.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 25- And The Roses Will Bloom

Koushaku bajó la vista a su sexo y tragó saliva tratando de verse inafectado, se pasó la mano por los labios antes de levantarse y sujetarle las manos para que lo hiciera también. Lo besó profundamente bajando las manos por su espalda ahora desnuda y deslizándolas sobre sus nalgas. Las apretó con fuerza abrazándose más contra él, sintiendo el calor de su piel como si quemara –Hueles a rosas…- susurró acariciando los labios contra su cuello y bajándole los pantalones con las manos por los muslos.

- Por... supuesto... – murmuró más automáticamente, que pensando en la respuesta, y entrecerrando los ojos, rodeando su cabeza con los brazos de manera descuidada, dejándolos finalmente descansar sobre sus hombros, temblando ligeramente.

-Estás temblando, majestad…- el pelirrojo se burló mientras lo acariciaba aunque sólo era una pequeña venganza por su orgullo. Le sujetó las nalgas separándoselas y deslizando los dedos después entre ellas rozando sus testículos y su ano desde atrás y haciendo que su sexo se apretase con el suyo -¿Por qué no pruebas a agacharte a mis pies?- se rió sonriendo de medio lado después.

El chico gimió, observándolo, su labio inferior aún temblando por los espasmos de deseo que recorrían su cuerpo, aún reacio a abandonar su orgullo. – No... veo por qué.... siempre puedo hacer esto... desde aquí. – sonrió un poco bajando la mano a su sexo y empezando a acariciarlo, aún más excitado por sentirlo caliente y pulsante contra sus dedos.

-Hmpf…no juegues sucio- el pelirrojo se agitó un poco y sujetó el sexo del moreno con la mano que tenía libre, acariciándolo mientras sus dedos se movían entre sus nalgas. Empujó dos de ellos contra su ano sintiendo cómo cedía aunque oprimiéndolos y dejó escapar la respiración contra los labios del rey –Hazlo…- insistió –no lo dejes para la imaginación…- apartó la mano de su sexo y le empujó un poco la cabeza hacia abajo.

- No me ordenes...! – exclamó, no por tener deseos de gritarle, si no por la sensación de sus caricias y empezó a descender lentamente, alzando la mirada antes de hacer cualquier cosa.- Lo hago porque así lo deseo. – le aseguró, sujetando su sexo con una mano, nervioso y lamiéndolo delicadamente luego, poco a poco, saboreando el momento.

El pelirrojo bajó la vista sacudido por las sensaciones y apretó las mandíbulas con fuerza bajando una mano hasta su cabello, acariciándole el rostro y tomándolo después con ambas manos con suavidad, revolviéndole un poco el cabello y cerrando los ojos, moviéndose inevitablemente dentro de su boca. Entreabrió los labios jadeando suavemente y sintiendo que incluso comenzaba a sudar de lo caliente que se sentía.

Kenran continuó, ahora succionando cada vez más profundamente, totalmente excitado y aún más al alzar la mirada para ver el efecto que sus acciones estaban logrando en Koushaku. Cerró sus propios ojos, sujetándose de las piernas del pelirrojo, sintiendo su contorno con las manos.

Koushaku se apartó suavemente de entre sus labios estremeciéndose al sentir cómo su sexo los rozaba y se agachó frente a él, empujándole un poco la cabeza con una mano hacia atrás mientras lo besaba, desprendiéndose de los pantalones y besándole el pecho. Le besó las caderas, sintiendo el olor de su sexo y lamiéndolo con fuerza mientras le separaba las piernas apretándole los muslos, lo miró a los ojos dejando de lamerlo para tomarlo en su boca sujetándole las nalgas con ambas manos y empujándolo dentro de ella.

- Ah...- gimió el chico, mirándolo sonrojado, estremeciéndose de nuevo, mientras nuevas ondas de calor recorrían su cuerpo. No recordaba haber sentido algo tan intenso en su vida.

-Te gusta…- sonrió levemente lamiéndolo una vez más de arriba abajo y lo tomó en brazos, apartando la ropa con un pie y dejándolo sobre el colchón, arrodillándose entre sus piernas sin esperarse un segundo y alzándoselas para observar su ano contrayéndose por la excitación. Lo lamió lentamente en un principio y empujó la lengua con fuerza después en él subiéndose sus piernas sobre los hombros y acariciándoselas.

- Koushaku! – lo llamó el chico un tanto nervioso, lamiéndose los labios y extendiendo una mano hacia él. – Nunca.... Siempre quise que fueras tú- le confesó por fin, sonriendo.

El pelirrojo lo miró a los ojos enrojeciendo un poco y frunciendo el ceño mientras apartaba la mirada para no verse afectado. Le soltó las piernas suavemente y se recostó sobre él ,besándolo lentamente y acariciándole el cabello incapaz de decirle nada al respecto. Deslizó la mano por su cuerpo empujando dos dedos dentro de él de nuevo –Yo siempre he cuidado de ti… a mi manera- murmuró hoscamente como siempre, hablando contra sus labios como tratando de tranquilizarlo aún así sin dejar de explorar su interior –Está muy caliente aquí… y muy mojado también… no dolerá…

- No... dolerá... –repitió el chico, sonriendo un poco entre jadeos, su mirada profundamente enamorada, por un momento olvidando aquel aura de orgullo que parecía sentirse obligado a llevar en toda ocasión. Besó suavemente al pelirrojo, apenas rozando su lengua, su corazón palpitando con fuerza dentro de su pecho.

-Yo también he estado pensando en esto desde… hace mucho tiempo- mantuvo la mirada en sus ojos y se sujetó su propio sexo acariciándose antes de colocarlo contra su entrada y llevar la mano al sexo del moreno, moviéndola rápidamente y agitando su sexo con fuerza mientras lo penetraba todo lo suavemente que su deseo le permitía. Jadeó con fuerza y apretó las mandíbulas bajando un poco la cabeza mirándolo a los ojos -¿Duele?- preguntó besándolo sin dejarle apenas tiempo a contestar.

- Hnm...- intentó contestar de todas maneras por supuesto sin conseguirlo, aferrándose con fuerza a los hombros del pelirrojo, a la vez que arqueaba su espalda, gimiendo dentro de su boca, soportando el dolor para no decepcionarlo ni darle pie a que lo llamase princesa de nuevo. Tampoco era para tanto y el placer era mucho mayor.

Koushaku sonrió levemente –Como si fueras a admitirlo si te doliese…- jadeó acelerado moviéndose un poco dentro de él, de forma lenta y torturante para sus deseos –Ahh... Kenran… tu cuerpo se siente muy bien…es perfecto…- susurró importándole muy poco ahora ser sincero o engrandecer su ego. No mentía, el placer ni siquiera le dejaba pensar muy bien. Se rozaba contra él, cada vez que su sexo se internaba dentro de su cuerpo y su piel se sentía como los pétalos de las rosas. Sintió cómo le resbalaba el sudor por la nuca y apretó sus nalgas con la mano que tenía libre -¿Más fuerte? ¿O te duele?- preguntó lamiéndole el cuello mientras tanto.

- No... está bien.... hn... –el moreno abrió más los labios, jadeando, extasiado con las sensaciones, la manera en la que se sentía el cuerpo de Koushaku, fuerte sobre el suyo, y dentro de él, su sexo erguido, enviándole oleadas de calor, mientras el dolor se hacía cada vez más insignificante. – Puedes.... puedes ir...

El pelirrojo le pasó la mano por debajo de la cintura levantándolo un poco de la cama e inclinándose sobre él para besarlo mientras se movía con más fuerza dentro de él, jadeando contra sus labios –Ahora no podré creer tus desaires nunca más… - susurró mirándolo a los ojos –Ya sé que me amas… digas lo que digas…- se empujó dentro de él, preguntándose si no se desvanecería en unos días como cualquier otro de sus caprichos pero sin embargo había cosas a las que Kenran siempre había amado y seguía amando. Estaba seguro de ello.

- Lo mismo va para ti...- sonrió el chico, sus ojos entrecerrados aún, el resto de su cuerpo, estremeciéndose en espasmos de placer. Su sexo pulsando caliente entre ambos, desesperado por descargarse. Sus ojos malva se posaron sobre los del pelirrojo, su sonrisa afiebrada extendiéndose aún más.

-Kenran…- lo miró a los ojos tratando de decirle que no sabía de que le hablaba pero no podía decir una mentira tan grande, no en esos momentos –có…rrete de una vez…

- No... me des... órdenes! – exclamó, gimiendo con más fuerza y riendo un poco mientras el orgasmo sacudía su cuerpo, haciéndolo rozarse aún más contra Koushaku para aumentar el placer, el líquido blanquecino mojándolos a ambos.

El pelirrojo salió de su cuerpo masajeando su sexo con su propia mano y se inclinó hacia delante dejando salir el semen sobre el rostro del moreno. Entrecerró los ojos sin poder dejar de observar cómo mojaba sus labios y lo empujó un poco contra ellos para acabar de correrse en su boca, estremeciéndose y apoyando una mano contra la pared.

Kenran cerró los ojos, lamiendo lo que aún quedaba en sus labios luego de haberse tragado lo demás y volvió a abrirlos, lamiendo el sexo del pelirrojo para limpiarlo, esta vez con una mirada traviesa en sus ojos. Su rostro aún tenía aquel tinte enrojecido.

-Princ…- se recostó a su lado sonriendo de medio lado y cortándose el llamarlo de nuevo así, al menos por ahora. Deslizó la lengua por su mandíbula recogiendo una gota de semen y lo besó profundamente tirando de él para abrazarlo contra su cuerpo –No puedes irte ahora… todo tendrá que esperar a mañana…- le besó el puente de la nariz y los labios de nuevo –Todo menos nosotros… no te dejaría ir por nada.

- Y yo no me iría por nada.- le contestó, aguantándose una lágrima que luchaba por surgir de la emoción. Pero seguramente Koushaku se burlaría de aquello. Se abrazó más contra él, recostándose de lado. – Tienes razón en lo que dijiste, te amo.

Koushaku respiró con fuerza suspirando –Yo también…- lo apartó un poco de él, haciendo que lo mirase a los ojos permaneciendo así por unos segundos en los que ni siquiera podía escuchar algo que no fuese su respiración –Eres precioso… - lo besó con suavidad una vez más rodeándole la cintura y aproximándolo a él.

- Hubiera deseado que me lo dijeras antes... – serió, aunque se refería a lo de que lo amaba. – Tuve tanto miedo de perderte...

-Tú también podrías haberlo dicho… y no lo hiciste…- echó la mano atrás buscando un cigarro y desistió al no encontrarlo de buenas a primeras, tampoco quería dejar de abrazarlo. Le besó la frente revolviéndole un poco el pelo con la mano –Aunque estuve a punto de abusar de ti cuando te di aquella rosa…- comentó como si fuera algo casual en realidad sintiendo que le daba la risa porque no era verdad –No… sólo quería besarte… a mí también me ha estado doliendo esto mucho tiempo…

El chico rió bajito observando aquellos ojos verdes, tan verdes como las hojas de su rosal. – Ya sabía que esa rosa era tuya, por eso me dolió tanto lo que hiciste. No lo comprendía, creí que me detestabas. Pero...no debes abusar de tu rey. – finalizó, bromeando.

-Ag… ya te he dicho que no eres mi rey… como mucho, el rey de mi cama… de mi polla…- se rió apenas separando los labios –Detesto que seas tan orgulloso pero lo amo… tal vez detesto que seas conmigo igual que con los demás… necesitaba recuperar esto… el Kenran que sólo yo he visto…

- Eres el único que me ve como sólo Kenran – asintió, aún más contento si cabía. – Pero sólo te trataba así porque no querías estar conmigo.

- Querías estar conmigo.- el pelirrojo se rió negando con la cabeza. -No es el modo… así solo me encabronas ¿no lo ves? Es igual, ya sé cómo eres, no podrías haberme alejado de ti ni con todo tu empeño…

- Tú tampoco fuiste muy amable. Si te invitaba de buenas maneras, sólo te burlabas y te negabas a ir ¿no es así?- le reprochó, irguiéndose un poco, el mechón rojo resbalando por encima de su oreja.

El pelirrojo lo acostó de nuevo empujándolo por el pecho –Cállate… no lo jodas… no puedes simplemente invitarme diciendo que si no voy me cortas la cabeza…- le tapó los labios con una mano mirándolo a los ojos y se los destapó de nuevo –Sh…

- No me calles... – susurró aunque más calmado. – Estaba.... –suspiró, sin querer decir que se sentía desesperado porque lo quisiera, pero era lo cierto.

-Escucha…- le pasó la mano por los ojos haciendo que cerrase los párpados bajo ella y le susurró al oído como si alguien más pudiera escucharlo –Cada vez que podía, me acercaba a ti… sólo para sentir tu olor, sólo eso me hacía que me quemara el pecho…- le besó una mejilla y volvió a susurrarle –Ahora me está ardiendo… deberías… deberías besarme.

Kenran sonrió, aún sin abrir los ojos, seguro de que se le notaba la felicidad hasta en los poros y estiró una mano atrayéndolo hacia sí, para besarlo, abriendo los ojos ligeramente al sentirlo sobre sus labios. El duque lo sujetó entre sus brazos girándose para subirlo sobre él y lo miró a los ojos sonriéndole aunque un tanto molesto por haberse expuesto así y le bajó un poco la cabeza para que se apoyara en su pecho.

El chico cerró los ojos de nuevo, acomodándose, apenas susurrando como si lo pensase para sí mismo. – Voy a plantar un rosal blanco al lado del rojo... será el tuyo.

-Tendrás que plantarlo tú mismo… o no significará nada…- susurró aún así sonriendo –Yo te ayudaré a hacerlo.

- No pensaba dejar que nadie más lo hiciera. – respondió, subiendo un poco la voz al notarse escuchado, y besándole el pecho.


 
 

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