Capítulo 21- The Reasons Behind Actions
Riot se dejó caer contra una de las paredes del palacio
asomándose por uno de los balcones para fumar un cigarro
consciente de que no le agradaría mucho al rey si lo viera,
pero tampoco le importaba mucho que lo riñera teniendo en
cuenta lo decaído que se sentía, no creía poder
sentirse aún más. Abrió y cerró el zippo
que le había dado el moreno observando como se prendía
la llamita como si fuera del gran interés, precisamente a
la vez que el rey pasaba por allí. El chico se detuvo, oliendo
el aire y frunciendo el ceño enseguida, entrando al amplio
balcón protestando. - ¿Quién está fumando?
Riot, sabes que mis... – empezó a reñirlo inmediatamente
al ver de quien se trataba, pero bajando la voz al ver su rostro,
intrigado. - ¿Qué sucede? No debes fumar en el palacio.
– recalcó de todos modos, por no perder su autoridad.
-Lo siento…- lo miró bajando aún más
las orejas blancas y apagando el cigarro en un papelito que había
llevado con la intención de poder percatarse de cuando llegase
y apagarlo a tiempo. Se guardó la colilla en el bolsillo
y se apoyó en la barandilla de nuevo –Estoy deprimido…-
suspiró.
- ¿Deprimido? ¿Por qué? – preguntó
de manera algo brusca, aunque claro, estaba acostumbrado a que respondiesen
a todas sus preguntas, añadió luego, carraspeando.
– No te preocupes, no cortaré tu cabeza, sólo
no lo vuelvas a hacer.
-Gracias majestad- lo miró sonriendo y se quedó mirando
a la fuente del jardín pensando que no tenía muchos
deseos de hablar de ello –Echo de menos al extraterrestre…-
se refirió al moreno sonriendo luego, pensando que le hubiera
dado una buena colleja, pero era para que el rey comprendiera.
- ¿El extraterrestre? Oh, sí. Supongo que se fue
entonces... –murmuró pensativo, porque ni había
pensado en él luego de la fiesta.- Entonces, ¿te agradaba
ese chico?
El albino asintió con la cabeza y apretó las mandíbulas
cruzando los brazos sobre la piedra de la balconada –Nos besamos…
pero sólo eso… de todos modos ya es igual ahora…-
se encogió de hombros recordando aquel día sobre la
cama cuando le había dicho que no lo besara y lo había
apartado una y otra vez. Probablemente ahora lo comprendía,
pero el beso o no, cambiaba poco.
El moreno se quedó mirándolo suavizando la mirada
sintiéndose apenado por el albino. Lo cierto es que le tenía
cariño, fuese irresponsable o no. Y siempre era respetuoso
con él. Se inclinó sobre la baranda del balcón,
sonriendo levemente, esperanzado. - ¿Quieres que le ordene
regresar? Puedo hacer eso. Tú puedes llevarle una invitación
al palacio. Tendrá que venir o le corto la cabeza.
-Puede hacerlo, majestad, pero no le va a importar nada…
siempre que le decía que si hacía esto o lo otro le
cortaría la cabeza, no me hacía ni caso… en
su mundo los reyes no mandan nada… están de adorno…-
le transmitió lo que el moreno le había enseñado
–Además es necio y mal educado… no tiene respeto
ninguno…- se apoyó en sus propios brazos con una mejilla,
sonriendo agradecido y pensando en que era una buena persona. Claro
que siempre lo había pensado. Movió una oreja y cerró
los ojos sintiéndose demasiado deprimido.
- ¿Qué no mandan? Pero...! – protestó
el chico frustrado y sin creerse nada, comprendiendo luego que eso
no era lo importante en esos momentos, aún así añadiendo.
– Su mundo es muy estúpido y no tiene sentido. –
como si fuese una verdad universal. Le tocó una oreja cariñosamente
y con delicadeza, preguntando.- Y si es todas esas cosas ¿por
qué te gusta? Es posible que sólo sea así porque
no tiene otra manera de expresarse.- sugirió pensando en
el duque, aunque claro, no había comparación.
-Porque no me importa el respeto, ni la educación…
y me da risa que sea necio…- movió un poco la oreja
porque le había hecho cosquillas –Además, también
tiene otras cosas que también me gustan… como su culo…-
se rió porque trataba de animarse a sí mismo –Es
buena persona… aunque parezca que no le agrada demostrarlo…
Kenran dejó asomar una sonrisa tierna en sus labios comentando
en un tono orgulloso aunque no muy convincente. – Bien, no
le cortaré la cabeza si tanto te gusta, aunque no me obedezca....
Lo dejaré pasar por ser extraterrestre. Seguro que no comprende.
Pero pienso que deberías traerlo de vuelta tú mismo
entonces.
Riot lo miró a los ojos y bajó la vista agradecido
porque comprendía muy bien su forma de hablar –Gracias
majestad…- sonrió abiertamente pensando en que estaba
deseando que alguien más le dijera que debía hacer
eso. Al menos para consolarse con alguien si después salía
mal –Pero majestad… allí no hay conejos como
yo… sólo…- hizo una seña con las manos
como haciendo ver que se refería a animales de granja.
- ¿Sólo eso? Ya te dije que su mundo era muy estúpido
y carente de sentido. Con más razón debería
venir acá, ¿no lo crees así? Claro que sí.
– asintió, incapaz de imaginar que pudiese tener otra
opinión al respecto. - ¿Seguro que no quieres una
orden real?
-Creo… que será mejor que no… si no quiere venir,
tampoco quiero obligarlo, si no viene porque lo desea… es
lo mismo que si no viniera… si no está feliz…-
se tiró de una oreja hacia abajo tapándose el otro
ojo que no le cubría el flequillo. De hecho, sabía
que no iba a querer volver pero prefería no decirlo. Sólo
quería verlo de nuevo… tal vez pasar un poco más
de tiempo con él… hasta que sintiera que aquello había
sido real… aunque luego pasara a ser sólo un recuerdo
-¿Por qué estaba tan enfadado el duque, majestad?
Los demás soldados me contaron… - pregunto bastante
indiscreto de pronto.
- Debes ser el único que no estuvo presente... – lo
miró un poco más serio, sopesando si debía
revelarle la verdad o no, pero al menos con Riot siempre había
podido hablar con un mínimo más de libertad. –
Probablemente porque lo encerré en la cárcel y luego
le prohibí regresar al palacio. Pero él dijo que me
mataría primero! – le aseguró por si acaso.
– Él debería querer regresar- comentó
luego sin aclarar a quien se refería.
El conejo lo miró preguntándose si se refería
a Bran o al duque y decidiendo que debía ser a este último
ya que la otra conversación parecía haber sido sustituida
–No creo que lo dijera en serio… - lo miró a
los ojos preguntándose si lo habría dicho en serio
o no, ya que no tenía idea.
- No, sólo estaba enfadado... – le sonrió,
acercándose para compartir una confidencia ya que se sentía
identificado con su dilema, al menos hasta cierto punto. –
La verdadera razón por la que lo mantuve en la cárcel
fue para que no pudiese irse.
Riot lo miró a los ojos sorprendido y apartó la mirada
porque no se sentía muy cómodo de mirar al rey a los
ojos y desde esa distancia –Majestad…- susurró
–no me parece una buena idea… mejor hubiera sido pedirle
que se quedara directamente, no se hubiera enfadado ya dijera sí
o no…
El moreno hizo un gesto con la boca, enderezándose, molesto
porque no lo comprendiese y apoyase y se apartó parte del
mechón rojo en sus cabellos en un gesto orgulloso. –
No se hubiera quedado, mucho menos si se lo pido. Es necio...
El albino miró al jardín un poco nervioso de haberlo
enfadado sin estar muy seguro de qué decir, si ser sincero
o darle la razón como a los locos para asegurarse el tener
la cabeza sobre los hombros –Yo creo que si se lo hubiera
pedido en lugar de ordenado… se hubiera quedado… después
de todo, siempre está viniendo aquí aunque no se lo
ordene ¿no?...- lo miró aún apoyado contra
los brazos sobre la barandilla –Si viene, por algo será…
y dudo que sólo sea para ser molesto…
Kenran estaba a punto de protestar nuevamente, pero se quedó
callado observando al albino. - ¿De veras lo crees? Porque
puede ser.... terriblemente irritante, pero también... –
sonrió, sin explicarse más. – Me confunde, todo
el tiempo.
-Siempre se enfadan… y él siempre vuelve aquí…
y lo molesta otra vez…. Tal vez podría ir a verlo-
lo miró parando las orejas un poco, pensando de nuevo en
ir a ver a Bran.
- Pero el rey no puede dejar el palacio así.... –
murmuró pensativo, imaginando el lío que sería
además ir a verlo con todo su séquito. No podrían
tener ni un segundo de privacidad. Le tomó las manos al conejo
de pronto como si se tratase de su mejor amigo, observándolo
con una emoción casi infantil. - ¿Vendrías
conmigo? No puedo ir solo, y eres el único en quien confío.
El albino lo miró nervioso de que lo tocase tan familiarmente.
Claro, que era el rey y no cualquiera quien lo estaba haciendo.
Sonrió observando su cara y pensando que tendría que
retrasar el ir a ver a Bran. De todos modos, no era para tanto ahora
que sabía que iría a verlo, pensó como si no
contase con que Japón era desde luego mucho más grande
que donde él vivía y que no lo conocía de nada
–Claro que iré majestad, será un honor.- paró
las orejas sin poder evitar pensar que fuera como fuera se temía
que iban a discutir.
- Es perfecto! – sonrió aún más emocionado,
abrazándolo sorpresivamente. – Te lo recompensaré
luego. Lograremos traer a ese extraterrestre de vuelta. –
le prometió como si fuese lo más fácil del
mundo.
-Gracias majestad…- el albino sonrió sin atreverse
a abrazarlo de vuelta pero inclinándose ante él tres
o cuatro veces -¿Y cuando quiere ir a visitar al duque? –
preguntó tratando de verse casual pero preguntándose
si seria buena idea hablar primero con Hangetsu.
- Vamos ya! No.... – bajó la mirada contrariado, recordando
que no podía dejar los asuntos del reino así de improviso,
por más que le hubiese gustado. – Iremos esta noche.
-Esta noche… vale… entonces ahora iré a arreglar
unas cosas… de palacio…- aseguró aunque de hecho,
debía hacerlo, pero ahora tenía mas prisa por hablar
con el gato de Chesire –Si me disculpa majestad…- se
inclinó de nuevo mientras iba retirándose.
- Tienes mi permiso – otorgó de manera majestuosa
efectivamente, aunque no podía ocultar aquélla sonrisa
casi infantil en su emoción. Poco apoco, se fue suavizando
su expresión, mientras acariciaba una rosa de una rama cercana,
pensando tan sólo a medias, en los preparativos que debía
hacer.
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