próxima –Seguramente
si estaba aquí estudiando, será porque es de esta
escuela ¿no crees?- murmuró con el cigarro en los
labios pensando que tenía calor y se le chafaban las orejas
y molestándose un poco –Vamos… a ver si no me
pierdo…
- No te perderás, no te voy a dejar solo – asintió,
pensando que para cualquier otro, sería más rápido
si se separaban, pero con Riot, lo mejor era no arriesgarse. De
seguro y terminaba en otro mundo aún.
-Vale…- sonrió mirándolo y pensando que era
muy bueno con él, sin poder evitar abrazarlo espachurrándolo
de más y siguiendo a unos chicos que llevaban mochilas y
parecían también bastante desastrosos al igual que
Bran, aunque realmente estos iban a una sala recreativa…
- Ey! ¿Conocen a Bran? – les llamó el felino
aunque aún no llegaban a la escuela, pero alo mejor y tenían
suerte por sus fachas, pero uno delos chicos sólo se giró,
sacudiendo la cabeza.
- No queremos publicidad, gracias! – le gritó, seguramente
pensando que anunciaban algún producto y haciendo que el
felino se riera por su manera de contestar. Después de todo,
Bran no era tan extraño allí, Riot tenía razón.
-Nosotros tampoco…- el albino lo siguió con la mirada,
bajando la vista para ver su trasero a través de un agujerito
en los jeans. Se bajó un poco las gafas de sol sonriendo
–Quiero ver el culo de Bran…- se rió abiertamente
–Lo echo de menos… era más bonito que el de ese
–Eh! Espera…- se fue detrás del portador del
culo bonito y lo paró sujetándolo del hombro -¿Sabes
por dónde hay un instituto aquí cerca? Venga.. colabora
que no soy de aquí…
- Y eso, ¿a mí qué? – el chico lo miró
contrariado, observando desconfiado al gato que aún sonreía
detrás de él. –Por allá, se ve a leguas,
¿no?
- Gracias! – saltó Hangetsu como si fuera una reacción
muy normal, halando a Riot del brazo en esa dirección, mientras
permitían que el chico se reuniera con sus amigos que le
preguntaban qué querían los extraños esos.
-Joder, qué gilipollas… y encima feo, un culo bonito…
pero una cara… fff… fail…- susurró contrariado
más por lo feo que era que por el desaire -¿Dónde
estará Bran?... – siguió caminando porque al
menos ahora sabían a donde dirigirse y se acercaron a aquel
edificio.
Era bastante grande, lo cual no lo animaba mucho y menos teniendo
en cuenta lo encantador de la gente allí –Eh.. ¿conoces
a Bran?- le sujetó el brazo a una chica que salía
y esta lo miro un tanto espantada soltándose y gritándole
que la dejara en paz –Puta!- le soltó riéndose
después irremediablemente.
- Ya, seguro que piensan que somos extraños aquí.
– refunfuñó el gato aún así observando
a la gente y adentrándose en el instituto con cautela, mirando
a todos lados por si veía al chico. - ¿Y si le preguntamos
a algún profesor?
-Buena idea….- el albino se guardó las manos en los
bolsillos con el cigarro colgando de los labios y aire distraído
mientras buscaba a Bran también en parte dejándose
llevar de vez en cuando por la visual de algún otro tipo
interesante que encontraba por el camino. Se giró sonriendo
al ver a un moreno que sí le sonreía, como si en aquel
lugar no existiese eso y sintió que le quitaban el cigarro
de los labios. Miró a un lado alzando una ceja -¿Qué
pasa?
Notó cómo tiraba el cigarro al suelo y lo pisaba
con el zapato y lo miró alzando la vista observando que se
trataba de un hombre –Está… prohibido fumar en
los pasillos de la escuela- le golpeó con la carpeta en la
cabeza y el albino se inclinó un poco hacia delante desconcertado
aunque reído.
-Vale… guay… ¿pero conoces a Bran?
- ¿Bran? Está en mi clase, pero no ha venido en un
par de días. – contestó pensativo, observando
a los dos chico.
- ¿De veras?! Y ¿sabe donde vive? – preguntó
Hangetsu emocionándose y pegándose al albino como
para celebrar en secreto.
-Eso es información confidencial que no puedo decirle a
cualquiera…- los miró intrigado de todos modos.
-Pero es mi novio…- el albino lo miró a los ojos nervioso
preguntándose qué hacer para conseguir sacarle eso.
-¿Y no sabes dónde vive?- sonrió dándose
toquecitos con la carpeta en el mentón haciendo ver que no
le creía nada.
-Porque vivo en otro sitio y vine a visitarlo sin avisar, quiero
darle una sorpresa…
-Lo siento… no está en mi mano…- el albino lo
miró suspirando y le cogió la carpeta, tirando de
la mano de Hangetsu y echando a correr por el pasillo.
- Oye!!! Eso no es... – escucharon al profesor gritar tras
de ellos, pero el gato siguió corriendo junto al albino riendo
ligeramente.
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